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Teletrabajo y nuevo mercado de trabajo – II – (resultados, producción independiente y modelo contractual)

En estos meses de pandemia son hechos indiscutibles, que las relaciones de trabajo han evolucionado hacia un nuevo concepto de la naturaleza de la unidad productiva (pública y privada) y que han aparecido nuevas realidades en las relaciones laboral, entre ellas un teletrabajo completamente nuevo y diferente, con características propias, que ha nacido para quedarse, de forma, que no queda más remedio que intentar comprender esta nueva realidad del trabajo fuera de la empresa, que ha llevado, a que la antigua concepción del teletrabajo haya pasado a otro mundo.

Aquí, sin embargo, hay que reconocer otra realidad distinta del teletrabajo, que podríamos llamar, producción independiente, que se incardina fuera de la empresa, que requiere sus aportaciones para cubrir muchas o algunas de sus necesidades, que en España algunos llaman subcontratación (concepto ya periclitado), aunque la realidad del mercado productivo ha dejado obsoleta esa concepción del trabajo, ya que, ahora, prevalecen la libertad y la productividad, es decir, estamos en un mundo de resultados.

Así mismo, es otra evidencia, que cualquier actividad o ciclo productivo de la unidad empresarial, que pueda ser realizada por otra empresa distinta, sin más dependencia que los resultados y la productividad, sin duda antes que tarde, saldrá fuera de la misma, teniendo en cuenta, que si los resultados no son los esperados la unidad productiva primaria cambiara esa empresa exterior por otra más productiva y eficaz. Dicho de otra forma, ha nacido un modelo productivo más contractual, donde empresas acuerdan con otras empresas o autónomos la ejecución de parte de su negocio no central, con la finalidad de poder centrase más en el desarrollo de su actividad esencial, que constituye el núcleo definitorio de su producción, ganando en agilidad, posibilidades de cambio y en su estructura y organización, tanto de personal como de medios materiales no imprescindibles internamente, y, que pueden ser sustituidos por la empresa exterior. La empresa gana en la mejora de todos sus procesos, posibilitando la mejora de todos sus controles productivos, además, por su tamaño y su propia organización interna será más eficaz.

*  Por otro lado, son varios los elementos, que pueden definir el teletrabajo o trabajo a distancia, así, ya decíamos:

1º. El teletrabajo conlleva necesariamente un contrato o una relación de trabajo por cuenta ajena y asalariada.

2º. El teletrabajo no precisa de una presencia permanente en las instalaciones de la empresa y supone una descentralización del lugar de trabajo.

 A su vez, se pueden señalar dos modalidades de teletrabajo: la de tiempo completo, donde todo el trabajo se realiza a distancia y se acude al centro laboral de forma puntual o excepcional; y, la mixta, donde el trabajador que lo desempeña combina el teletrabajo, con el trabajo presencial en el centro laboral pactado.

Finalmente, poner de manifiesto que en el teletrabajo existe una gran diferencia entre el que se realiza en el ámbito del sector privado, la empresa, y, el que se lleva a cabo en el sector público, las administraciones, que da lugar a que su naturaleza y sus condiciones se desarrollen en universos paralelos.

* De igual modo, destacar, que hay una serie de conceptos que son definitorios del teletrabajo, si se quiere comprender su naturaleza:

* Confianza.

* Productividad.

* Flexibilidad.

* Libertad.

* Acuerdo.

* Descentralización.

Cada uno de esos conceptos configuran la naturaleza del nuevo teletrabajo, nacido, sin duda, de la necesidad de las unidades productivas y de los propios trabajadores de adaptarse a una realidad nueva y en cambio permanente, apoyado por la transformación digital en constante desarrollo, aunque, no debe olvidarse, que existen procesos productivos, especialmente primarios, en los que será imposible esta forma de trabajo, y, muchas empresas, sí o sí, se verán obligadas a tener dos almas, una digital donde será posible la distancia laboral y otra presencial donde el teletrabajo será imposible de implantar, lo que de por si pone de relieve la importancia y desarrollo que tendrán los trabajos exteriorizados de la empresa.

* A su vez, hay que poner de relieve, que el teletrabajo no puede estar dominado por la unilateralidad ni de la empresa ni del trabajador, ni por la rigidez normativa de los poderes públicos, de forma, que en este asunto regirán los principios del acuerdo y de los contrapoderes mutuos, ya que, el trabajo fuera de la empresa no puede ser una imposición ni del trabajador y ni de la empresa; además, por mucho que se quiera intervenir por las distintas fuerzas sociales y el poder público, como por ejemplo, mediante acuerdo colectivo, será imposible de regular con éxito sin libertad y flexibilidad, ya que, por sí mismo, su naturaleza y realidad actual,  implica una transformación del régimen contractual nueva y desconocida, que afecta a la esfera personal del trabajador y a la capacidad de organización y dirección de la empresa.

Las notas características de la relación laboral del teletrabajo son la ajenidad y la dependencia, razón por la que nos encontramos una nueva realidad de las relaciones laborales, propiciada por el avance imparable de las tecnologías, y otras realidades extrañas al proceso productivo, como ha sido, la irrupción incontrolada de la pandemia, aunque, es irrenunciable en el teletrabajo asimilar a la presencia física la presencia virtual.

En el mismo sentido, para hacer posible una aplicación exitosa del teletrabajo, es imprescindible señalar, que la productividad es un elemento esencial de la prevalencia de esta forma de trabajo, ya que, si el trabajador resulta improductivo bajando su rendimiento, la empresa, que le habrá dotado de todos los medios necesarios para realizar su trabajo, perderá la confianza en el productor, que solo puede ser controlado por los resultados concretos de su trabajo.

El teletrabajo no se sabe, a quién beneficia más si a la empresa o al trabajador, aunque esa no es la cuestión esencial, que reside en que es una nueva realidad ineludible en las relaciones laborales, aunque conviene señalar, que a primera vista parece que puede ser más del agrado del trabajador, ya que, gana en flexibilidad y en autonomía y continúa ingresando su salario. Al mismo tiempo, la otra parte, los empresario o jefes de la empresa está preocupados por la productividad de la misma, y, por el mantenimiento, de su cultura interna y otros elementos comunes de la unidad productiva, sobre todo, se sumergen en la incertidumbre legal, pues ya no saben con nitidez, que obligaciones tienen unos y otros en la legislación vigente, al estar el trabajador en su casa haciendo lo que quiere, aunque, en realidad, lo importante para la empresa es el resultado del trabajo de su empleado.

* Por lo expuesto, es evidente, qué si se quiere, que el teletrabajo funcione, pues no hay otra, solo puede ser a través del equilibrio de contrapoderes, flexibilidad dentro de un marco de libertad y acuerdo, regido todo por la confianza mutua de las dos partes implicadas. Quedando claro, qué con un exceso de regulación exhaustiva y rígida, como se quiere por los poderes públicos, sindicatos y afines, será muy complicado que el teletrabajo funcione. Sin embargo, que nadie lo ponga en duda, el teletrabajo ha llegado y se queda.

En conclusión, reitero, qué en estos meses, de pandemia, confinamiento y medidas preventivas, se ha producido el renacimiento exponencial del teletrabajo, ya que, las unidades productivas (públicas o privadas) no tienen más remedio que asumirque la naturaleza de las relaciones laborales, tras el coronavirus en forma de pandemia y la creciente digitalización, están en un cambio constante, y tienen que adaptarse a la nueva realidad, y, dentro de esa renovación, está sin duda el teletrabajo.

Es una evidencia, por tanto, que los elementos del mercado laboral clásicos, como, el control de la labor del trabajador, coordinación, trabajo en equipo, formación, cultura empresarial, etc., no serán lo mismo, especialmente, si una gran parte de españoles nos quedamos en nuestra casa trabajando y la digitalización se convierte para toda la sociedad en algo imprescindible.

N.B.  Es un hecho innegable, que aquellas naciones donde los trabajadores tienen mejores condiciones laborales y gozan de más libertad dentro de las empresas, son también aquellos en los que la unidad productiva (pública o privada) tiene también más flexibilidad para tomar decisiones sobre su personal y sobre sus procesos.

Por ello, es una realidad, que la mejor manera de que el teletrabajo funcione es con flexibilidad y con contrapoderes mutuos empresa – productor, de forma que siempre primará el consenso y nunca triunfara la unilateralidad.  Así mismo, esta modalidad e trabajo exige que la lealtad de empresa – productor sea mutua y que la desconfianza que reina en las relaciones laborales en España desaparezca, lo que implica necesariamente, que tenemos que eliminar una legislación rígida y antigua, y, establecer nuevas reglas basadas en la confianza, la libertad, el consenso, los acuerdos, la productividad y la flexibilidad, dentro de un clima de equidad y justicia.

Finalmente, no se debe olvidar, que una unidad productiva no puede existirni la empresa podrá subsistir, en unos nuevos mercados extremadamente competitivos, si no se adaptan a las nuevas realidades, y, sin duda, el teletrabajo es una de ellas.

Córdoba, a 16 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.