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Formación del Espíritu Nacional – otra vez (memoria democrática – vergüenza y tristeza)

Sirva para iniciar este artículo, el PREÁMBULO de la Constitución vigente de 1978 que dice:

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.

Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.

Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.

Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos, una digna calidad de vida.

Establecer una sociedad democrática avanzada, y

Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra. ]

Esto y muchas más cosas ejemplares es lo que quieren dinamitar, y, les vale todo, pero que no olviden que enfrente tienen a España.

Muchos españoles hicimos de tripas corazón y dijimos en su momento, no sin dolor y renuncias de todos: Nunca más. 

Ahora, unos pocos instalados en el poder precisamente por una Constitución que no hicieron, pero que aprovechan para sus intereses oscuros, perversos y llenos de odio interiorizado y a sabiendas de su propia maldad, han decido volver a “una nueva guerra civil”, construida sobre la autollamada “nueva normalidad” de un Presidente y un Gobierno con claros indicios de intentar acabar con nuestro Estado de Derecho.

Está claro, que España no tiene ningún problema, salvo la desquiciada “memoria democrática”, no les importa, que estemos en la ruina social, económica y sanitaria, que nuestra cifra de paro sea astronómica, que la Seguridad Social esté quebrada y las pensiones al límite del impago, que un gasto público desnortado esté fuera de control, que el Estado esté al borde de la quiebra, que tenemos la peor acción positiva contra la pandemia de Europa y de casi todo el mundo, que somos los últimos del mundo en el proceso de la recuperación, etc., etc., ya que, lo único importante para ellos es instaurar un sistema de odio institucional, que les sirva de pretexto y excusa de todos sus desafueros.

Son sin duda los nuevos demócratas, que quieren imponer de nuevo la “Formación del Espíritu Nacional” para todos nosotros sin exclusión alguna, además, les vale todo: “Cargarse una Constitución nacida de la unidad de todos, con olvido de odios ancestrales y ejemplo mundial de la inteligencia de un pueblo; destruir muchos años de la mejor convivencia que ha existo en toda nuestra historia; echar a la cuneta muchos años de prosperidad y de creación de riqueza en paz; y, en definitiva, de crear un enfrentamiento civil de los españoles de todos contra todos, construyendo campos de concentración ideológicos para los que no son ellos pocos.

Estoy seguro, que no lo conseguirán, pero, sin duda, van a causar mucho dolor, mucha tristeza y una gran desesperanza a los españoles, mientras tanto, verán esos odiadores de moqueta y consola de poder, que España ha superado siempre todo tipo de desgracias y dificultades. No podrán con todos nosotros, aunque el desafío va a ser largo y lleno de peligros, pues carecen de principios y solo les sostiene su propio odio interior.

Para terminar, citar el contenido del art. 9 de la C. E., que dice:

1. Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.

2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

3. La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos.

N.B.  La gran mayoría de los españoles no queremos más Formación del Espíritu Nacional ni nueva memoria democrática, de forma, que solo sentimos vergüenza y tristeza.

Que quede claro, que resistiremos y nunca podrán con notros, pues ya sabemos que “memoria” es la que quieren.

Córdoba, a 17 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Teletrabajo y nuevo mercado de trabajo – II – (resultados, producción independiente y modelo contractual)

En estos meses de pandemia son hechos indiscutibles, que las relaciones de trabajo han evolucionado hacia un nuevo concepto de la naturaleza de la unidad productiva (pública y privada) y que han aparecido nuevas realidades en las relaciones laboral, entre ellas un teletrabajo completamente nuevo y diferente, con características propias, que ha nacido para quedarse, de forma, que no queda más remedio que intentar comprender esta nueva realidad del trabajo fuera de la empresa, que ha llevado, a que la antigua concepción del teletrabajo haya pasado a otro mundo.

Aquí, sin embargo, hay que reconocer otra realidad distinta del teletrabajo, que podríamos llamar, producción independiente, que se incardina fuera de la empresa, que requiere sus aportaciones para cubrir muchas o algunas de sus necesidades, que en España algunos llaman subcontratación (concepto ya periclitado), aunque la realidad del mercado productivo ha dejado obsoleta esa concepción del trabajo, ya que, ahora, prevalecen la libertad y la productividad, es decir, estamos en un mundo de resultados.

Así mismo, es otra evidencia, que cualquier actividad o ciclo productivo de la unidad empresarial, que pueda ser realizada por otra empresa distinta, sin más dependencia que los resultados y la productividad, sin duda antes que tarde, saldrá fuera de la misma, teniendo en cuenta, que si los resultados no son los esperados la unidad productiva primaria cambiara esa empresa exterior por otra más productiva y eficaz. Dicho de otra forma, ha nacido un modelo productivo más contractual, donde empresas acuerdan con otras empresas o autónomos la ejecución de parte de su negocio no central, con la finalidad de poder centrase más en el desarrollo de su actividad esencial, que constituye el núcleo definitorio de su producción, ganando en agilidad, posibilidades de cambio y en su estructura y organización, tanto de personal como de medios materiales no imprescindibles internamente, y, que pueden ser sustituidos por la empresa exterior. La empresa gana en la mejora de todos sus procesos, posibilitando la mejora de todos sus controles productivos, además, por su tamaño y su propia organización interna será más eficaz.

*  Por otro lado, son varios los elementos, que pueden definir el teletrabajo o trabajo a distancia, así, ya decíamos:

1º. El teletrabajo conlleva necesariamente un contrato o una relación de trabajo por cuenta ajena y asalariada.

2º. El teletrabajo no precisa de una presencia permanente en las instalaciones de la empresa y supone una descentralización del lugar de trabajo.

 A su vez, se pueden señalar dos modalidades de teletrabajo: la de tiempo completo, donde todo el trabajo se realiza a distancia y se acude al centro laboral de forma puntual o excepcional; y, la mixta, donde el trabajador que lo desempeña combina el teletrabajo, con el trabajo presencial en el centro laboral pactado.

Finalmente, poner de manifiesto que en el teletrabajo existe una gran diferencia entre el que se realiza en el ámbito del sector privado, la empresa, y, el que se lleva a cabo en el sector público, las administraciones, que da lugar a que su naturaleza y sus condiciones se desarrollen en universos paralelos.

* De igual modo, destacar, que hay una serie de conceptos que son definitorios del teletrabajo, si se quiere comprender su naturaleza:

* Confianza.

* Productividad.

* Flexibilidad.

* Libertad.

* Acuerdo.

* Descentralización.

Cada uno de esos conceptos configuran la naturaleza del nuevo teletrabajo, nacido, sin duda, de la necesidad de las unidades productivas y de los propios trabajadores de adaptarse a una realidad nueva y en cambio permanente, apoyado por la transformación digital en constante desarrollo, aunque, no debe olvidarse, que existen procesos productivos, especialmente primarios, en los que será imposible esta forma de trabajo, y, muchas empresas, sí o sí, se verán obligadas a tener dos almas, una digital donde será posible la distancia laboral y otra presencial donde el teletrabajo será imposible de implantar, lo que de por si pone de relieve la importancia y desarrollo que tendrán los trabajos exteriorizados de la empresa.

* A su vez, hay que poner de relieve, que el teletrabajo no puede estar dominado por la unilateralidad ni de la empresa ni del trabajador, ni por la rigidez normativa de los poderes públicos, de forma, que en este asunto regirán los principios del acuerdo y de los contrapoderes mutuos, ya que, el trabajo fuera de la empresa no puede ser una imposición ni del trabajador y ni de la empresa; además, por mucho que se quiera intervenir por las distintas fuerzas sociales y el poder público, como por ejemplo, mediante acuerdo colectivo, será imposible de regular con éxito sin libertad y flexibilidad, ya que, por sí mismo, su naturaleza y realidad actual,  implica una transformación del régimen contractual nueva y desconocida, que afecta a la esfera personal del trabajador y a la capacidad de organización y dirección de la empresa.

Las notas características de la relación laboral del teletrabajo son la ajenidad y la dependencia, razón por la que nos encontramos una nueva realidad de las relaciones laborales, propiciada por el avance imparable de las tecnologías, y otras realidades extrañas al proceso productivo, como ha sido, la irrupción incontrolada de la pandemia, aunque, es irrenunciable en el teletrabajo asimilar a la presencia física la presencia virtual.

En el mismo sentido, para hacer posible una aplicación exitosa del teletrabajo, es imprescindible señalar, que la productividad es un elemento esencial de la prevalencia de esta forma de trabajo, ya que, si el trabajador resulta improductivo bajando su rendimiento, la empresa, que le habrá dotado de todos los medios necesarios para realizar su trabajo, perderá la confianza en el productor, que solo puede ser controlado por los resultados concretos de su trabajo.

El teletrabajo no se sabe, a quién beneficia más si a la empresa o al trabajador, aunque esa no es la cuestión esencial, que reside en que es una nueva realidad ineludible en las relaciones laborales, aunque conviene señalar, que a primera vista parece que puede ser más del agrado del trabajador, ya que, gana en flexibilidad y en autonomía y continúa ingresando su salario. Al mismo tiempo, la otra parte, los empresario o jefes de la empresa está preocupados por la productividad de la misma, y, por el mantenimiento, de su cultura interna y otros elementos comunes de la unidad productiva, sobre todo, se sumergen en la incertidumbre legal, pues ya no saben con nitidez, que obligaciones tienen unos y otros en la legislación vigente, al estar el trabajador en su casa haciendo lo que quiere, aunque, en realidad, lo importante para la empresa es el resultado del trabajo de su empleado.

* Por lo expuesto, es evidente, qué si se quiere, que el teletrabajo funcione, pues no hay otra, solo puede ser a través del equilibrio de contrapoderes, flexibilidad dentro de un marco de libertad y acuerdo, regido todo por la confianza mutua de las dos partes implicadas. Quedando claro, qué con un exceso de regulación exhaustiva y rígida, como se quiere por los poderes públicos, sindicatos y afines, será muy complicado que el teletrabajo funcione. Sin embargo, que nadie lo ponga en duda, el teletrabajo ha llegado y se queda.

En conclusión, reitero, qué en estos meses, de pandemia, confinamiento y medidas preventivas, se ha producido el renacimiento exponencial del teletrabajo, ya que, las unidades productivas (públicas o privadas) no tienen más remedio que asumirque la naturaleza de las relaciones laborales, tras el coronavirus en forma de pandemia y la creciente digitalización, están en un cambio constante, y tienen que adaptarse a la nueva realidad, y, dentro de esa renovación, está sin duda el teletrabajo.

Es una evidencia, por tanto, que los elementos del mercado laboral clásicos, como, el control de la labor del trabajador, coordinación, trabajo en equipo, formación, cultura empresarial, etc., no serán lo mismo, especialmente, si una gran parte de españoles nos quedamos en nuestra casa trabajando y la digitalización se convierte para toda la sociedad en algo imprescindible.

N.B.  Es un hecho innegable, que aquellas naciones donde los trabajadores tienen mejores condiciones laborales y gozan de más libertad dentro de las empresas, son también aquellos en los que la unidad productiva (pública o privada) tiene también más flexibilidad para tomar decisiones sobre su personal y sobre sus procesos.

Por ello, es una realidad, que la mejor manera de que el teletrabajo funcione es con flexibilidad y con contrapoderes mutuos empresa – productor, de forma que siempre primará el consenso y nunca triunfara la unilateralidad.  Así mismo, esta modalidad e trabajo exige que la lealtad de empresa – productor sea mutua y que la desconfianza que reina en las relaciones laborales en España desaparezca, lo que implica necesariamente, que tenemos que eliminar una legislación rígida y antigua, y, establecer nuevas reglas basadas en la confianza, la libertad, el consenso, los acuerdos, la productividad y la flexibilidad, dentro de un clima de equidad y justicia.

Finalmente, no se debe olvidar, que una unidad productiva no puede existirni la empresa podrá subsistir, en unos nuevos mercados extremadamente competitivos, si no se adaptan a las nuevas realidades, y, sin duda, el teletrabajo es una de ellas.

Córdoba, a 16 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Retrasar la jubilación y prohibir el despido (Gobierno, cada uno por su lado)

Dos asuntos, entre otros muchos, donde miembros del propio Gobierno España demuestran a la luz pública, que en realidad coexisten en él, dos grupos opuestos y en contradicción permanente, así:

Primero. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, asegura (durante una entrevista en tve), quince días antes de su final, que los ERTEs seguirán si es necesario, pero alarga su prohibido despedir hasta 31/12/20, para controlar una oleada de despidos que se prevén en octubre, ampliando su coste y dificultando las reestructuraciones empresariales, intentado, así, parar el cese de 812.000 trabajadores aún en ERTEs.

El documento del M. de Trabajo (EFE) establece, que permanecerá vigente, hasta el 31 de diciembre de 2020, el artículo 2 del real decreto-ley 9/2020, de 27 de marzo, que establece, que no se podrán entender como justificativas de la extinción del contrato de trabajo ni del despido causas relacionadas con la pandemia.

Sin embargo, es algo muy claro, que el Gobierno no puede prohibir el despido, porque la Constitución Española lo impide, ya que, el despido es libre en España, con su causa y su indemnización, así que, lo que lo que hace la Ministra con esta operación, pura y simplemente, es encarecer las indemnizaciones, pasando de 20 días por año, a improcedente con 33 días por año, y, además, la empresa, si despide, tendrá que devolver las ayudas de la Seguridad Social, lo que dificultará aún más la pervivencia de las empresas.

Por otro lado, la Ministra de Economía, Nadia Calviño, tiene que presentar en la U. E. un plan de reformas riguroso, si quiere que España tenga acceso a los Fondos de Recuperación y Resiliencia (140.000 millones de euros condicionados), y, sin duda, una de las condiciones aceptada por España y que le exigirán, es mantener la reforma laboral y flexibilizar el mercado de trabajo, lo contrario llevará al veto inicial de varios países.

Segundo. Mientras el Ministro de Seguridad Social Escrivá ha dicho que busca retrasar las jubilaciones, bonificando las mismas entre otras medidas; la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz rechaza retrasar la jubilación, porque entorpece el acceso de los jóvenes al mercado laboral.

Es una evidencia, que la propuesta del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de beneficiar a quienes retarden su edad de jubilación, está en desacuerdo manifiesto con los planes del Ministerio de Trabajo destinados a facilitar la incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo.

Así lo ha puesto en primer plano Yolanda Díaz durante una entrevista en tve, en la que ha asegurado, que propiciar que se alargue e incentive la edad de jubilación más allá de la edad legal, obviamente, entorpece la incorporación de jóvenes al mercado de trabajo.

En una entrevista posterior, en La Sexta, el Ministro Escrivá ha recordado, que la necesidad a medio plazo pasa por dar incentivos a quienes quieran trabajar más años, indicando, que en cinco años va a haber muchas jubilaciones derivadas del baby-boom y el gasto en pensiones va a aumentar significativamente. Añadiendo, que hay que liberar a la Seguridad Social de un déficit, que le han provocado gastos impropios por importe de 20.000 millones de euros.

Basada en los datos de la EPA, que marcan, que un 36,5% de los jóvenes se encuentran en paro actualmente, la Ministra Díaz ha afirmado, además, que pedir que algunos trabajadores trabajen más allá de la edad legal de jubilación no es el camino correcto.

Así mismo, también, la Ministra de Economía, Nadia Calviño, tendrá que presentar en la U. E. un plan de reformas de las pensiones y del sistema financiero de nuestra Seguridad Social, si quiere que España tenga acceso a los Fondos de Recuperación y Resiliencia (140.000 millones de euros condicionados), ya que, sin duda, una de las condiciones aceptada por España,  incluiría reformar el sistema de pensiones para garantizar su sostenibilidad, lo contrario podría llevar a un veto inicial de varios países a la entrega de los fondos.

N.B. Es un hecho cierto, que varios Ministros del Gobierno se contradicen públicamente en relación con el retraso de la jubilación y en la prohibición del despido.

Dos asuntos importantes, entre otras muchas diferencias públicas, donde miembros del propio Gobierno de España demuestran públicamente sus diferencias, quedando claro, que en realidad coexisten en él dos grupos opuestos y en contradicción permanente.

Si de verdad, alguien cree, que en la U. E. no se enteran de nada y que esas diferencias no tendrán consecuencias negativas para España, es que, está viviendo en el país de las maravillas.

Lo menos, que se puede pedir al Gobierno de la Nación, es unidad entre sus miembros públicamente, ya que, el Presidente del Gobierno viene pidiendo a todos los españoles unidad, para sacar adelante los asuntos europeos y superar la pandemia y sus efectos económicos y sociales, entre otras cosas.

Córdoba, a 15 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Teletrabajo y nuevo mercado de trabajo – I – (flexibilidad y libertad)

Con fecha 3 de noviembre de 2014 colgué en nuestra web (andalucialegal.com; .net; .org; .es) un artículo sobre el teletrabajo con el título: “Teletrabajo o trabajo a distancia (esta forma de trabajar se extiende día a día, pero su implantación debe ser muy cuidada)”, que para iniciar los siguientes artículos sobre dicho tema, reproduzco en su integridad, aunque sigue colgado en la web precitada, así, que ahí va literal:

{ El Acuerdo Marco sobre Teletrabajo de 2002 dice: “Que el teletrabajo es una forma de organización y/o realización del trabajo, utilizando las tecnologías de la información en el marco de un contrato o de una relación laboral, en la cual un trabajo que podría ser realizado igualmente en los locales de la empresa, se efectúa fuera de esos locales de forma regular”.

Son varios los elementos, que pueden definir el teletrabajo o trabajo a distancia:

1. El teletrabajo conlleva necesariamente un contrato o una relación de trabajo por cuenta ajena y asalariada.

2. El teletrabajo no precisa de una presencia permanente en las instalaciones de la empresa y supone una descentralización del lugar de trabajo;

Se pueden señalar dos modalidades de teletrabajo: la de tiempo completo, donde todo el trabajo se realiza a distancia y se acude al centro laboral de forma puntual o excepcional; y la mixta, donde el trabajador que lo desempeña combina el teletrabajo, con el trabajo presencial en el centro laboral pactado.

**El Estatuto de los Trabajadores en su artículo 13 (Trabajo a distancia), establece:

1. Tendrá la consideración de trabajo a distancia aquél en que la prestación de la actividad laboral se realice de manera preponderante en el domicilio del trabajador o en el lugar libremente elegido por éste, de modo alternativo a su desarrollo presencial en el centro de trabajo de la empresa.

2. El acuerdo por el que se establezca el trabajo a distancia se formalizará por escrito. Tanto si el acuerdo se estableciera en el contrato inicial como si fuera posterior, le serán de aplicación las reglas contenidas en el artículo 8.3 de esta Ley para la copia básica del contrato de trabajo.

3. Los trabajadores a distancia tendrán los mismos derechos que los que prestan sus servicios en el centro de trabajo de la empresa, salvo aquéllos que sean inherentes a la realización de la prestación laboral en el mismo de manera presencial. En especial, el trabajador a distancia tendrá derecho a percibir, como mínimo, la retribución total establecida conforme a su grupo profesional y funciones.

El empresario deberá establecer los medios necesarios para asegurar el acceso efectivo de estos trabajadores a la formación profesional para el empleo, a fin de favorecer su promoción profesional. Asimismo, a fin de posibilitar la movilidad y promoción, deberá informar a los trabajadores a distancia de la existencia de puestos de trabajo vacantes para su desarrollo presencial en sus centros de trabajo.

4. Los trabajadores a distancia tienen derecho a una adecuada protección en materia de seguridad y salud resultando de aplicación, en todo caso, lo establecido en la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, y su normativa de desarrollo.

5. Los trabajadores a distancia podrán ejercer los derechos de representación colectiva conforme a lo previsto en la presente Ley. A estos efectos dichos trabajadores deberán estar adscritos a un centro de trabajo concreto de la empresa.

**La aceptación del trabajo a domicilio no puede ser obligatoria para el trabajador y no puede establecerse con este carácter ni por la vía del art. 41 ET, ni mediante acuerdo colectivo, pues implica una transformación del régimen contractual que afecta a la esfera personal del trabajador (STS 2126/2005, 11 de abril de 2005). Las notas características de la relación laboral son la ajenidad y la dependenciaLa Sentencia (STSJM 469/1999, 30 de septiembre de 1999) reconoce la ajenidad y la dependencia en el trabajo a distancia … y, concluye estableciendo, que claramente “nos hallamos ante una relación laboral, propiciada por las nuevas tecnologías, … debiéndose asimilar a la presencia física la presencia virtual, porque el resultado para ambas partes de la relación laboral es idéntico”.

** Además, de lo establecido en el Estatuto de los Trabajadores sobre el teletrabajo o trabajo a distancia, esta forma de trabajar encuentra amparo legal y se regula:

En el Acuerdo Marco Europeo sobre el Teletrabajo de 2002, suscrito, a instancias de la Comisión Europea, por los representantes europeos de sindicatos y empresarios: CES, UNICE / UEAPME y CEEP, aunque no tiene carácter vinculante para los países miembros.

En España, este Acuerdo Marco ha ido encontrando sucesiva transposición en el Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva de 2003, suscrito por las Organizaciones Sindicales y Empresariales más representativas a nivel nacional (UGT, CC.OO., CEOE y CEPYME), y en el de 2007. El teletrabajo aparece, también, en el II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva 2012, 2013 Y 2014. Finalmente, algunos convenios colectivos regulan y detallan esta modalidad de trabajo, tanto a nivel sectorial como empresarial.

Córdoba, a 3 de noviembre de 2014

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado. Inspector de Trabajo y S. S.}

En estos meses, de pandemia, confinamiento y medidas preventivas, se ha producido el renacimiento exponencial del teletrabajo, que ha venido para quedarse, ya que, las unidades productivas (públicas o privadas) no tienen más remedio que asumir, que la naturaleza de las relaciones laborales, tras el coronavirus en forma de pandemia, tienen que adaptarse a la nueva realidad, y, dentro de esa renovación, está sin duda el teletrabajo, que se quiera aceptar o no, no queda otra que reconocer  su realidad y asimilar su necesaria aplicación a todos los procesos productivos, aunque está claro, que a unos más que a otros.  Es una evidencia, por tanto, que los elementos del mercado laboral clásicos, como, el control de la labor del trabajador, coordinación, trabajo en equipo, formación, cultura empresarial, etc., no serán lo mismo, especialmente, si una gran parte de españoles nos quedamos en nuestra casa trabajando y la digitalización se convierte para toda la sociedad en algo imprescindible.

(Nota: Por todo ello, iniciaré unos artículos sobre el tema y sobre la naturaleza de las empresas por la pandemia del covid-19).

N.B.  Es un hecho cierto, que los países en los que los trabajadores tienen mejores condiciones laborales y gozan de más libertad dentro de las empresas, son también aquellos en los que la unidad productiva (pública o privada) tiene también más flexibilidad para tomar decisiones sobre su personal y sobre sus procesos.

En lo que hace referencia al teletrabajo, parece que esta idea cala más (casi siempre) en el trabajador, qué en la empresa, ya que, gana en flexibilidad y en autonomía, sin perder el incentivo principal por el que trabaja: el salario.

Por otro lado, es una realidad, que la mejor manera de que el teletrabajo funcione es con flexibilidad y con contrapoderes mutuos empresa – productor, de forma que siempre primará el consenso y nunca triunfara la unilateralidad.  Es decir, el teletrabajo tiene que ser una modalidad de trabajo flexible y que nace necesariamente unido a las características propias de cada unidad productiva.  Así mismo, esta modalidad de trabajo exige que la lealtad de empresa – productor sea mutua y que la desconfianza que reina en las relaciones laborales en España desaparezca, empezando para ello, por cambiar y adaptar una legislación rígida y antigua, y, terminando por la aplicación del consenso como principio rector en un clima de libertad y equidad.

Finalmente, no se debe olvidar, que una unidad productiva no puede existir, si todos sus componentes no tienen fija la idea, de que sin productividad no será posible el teletrabajo ni la empresa podrá subsistir en un nuevo mercado muy competitivo.

Córdoba, a 14 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

II. Desigualdad y asimetría (recuperación convertida en disparidad)

La recuperación económica en España está siendo la de la desigualdad y la de la “asimetría, de forma, que solo unos pocos aparecen ubicados en la recuperación, mientras una mayoría de sectores y personas se están quedando atrás e, incluso, olvidados en las cifras opacas de la inactividad.

Dicho de otra forma, se está produciendo una recuperación dispar, que no está llegando a todos los españoles por igual, ya que, aquellas personas que estaban y están en posición de hegemonía en la crisis perciben que su situación económica mejora, pero los que están en la mitad y para abajo o en los sectores o territorios castigados directamente por la pandemia y la crisis, ven que su situación no mejora o empeora y muchas veces sin solución.

Se puede hablar de dos recuperaciones, una es positiva y en algunos sectores, mientras, que, en otra, dominan los efectos negativos. Esto conlleva, por ejemplo, que las corporaciones fuertes se recuperarán más rápido y fuerte que las empresas debilitadas y de menor tamaño, que los trabajadores muy cualificados y ubicados en sectores prevalentes superarán al resto de productores y que todo lo público aumentará sus gastos y sus empleos arrollando lo privado. Dicho de otra forma, se puede ver que se están recuperando, sin duda, algunos sectores del tejido productivo, como las empresas tecnológicas, en cambio ocurre lo contrario con la economía real, y, es un hecho cierto, además, que la disparidad que separa las dos “recuperaciones” aumenta, consolidándose una desigualdad real.

Ante la realidad de la desigualdad creciente, no queda más remedio, que buscar soluciones nuevas y quitar de en medio cualquier limitación o restricción potenciando el sector privado mediante medidas que igualen la diferencia. Los planes nacionales con aumentos constantes de gasto público están fracasando, razón por la que hay que incentivar al sector privado, para evitar una recuperación desigual y asimétrica, en la medida de lo posible, y, tratar de amortiguar o corregir la disparidad.

El paro en España es una manifestación clara de esta dura realidad de desigualdad existente. El desempleo es una masacre continua en algunos sectores, empresas y territorios, así,   más y más empresas de los sectores castigados como los servicios, especialmente, hostelería y auxiliares, se han ido y van a la quiebra, ocurriendo lo mismo, en otros sectores de la economía,  que están cayendo en la ruina y en la insolvencia, tales como, aerolíneas, energía, centros comerciales, oficinas, hostelería, etc., lo que supone una enorme desigualdad, que afecta  a nuestro tejido productivo y a la sociedad en general.

La disparidad se vislumbra en el asunto del desempleo, que puede servir de paradigma, se quiera ver o no, de una desigualdad creciente en sectores y territorios, con efectos claros en la distribución de los ingresos y en reparto de la riqueza.

Frente a la realidad, de que los ingresos laborales se han mantenido o mejorado en algunos sectores (los menos), en razón del sector o empresa en las que se prestan servicios, o si se trata de público o privado, existe otra realidad, donde una mayoría de los españoles están esperando una recuperación que no llega con la consiguiente desigualdad. No hay más que ver, la cifras de los ERTEs y su distribución territorial y sectorial, los números del desempleo y su distribución en todos los sentidos, el aumento exponencial de las personas inactivas en España y su crecimiento desigual en los distintos territorios y sectores.

En resumen, la desigualdad y la asimetría están aumentando en España día a día, y, la recuperación irregular va en aumento de manera injusta, dándose el caso, que cada vez, unos menos ganan más, aumentando, en cambio, la lista de perdedores, distribuyéndose la recuperación de la riqueza de forma irregular.

N.B.  La desigualdad en la recuperación en España es real y se proyecta claramente sobre el desempleo, con todos los efectos negativos que ello conlleva para la sociedad española, y, lo peor esque nadie adopta medidas estructurales profundas, aplicando, además, el Gobierno de la Nación una política regresiva cortoplacista de aumento del gasto público, imposible de mantener durante mucho tiempo dada la situación económica de las cuentas públicas.

Si seguimos como estamos, empantanados en una política de gasto improductivo, la situación de España está condenada al desastre social, de forma que, sin duda, el plazo de recuperación de nuestro tejido productivo seguirá sufriendo un pico de retroceso asimétrico, por lo que, sin duda, se alargará en el tiempo dominado por la desigualdad.

Córdoba, a 13 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.