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Reputación – Marca – España – Europa (difícil de ganar y fácil de perder)

En contra del “mantra público” dominante, la única verdad es, qué la reputación de España (la marca España) la ponen en peligro, todos aquellos que eliminan y soslayan derechos y libertades básicas, en una Nación que constitucionalmente es un Estado Social y Democrático de Derecho.

Que alguien, sea español o ciudadano de cualquier Estado Miembro de la U. E., exprese su opinión crítica hacia actuaciones de su Gobierno y/o acuda a las Instituciones de Europa para solicitar amparo y justicia, se debe admitir como algo normal, si aceptamos, que vivimos en un Estado de Derecho y somos miembros activos de la U.E. y ciudadanos europeos, con todos los derechos, libertades y obligaciones que ello implica.

El daño a la Marca España no reside en expresar opiniones críticas al Gobierno y/o en defenderse frente a cualquier injusticia ante la Justicia Europea o Internacional, sino cuando el Gobierno de un País y/o cualquier Entidad (pública o privada) dañan el Estado de Derecho, que no es algo y solo de la U. E., de la que, sin duda, formamos parte, al ser lo dicho un derecho que forma parte de las libertades humanas esenciales.

Todo lo dicho, viene a colación, porque al día de hoy, cada vez más, el “mantra” del Gobierno de España (sin exclusión en sus miembros, ya que todos aprueban con su silencio y presencia) es criticar y calificar de autores de noticias falsas con términos durísimos, a todos los que se atreven a manifestar una opinión crítica y/o a pedir justicia ante cualquier institución de la U. E. o de Europa, por las noticias, propuestas y medidas alarmantes contrarias a toda libertad del Ejecutivo, aplaudidas, sin medida, por todos sus corifeos (destacando, el silencio durmiente del Tribunal Constitucional y del independiente por sobrado del CGPJ); además, todos dicen ser europeos a ultranza.

El “mantra perverso” es muy simple: Cualquiera que critique al Gobierno y/o acuda a las Instituciones europeas en defensa de su libertad, está dañando la reputación y la marca España.

Lo peor es que, parece que la sociedad española está adormecida y cautiva, aunque lo realmente perverso, es que haya defensores de la verdad absoluta o de cualquier otro dislate gravoso y/o impeditivo de derechos y libertades fundamentales, ya que, no puede ser admisible, que la libertad de expresión en cualquiera de sus manifestaciones, sea un privilegio excluyente de unos pocos, como si fuera, un aforamiento exorbitante solo propiedad de unas personas (pocas, por otro lado) que son las únicas detentadoras de  derechos.

Según todos los informes, el valor de la marca España se derrumba más que el de ningún gran país. España, dirigida por un Gobierno del Presidente Sánchez, que pierde día a día la confianza internacional, donde domina la inseguridad jurídica, y, donde peligra el Estado de Derecho, es el país que más destruye el valor de su marca por la gestión de la pandemia del coronavirus, muy por encima de cualquier país de Europa (Reino Unido, Italia, Francia o Alemania).  Según el informe -Brand Finance-, de carácter anual, y, que se refiere al estado de las distintas economías del mundo, España ha perdido un 28% del valor de su marca por la gestión de la pandemia, así mismo, dice el Informe, que la pandemia ha afectado más a España que la mayoría de los países de Europa, tanto en términos humanos como económicos y que con la gestión pública que se está haciendo de la pandemia, la marca España ha perdido 465 millones de euros menos en 2020, en relación con el año 2019.

Se puede mirar como se quiera, pero lo cierto es que algo mucho estamos haciendo mal en España, no hay más que ver las cifras de la pandemia y todos los datos desconocidos de la misma, como fallecidos, personas infectadas, sanitarios contagiados, y un largo etc. de descontrol, aunque existen otros datos preocupantes, como, la destrucción de empleo, el paro, el gasto público, la deuda y el déficit, público, los PGE, la casi desaparición de nuestro tejido productivo, la dispersión política y las políticas que atentan contra el estado de derecho, como la Proposición de ley del CGPJ, el Estado de Alarma Inconstitucional, la Orden publicada en el BOE sobre la desinformación, la Ley de Educación de la Ministra Ceelá -del Gobierno-, y, otras muchas cosas más orientadas hacia una realidad ajena a las leyes de la U. E y de Europa, plenamente condicionadas por el Estado de Derecho.

Es evidente, que otras políticas son posibles y han sido aplicadas por otros países de Europa, así, por ejemplo, si nos fijamos en el empleo y en el paro, vemos que los países nórdicos resisten al coronavirus, mientras en España se desase su el mercado laboral con cifras de destrucción de empleo y paro, que ponen los pelos de punta.

Según datos oficiales, al mes de septiembre, la tasa de paro fue del 6,1% en Dinamarca, del 8,4% en Finlandia, del 5,6% en Islandia, del 5,3% en Noruega y del 9% en Suecia, cuando en España estamos ya en una tasa reconocida del 18,5%, aunque la realidad es mucho más dura si sumamos: inactivos, parados oficiales, ertes, ocupados que no trabajan y todos los que llamo incapacitados permanentes sociales. La suma de todos ellos, nos sitúa en una cifra de 9.350.000 desempleados reales, todo ello, sin ahondar en colectivos muy vulnerables, como jóvenes, mujeres y mayores de 50 años, donde la tasa real es un disparate.

Es un hecho más que probado, qué, sin flexibilidad, sin participación en las decisiones de la sociedad civil, sin información veraz inmediata y permanente, sin seguridad jurídica y sin que existan mecanismos y medidas de ajuste automático a cada realidad, no puede nacer una solución adecuada a cada situación.

Así, como ejemplo, en los países del norte de Europa, de la U. E. o no, los principales mecanismos de regulación estatal del mercado laboral de España, como pueden ser, entre otros, el salario mínimo o las indemnizaciones por despido impuestas por ley no existen o son menores.

Solamente, añadir, por si algún malpensado me dice que trato de explotar a los trabajadores, y poner de manifiesto, la realidad del mercado laboral de los países nórdicos es que sus trabajadores y ciudadanos, en general, tienen mejores condiciones laborales que España. Estoy convencido, que algo podremos aprender de ellos, como puede ser la fortaleza de sus convenios de empresa, la libertad de negociación, la flexibilidad y falta de rigidez de su legislación.

N. B.  La reputación de la marca España en Europa y en resto del mundo es difícil de ganar y fácil de perder.

Otras políticas contra la pandemia, que no sean el confinamiento completo, son posibles, como han demostrado otros países, que han hecho posible compaginar la salud y la economía, ya que, sin que una economía funcione no puede haber una sanidad fuerte.

El daño a la Marca España reside de verdad, en el hecho de que, el Gobierno y/o cualquier Entidad (pública o privada) dañen el Estado de Derecho de nuestro País, y, en vez de adoptar medidas reales de recuperación profundas, se dediquen a crear una sociedad cautiva y subvencionada, tejiendo una maraña insondable de pan para hoy y hambre para mañana.

Si perdemos la confianza internacional y nuestras libertades y derechos, instalados en un estado alarmante sin control de la división de poderes y sin seguridad jurídica, simplemente, estamos perdidos.

Córdoba, a 13 de noviembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.