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Desempleo – Deuda – Déficit (capacidad productiva desequilibrada- medidas concretas e información veraz)

El FMI publicita augurios funestos para nuestra economía con una contracción, que llegará al 13% del PIB este año. Es decir, que estamos en una situación muy complicada y de difícil salida, con desequilibrios a nivel de deuda, déficit o desempleo, que se harán permanentes y se enquistarán creciendo niveles aún desconocidos, sin olvidar aquí, el deterioro permanente de nuestra capacidad productiva, que casi paralizada en sus sectores más importantes del País, sigue en estado latente sin conseguir despegar, además, con enormes desequilibrios territoriales.

La deuda en relación al PIB, según el Banco de España, llegará al 122%, mientras que el déficit superará el 10%, razón por la que España tendrá poca o ninguna capacidad para actuar. Solo un dato, en operaciones realizadas entre marzo y mayo, España ha colocado, en los programas PSPP y PEPP del Banco Central Europeo, un total de 31.746 millones de euros.

Todos los organismos públicos, nacionales y extranjeros, están de acuerdo, aunque, en mi opinión las cifras que manejan son muy prudentes, quizás porque quieren insuflar confianza.

En cuanto al empleo, el FMI prevé que la economía española alcance un nivel de desempleo, que podría llegar a situarse por encima del 20%. Esos cálculos del FMI son muy conservadores para España, ya que, si no fijamos en Andalucía la tasa de paro se disparará por encima del 40% de la población activa y con una duración de varios años.

Por otro lado, no debemos olvidar, que hemos estado confinados y con la economía prácticamente parada y, que desgraciadamente, ahora no existe la marcha atrás, de manera que tenemos que seguir adelante sin remedio, o todos, si no morimos del coronavirus, moriremos de hambre. No es posible un nuevo parón y no queda otra que seguir adelante. Tampoco, debemos olvidar, que hay que evitar, si o si, los rebrotes de la Covid-19, que está asomando de nuevo su cara oscura y peligrosa por toda España. Esa realidad obliga a que el Gobierno (con todos los gobiernos CC. AA., Ayuntamientos, Diputaciones, etc. etc.) debe controlar todas las fronteras (terrestres, marítimas y aéreas), sin olvidar cualquier otro posible foco de rebrote; a la vez, que la sociedad civil sin exclusiones debe cumplir todas las medidas preventivas a rajatabla.  Si no cumplimos todos, si no se hace así, pronto, estaremos todos en situación límite y, además, arruinados sin posibilidad de recuperación.

Sin duda, que todo lo dicho debería ser nuestra máxima preocupación, pues, querer hablar de desescaladas y de recuperación suena a palabras vacías y hueras, si a la vez, no contemplamos las realidades de la deuda, del déficit, del empleo, así como, de las empresas y de cómo reiniciar nuestra capacidad productiva, eliminando, a la vez, cualquier desequilibrio económico y/o territorial.

Si no lo hacemos así,

¿cómo se pagarán las pensiones y toda la asistencia social necesaria en el futuro?

¿alguien cree de verdad, que Europa nos socorrerá sin límites de tiempo y dinero y sin durísimas condiciones?

En resumen, que, el FMI, el BCE, la U.E., el Banco de España y el Gobierno, junto con todos los partidos políticos, nos digan claramente a los españoles, ¿qué medidas se van a adoptar y a que costo?

Entiendo, que, por ahora, seguimos como siempre, sin una información veraz en todos los sentidos (político, sanitario, económico, etc.), ya que, es evidente, que, sin una información completa, inmediata, permanente y real, la sociedad civil estará siempre indefensa y sin capacidad de reacción.

N.B.   Si no adoptamos soluciones adecuadas y eficaces para las situaciones de desempleo – deuda – déficit – reinicio de nuestra capacidad productiva, con medidas estructurales concretas, rompiendo todos los desequilibrios (económicos y territoriales) con base en información veraz inmediata, completa y permanente, vamos directos al abismo económico y social.

Córdoba, a 28 de junio de 2020

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Lo que faltaba – Zapatero (éramos pocos y parió la abuela)

<<Éramos pocos y parió la abuela>>, este refrán popular, se emplea en aquellas situaciones en las que ocurre algo malo y las cosas empeoran de manera inesperada, y, viene aquí como anillo al dedo, porque a quién se le ocurre con lo que está cayendo en el mundo y la ayuda que España necesita y necesitará, que el Expresidente Rodríguez-Zapatero salga pidiendo que se hunda a EE. UU. y defendiendo a China.

Olvida el Sr. Zapatero quienes son los socios de España y en qué lugar geopolítico está situada, por lo visto, para él la democracia está establecida en China, La Unión Europea no existe, La OTAN ha desaparecido, la defensa del mundo libre la mantiene China, y, así, un largo etc. de situaciones, intereses de todo tipo y una tradición de derechos y libertades nacidas del estado de derecho y otras muchas cosas casi interminables del mundo libre occidental, como la división de poderes, las elecciones libres y la prensa independiente del poder.

Resulta extraordinaria la comparación entre el mejor Expresidente que ha tenido España, una vez, que salimos de la dictadura, Felipe González, y, el peor Expresidente que ha tenido nuestro País, aunque curiosamente, pertenecían al mismo partido. Es algo increíble, el primero construyó una España moderna y la situó en el centro de los países occidentales (U.E., OTAN, relaciones privilegiadas y respetadas por nuestros socios, a la vez, que creó la España moderna -infraestructuras, autovías y red ferroviaria, alta velocidad, olimpiada, Expo 92-, consolidando la democracia con prudencia y así, un larguísimo etc. de soluciones para España), aunque es cierto, que hizo cosas mal, estaría bueno, que todo lo hiciera bien, pero puesto todo en su balanza, el resultado resulta apabullante a su favor; así mismo, resulta increíble, que el segundo no se cargó España de milagro, llegando a ser el Expresidente más nefasto de nuestra historia reciente.

A pesar de lo dicho, la abismal diferencia entre los dos Expresidentes, Felipe González y Rodríguez-Zapatero, no solo está en su presidencia, sino en las actuaciones llevadas a cabo por cada uno como Expresidentes, así: Felipe González siempre ha defendido los intereses de España y cuando ha realizado cualquier declaración,  ha sido para realizar las críticas, que ha considerado razonables dentro de un estado democrático de derecho; Rodríguez Zapatero cuando hace algo o realiza una declaración, siempre perjudica a España, como se dice popularmente, sube el pan; como ejemplo la última, pidiendo que se hunda a EE. UU. y poniéndose de parte de China, que como todos sabemos es un régimen democrático protector a ultranza de todos los derechos y libertades fundamentales, supuesto ni extraño ni ajeno a él, ya que se viene distinguiendo por apoyar a todos los regímenes democráticos del mundo (China, Venezuela, Nicaragua, etc. etc.), que todos conocemos.

N.B. Como decía al inicio, lo que faltaba, aparece el Expresidente Zapatero, de manera, qué, porque si éramos pocos, parió la abuela, como dice nuestro refrán popular.

España solo encontrará ayuda dentro del bloque de occidente, y, entre esos países, EE. UU. que cuando nuestra libertad ha estado en peligro, siempre se ha situado en primera línea, poniendo los muertos y el dinero. Errores o lo que sea, como los del Expresidente Zapatero, se pagan siempre muy caros y, sin duda, a consta de los españoles.

Córdoba, a 9 de junio de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

III. Libertad – Jefe de la Guardia Civil (defiendo el derecho del General a decir lo que dijo, nunca donde lo dijo)

 

Lo que dijo el día 19/04/20 el Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, José Manuel Santiago, es conocido por todos y, además, ayer en nueva rueda de prensa no lo ha desmentido, por lo que hay que entender, que lo ha ratificado.

Partiendo de la base, de que estoy en total desacuerdo con lo que dijo y desde donde lo dijo, defiendo, aquí y ahora, el derecho del General a manifestar lo que tuviera por conveniente, si así lo creía. La base de un estado de derecho democrático es la libertad con mayúsculas, que permite que el General de la Guardia Civil dijera lo que dijo sin que fuera llevado al pabellón de la injusticia publica, de forma, que todos debemos estar dispuestos a arriesgar nuestros valores más queridos por defender su libertad, aunque, muchos como yo seamos plenamente contrarios a sus gravísimas declaraciones plenamente conscientes y expresadas en completa libertad.

Por todo ello, partiendo de ese principio nacido del derecho de libertad, entiendo que toda crítica sobre sus declaraciones es admisible y necesaria, así, que veamos algunas cosas a su favor y algunas en contra:

A favor:

1ª.- El General realizó unas declaraciones muy preocupantes para todos los españoles, plenamente consciente de lo que decía y con absoluta libertad de criterio, tan es así, que al día de ayer (20/04/20) en idéntica rueda de prensa a la del día anterior, no las ha modificado en forma alguna ni se ha retractado de ellas. Es decir, creía en lo que decía y lo asumía.

2ª.- El General se ha expresado seguramente con sinceridad castrense, y, sin ánimo partidista según él, de forma coherente y en línea con la dinámica que le ha marcado el ejecutivo y su ministro.

3ª.- Existe, sin duda, de parte de muchos, la convicción de que el General actuó con buenas intenciones, incluso de buena fe, y, que creía que lo que decía era lo mejor para él, para la Guardia Civil y para España.

En contra:

1ª.- Sus declaraciones en una democracia libre son inadmisibles, tanto en su contenido como desde donde las realizaba, se mire como se mire.

2ª.- Ha dañado, sin duda de clase alguna, a su hoja de servicios personal, a la Guarde Civil, a la Constitución y a España.

3ª.- Ha justificado con su conducta a los enemigos de la libertad y de España, y, ha puesto en duda a todas las instituciones democráticas del país.

4ª.- Ha aceptado sin rubor los aplausos recibidos en la rueda de prensa de ayer (20/04/20), comandados por el “decente” Fernando Simón, como prueba fehaciente de su compromiso con la causa oscura de la represión contra la libertad de información y la falta de crítica al poder.

En resumen, es evidente, que si bien tanto el Ministro del Interior como la Ministra de Defensa salieran, de forma inmediata, a defender que había sido un lapsus del General, la verdad es, {ratificadas sus declaraciones por los aplausos de ayer -aceptados por él sin rubor-}, que ha quedado probado que existe un plan liberticida del Gobierno basado en el control de la información y en la vigilancia silente de los discrepantes con la política del Gobierno. Si no fuera así, tanto el General retractándose, como los portavoces del Gobierno en la rueda de prensa de ayer saliendo en tromba a desmentir al General, para dejar claro el compromiso del ejecutivo con la libertad de criterio y crítica, sin embargo, no lo han hecho, sino que han aplaudido todos con el fervor de los creyentes. Todo ello, conlleva a la única conclusión posible, que el General el día 19/04/20 cuando hizo sus declaraciones dijo la verdad, cumpliendo órdenes manifiestamente ilegales.

Como decía ayer, la declaración del Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil tiene un contenido muy preocupante para los que defendemos la libertad como bien supremo en un estado de derecho, pues lo que dijo públicamente en rueda de prensa (y ratifico después en otra por silencio), es algo que solo se realiza en regímenes autoritarios y en las dictaduras, pues la libertad de información, en su vertiente del  derecho a criticar a los poderes públicos, es esencial para garantizar una sociedad democrática y no admite cortapisas, ni siquiera con un estado de alarma en vigor, porque la libertad de criticar al Gobierno está protegida y garantizada en la C. E. Esta libertad es una de las bases de la democracia, y, una crisis sanitaria con miles de españoles muertos, como la que soportamos, no justifica limitarla ni amordazarla, evitando así el control al Gobierno, aunque resulte indecente para el político experto Sr. Simón.

Además, es un principio constitucional irrenunciable, que la seguridad jamás debe subordinar a la libertad (bajo ninguna circunstancia), que se conforma constitucionalmente como el valor supremo del estado de derecho y es el derecho fundamental primigenio.

En otras palabras, la declaración del alto mando de la Guardia Civil en la rueda de prensa, es algo inadmisible en un estado de derecho, y, resulta difícil imaginar un ataque tan directo a nuestra democracia, significando su contenido, sin duda, un acto propio de en régimen autoritario.

A pesar de todo lo dicho, hay que decirle al General de la Guardia Civil, que tiene perfecto derecho a manifestar libremente sus opiniones, ya que España hoy por hoy, es una democracia, y, ese es su derecho que nadie debe discutir ni obstaculizar, dejando claro, por otro lado, que sus declaraciones debe realizarlas fuera del paraguas del poder ejecutivo, para que nunca puedan servir de justificación frente a la arbitrariedad ni frente al autoritarismo, pues esa conducta oscura de postración ante el poder o por convicción al mismo, ejercida desde las instituciones del Estado es una trampa a la democracia y a las libertades de los españoles.

De forma, Sr. General diga lo que Ud. quiera, pero no lo diga como Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, pues pregúntese que ocurriría, si en vez de justificar al Gobierno desde su alto puesto de autoridad, realizará cualquier crítica al poder que le sustenta y le aplaude sin rubor. Lo que Ud. General ha hecho, sea por cansancio, por rutina, por descuido, por error o plenamente consciente de lo que decía, es simplemente inadmisible en una democracia regida por el estado de derecho y donde todos sus ciudadanos son libres e iguales, incluido Ud. que pisotea su libertad.

N. B. Reitero, que defiendo el derecho del General a decir lo que dijo, aunque estoy en completo desacuerdo con él tanto por lo que dijo como desde donde lo dijo, pero que valore, que por el contenido de sus declaraciones,  es claro y manifiesto,  que los derechos y libertades de todos los españoles están en grave peligro, dicho todo por él a sabiendas y aceptándolo, y, además, lo quiera ver o no, ha arruinado su propia carrera profesional que ha exhibido llena de servicios a España, así que, con todo el respeto del mundo, le pido y le exijo, que dimita de su puesto y se valla a casa por el bien de España, porque aquí no hay ideologías sino personas”, ¿de verdad?.

Córdoba, a 21 de abril de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba, Inspector de Trabajo y S. S.

III. El camino de la verdad – Libertad de información (derechos a información veraz y a criticar a los poderes públicos)

 

Al día de hoy, nadie sabe a ciencia cierta, el número de fallecidos en España, y, cada vez que el Ministro de Sanidad, Sr. Illa habla más se aparta de la verdad, ya que si todas las CC. AA. declarasen realmente el número de muertes por coronavirus, como mínimo, estaríamos en una cifra muy superior a las 40.000 personas fallecidas.

Por ello, se puede decir y reclamar al Gobierno que nos diga la verdad, iniciando así, el camino hacia una información veraz, pues los españoles no merecemos un Gobierno que nos desinforma y falta a la verdad una y otra vez.

Reitero, que está clarísimo, que cuando la Constitución en su art. 20 consagra el derecho de los españoles a “una información veraz”, eso no va con el Gobierno, que con el estado de alarma ha asumido, como cierto, que gran parte de los derechos fundamentales de todos nosotros han desaparecido, por obra de una conducta equivocada restrictiva de libertades esenciales en cualquier democracia, de forma, que el comportamiento del Sr. Illa en el Congreso faltando a la verdad, es la prueba fehaciente de que al Gobierno le importa un bledo, que la información que proporciona a los españoles sea veraz o no, seguramente, porque está seguro que se mueve en el terreno de la impunidad, con una oposición medrosa en su labor de control y con la justicia paralizada para los ciudadanos de a pie.

La información veraz comporta, que tengamos derecho a conocer debidamente lo que sucede. Es una verdad absoluta, que sólo estando verazmente informados podremos defender nuestros derechos fundamentales y libertades públicas y realizar una crítica fundada del Gobierno y actuar en consecuencia.

El camino de la verdad, está muy claro, que es algo que no va con el Gobierno, de manera, que, hoy como ayer. el número de fallecidos por covid-19 es incomprensiblemente desconocido, y, hoy nadie sabe cuántos españoles han muerto por la epidemia, lo que implica, una vez más, que el Gobierno, con la anuencia fluida de las oposición, ha destruido el derecho constitucional a “una información veraz”, lo que sumado a los múltiples Reales Decretos Ley impuestos sin control, escudándose en el estado de alarma, significa, se quiera ver o no, que nos movemos en la arenas movedizas de la arbitrariedad.

La libertad de información, en sus dos vertientes de los derechos a recibir información veraz y a criticar a los poderes públicos (art. 20 C. E.), es esencial para garantizar una sociedad democrática y no admite cortapisas, ni siquiera con un estado de alarma en vigor. La libertad de recibir información veraz y criticar a los poderes públicos, siempre dentro del respeto al resto de derechos fundamentales, está protegida en la C. E.

Esta libertad es una de las bases de la democracia, y, una crisis sanitaria con miles de españoles muertos, como la que soportamos, comandada por un Gobierno inane y alejado de la verdad, no justifica limitarla ni amordazarla, evitando así el control al Gobierno.

Imponer el silencio informativo, mediante la propaganda engañosa, limitando o suprimiendo la información veraz, deja indefensos a los ciudadanos ante la propaganda y la manipulación del Gobierno y, es lo cierto, qué no hay peor virus, se quiera reconocer o no por el Gobierno, que la censura encubierta derivada de una información falsaria.

Sin duda de ninguna clase, la libertad de expresión, además, del derecho a recibir información veraz, incluye el derecho a enunciar críticas a los poderes públicos, encontrándose ambos derechos garantizados por la Constitución, de manera, que ningún Estado de Alarma autoriza al Gobierno a restringir, y, menos aún suspender, el derecho a la información reconocido en el artículo 20 de la Constitución Española en cualquier de sus formas, que en todo caso,  exigirían la declaración de un estado de excepción.

La Constitución garantiza el derecho fundamental a recibir libremente información veraz, lo que obviamente no es lo mismo que información oficial, que siempre, como se ve, corre el riesgo de confundirse con la información que más conviene al gobernante de turno; siendo un hecho indubitado, que una fuente oficial como la del Sr. Illa no garantiza que lo que diga sea verdad.

La Constitución exige, que la libertad de información se ejerza respetando la veracidad de la información y permitiendo la critica a los poderes públicos, puesto que la libertad de información, junto a la celebración de elecciones libres y democráticas y el principio de división de poderes son los fundamentos irrenunciables y básicos de un estado de derecho democrático.

Es un principio constitucional irrenunciable, que la seguridad jamás debe subordinar a la libertad, que se conforma constitucionalmente como el valor supremo del estado de derecho y es el derecho fundamental primigenio, de manera, que debemos seguir la estela de la frase de Jefferson (Thomas, autor destacado de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776 y uno de los Padres Fundadores) cuándo dijo, que cuando el gobierno teme a la gente, hay libertad y cuando la gente teme al gobierno, hay tiranía.

La Constitución reconoce el derecho a la información veraz y el derecho a la crítica de los poderes públicos, al mismo tiempo, que prohíbe cualquier tipo de censura disfrazada de información falsa (y menos si procede de los poderes públicos o del Gobierno), se presente como se presente; ni tan siquiera en estado de excepción o sitio, no digamos en el de alarma, que sólo permite ciertas limitaciones de derechos, prohibiendo, así mismo la C. E., que pueda establecerse ningún tipo de desinformación falsaria como tipo de censura. Lo dicho, es algo que también se consagra en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE.

La información veraz conlleva, sin duda de clase alguna, que los ciudadanos tengamos derecho a conocer debidamente y con verdad lo que ocurre. Sólo estando verazmente informados podremos defender nuestros derechos fundamentales y libertades públicas y realizar una crítica fundada del Gobierno y actuar en consecuencia. Además, la información veraz permitirá, si es preciso, como ocurre ahora, con la información falsa reiterada del Ministro de Sanidad, solicitar el control judicial sobre los continuos despropósitos del Gobierno en la información que facilita, por cuanto es, así mismo, una garantía irrenunciable.

N. B. Es evidente, que el Gobierno no puede seguir con su política de desinformación falsaria, y, sin duda, debe volver al camino de la verdad, restaurando la libertad de información, en sus vertientes de derechos a información veraz y a criticar a los poderes públicos, pues de otro modo, los ciudadanos en masa deberemos solicitar el control judicial (tribunales ordinarios, Tribunal Constitucional y a los tribunales de justicia de la UE) sobre los continuos despropósitos del Gobierno en la información que facilita, partiendo de la base cierta de que se trata de una garantía inderogable.

Córdoba, a 18 de abril de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

II. El camino de la verdad – fallecidos por covid-19 (nadie sabe cuántos españoles han muerto al día de hoy)

 

16/04/2020) El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, reconoce, que la cifra real de fallecidos es difícil de conocer, y, qué desde el ministerio se contabilizan todos los infectados que fallecen según informan las comunidades, asegurando que el ministerio contabiliza los fallecidos con pruebas realizadas. Traduciendo a román paladino las palabras del Sr. Simón, está muy claro, “no sabe o no lo quiere decir, ¿cuántos españoles han fallecido por la epidemia del coronavirus?”.

A su vez, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, aseguró ayer jueves en el Congreso (comparecencia en la Comisión de Sanidad), que las CC. AA.  han notificado un total de 19.130 defunciones por coronavirus. El Ministro Illa se olvidó de 3.341 nuevos fallecidos, que ha comunicado Cataluña (Sr. Torra), diciendo, además, que la evolución es descendente.

Por otro lado, la Comunidad de Madrid ha informado que los muertos en la región alcanzan los 10.326lo que aumenta en 3.449 los fallecidos de los que declara el Ministerio de Sanidad, que deja fuera a los fallecidos con síntomas en las residencias o en domicilios particulares, etc., lo que significa, que Madrid, al parecer, cuenta de otra manera que el Ministerio y se acerca más a la cifra real de fallecidos.

Lo dicho, significa, si o si, que el Ministro Illa en el Congreso se aparta de la verdad, ya que si el resto de CC. AA. hacen lo mismo que Madrid o Cataluña, el número de muertes por coronavirus en España, como mínimo se dobla, por lo que estaríamos en una cifra muy superior a las 40.000 personas fallecidas.

Sin duda, entiendo las declaraciones del Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, al ser simplemente un mercenario político, supuestamente experto, del Gobierno, aunque me cuesta entender las declaraciones del Ministro Illa en el Congreso faltando a la verdad en sede parlamentaria, pues, desde cualquier punto de vista, la cifra de españoles fallecidos de que informó es notoriamente falsa. El motivo por el que el Ministro de Sanidad abandona el camino de la verdad es una cuestión ignota, salvo que crea, que los españoles no son capaces de admitir la dura realidad, cuando, además, la verdad diaria demuestra que la sociedad española en su conjunto está muy por encima de todos sus representantes públicos.

La conclusión de todo lo dicho, es que los españoles no merecemos un Gobierno que nos desinforma y falta a la verdad una y otra vez.

Está clarísimo, que cuando la Constitución en su art. 20 consagra el derecho de los españoles a “una información veraz”, eso no va con el Gobierno, que con el estado de alarma cree que gran parte de los derechos fundamentales de todos nosotros han desaparecido, por obra de una conducta equivocada restrictiva de libertades esenciales en cualquier democracia, de forma, que el comportamiento del Sr. Illa en el Congreso faltando a la verdad, es la prueba fehaciente de que al Gobierno le importa un bledo, que la información que proporciona a los españoles sea veraz o no, seguramente, porque está seguro que se mueve en el terreno de la impunidad, con una oposición medrosa en su labor de control y con la justicia paralizada para los ciudadanos de a pie.

N. B. El camino de la verdad está muy claro, que es algo que no va con el Gobierno, de manera, que el número de fallecidos por covid-19 es incomprensiblemente desconocido, y, hoy nadie sabe cuántos españoles han muerto por la epidemia, lo que implica, una vez más, que el Gobierno, con la anuencia fluida de las oposición, ha destruido el derecho constitucional a “una información veraz”, lo que sumado a los múltiples Reales Decretos Ley impuestos sin control, escudándose en el estado de alarma, significa, se quiera ver o no, que nos movemos en las arenas movedizas de la arbitrariedad. Vuelvo a decir, que quitar derechos y libertades básicas a los ciudadanos es fácil al parecer en España, pero ya veremos cuando nos devuelven esos derechos, pues nunca y bajo ningún pretexto se puede admitir, que cambiar seguridad por libertad es algo legítimo. Esta realidad jamás lleva a algo bueno, no hay más que ver los antecedentes históricos en todo el mundo, sin dejar ya de observar lo que desgraciadamente ahora existe.

Córdoba, a 17 de abril de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.