Daily Archives: 10/06/2020

Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional (o son un lugar de cobijo y amparo, o, no son nada)

Hace tiempo y cada vez más, que en España su Tribunal Supremo y su Tribunal Constitucional han dejado de ser un lugar de cobijo y amparo frente a las injusticias, y, se ha apoderado de ellos el rigor formalista más extremo, además, con costas.

Al día de hoy, acudir pidiendo justicia al Tribunal Supremo o al Tribunal Constitucional es una lotería sin ningún tipo de reglas efectivas, ya que, las llamadas salas de admisión y los conocidos como interés casacional o constitucional, han convertido a ambos tribunales en fortalezas del formalismo más excluyente.

Hoy no se trata de que una cuestión sea justa o injusta, sino si de cumplen todos los requisitos puestos para condicionar, si un asunto se resuelve sobre el fondo o no.

Precisamente, aquí reside el ¿por qué?, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional están cayendo en un desprestigio del pueblo, que siente y palpa día a día, que una cosa es la supuesta ley que aplican sus altos tribunales y otra la ley cuya finalidad es la justicia real.

Es cierto, que lo dicho no es una realidad permanente, pero si es cierto, que el excesivo rigor formal existe siempre en ambos altos tribunales, cuando la existencia de ambos, carece de sentido, si no son lugares de cobijo y amparo de los ciudadanos, donde prime siempre la justicia frente a cualquier formalismo, máxime, cuando entran en juego derechos y libertades fundamentales consagrados en nuestro estado de derecho basado en la Constitución.

Bajo ningún concepto, cualquiera de nuestras libertades puede quedar amputada por un formalismo rigorista, ya que lo esencial no es la regla formal extrema, sino la realidad diaria de nuestras libertades y derechos. Es evidente, que deben existir requisitos y formalidades, pero nunca esos condicionantes formales se deben imponer a la aplicación de una justicia real y efectiva.

Quizás, el problema reside en la configuración de ambos Altos Tribunales, de manera, qué si hay que modificar la estructura sustancial de los mismos, no quedará más remedio que abordar el problema, pues la justicia no admite términos medios ni paños calientes.

A título de ejemplo (ni excluyente ni único), los jueces del Supremo de EEUU son cargos vitalicios, que no dan explicaciones a nadie, y cuyas decisiones son inapelables. Son la cúspide de un poder judicial independiente, que interpreta su Constitución sobre la que se basa la ideología y el sistema político y social de la Nación.

En España, creo que equivocadamente, no existen jueces vitalicios, y, que las opiniones sobre el tema serán múltiples y variadísimas; sin embargo, defiendo, que en el Tribunal Supremo se debe crear una Sala, tan amplia como sea necesario, formada por magistrados vitalicios, que sean siempre, la cúspide de nuestro sistema judicial con todos los poderes que sean necesarios dentro de lo que permita la Constitución (que necesariamente se deberá modificar), integrando en esa Sala Superior del T. S. todas las competencias del Tribunal Constitucional, que debe desaparecer dada su inutilidad demostrada, donde los ciudadanos casi nunca reciben amparo, sino rigor formalista, y, que se quiera reconocer o no, se ha convertido en un intercambio de cromos de los partidos políticos, donde no se interpreta y se aplica la Constitución, sino los designios de los grupos políticos, que designan a sus miembros, que ya no son técnicos jurídicos, sino componentes de un poder político que los impone, y, si no son de su agrado por sus resoluciones los cambian y punto.

En una palabra, el sistema es perverso y sus consecuencias para los españoles restrictivas de sus derechos y libertades.

Precisamente, en estos días oscuros del estado alarmante, el sistema de defensa constitucional de un Tribunal politizado se ha demostrado inútil y sometido a un poder ejecutivo autoritario y repleto de normas inconstitucionales, que nadie controla. El sistema de división de poderes no ha funcionado, de forma, que alguna solución habrá que encontrar e implantar en aras de nuestras libertades y derechos fundamentales.

N.B. Es algo evidente, que el Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional o son un lugar de cobijo y amparo en todo momento y en cualquier circunstancia, o, no son nada.

En estos días, cuando más precisos eran, ambos tribunales han estado en hibernación, y, los ciudadanos sometidos a un poder ejecutivo, que ha suspendido sus derechos y libertades, de manera, que indefensos sin poder acudir pidiendo cobijo y/o amparo, solo han sido testigos mudos y sufrientes de sus libertades amputadas.

Córdoba, a 10 de junio de 2020

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.