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Paro oculto – jóvenes – mujeres – mayores de 50 años (sector público y privado – desigualdad y opacidad)

Cuando se habla públicamente del desempleo, casi siempre parece que se olvida, lo que podemos concretar como paro oculto, que es una realidad que todos tratan de obviar, pero, que, sin duda, es algo que constituye lo más duro y vidrioso de una situación muy delicada, y, que, por si misma, se convierte en una desigualdad inadmisible para la sociedad española y su desestructurado mercado laboral.

Para definir y contextualizar este pequeño comentario unos datos y unas conclusiones:

 ***   INE – 3T – 2020. (Nota prensa 17-12-2020)

El coste laboral de las empresas se sitúa en 2.525,41 euros por trabajador y mes en el tercer trimestre de 2020, con un descenso del 1,1% respecto al mismo periodo de 2019.

El coste salarial por trabajador y mes disminuye un 0,9% y alcanza los 1.859,12 euros de media. Por su parte, los otros costes bajan un 1,5%, situándose en 666,29 euros por trabajador y mes.

Del coste total por trabajador y mes en el que incurre un empleador por la utilización del factor trabajo, 1.859,12 euros corresponden a salarios y 612,15 euros a cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social. El resto corresponde a indemnizaciones, prestaciones sociales…

El coste laboral en País Vasco y Comunidad de Madrid supera en más de 400 euros la media nacional. En Canarias y Extremadura dicho coste es inferior a la media en la misma cantidad.

Total: 2.525,41.

Andalucía: 2.271,89.

Madrid: 2.979,67.

País Vasco: 3.081,42.

*** Mercado laboral – Doble fractura: territorial y colectivos afectados.

El problema oscuro del paro en España reside en la desigualdad territorial y en la desigualdad entre colectivos, así:

Primero. El coste laboral expuesto de una idea clara de la desigualdad entre CC. AA. y ya explica, porque se produce una diferencia entre ellas, con las consecuencias que se manifiestan en el mercado laboral y en el desempleo en las mismas.

Segundo. Existe una fractura del mercado laboral oculta, que se representa claramente en varios colectivos: jóvenes, mujeres y mayores 50 años.

Así mismo, se descubre una dualidad preocupante entre contratación temporal y fija, que produce una desigualdad perversa y extremadamente dilatada en el tiempo.

Es una realidad, que España cuenta con la tasa de paro juvenil más alta de toda Europa y, además, cerca del 72% de los ocupados menores de 25 años tienen contrato temporal, y, aquí, podemos añadir, además, colectivos de mujeres y trabajadores mayores de 50 años.

Examinado los indicadores del mercado laboral, se puede observar que cualquier indicador genérico esconde una fractura interna del mercado laboralel desempleo juvenil aumenta descontrolado, como lo hace el paro del colectivo de mujeres y trabajadores mayores de 50 años.

Las medidas desplegadas por el Gobierno para suavizar el golpe, como los ertes o los avales a empresas han protegido a una parte importante trabajadores, sin embargo, sigue habiendo algunos colectivos, sin olvidar los  señalados, que sufren la crisis con mucha más intensidad que la mediacomo es el caso, de los trabajadores temporales y de menor formación.

Esta realidad pone de relieve la dualidad extrema de nuestro mercado laboral, razón por la que, los trabajadores más jóvenes, temporales y con menor formación son los más afectados por la inactividad y son los que pasan primero a la lista del paro.

Curiosamente, además, es una realidad preocupante, que aproximadamente un 72% de los ocupados españoles menores de 25 años tienen un contrato temporal. Por si eso fuera poco, la falta de experiencia y de formación deja a los trabajadores más jóvenes fuera de juego, razón por la que, el desempleo entre los jóvenes resulta más acuciada, cuando se produce una actividad económica a la baja; sin olvidar, además, que los sectores productivos más dañados por la crisis, son aquellos más embridados en empleo juvenil, como, la hostelería, turismo y el sector servicios en general, lo que conlleva un efecto pernicioso para este colectivo, produciéndose un paro exponencial en él.

*** La desigualdad oculta, además, se ceba en los distintos territorios, incluso de las propias CC. AA., produciéndose tasas de paro, de contrataciones temporales y salarios a la baja según la zona en la que produce el trabajo, ya que, si hay algo que eleve las diferencias, es la existencia de tejidos productivos desiguales en todos los sentidos, como pueden ser: las diferencias salariales, los efecto del paro, las modalidades de contratación precarias, y, la falta de formación y experiencia laboral.

En Andalucía, por ejemplo, las desigualdades llegan a ser abismales en sus distintos territorios y en las distintas actividades del sector productivo, ya que, las zonas más afectadas por el turismo, la hostelería y todo el sector servicios soportan un desempleo mayor, unas condiciones de trabajo más temporales y precarias y unas diferencias salariales significativas.

***   Por si faltara algo para que la opacidad se convierta en tenebrosa, junto al paro oculto de jóvenes, mujeres  y mayores de 50 años, emergen, se quieran tapar o no, las diferencias que se están produciendo entre  el sector público y el sector privado profundizando en la desigualdad, así: en el primero, paro ninguno y en el segundo, la tasa crece exponencialmente, a pesar de los ertes y otros artificios falaces; sin olvidar, las diferencias salariales entre uno y otro, ya que, el público no solo no derece su retribución, sino que, además, aumenta por los PGE aprobados un 0,9%, mientras el privado baja sus salarios al menos un 20% en el empleo que se mantiene.

N. B.   La opacidad, el paro oculto y las diferencias salariales entre jóvenes, mujeres y mayores de 50 años, entre el sector público y privado y entre los distintos territorios se descubre, como una desigualdad real e inadmisible, sin que se adopten medidas estructurales eficaces e inmediatas.

Pero, a pesar de lo expuesto, nada es comparable con una tasa de desempleo juvenil superior al 42% del colectivo, que, además, se distribuye de forma desigual por territorios y sectores, de manera, que las diferencias se presentan, si no se actúa directamente en este colectivo, como algo irresoluble, así que, hacen falta medidas estructurales y rápidas, que impidan, que la epidemia laboral se extienda cada vez más y con mayor profundidad, convirtiéndose sin remedio en una enfermedad crónica de nuestro mercado de trabajo.

En Andalucía hay zonas y sectores, como ocurre en toda la extensa zona del Campo de Gibraltar, en los sectores turísticos dependientes de la hostelería y los servicios y en los colectivos jóvenes dependientes de la contratación temporal, donde existe, se quiera ver o no, una realidad desgraciada de proporciones desconocidas, que, además, conlleva efectos colaterales perversos como la droga, el tráfico ilegal, la prostitución y la perdida de un capital humano imprescindible para su reactivación económica.

Solo por lo dicho, se explicaría, que en Andalucía la vacunación se convirtiera en una prioridad nacional, ya que, las diferencias en el paro y en la inactividad sobrevenida por la pandemia son tan grandes y tan profundas, que, si no se corta de raíz la enfermedad y se restablece cuanto antes la normalidad productiva, la ruina se convertirá en una desgracia permanente.

Córdoba, a 17 de enero de 2021

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

 

Sector público – Sector privado – Desigualdad (diferencias inasumibles y difíciles de corregir)

La EPA – 3T – 2020 ha puesto de manifiesto un problema de desigualdad, en crecimiento descontrolado, entre el Sector Público y el Sector Privado, que supone una importante brecha, que cada vez es más profunda, así:

** Datos EPA – 3T – 20:

*  El empleo privado se sitúa en 15.839.800. El empleo público se sitúa en 3.337.100.

El empleo del sector privado comprende: asalariados del sector privado, empleadores, trabajadores independientes y empresarios sin asalariados, miembros de cooperativas, ayudas familiares y otra situación profesional.

El empleo del sector público comprende todos los asalariados de empresas públicas y de las Administraciones Central y Territoriales, incluidos tanto los trabajadores que cotizan al Régimen General de la Seguridad Social como los adscritos al Sistema Especial de Clases Pasivas.

* La población activa se sitúa en 23.088.700.

Ocupados. 19.176,9. (miles).

Parados. 3.722,9.

Tasa de actividad. 57,83.

Tasa de paro. 16,262.

*  Población de 16 años y más: 39.595,8. (miles)

Activos: 23.088.700.

- Ocupados: 19.176,9. (miles)

- Parados: 3.722,9

- Inactivos: 16.696,0

Ocupados que no han trabajado:  3.592.800.

(Hay 1.142.700 personas que no han podido buscar empleo a pesar de estar disponibles para trabajar).

**   El empleo privado se sitúa en 15.839.800. El empleo público se sitúa en 3.337.100. Lo dicho supone que, aproximadamente, el 21% de asalariados dependan de una nómina estatal

En comparación con el año pasado, el incremento del Sec. Púb. ha sido del 3,36%, en cambio el empleo privado se ha desplomado un 4,9%.

* El desempleo, sí o sí, solo ha afectado y afecta al Sector privado.

* Según la Agencia Tributaria, los empleados del sector privado percibieron en 2019 un salario medio de 23.683 euros, mientras que los del sector público llegaron a los 36.387 euros. Esto es, un desfase salarial cercano al 54% (12.700 euros) a favor de los empleados públicos. (Estos datos con todas sus diferencias en aumento, habría que actualizarlos a 2020 y 2021).

* El Consejo de Ministros ha aprobado la oferta de empleo público para 2020, que supondrá unas 28.055 plazas nuevas de personal a cargo de los gastos de personal del Estado.

*  Los Presupuestos Generales del Estado contemplan una subida de sueldo para los empleados públicos del 0,9% en 2021.

* En el sector privado, además, de que el paro solo le ha afectado a él, es un hecho, que el desplome de la actividad, los Ertes y otros condicionantes solo implantados o repercutidos en este Sector, han disminuido los salarios, aproximadamente, un 21,5%, aunque, esta cifra no computa las reducciones de jornada ni la proliferación de contratos a tiempo parcial, la mayoría de ellos temporales y rondando casi todos en salario mínimo.

** La brecha abierta en canal, entre el sector privado y el público en salarios, desempleo, condiciones de trabajo, modalidades de contratación y un largo etc., es de una profundidad tremenda y en aumento, de manera, que se ha producido y se sigue produciendo una desigualdad alarmante entre ambos Sectores.

Es cierto, que será difícil, por no decir improbable o imposible, combatir la desigualdad entre el sector público y el privado, pero se quiera o no, no hay otra, ya que, el empleo privado se sitúa en 15.839.800 trabajadores y el empleo público se sitúa en 3.337.100 empleados, a parte, que hay que dar trabajo a una cantidad creciente de inactivos (16.696,0. miles) y ocupados que no han trabajado (3.592.800). Si solo confiamos en los subsidios y en las ayudas la recuperación será imposible, ya que, no solo es imprescindible crear empleo, sino que, para ello, es imprescindible, también, que las condiciones del mercado de trabajo privado         mejoren en todos los sentidos sensiblemente; solo así será posible reconstruir nuestro mercado de trabajo, de otra forma, iremos sin remedio a una sociedad subvencionada imposible de mantener a medio y/o largo plazo.

Hay que poner en marcha medidas estructurales profundas, de todas las clases y colores, para incentivar la recuperación de nuestro mercado de trabajo, que necesariamente, deben estar basadas en la flexibilidad laboral, la mejora de la productividad, el control del gasto improductivo y en la apertura de nuevas rutas de trabajo, pues está claro, que cambiamos y nos adaptamos a las nuevas realidades, o nunca saldremos de esta desgraciada situación laboral en la que estamos.

N. B.  La desigualdad y la brecha salarial y de derechos entre el Sector público y Sector privado es una realidad inasumible y, además, muy difícil de corregir, sobre todo, si como está ocurriendo, no vamos todos juntos y no se toman medidas estructurales urgentes, profundas y eficaces.

Las diferencias apuntadas, si no se corrigen irán en aumento y, sin duda, provocarán graves conflictos sociales, pues no puede ser que una tercera parte del País, mantenga a dos terceras partes, cuando, además, 3.337.100 de personas empleados públicos, junto con más de 9.000.000 de pensionistas, tienen mejores condiciones de vida que ellos. La situación podrá durar, lo que dure, que será poco, pero es evidente que terminará por explotar.

Es un hecho indiscutible, que subir solo los salarios de los empleados públicos y las pensiones, conlleva un desequilibrio social y económico insoportable, que ninguna sociedad puede soportar o asumir por mucho tiempo.

La C. E. dice en su art. 14, que los españoles son iguales en todos los sentidos y sin que se admitan diferencias por motivo alguno.

Córdoba, a 31 de octubre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

II. Desigualdad y asimetría (recuperación convertida en disparidad)

La recuperación económica en España está siendo la de la desigualdad y la de la “asimetría, de forma, que solo unos pocos aparecen ubicados en la recuperación, mientras una mayoría de sectores y personas se están quedando atrás e, incluso, olvidados en las cifras opacas de la inactividad.

Dicho de otra forma, se está produciendo una recuperación dispar, que no está llegando a todos los españoles por igual, ya que, aquellas personas que estaban y están en posición de hegemonía en la crisis perciben que su situación económica mejora, pero los que están en la mitad y para abajo o en los sectores o territorios castigados directamente por la pandemia y la crisis, ven que su situación no mejora o empeora y muchas veces sin solución.

Se puede hablar de dos recuperaciones, una es positiva y en algunos sectores, mientras, que, en otra, dominan los efectos negativos. Esto conlleva, por ejemplo, que las corporaciones fuertes se recuperarán más rápido y fuerte que las empresas debilitadas y de menor tamaño, que los trabajadores muy cualificados y ubicados en sectores prevalentes superarán al resto de productores y que todo lo público aumentará sus gastos y sus empleos arrollando lo privado. Dicho de otra forma, se puede ver que se están recuperando, sin duda, algunos sectores del tejido productivo, como las empresas tecnológicas, en cambio ocurre lo contrario con la economía real, y, es un hecho cierto, además, que la disparidad que separa las dos “recuperaciones” aumenta, consolidándose una desigualdad real.

Ante la realidad de la desigualdad creciente, no queda más remedio, que buscar soluciones nuevas y quitar de en medio cualquier limitación o restricción potenciando el sector privado mediante medidas que igualen la diferencia. Los planes nacionales con aumentos constantes de gasto público están fracasando, razón por la que hay que incentivar al sector privado, para evitar una recuperación desigual y asimétrica, en la medida de lo posible, y, tratar de amortiguar o corregir la disparidad.

El paro en España es una manifestación clara de esta dura realidad de desigualdad existente. El desempleo es una masacre continua en algunos sectores, empresas y territorios, así,   más y más empresas de los sectores castigados como los servicios, especialmente, hostelería y auxiliares, se han ido y van a la quiebra, ocurriendo lo mismo, en otros sectores de la economía,  que están cayendo en la ruina y en la insolvencia, tales como, aerolíneas, energía, centros comerciales, oficinas, hostelería, etc., lo que supone una enorme desigualdad, que afecta  a nuestro tejido productivo y a la sociedad en general.

La disparidad se vislumbra en el asunto del desempleo, que puede servir de paradigma, se quiera ver o no, de una desigualdad creciente en sectores y territorios, con efectos claros en la distribución de los ingresos y en reparto de la riqueza.

Frente a la realidad, de que los ingresos laborales se han mantenido o mejorado en algunos sectores (los menos), en razón del sector o empresa en las que se prestan servicios, o si se trata de público o privado, existe otra realidad, donde una mayoría de los españoles están esperando una recuperación que no llega con la consiguiente desigualdad. No hay más que ver, la cifras de los ERTEs y su distribución territorial y sectorial, los números del desempleo y su distribución en todos los sentidos, el aumento exponencial de las personas inactivas en España y su crecimiento desigual en los distintos territorios y sectores.

En resumen, la desigualdad y la asimetría están aumentando en España día a día, y, la recuperación irregular va en aumento de manera injusta, dándose el caso, que cada vez, unos menos ganan más, aumentando, en cambio, la lista de perdedores, distribuyéndose la recuperación de la riqueza de forma irregular.

N.B.  La desigualdad en la recuperación en España es real y se proyecta claramente sobre el desempleo, con todos los efectos negativos que ello conlleva para la sociedad española, y, lo peor esque nadie adopta medidas estructurales profundas, aplicando, además, el Gobierno de la Nación una política regresiva cortoplacista de aumento del gasto público, imposible de mantener durante mucho tiempo dada la situación económica de las cuentas públicas.

Si seguimos como estamos, empantanados en una política de gasto improductivo, la situación de España está condenada al desastre social, de forma que, sin duda, el plazo de recuperación de nuestro tejido productivo seguirá sufriendo un pico de retroceso asimétrico, por lo que, sin duda, se alargará en el tiempo dominado por la desigualdad.

Córdoba, a 13 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Desigualdad – recuperación y desempleo (los menos, tienen más y los más menos)

La C. E. dice en su artículo 14, que los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

El mandato constitucional es claro y meridiano, es decir, no es posible romper la igualdad de los españoles, cualquiera, que sean las circunstancias o condiciones personales o sociales. Aquí no hay interpretaciones sino certezas: Todos iguales, sí o sí.

Ocurre, sin embargo, que la recuperación económica en España está siendo la de la desigualdad, de forma, que solo unos pocos aparecen bendecidos por la recuperación, mientras el resto de sectores y personas se están quedando atrás e, incluso, olvidados.

Dicho de otra forma, se está produciendo una recuperación a medias que no está llegando a todos los españoles por igual, ya que, aquellas personas que estaban y están en posición de hegemonía en la crisis perciben que su situación económica mejora, pero los que están en la mitad o en los sectores o territorios castigados directamente por la pandemia y la crisis, ven que su situación empeora y muchas veces sin solución.

Se puede hablar de dos recuperaciones, una es positiva en algunos sectores, como, por ejemplo, la bolsa, los activos de riesgo y los bienes raíces; mientras, que, en otra, como muchos trabajos en el sector de servicios corren el riesgo de desaparecer para siempre. Los primeros ya pueden decir que se están recuperando e incluso que se han recuperado completamente, sin embargo, el empleo no puede decir lo mismo en su dimensión total, ya que no para de aumentar. Dicho de otra forma, se puede ver que se están recuperando, sin duda, algunos sectores del tejido productivo, como los mercados financieros, en cambio ocurre lo contrario con la economía real, y, es un hecho cierto, además, que el abismo que separa las dos “recuperaciones” aumenta, consolidándose una desigualdad real.

En España se está viviendo esa desigualdad real, ya que, por ejemplo, las empresas tecnológicas, las cadenas de distribución de alimentos, las farmacéuticas y algunas otras conocidas se sitúan en la recuperación buena de nuestra economía, mientras sectores tradicionales de nuestro tejido productivo, cómo por ejemplo, la energía, construcción y todo el amplio sector de servicios aparecen colocados en la parte bajista de la recuperación y de la crisis, de manera, que la irregularidad en la recuperación resulta manifiesta.

Por otro lado, el paro en España es una manifestación clara de esta dura realidad de desigualdad existente, así, es verdad, que mucho empleo se ha mantenido y recuperado, según ha ido impactado la crisis y según se ha ido abriendo la economía, pero en sectores como restaurantes, hoteles, viajes, etc. continúa en declive, cuando más y más empresas de hostelería y servicios auxiliares se han ido a la quiebra, ocurriendo lo mismo, en otros sectores de la economía,  cayendo en la ruina y en la insolvencia, tales como, aerolíneas, energía, centros comerciales, oficinas, hostelería, etc., lo que está creando una enorme desigualdad, que afecta  a nuestro tejido productivo y a la sociedad en general. Se está produciendo en el asunto del desempleo, se quiera ver o no, una desigualdad creciente, que se manifiesta tanto en la distribución de los ingresos como de la riqueza.

Es un hecho cierto, que los salarios se han mantenido o mejorado en algunos sectores (los menos), en razón del sector o empresa en las que se prestan servicios, pero la mayoría de los españoles están esperando una recuperación que no llega con la consiguiente desigualdad. No hay más que ver, la cifras de los ERTEs y su distribución territorial y sectorial, los números del desempleo y su distribución en todos los sentidos, el aumento exponencial de las personas inactivas en España y su crecimiento desigual en los distintos territorios y sectores.

En resumen, la desigualdad está aumentando en España día a día y la recuperación irregular va en aumento de manera injusta, dándose el caso, que cada vez, unos menos tienen más y unos más tienen menos, distribuyéndose la recuperación de la riqueza de forma asimétrica e irregular.

N.B.  La desigualdad en la recuperación es real y afecta de forma directa en el desempleo, con todos los efectos negativo que ello conlleva para la sociedad española, y, lo peor es, que nadie adopta medidas estructurales profundas, que cuando menos, atenúen esas irregularidades.

El mandato constitucional se debe cumplir, ya que, no es admisible romper la igualdad de los españoles, cualquiera, que sean las circunstancias o condiciones personales o sociales; aquí no puede haber posiciones dudosas, ni interpretaciones sospechosas, sino certezas: “Todos iguales, sí o sí”.

Si no existe trabajo en común de todos y para todos, la situación de España está condenada al desastre social, de forma que, sin duda, el plazo de recuperación de nuestro mercado laboral sufrirá un pico de retroceso, por lo que, sin duda, se alargará, sine die, dominado por la desigualdad.

Córdoba, a 8 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

II. Desigualdad entre los españoles (es más bien verdad)

 

En diciembre de 2019 colgaba en la web un artículo con el título: “IGUALDAD DE TODOS LOS ESPAÑOLES (¿es verdad o mentira?)”, donde, entre otras cosas, señalaba:

<<Que la Constitución dice en su artículo 14, “que los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”; y, también, decía que lo que la Constitución recoge en su artículo 14 no deja lugar a dudas, pero que una cosa es lo que -consagra- nuestra Carta Magna y otra la realidad de lo que existe sin ningún pudor en España. Es lo cierto, que España es a día de hoy un país desigual y en proceso de destrucción desde su interior. La igualdad entre españoles simplemente no existe>>.

En el mismo sentido, hoy se puede afirmar, que la realidad económica de España (en casi todos sus parámetros básicos) confirma, sin ningún género de dudas, que estamos ante una España completamente desigual, así:

En materia de empleo, paro, riqueza, salarios, crecimiento, pensiones, sanidad, incluso, natalidad y envejecimiento las diferencias entre las distintas CC. AA. (entre españoles) es una desagradable realidad, pero lo más preocupante y significativo está en que el problema de los desequilibrios aumenta día a día.

Conviene por tanto examinar algunos (no todos) parámetros concluyentes:

* En materia de financiación, mientras Cataluña y País Vasco, se ven premiadas por su lealtad a España, las CC. AA., especialmente, las gobernadas por el PP y algunas otras, se ven castigadas económicamente por el Gobierno Central una y otra vez; la última está en la negativa del Gobierno Central (Ministra de Hacienda) a realizar la devolución del IVA, limitación que no afectará lógicamente a Cataluña ni al País Vasco.

*  En materia de crecimiento económico, unas comunidades autónomas están creciendo de forma continuada y acelerada y, en cambio, otras o no crecen o están estancadas. Por ejemplo, Madrid es sin la menor duda la máquina de crecimiento económico más potente de España, mientras Extremadura entre otras se estanca cada vez más.

*  Mirando al empleo, las diferencias no pueden ser mayores, ya que, por ejemplo, la Comunidad de Madrid, durante el año pasado, creó 138.900 empleos, de manera que si comparamos esta cifra con los 402.300 empleos que se crearon en España el pasado año, las desigualdades necesariamente  saltan a la vista sin ningún esfuerzo.

Por otro lado, el crecimiento interanual de empleo en el cuarto trimestre de 2019, que fue de 402.300 empleos, más de la mitad, el 52,3%, se debe a las comunidades y ciudades autónomas donde no gobierna el partido del Gobierno Central y si el centro-derecha (Andalucía, Castilla y León, Galicia, Comunidad de Madrid, Murcia, Ceuta y Melilla).

*  Si pasamos al paro, las desigualdades son tremendas, así, Andalucía y Extremadura están por encima de la media de España, y mucho más, si miramos el paro de mujeres y jóvenes.

Curiosamente, según la EPA, el paro descendió en 22.500 parados en tasa intertrimestral, mientras que en las CC. AA. donde el gobierno tiene orientación de centro-derecha el paro disminuyó en 27.400 personas.

2019.T4. EPA. (miles)

Ocupados                                                    19.966,9

Tasa de paro                                                     13,78

Parados                                                          3.191,9

Tasa de actividad                                        58,74 0,13

Centrándome solo en Córdoba, señalar que sigue estando a la cabeza de España en la tasa de paro, solo precedida por Ceuta, Melilla, Cádiz y Badajoz).

El paro sube en Córdoba en el último año y su tasa es la segunda más alta de Andalucía: La provincia ha cerrado 2019 con un aumento del paro en 6.300 personas respecto al año anterior, registrando 87.900 desempleados y una tasa del 23,70%, la segunda más alta de Andalucía. La EPA sigue reflejando las dificultades que tienen las mujeres para acceder a un puesto de trabajo. De las personas empleadas, 122.200 son mujeres, lo que supone solo el 43,2% del total, mientras que 160.600 son hombres. 

* Si hablamos de pensiones, las desigualdades en su cifra económica, vuelven a ser significativas, ya que Andalucía y Extremadura, por ejemplo, están muy debajo de las pensiones que se perciben en el País Vasco o Madrid.

* Si hablamos de salarios, señalar, que el salario medio en España, en 12 pagas, ronda los 1.850 euros, en cambio, CC. AA. como Andalucía y Extremadura se sitúan en su salario medio sobre los 1. 500 a 1.600 euros. Quede claro que hablamos de salarios medios de España, ya que, si comparamos directamente con Madrid, País Vasco y Cataluña se verá que están muy arriba del salario medio de España.

Finalmente, las desigualdades recogidas ponen de relieve las diferencias entre las distintas comunidades autónomas en España, de forma que existen ya desigualdades importantes entre las CC. AA, pero lo peor es que esas diferencias por muchos motivos van a más día a día.

N.B. Como decía en el primer artículo, es lo cierto, que España es a día de hoy un país desigual y, a mayor inri, en proceso de destrucción desde su interior. La igualdad entre españoles simplemente no existe y lo más preocupante es que está aumentando inexorablemente la desigualdad entre ellos día tras día sin dique alguno. El Gobierno Central y todos los demás deben modificar de raíz las políticas aplicadas, ya que si seguimos el camino de la desigualdad vamos derechos al abismo de una destrucción muy complicada y segura.

Córdoba, a 10 de febrero de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.