Monthly Archives: September 2020

Teletrabajo – V – productividad – presencia (desconfianza y más impuestos)

Una de las razones de que el teletrabajo naufrague, perdiéndose en España una oportunidad crucial de avanzar hacia la digitalización, es la desconfianza instalada en nuestros procesos productivos entre empresa y trabajador, que además, parece, que es un mantra que el Gobierno de España quiere mantener y regular al máximo,  lo que conlleva controles desestructurados hacia los trabajadores y a una disciplina autoritaria en las empresas, a la vez, que los trabajadores olvidan la productividad y son incapaces de mantener un compromiso pactado con sus unidades productivas.

Todo ello, sin desconocer, que la regulación del trabajo a distancia aprobada por el R. D. L. del Gobierno, según la propuesta del Ministerio de Trabajo, supone una barrera casi inexpugnable para la implantación eficaz de un teletrabajo flexible, resultado de un acuerdo libre entre empresa y productor, donde primen la productividad, la libertad del trabajador aceptada por el mismo y el destierro de la desconfianza de las partes implicadas en nuestras relaciones laborales.

Por si faltara poco para el naufragio anunciado, la AEAT (Hacienda) y el M. de S. S. apuntan hacia los ordenadores, teléfonos móviles y tabletas, que las compañías vienen obligadas a proporcionar a sus trabajadores según dice el R. D. L. del trabajo a distancia, ya que a pesar de nuestra ruina económica y sanitaria, parece que la Seguridad Social y Hacienda creen que de aquí pueden sacar dinero, pues estiman, que la entrega de esos medios materiales de trabajo son salarios en especie por los que habrá que cotizar a la S. S. y tributar a la hacienda pública, tanto la empresa como el trabajador.

Los tres casos descritos, aparte de otros muchos regulados en exceso, no contemplados o especialmente complicados por el R. D. L. del trabajo a distancia, por si mismos y sin muchas explicaciones, dan una idea clara de la dificultad que va a entrañar implantar el modelo de teletrabajo en España.

Es un hecho cierto, que muchas empresas se han visto obligadas a implantar el teletrabajo  entre sus empleados y colaboradores, a la vez, que ha crecido la externalización de procesos, que no constituyen el núcleo básico de la empresa, pues la tecnología digital ha posibilitado, que muchos procesos productivos no se hayan han paralizado total o parcialmente y hayan podido seguir  funcionando, al ser una realidad, que las empresas en sus procesos productivos han podido abandonar en parte la actividad presencial de su personal y expandirse al exterior en aquellos procesos no substanciales; es decir, salvo aquellos procesos de la unidad productiva en que la presencia física de sus empleados es una necesidad imperiosa e imprescindible o son el núcleo básico de su creatividad y el alma de la misma.

Se ha producido, una hibridación entre la presencia virtual y la física en los procesos productivos de las empresas, por supuesto, en unas más que en otras, que se quiera ver o no, reflejan cambios profundos en todas las naciones, requiriendo cambios profundos en la cultura de todas las organizaciones y corporaciones y de la sociedad en su conjunto.

Por otro lado, hay que destacar, que ya no se pueden confundir horas presencia con horas trabajadas, y, que hay trabajadores (personas) que no pueden prescindir del contacto social y necesitan interrelacionarse, siendo las relaciones laborales una posibilidad de socializar, razón por la que, aunque los límites entre vida personal y profesional en el teletrabajo se difuminan, muchas personas necesitan relacionarse y en parte, quieren volver a tener alguna o mucha presencia física en el trabajo.  A la vez, la tecnología ha demostrado, que puede, si se usa debidamente, aumentar la productividad, por lo que, ha crecido la competitividad a nivel mundial con todas las consecuencias positivas y negativas que ello entraña.

Finalmente, señalar, que sin beneficios las empresas dejarán de funcionar y con ellas decaerá el teletrabajo, y, sin duda, aquí aparece otro caballo de batalla para el trabajo no presencial y virtual, de manera, que si, entre otras muchas dificultades, una híper-regulación castra la flexibilidad, la libertad, la productividad, la competitividad y dificulta los fines financieros de las empresas, la implantación del trabajo a distancia con medios telemáticos será una entelequia y una apuesta fallida.

Por todo lo dicho, es evidente, que tenemos una oportunidad extraordinaria de avanzar y situarnos en la vanguardia de la producción virtual, pero ello exige, olvidarse de los viejos mantras colectivistas e instalarse en una producción flexible, dominada por la libertad y los conciertos entre empresas y trabajadores, ya que si, además, de confinarnos ideológicamente, cargamos el teletrabajo de burocracia, requisitos formales, impuestos y otras recetas, que se han demostrado fracasadas, eliminaremos una posibilidad real de recuperación y de modernizar nuestro tejido productivo, adaptándolo a los niveles del Europa y del mundo más avanzado.

N.B.  Es un hecho, que el teletrabajo es complicado de implantar, a la vez, que es algo innegable, que es lo que viene como imprescindible y necesario a las empresas y a las naciones, razón por la que, si perdemos esta oportunidad con trabas, dificultades añadidas, impuestos, desconfianzas legales, y, cualquier otro obstáculo artificial, estaremos retrasando nuestra recuperación económica y social y reduciendo nuestra productividad y competitividad.

Córdoba, a 29 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Madrid y los leones del Congreso (Illa el comi-experto del cierre completo)

He leído y oído a tutiplén, que el vocinglero Ministro de Sanidad Sr. Illa, conocido por sus aciertos contra la pandemia del coronavirus, por sus grandes logros contra el covid-19, por su famoso comité de expertos fantasma y confesado falso, así como,  por otros muchos dislates casi inacabables, ha amenazado a Madrid, a sus Gobiernos Municipal y Regional autónomos legítimamente elegidos y, por tanto a todos los madrileños de la capital o de la región, con que la va a cerrar o confinar totalmente.

Creo, que el Sr. Illa, catalán converso al independentismo atrabiliario, no sabe lo que dice realmente, ni conoce la historia de Madrid, aunque le recuerdo, solo por decir algo,  el glorioso dos de mayo, las pinturas negras de Goya y los leones del Congreso llamados por el pueblo como sus héroes de la Guerra de la Independencia Daoiz y Velarde,  como un anticipo de lo que se le vendrá encima si “confina Madrid y a los madrileños”, pisoteando a sus gobiernos municipal y autonómico legítimamente elegidos en elecciones libres y democráticas.

Madrid, sin duda, en esa encrucijada será un Núñez de Balboa gigante, pues, ¿acaso cree, que las fuerzas del orden público van a poder contener (en el caso que quieran) a cinco millones de madrileños hartos de insidias y amenazas lanzadas por un epidemiólogo famoso como Ud. Ministro Illa?

Si se confina Madrid, tenga Ud. y a su Gobierno autoritario en cuenta, que todos Uds. serán responsables de todo lo que ocurra después, que sin la menor duda ocurrirá.

N.B. Sr. Ministro de Sanidad, si su Gobierno, con su recomendación, cierra Madrid, permítame decirle que es Ud. un irresponsable total y absoluto, porque en una Nación regida por una Constitución, que instauró un estado de derecho social y democrático, las cosas no se hacen con la porra en la mano, sino con acuerdos, consensos y colaboración de unos con otros. Le recuerdo a Ud. y a todo su Gobierno, que la transición española, ejemplo del mundo, se hizo pacíficamente a base de renuncias y acuerdos de todos los españoles.

Reitero, Sr. Ministro Illa, Ud. no conoce ni de lejos a los madrileños.

Córdoba, a 27 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Información veraz y participación social (generar confianza con medidas aceptadas por todos)

A parte de la desconfianza de los españoles ante las actuaciones cambiantes, llenas de ocultismo y de ineficacia probada de todas las administraciones públicas (especialmente, Gobierno de España y CC. AA.), el mayor defecto en nuestro País frente a la pandemia ha sido la falta de información veraz a los ciudadanos y la falta de participación social en cualquier toma de decisiones.

Se mire como se mire, no es posible implantar medidas de control, si los poderes públicos no se comprometen con sus ciudadanos, se les informa y educa de forma permanente e inmediata de toda la situación y se genera confianza, poniendo solo en valor las normas que los españoles están de acuerdo en cumplir convencidos de su utilidad y verdad, lo que significa, sin duda, que toda la sociedad civil debe participar en la toma de decisiones en cada momento y lugar, ya que, lo contrario, solo lleva a la desesperanza, a la desconfianza y a una absoluta falta de control, tal y como ha ocurrido y sigue ocurriendo en España.

Solo como recordatorio de la desinformación ciudadana, ¿quién no recuerda frases y hechos desmentidos por sí mismos y que ya forman parte de una histórica información desgraciada?

* Esto es una simple gripe.

* Las mascarillas no son necesarias.

* En España apenas tendrá incidencia.

* El fantasmal “comité de expertos” demostrado inexistente.

* La cifra de fallecidos desconocida.

* El ignoto número de contagiados.

* La vacuna para diciembre, etc. etc.

Sin una información veraz permanente, que permeabilice a toda la población, permitiendo un conocimiento inmediato, claro y permanente de los niveles de infección, es imposible crear un compromiso social contra la pandemia, que lleve a la opinión pública a aceptar un conjunto de medidas concertadas por toda la sociedad civil y los poderes públicos, sin olvidar, que no se trata solo de medidas sanitarias, sino también económicas, que posibiliten conservar nuestro tejido productivo y, a la vez, hacer realidad un fortalecimiento de nuestras estructuras de salud, dotándolas de los medios personales y materiales precisos.

Así mismo, sin una educación sobre la situación con la sociedad civil concertada por los poderes públicos, no será posible realizar una recuperación adecuada en los niveles políticos, sociales y sanitarios, y, siempre, en base a normas creíbles y consensuadas con los ciudadanos.

En resumen, si seguimos así, en la desinformación sin medidas concertadas entre todos, luchando unos contra otros, buscando solo beneficios particulares, sean o no lícitos y legales, es una evidencia, que seguiremos como estamos, a la cola del mundo civilizado en la lucha contra la pandemia y en la recuperación económica, de forma, que ahora, si es verdad, el grito de nos va la vida en ello.

N.B.  Sin información veraz y participación social, generando por todos los poderes públicos confianza con medidas aceptadas por todos, no hay solución posible.

Muchos países de la U.E., de la zona euro, de Europa y del resto del mundo civilizado lo están haciendo, de manera, que nadie se escude en su propia estulticia, creyendo que los españoles somos un atajo de inútiles e indisciplinados incapaces de comprender la grave situación en la que estamos, ya que, o salimos juntos trabajando unidos o nos estrellamos juntos, tal y como está pasando ahora en España.

Finalmente, el espectáculo político diario en nuestro País es, simplemente, una vergüenza, pero que nadie crea, que puede hacer lo que quiera porque nadie nos ve; la realidad demuestra, que en un mundo globalizado todo se sabe por todos y las ayudas exteriores ni son suficientes ni serán para siempre.

Por ahora, somos los primeros en lo malo, pero lo peor, es que estamos escalando día a día y sin pausa a la cumbre de la desconfianza, no solo dentro de España y con nuestros ciudadanos, sino, también, en Europa y en el resto del mundo, y que nadie lo dude, la confianza es un bien difícil de ganar, fácil de destruir y casi imposible de recuperar, especialmente, en un mundo extremadamente competitivo y en continuo cambio.

Córdoba, a 26 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Teletrabajo – IV – Inspección de T. y S. S. – sanciones (así no)

Decía el otro día, hablando del R. D. L. sobre el trabajo a distancia, que veía difícil su aplicación por exceso de regulación, que impediría una aplicación flexible, limitando la libertad de las partes implicadas, y, que las sanciones no servirían para nada.

Según el INE (datos 2T-2020) unos 3.015.200 ocupados en España teletrabajan de manera habitual, lo que significa, que más de la mitad de los días que trabajaron, lo hicieron desde sus domicilios, aunque calculo que los trabajadores a distancia han sido muchos más, si tenemos en cuenta a los empleados públicos, que el R. D. L. ha colocado fuera de la norma.

La cuantía de los trabajadores a distancia es solo un anuncio o indicio de su importancia en nuestro mercado de trabajo, de forma que señalaré una serie de puntos negativos de la nueva regulación sin ánimo de exhaustividad, que pueden dar al traste con una manera de trabajar, que se quiera reconocer o no, ya es el futuro presente en medio mundo civilizado, y, que por ello no podemos perder la ocasión, así:

1º.- La forma de regularlo mediante un R. D. L. en vez de una Ley ordinaria es un error por su apresuramiento, ya que un asunto como este con repercusiones a largo plazo de enorme importancia para España, hubiera necesitado mucho más cuidado, más consenso productivo y más mesura.

2º.- Existe un riego evidente de que los que los empresarios opten por no apostar por el teletrabajo por todas las rigideces y costes que genera derivados del contenido del R. D. L., qué, sin duda, es un problema perverso real.

3º.- El R. D. L. deja demasiados asuntos en manos de la negociación colectiva, con lo que se perderá flexibilidad, ya que por su propia naturaleza el trabajo a distancia y el teletrabajo exigen una gran libertad de movimientos a empresa y trabajador.

4º.- La norma aprobada no prevé instrumentos específicos para su correcto cumplimiento, cargando un peso inasumible a la Inspección de Trabajo y S. S., ya que, es público y notorio, que no tiene medios suficientes legales, personales y materiales para llevar a término las exigencias de la ley, de forma, que las amenazas de sanciones por si solas no ayudan precisamente y pueden producir un efecto disuasorio de la implantación del teletrabajo.

5º.- Las empresas van a tener que hacer un esfuerzo económico importante, aunque el R. D. L. aprobado no aclara, ni por asomo, cuánto ni cómo, ni concreta, si habrá ayudas para las unidades productiva que quieran implantarlo. Es decir, la nueva regulación legal va a suponer un aumento del coste empresarial, aunque se desconocen sus verdaderas cuantías, y, en una situación de ruina económica como la que sufre España, cargar a las empresas con gastos añadidos nuevos y muchas exigencias administrativas, también, de nuevo cuño, es, cuando menos, un poco temerario.

Si el teletrabajo se encarece, sólo le hará perder su fuerza atractiva, desincentivando a las empresas a que lo implanten, justo el efecto contrario al que pretende conseguir.

¿Qué atractivo o estímulo tiene una empresa para dejar que su productor trabaje fuera de su centro habitual de trabajo si es más caro para ella?

6º.-  La Ley prevé el derecho a la desconexión del trabajador y a la intimidad, pero no dice, como se llevará a cabo, porque solo con sanciones, como se ha dicho, no se consigue nada, teniendo en cuenta, que la empresa tendrá un cierto poder de supervisión y control de la productividad de su empleado.

La Inspección de T. y S. S. tendrá muchas limitaciones en su trabajo, además, de la falta de medios precitada, para comprobar a las empresas que se comuniquen con sus empleados fuera de su horario laboral, pues solo para empezar, el trabajador se encuentra en su domicilio normalmente, y, este lugar, es un sitio protegido constitucionalmente de intromisiones extrañas al mismo.

En conclusión, las condiciones para la implantación del trabajo a distancia, regladas por el R. D. L. aprobado de urgencia, son muy negativas para su implantación real, de forma, que como será inviable con su regulación actual, habrá tiempo para conseguir una buena Ley eficaz, flexible y realista, que haga posible la implantación de esta modalidad de trabajo en España.

N.B. Insisto, en que veo difícil la aplicación de la nueva Ley por exceso su exceso de regulación y por alejarse de la realidad productiva española, ya que sin flexibilidad y sin libertad de las partes implicadas no podrá existir una aplicación efectiva, y, además, las sanciones no servirán para nada.

Habrá que ver su desarrollo en la práctica, pero las primeras impresiones son muy negativas, y, que conste que creo que es una posibilidad de futuro ineludible para nuestra recuperación económica y de empleo, a la vez de fomentar el desarrollo digital en España.

Córdoba, a 25 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Teletrabajo – III – Real Decreto-Ley de trabajo a distancia (difícil de aplicar – ultra regulación)

Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de trabajo a distancia. BOE núm. 253, de 23/09/2020. Entrada en vigor: 13/10/2020. Jefatura del Estado. BOE-A-2020-11043.

Entiendo, que el R. D. L. de trabajo a distancia precitado será difícil de aplicar, ya que presenta un exceso de regulación que hará imposible su aplicación efectiva, no hay más que ver su contenido.

El R. D. L. citado es, en principio, casi imposible de cumplir tanto por la empresa como por el trabajador, solo a título de ejemplo, de lo que digo, reproduzco el artículo 7. Contenido del acuerdo de trabajo a distancia:

{Será contenido mínimo obligatorio del acuerdo de trabajo a distancia, sin perjuicio de la regulación recogida al respecto en los convenios o acuerdos colectivos, el siguiente:

a) Inventario de los medios, equipos y herramientas que exige el desarrollo del trabajo a distancia concertado, incluidos los consumibles y los elementos muebles, así como de la vida útil o periodo máximo para la renovación de estos.

b) Enumeración de los gastos que pudiera tener la persona trabajadora por el hecho de prestar servicios a distancia, así como forma de cuantificación de la compensación que obligatoriamente debe abonar la empresa y momento y forma para realizar la misma, que se corresponderá, de existir, con la previsión recogida en el convenio o acuerdo colectivo de aplicación.

c) Horario de trabajo de la persona trabajadora y dentro de él, en su caso, reglas de disponibilidad.

d) Porcentaje y distribución entre trabajo presencial y trabajo a distancia, en su caso.

e) Centro de trabajo de la empresa al que queda adscrita la persona trabajadora a distancia y donde, en su caso, desarrollará la parte de la jornada de trabajo presencial.

f) Lugar de trabajo a distancia elegido por la persona trabajadora para el desarrollo del trabajo a distancia.

g) Duración de plazos de preaviso para el ejercicio de las situaciones de reversibilidad, en su caso.

h) Medios de control empresarial de la actividad.

i) Procedimiento a seguir en el caso de producirse dificultades técnicas que impidan el normal desarrollo del trabajo a distancia.

j) Instrucciones dictadas por la empresa, con la participación de la representación legal de las personas trabajadoras, en materia de protección de datos, específicamente aplicables en el trabajo a distancia.

k) Instrucciones dictadas por la empresa, previa información a la representación legal de las personas trabajadoras, sobre seguridad de la información, específicamente aplicables en el trabajo a distancia.

l) Duración del acuerdo de trabajo a distancia.}

En conclusión, solo será posible su efectividad a través de flexibilidad, una regulación fácil de adaptar a las relaciones laborales y una gran libertad en su implantación, donde sin pérdidas de derechos por el trabajador y la empresa, su aplicación a la práctica del tejido productivo suponga agilidad, rapidez y productividad.

N.B. Habrá que ver su desarrollo en la práctica, pero de entrada su ultra-regulación impedirá su implantación efectiva.

En este asunto las sanciones no sirven para nada y podemos perder una ocasión única para ubicarnos al nivel de la U. E. y la zona euro, por hablar solo de Europa.

Córdoba, a 23 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.