Daily Archives: 16/11/2020

Discapacidad – sintiendo la realidad (una cuestión de necesidad social)

Cuando se acerca uno a la discapacidad, voluntariamente o involuntariamente, sobre todo, cuando esa inmersión es brusca y repentina, lo primero que se siente, es que se adentra uno en un mundo ignoto del que no sabe nada.

Las necesidades de las personas con discapacidad nacen de los derechos humanos. Es decir, las personas con discapacidad deben y pueden tener iguales oportunidades, como las demás de personas, en el diseño y desarrollo de su vida, así: Debe ser una realidad en la vida de cualquier discapacitado el respeto por la dignidad humana, la igualdad y la libertad personal absoluta, dentro de una inclusión social verdadera, y, en base a los valores fundamentales de toda persona: independencia, no discriminación, accesibilidad universal, igualdad de oportunidades y normalidad completa en sus relaciones sociales.

Para una persona alejada de la discapacidad es sorpresivo, que la mayoría de los discapacitados no quieren más ayuda, que la absolutamente necesaria y siempre adecuada a su situación personal. Todos ellos cuentan la misma realidad, la mejor ayuda es la normalidad sin más, es decir, el discapacitado no es una persona diferente y solo quiere no sentirse desigual, razón por la que, incluso una buena intención puede resultar regresiva para él.

Dicho lo dicho, cuando se convive, directa o indirectamente, con una persona discapacitada, te das cuenta progresivamente de una realidad durísima, que no es ni puede ser del propio discapacitado; me refiero a una cosa elemental y evidente, estas personas no necesitan lástima sino ayudas reales de todo tipo, pues, a mayor necesidad superiores son todos los condicionantes, sean económicos y/o sociales.

En el sentido expuesto, todos podemos observar, que los artículos y medios de todo tipo referidos a los incapacitados alcanzan una elevación progresiva en su costo, de forma, qué, por ejemplo, una silla para una persona no discapacitada cuesta una cifra muchísimo menor que la silla de un discapacitado, y, así progresivamente todo. Aquí es donde las políticas públicas deben incidir reduciendo esa desigualdad, de forma, que solo hay que adoptar medidas de toda clase, que consigan restablecer la igualdad.

Lo importante, no es solo, que los que estamos unidos a un incapacitado, hagamos todo lo posible por normalizar esa situación, ya que, lo verdaderamente esencial es, que todos interioricen, que la desigualdad con los discapacitados es inasumible para una sociedad basada en valores democráticos y en el respeto absoluto a los derechos humanos.

Mi hijo Cisco, amigos muy queridos discapacitados, madres y padres de discapacitados, y, un interminable conjunto de afectados, me han enseñado, que aquí no caben medias tintas, sino entrega desinteresada y permanente en la lucha contra la desigualdad y la normalización, de forma, que cada uno haga lo que pueda, lo que quiera, pero que haga algo por un colectivo social muy desprotegido, tanto en sus personas como en todos los afectados.

N. B.  La discapacidad es sentir una realidad y que detrás de ella existe una necesidad social, que hunde sus raíces profundas en los derechos humanos.

En estos días oscuros y difíciles de pandemia no se puede olvidar al colectivo de discapacitados, ya que, si una persona sin discapacidad está sintiendo la enfermedad del coronavirus con temor, preocupación y desesperanza, los discapacitados, simplemente, doblan todos esos sentimientos, ya que, entre otras cosas ven que de sus medios se distraen recursos de los escasos que ya tienen.

Córdoba, a 16 de noviembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.