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Gasto público – deuda – tipos negativos – una mentira (hechizados por BCE)

El gasto público en España se viene pagando, en gran medida, acudiendo a la deuda, de forma, que a pesar de los Fondos de Recuperación de la U. E. (cuando lleguen), el peso de la deuda en la financiación del tremendo gasto público será muy importante e irrenunciable por ahora. No hay más que ver el gasto de la Seguridad Social (pensiones, etc.) y el resto del gasto público para comprender, que ni con los ingresos del Estado por impuestos, ni con los fondos europeos, será posible prescindir del dinero procedente de la deuda que seguirá aumentando, ya que, el Gobierno de España no está por la labor de realizar ajustes estructurales en el gasto público, no hay más que seguir la deriva de nuestro gasto en aumento constante e improductivo para comprender hacia donde irá nuestra deuda.

El BCE, además, ha ido asumiendo parte de esa deuda en claro aumento, de manera, que más pronto que tarde llegará a su tope, y, no quedará otra, que acudir a los mercados a colocar nuestra deuda, que mientras los tipos de interés sean negativos no habrá problemas, pero si los inversores pierden la confianza y los intereses suben la situación será muy complicada.

Parece oficialmente, que España ha terminado 2020 con una deuda pública del 120% del PIB o muy superior (ya que domina la opacidad casi absoluta), un déficit fiscal por encima del 11% y una desaceleración económica sobre el 12% del PIB, pero, curiosamente, se habla por los “mentideros” de la magia del BCE al dopar la deuda pública y diciendo, además, que es sostenible, aunque la verdad es que todo se mantiene por la falacia de los tipos negativos, de los que los ciudadanos de a pie están excluidos.

El Gobierno de España pueden emitir deuda pública hasta un cierto listón, de manera que, más allá de ese límite real, las consecuencias serán un incumplimiento total o un incumplimiento parcial en forma de inflación.

En España si la deuda sirve para generar crecimiento y productividad el camino sería aceptable, ya que, solo si los fondos recaudados a través de la deuda emitida se invierten en proyectos de infraestructura con rendimiento real la solución llegará, pero si el dinero se gasta solo en apoyo de políticas sociales subsidiadas sin productividad, el incumplimiento se alcanzará más pronto que tarde.

Desgraciadamente, el Gobierno de España no va a poner en marcha programas de ajustes y austeridad por su coste político, que no quiere asumir, (no hay más que examinar los Presupuestos del Estado aprobados), mientras que, tampoco, podrá aumentar la recaudación con más impuestos de manera suficiente, aunque siempre podrá no pagar la deuda, algo casi descartable por ahora, razón por la que, sin duda, dado el rumbo de nuestro gasto aparecerá la inflación, porque se habrán alcanzado los límites de la deuda que podemos pagar.

Que conste, que no tomo una postura pesimista, al contrario, creo, que se quieren tomas medidas de control del gasto público, como las anunciadas en relación con la S. S., sin embargo, temo que serán insuficientes, aunque por ahora aguantaremos con los fondos europeos de recuperación, pero si no restablecemos nuestro sistema productivo y reestructuramos el gasto hacia la inversión productiva y hacia la rentabilidad, el límite de nuestra deuda está más cerca que lejos.

N. B.  La deuda empujada por el gasto improductivo, aunque sigan por ahora los tipos negativos, llegará a un límite insoportable, y, la mentira dopada del BCE se romperá en un hechizo real de posibles impagos en cualquiera de sus formas.

Si continuamos el camino marcado en los Presupuestos aprobados, es una realidad, que vamos abocados a un terreno perverso, ya que, que los fondos de recuperación de la U. E. solo cubrirán un tercio de nuestras necesidades de gasto, los ingresos del Estado (aunque se suban impuestos, en estos momentos de ruina una política desacertada) serán insuficientes y la deuda llegará a su límite de no retorno.

La magia del BCE dopando la deuda pública no puede ser para siempre, digan lo que digan, máximo dos años, después vendrá la realidad si no cambiamos el rumbo, sin olvidar, que los ciudadanos no perciben en su día a día las ventajas de los tipos negativos de interés, que solo llega con claridad a los poderes públicos y sus allegados financieros.

Solo existe una solución aceptable, reestructurar el gasto público hacia la inversión y la productividad, realizando todos los ajustes que sean necesarios, pero siempre con respeto a nuestros derechos y libertades constituciones, con igualdad social y sin que exista discriminación en ningún colectivo y/o territorio.

Córdoba, a 4 de enero de 2021

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Desconfinamiento ya – Virus económico (empresas quebradas, paro, deuda y déficit)

 

Ha llegado el momento de levantar el confinamiento y devolver a los españoles sus derechos y libertades (entiendo, que es innecesario para ello, por sabido por todos, citar el art. 116 de la C. E., ni el art. 55, 1. de la misma), pues el estado de alarma no puede seguir limitando  a los españoles sus derechos fundamentales consagrados en la Constitución, de forma que reclamo, que se nos devuelvan los derechos a la libertad en todas sus manifestaciones (el derecho a una información veraz, el derecho a la libre empresa, el derecho al trabajo y, en resumen todos los derechos constitucionales establecidos en el Título I de nuestra Carta Magna), habiendo llegado el momento -de que si el Gobierno no nos devuelve ya nuestros derechos-, de acudir al art. 53 de la Constitución, y, debiendo toda la sociedad civil en bloque acudir  a los Tribunales ordinarios (por un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad) y, en su caso, a través del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

La recesión, según el Banco de España, llevará a una caída del 13,4% del PIB español y nos daremos un golpe económico devastador, además, bajo un silencio atronador por parte del Gobierno. Es una realidad, que la gran recesión se ha apoderado de España, miles de empresas están ya quebradas y/o paralizadas, el paro puede superar la tasa del 23%, la deuda será insostenible y tendremos un déficit incalculable, de manera que, si no reaccionamos con fuerza, no podremos iniciar la recuperación como está ocurriendo ya en otros países de la UE.

En esta situación, resulta sorprendente, que el Gobierno se resista a ofrecer cifras y previsiones sobre la situación económica, cuando existe un recuento oficial permanente de infectados y muertos, lo que contrasta con el absoluto silencio oficial que existe en torno a la recesión. El Gobierno, como en casi todo, está grogui, paralizado e inane, y, su máxima responsable, la Vicepresidenta de Economía, Nadia Calviño permanece en la mudez y se niega a realizar estimaciones sobre el desplome de nuestra economía y a plantear planes de recuperación.

Hay que empezar, a planificar y reiniciar nuestra economía con transparencia plena y con la participación de todos, de manera que el Gobierno no puede seguir sonámbulo en la inacción permanente, hace falta diálogo permanente con todos y para todo, sobre todo con aquellos que saben. No podemos seguir, en manos de un mando único filosófico aparcado en el desconocimiento económico y atrancado en la inoperancia de su propia incapacidad.

Es una realidad, que en España sufrimos un confinamiento demasiado estricto y de una duración peligrosísima. El país ha estado y sigue, prácticamente, parado, de forma, que aproximadamente, el 80% de las empresas ha visto reducida su actividad, una mitad ha decidido paralizar sus planes en todos los sentidos y muchas han optado por cerrar, simplemente, están quebradas.

Por lo dicho, veamos algunos puntos, que nos darán información sobre nuestra realidad económica, así:

Déficit.

España cerró 2019 con un déficit público del 2,8% del PIB. La agencia estadística europea, Eurostat, en su informe ha señalado, que el diferencial entre ingresos y gastos fue negativo en 35.195 millones de euros, de forma, que esta cifra de déficit supone unos 2.300 millones más de lo que había anunciado el gobierno. Por otro lado, el tamaño del Estado entre 2018 y 2019 ha vuelto a producir un aumento progresivo del peso mismo, que en 2019 alcanzó el 41,9% del PIB, calculándose. que el déficit llegará al 12% del PIB en 2020.

Deuda.

La deuda, en cifras absolutas, ha registrado un aumento hasta los 1.188.862 millones de euros con los que cerró 2019, de manera, que el peso de la deuda con respecto al PIB supone, realmente, se quiera ver o no, el 100% del PIB, puesto que existen conceptos que no se computan en su cálculo oficial.

Por otro lado, la deuda pública, por su parte, se situará, como mínimo, en el 120% del PIB en los próximos años, lo que supondrá unos 300.000 millones de euros adicionales, por la sencilla razón, además, de que el Gobierno no podrá acudir a nuevas subidas de impuestos, salvo, que se quiera suicidar y destruir el sistema económico en España.

Paro.

Es un hecho cierto, que el tremendo descenso de la actividad económica tendrá consecuencias perversas y cuantiosas sobre el mercado de trabajo, de forma, que la tasa de paro podría llegará al 23% a cierre de 2020, y, lo que venga años después es algo ignoto.

Además, no se debe olvidar, que partimos de una realidad durísima, así: EPA 4T – 2019 – Habitantes:  47.100.396 – — Hombres:23.089.390 – Mujeres: 24.011.006 – Tasa de paro: 13,78% – Tasa de actividad: 58,74% – Ocupados: 19.066.9. miles – y – Parados: 3.191.9. miles -.

Por todo ello, la crisis económica en el empleo tendrá unas consecuencias desastrosas, si no iniciamos un desconfinamiento rápido, flexible y continuo. El confinamiento hay que levantarlo ya por zonas y sectores, paulatinamente, ya que la prolongación de restricciones tan duras supondrá la quiebra del País.

N.B.  El confinamiento en España debe terminar ya y ahora, pues nuestros derechos y libertades básicas así lo exigen, a la vez, que nuestra economía no podemos dejarla morir, razón por la que hay que iniciar la recuperación de nuestro tejido productivo, empezando por los sectores más esenciales para nuestra economía y por zonas, con la finalidad, además, de crear empleo cuanto antes y frenar el paro antes de que nos ahogue.

Por cierto, es una realidad, qué sin la participación de todos y sin transparencia e información veraz, como consagra el art. 20 de nuestra Constitución, nada será posible ni deseable.

Córdoba, a 23 de abril de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.