Daily Archives: 25/09/2020

Teletrabajo – IV – Inspección de T. y S. S. – sanciones (así no)

Decía el otro día, hablando del R. D. L. sobre el trabajo a distancia, que veía difícil su aplicación por exceso de regulación, que impediría una aplicación flexible, limitando la libertad de las partes implicadas, y, que las sanciones no servirían para nada.

Según el INE (datos 2T-2020) unos 3.015.200 ocupados en España teletrabajan de manera habitual, lo que significa, que más de la mitad de los días que trabajaron, lo hicieron desde sus domicilios, aunque calculo que los trabajadores a distancia han sido muchos más, si tenemos en cuenta a los empleados públicos, que el R. D. L. ha colocado fuera de la norma.

La cuantía de los trabajadores a distancia es solo un anuncio o indicio de su importancia en nuestro mercado de trabajo, de forma que señalaré una serie de puntos negativos de la nueva regulación sin ánimo de exhaustividad, que pueden dar al traste con una manera de trabajar, que se quiera reconocer o no, ya es el futuro presente en medio mundo civilizado, y, que por ello no podemos perder la ocasión, así:

1º.- La forma de regularlo mediante un R. D. L. en vez de una Ley ordinaria es un error por su apresuramiento, ya que un asunto como este con repercusiones a largo plazo de enorme importancia para España, hubiera necesitado mucho más cuidado, más consenso productivo y más mesura.

2º.- Existe un riego evidente de que los que los empresarios opten por no apostar por el teletrabajo por todas las rigideces y costes que genera derivados del contenido del R. D. L., qué, sin duda, es un problema perverso real.

3º.- El R. D. L. deja demasiados asuntos en manos de la negociación colectiva, con lo que se perderá flexibilidad, ya que por su propia naturaleza el trabajo a distancia y el teletrabajo exigen una gran libertad de movimientos a empresa y trabajador.

4º.- La norma aprobada no prevé instrumentos específicos para su correcto cumplimiento, cargando un peso inasumible a la Inspección de Trabajo y S. S., ya que, es público y notorio, que no tiene medios suficientes legales, personales y materiales para llevar a término las exigencias de la ley, de forma, que las amenazas de sanciones por si solas no ayudan precisamente y pueden producir un efecto disuasorio de la implantación del teletrabajo.

5º.- Las empresas van a tener que hacer un esfuerzo económico importante, aunque el R. D. L. aprobado no aclara, ni por asomo, cuánto ni cómo, ni concreta, si habrá ayudas para las unidades productiva que quieran implantarlo. Es decir, la nueva regulación legal va a suponer un aumento del coste empresarial, aunque se desconocen sus verdaderas cuantías, y, en una situación de ruina económica como la que sufre España, cargar a las empresas con gastos añadidos nuevos y muchas exigencias administrativas, también, de nuevo cuño, es, cuando menos, un poco temerario.

Si el teletrabajo se encarece, sólo le hará perder su fuerza atractiva, desincentivando a las empresas a que lo implanten, justo el efecto contrario al que pretende conseguir.

¿Qué atractivo o estímulo tiene una empresa para dejar que su productor trabaje fuera de su centro habitual de trabajo si es más caro para ella?

6º.-  La Ley prevé el derecho a la desconexión del trabajador y a la intimidad, pero no dice, como se llevará a cabo, porque solo con sanciones, como se ha dicho, no se consigue nada, teniendo en cuenta, que la empresa tendrá un cierto poder de supervisión y control de la productividad de su empleado.

La Inspección de T. y S. S. tendrá muchas limitaciones en su trabajo, además, de la falta de medios precitada, para comprobar a las empresas que se comuniquen con sus empleados fuera de su horario laboral, pues solo para empezar, el trabajador se encuentra en su domicilio normalmente, y, este lugar, es un sitio protegido constitucionalmente de intromisiones extrañas al mismo.

En conclusión, las condiciones para la implantación del trabajo a distancia, regladas por el R. D. L. aprobado de urgencia, son muy negativas para su implantación real, de forma, que como será inviable con su regulación actual, habrá tiempo para conseguir una buena Ley eficaz, flexible y realista, que haga posible la implantación de esta modalidad de trabajo en España.

N.B. Insisto, en que veo difícil la aplicación de la nueva Ley por exceso su exceso de regulación y por alejarse de la realidad productiva española, ya que sin flexibilidad y sin libertad de las partes implicadas no podrá existir una aplicación efectiva, y, además, las sanciones no servirán para nada.

Habrá que ver su desarrollo en la práctica, pero las primeras impresiones son muy negativas, y, que conste que creo que es una posibilidad de futuro ineludible para nuestra recuperación económica y de empleo, a la vez de fomentar el desarrollo digital en España.

Córdoba, a 25 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.