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Empleo y paro (problema real y asuntos superpuestos)

En estos días de incertidumbre e inseguridad jurídica donde peligra la libertad, se tiende a ignorar, como se ve, uno de los verdaderos problemas de España que es el desempleo, en favor de otros asuntos menos prioritarios, como las pensiones y la reforma laboral, consiguiendo que, el problema del paro quede difuminado y camuflado (confundido) para los españoles, ya que, las pensiones, se quiera admitir o no, están controladas y la reforma laboral planteada, sirviendo su preminencia tunanteada en las noticias para ocultar el problema esencial y básico de la Nación, que  es el numero tan tremendo de personas inactivas y en paro, de las que parece, que nadie se acuerda.

El numero de personas sin empleo real en España es aterrador, no solo por sus cifras -5.000.000-, -sin contar inactivos- y las -cifras engañosas del empleo público que disfrazan el problema-, sino también, por la distribución desigual del mismo por sectores, por regiones, por razón de edad -menores y mayores de 50 años- y de género, donde las mujeres están injustamente olvidadas y, además, tratadas desigualmente en puestos menores sin razón ni justicia.

Abundando en lo dicho, ahora el problema primigenio está en la reforma laboral de la Ministra Sñrª Díaz (sindicatos incluidos) y del líder patronal Sr. Garamendi, así como, en las pensiones, con un Ministro de S. S. Sr. Escrivá que hasta la fecha nadie sabe donde está ni que propone realmente, quedando el problema del paro difuminado en segunda línea, cuando las tasas de desempleo en España son una vergüenza para cualquier persona razonable, y. que, además, en la U. E., no solo nos marca a nosotros con la insignia del desastre, sino que, arrastra las tasas de desempleo de la Unión Europea lastrándolas sin remedio.

Sinceramente, lo expuesto sobre el desempleo se me antoja un disparate de proporciones galácticas, aunque parece, que a los poderes públicos en España les da igual, y, que el paro es un asunto de segunda línea en importancia, que puede esperar, cuando realmente es la base esencial de todos los asuntos, que enturbian el mercado laboral en la Nación.

Sin poner una solución eficaz, rápida, consensuada y estructural al problema del paro, todas las demás propuestas dedicadas al mercado laboral, a la consolidación del régimen de pensiones y a otros asuntos que se publicitan sin rigor ni rubor como fundamentales para la reforma laboral en España, carecen de sentido, si como se está haciendo ahora, se olvida esos millones de personas inactivas forzosas, que existen y se ven por todos los territorios de la Nación, sin olvidar el camuflaje del sector público en materia de empleo, así como, todo el submundo oscuro del empleo precario y sumergido.

Se quiera ver o no, el número de personas en paro real en España supera cualquier otra desgracia, que tenga la Nación.

Si se acude a cualquier medio de comunicación (TV, prensa escrita en papel o digital, discursos políticos, charlas, etc.) los asuntos todos aparecen priorizados, menos el desempleo, así, sin ánimo excluyente:

+Pensiones; +Reforma laboral; +discusiones políticas; +Fondos Europeos; +elecciones; +Poder Judicial y su reparto político; +subidas de precios – inflación; +PIB; +partidos políticos; +sindicatos; etc. etc., casi inacabable.

El asunto crucial para todos los españoles que es el desempleo y su tremenda tasa, casi innombrable, está desaparecido de la discusión pública, especialmente, de todos los poderes públicos con algunas exiguas excepciones.

Lo curioso por su crudeza es, que, además, se plantean propuestas, como la del Ministro de S. S. Escrivá de subida de las cotizaciones, que supondrá aumento del paro, cuando, se quiera aceptar o no, solo aumentando el empleo, es decir, reduciendo el paro, será posible aumentar la productividad, recuperarnos y poder cubrir el gasto social necesario.

España necesita urgentemente reducir su tasa de paro igualándola a la de la U.E., lo que implica la adopción de medidas eficaces para aumentar la riqueza productiva, mejorar la cualificación profesional de los trabajadores de forma continua y permanente, dictar normas que acrecienten la flexibilidad y mejoren todas las condiciones de trabajo, no solo los salarios, y, en definitiva, crear un marco de empleo que propicie un mercado de trabajo justo y equitativo, dominado por la mejora de la rentabilidad y la creación de riqueza.

Finalmente, poner de manifiesto, que, si el problema del desempleo es acuciante en España, en algunas de sus CC. AA. como Andalucía, el asunto pasa de problema a desastre total, cuando, además, a mayor inri, dentro de su territorio existen desigualdades en el paro abismales, como pueden ser el Campo de Gibraltar con una tasa de desempleo inasumible y algunas zonas de Almería donde el problema se diluye.

N.B. Ignorar el problema tremendo del paro es un error enorme, pero si, además, se pospone su solución y se pretende camuflar desde el poder con distracciones, que solo aumentan el problema, la recuperación económica y social de España entrará en un bucle interminable de imposibles.

El desempleo y su posible solución precisa de la participación de todos, de manera, que, para empezar, se podría iniciar el camino de las posibles soluciones, reconociendo la magnitud del problema, acordando una serie de medidas urgentes de carácter estructural, que todos conocen, que aumentan la productividad, la formación y el reciclaje permanente de los trabajadores y la creación de riqueza, pues, solo así, podremos iniciar la recuperación, creando empleo de calidad y duradero.

La postura de quietud extrema tancredista no conduce a la solución de ningún problema, y, en España ya vamos sobrados históricamente de actitudes inanes, que solo llevan al desastre.

Córdoba, a 20 de noviembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Productividad – empleo (flexibilidad – recualificación permanente – innovación)

A modo de introducción un comentario: El paro en España (en Andalucía es aterrador), aunque se intenta disfrazar, es un asunto sin resolver, pero que lo más extraño es que a los poderes públicos parece que no les afecta.

Cuando se publican datos sobre el desempleo, simplemente, se eliminan colectivos parados del conteo, a la vez, que se crea empleo público innecesario por improductivo para minorar las cifras de parados, de manera, que los datos publicitados oficialmente no reflejan la realidad, sino que son una fantasía montada para aparentar una situación paralela alejada del problema. Así, se han hechos públicos datos sobre el desempleo, que minoran el número de personas en esa situación, pero indudablemente es una realidad distorsionada, ya que, si a las cifras publicitadas oficialmente le sumamos el empleo público innecesario y los parados reales no contabilizados, cualquier cifra publicada se debería incrementar, al menos, en un millón de personas.

En España sin incrementar la productividad en todos los sentidos será imposible crear empleo estable y de calidad, ya que, sin una producción eficiente y rentable cualquier unidad productiva está abocada a la desaparición o a una situación de parálisis económica.

Según la Real Academia Española (RAE) -la productividad-: Es un concepto que describe la capacidad o el nivel de producción por unidad de superficies de tierras cultivadas, de trabajo o de equipos industriales.

Para la economía de la unidad productiva se entiende, que es el vínculo que existe entre lo que se ha producido y los medios que se han empleado para conseguirlo (mano de obra, materiales, energía, etc.), de forma, que la productividad está unida a la eficiencia y al tiempo, ya que, cuanto menor sea el tiempo invertido en conseguir el producto deseado, mayor será la cualidad y la calidad productiva del sistema.

Algunos de los aspectos necesarios que no deben olvidarse, si se quiere construir una empresa rentable son: <<-la calidad-, -la producción-, -la eficiencia-, -la innovación-, -la tecnología- y -los nuevos métodos de trabajo-, a los que hoy día hay que unir sin remedio la cualificación permanente de los trabajadores>>.

La crisis pandémica está demostrando, que está cambiando la forma de trabajar, dirigiéndose la actividad de la unidad productiva hacia una realidad diferente, regida por normas de actuación indispensables, así:

* Flexibilidad.

* Certidumbre, confianza y seguridad jurídica. 

* Acuerdos crecientes entre empresa y trabajador y donde los empleos independientes se imponen tanto para la unidad productiva como para el productor.

* Las normativas rígidas impuestas unilateralmente están abocadas a su inaplicación, pues la norma real es la productividad y la competitividad.

* El teletrabajo se impone progresivamente, pero se está demostrando que es necesaria una interrelación dentro de la empresa, de forma, que las situaciones de presencia y de trabajo a distancia de mesclen buscando la excelencia.

Sin embargo, es algo evidente, que no todos los trabajos son adecuados para el teletrabajo o el trabajo más flexible, pues hay que contar con las preferencias de los trabajadores y la interdependencia de tareas. En entornos de trabajo muy híbridos habrá que cuestionarse muchas cosas para alcanzar la coordinación de tareas, la gestión de equipos y sin que nadie de la empresa se quede atrás, ofreciendo a todos igualdad de oportunidades.  

* La cualificación permanente de los trabajadores se presenta, como algo ineludible e imprescindible para la creación de empleo estable y a jornada completa, ya que, solo saldrán adelante los puestos de trabajo realmente productivos, lo que exige formación permanente tanto para la empresa como para el trabajador.   

* La adopción de la tecnología digital y la automatización se muestran como algo imprescindible para aumentar la agilidad general de la unidad productiva.

*  Hay que luchar contra los embates del proteccionismo y de los sistemas impositivos impeditivos, pues esos procesos aumentarán los costes globales y reducirán la competitividad.

*** En definitiva, impulsar la productividad es el objetivo, de forma, que el aumento de esta variable en estos años será una necesidad para cualquier empresa, lo que conlleva a la necesidad de permitir mayor flexibilidad, sin olvidar, que hay sectores que han salido fortalecidos, pero otros, como pueden ser la hostelería, el turismo y también la energía, se han paralizado en parte e incluso han desaparecido, lo que implica, que hay que combatir todos los extremos que impidan la innovación y la productividad en el futuro, ya que, por ejemplo, las grandes concentraciones de sectores emergentes pueden dañarlas; a la vez, que determinadas implicaciones sociales y políticas, como pueden ser *la disminución del nivel educacional, *la imposición de políticas fiscales equivocadas y excesivas, y, *los escándalos como los del Congreso y el Tribunal Supremo enfrentados, pueden presionar la productividad laboral dañándola.

N.B. Es un hecho patente, que la productividad y el empleo conllevan -flexibilidad-, -recualificación permanente- e -innovación-, a la vez, que exigen +información veraz, +respeto a la ley, +confianza y +que desaparezcan la incertidumbre y la inseguridad jurídica.

La verdad y la información permanente son las bases de una productividad continua, que lleve a España a la senda de la recuperación social y económica, que permita avanzar hacia soluciones eficaces, ya que, nada sólido puede nacer del engaño que siempre impedirá prosperar.

En resumen, si continuamos sumidos en la incertidumbre y en la inseguridad jurídica, derivadas de la falta de igualdad, de libertad informada en la verdad y del escaso o nulo respeto a la ley por los poderes públicos, la productividad será imposible de lograr y con ella desaparecerá la única solución que tenemos para mitigar el desempleo, porque, además, si no es así, perderemos los cimientos de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho consagrado en la Constitución.

¿Algún español de a pie sabe lo que está pasando en España?

Pues, -eso-.

Córdoba, a 20 de octubre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Mitad y mitad IV (autónomos y empresas)

Decía en otro artículo, que seguimos con un profundo agujero en materia de empleo en nuestro mercado laboral, de manera, que la mitad y mitad de las que venimos hablando, se evidencian en una serie de puntos críticos de nuestra economía. La recuperación no se produce por ahora, ya que, la realidad es que hay muchos autónomos y muchas empresas haciendo equilibrios y viviendo en situación de máxima dificultad, por no hablar, de las grandes empresas con sus compensaciones en materia de personal, como las de banca, así:

1º.- Al terminar, el verano ha dejado unas mitades negativas con una caída de las afiliaciones de 118.000 bajas en la S. S., de las que parece, que un 7% a un 9% de ellas fueron de empleados por cuenta propia. Lo que significa, que estábamos viviendo una hornada de falsos autónomos, en sectores que están unidos desde siempre al trabajo por cuenta ajena y no al empleo por cuenta propia. Es decir, que la caída de las afiliaciones en los sectores del comercio, del transporte y/o de la construcción en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos estimadas cerca de 7.400 trabajadores por cuenta propia, pone sobre la mesa y prueba, que se había creado un enjuague oscuro con un aumento falso de autónomos.

2º.- Por otro lado,  en España se han iniciado aproximadamente unos 3.900 procedimientos de concurso y unas 18.800 disoluciones de sociedades hasta agosto.

Es evidente, que muchas de esas empresas eran unidades productivas zombis, de probada insolvencia, que, además, no podrán hacer frente a las indemnizaciones que le corresponden de sus trabajadores, recayendo el pago sobre el Fondo de Garantía Salarial, hasta que tenga recursos, y, generando también una litigiosidad tremenda, que colapsará aún más los Juzgados de lo Social.

Del total de concursos presentados en agosto, las mini-empresas (el autónomo y uno dos trabajadores) se estima están por encima del 76%, las pequeñas del 23% y casi del 2% las medianas, lo que se quiera ver o no, supone, que las llamadas empresas zombis, adormecidas en ertes y en préstamos irredentos, han empezado a dar la cara y a aparecer tal como son, con sus efectos negativos sobre el empleo.

Aunque no solo son las empresas pequeñas, ya que, ejemplos como, *el B. Sabadell que prescinde de 4.600 empleados o más, o *los casos de eres del B. de Santander, BBVA, UnicajaBank o Caixabank, ponen de manifiesto, que la recuperación publicitada del empleo en España, con los datos dopados de los Ministerios de Trabajo y de Inclusión, S. S y Migraciones, es otro cuento difícil de creer.

*** Las dos mitades señaladas destapan la durísima realidad de nuestro mercado de trabajo, y, muestran, que el paro sigue en las mismas cifras de siempre, es decir, que la recuperación social y económica publicitada es simplemente mentira, lo que lleva a exigir, lo que venimos pidiendo una y otra vez: Una información veraz, completa e inmediata, como forma, de iniciar cualquier reforma de nuestro mercado de trabajo.

¿Alguien se cree los datos dopados sobre el descenso del paro de los Ministerios de Trabajo y de Inclusión, S. S. y M. dirigidos por la Srª. Díaz y el Sr. Escrivá?

Reitero, que en España hay que diseñar un verdadero mercado laboral, que cree empleo, lo que pone de manifiesto la necesidad urgente de medidas de reforma viables y aplicables, que, además, sean aceptadas por los poderes públicos, por todas las instituciones y organizaciones y por las empresas y trabajadores, lo que implica una legislación abierta, flexible eficaz y consensuada; dicho de otra manera, es imprescindible estructurar un espacio de trabajo abierto a todos dominado por la justicia y la equidad.

N.B. Esta mitad y mitad de autónomos y empresas descrita, demuestra, que será imposible solucionar el problema del paro y del empleo en España sin aumentar la productividad, la competitividad y la eficiencia de la empresa, y, sin que los trabajadores rentables vean compensado su esfuerzo con mejoras de sus condiciones de trabajo a nivel individual, ya que, una recuperación sólida requiere una reforma urgente, que agilice y libere nuestro mercado de trabajo, siempre teniendo en cuenta su verdadera naturaleza y realidad. 

La situación o nivel de desempleo en España es una situación insostenible por más tiempo, de forma, que, sin una reforma del mercado de trabajo compartida y consensuada, la temporalidad y demás lacras del empleo en España serán permanentes. La posible unilateralidad impuesta normativamente en la reforma laboral ya no convence a nadie, de forma, que nace viciada de raíz, porque los españoles no creen en ella y en su posible aplicación, a la vez, que sus efectos se perciben como nocivos para la creación de empleo.

Los nuevos mercados y sus figuras contractuales de trabajo independiente exigen flexibilidad y productividad, estando marcados por la competencia, la rentabilidad y la libertad de contratación. Todo lo demás, que implique imposición normativa colectivizada como remedio, está condenado al fracaso y a la destrucción de empleo.  

Córdoba, a 5 de septiembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Mitad y mitad III (desempleo – temporalidad)

Es una realidad desesperante, que seguimos con un profundo agujero en materia de empleo en nuestro mercado laboral, que viene determinado, en gran medida, por el paro y la temporalidad, que, a mayor inri, se distribuyen de manera muy desigual entre las CC. AA., y los distintos territorios y sectores productivos de España, de manera, que la mitad y mitad de las que venimos hablando, se agudizan tanto en sí mismas como en las soluciones normativas anunciadas.

El día 31 de agosto de 2021 se destruyeron 324.200 puestos de trabajo (realmente los despidos fueron cerca de 350.00), lo que significa, que en un solo día desaparecieron más empleos que nunca, desde que se tienen datos contrastados.

Por otro lado, en agosto las cifras de afiliación a la Seguridad Social (los trabajadores que hay dados de alta) bajaron en 118.000 trabajadores en agosto.

Las cifras precitadas revelan, algo conocido en el mercado laboral español, concretamente, que el empleo anida en la temporalidad, distinta, además, por sectores, que se impone sin remedio, y, que es una enfermedad profunda de nuestro mundo laboral, así: Las altas en la S. S. fueron de 47.468 trabajadores y las bajas en la misma fueron de 342.276 productores el día 31/08/21, según la documentación del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Aunque se debe añadir, que los contratos temporales son la base de ciertos sectores productivos (a destacar, hostelería, construcción, agricultura), donde la temporalidad por muchas y distintas razones es la base de su empleo, lo que conlleva, necesariamente, que cualquier normativa sobre ella, debe nacer de la flexibilidad y de la cordura, reconociendo las diferentes realidades.

El recurso excesivo a los contratos temporales demuestra una de las debilidades congénitas de nuestro mercado laboral, que, además, no se solucionará a golpe de leyes unilaterales de reforma laboral impuesta a las bravas, sino que, es imprescindible realizar una reestructuración profunda y consensuada del sistema de trabajo, que se aplica en España.

Sin recuperar -la productividad-, -la eficiencia-, -los costes de producción rentables-, -el reciclaje profesional de los trabajadores-, y, -la flexibilidad de las normas aplicables para adaptarse a los nuevos mercados competitivos y cambiantes-, la posible solución se alejará.

Curiosamente, aunque está a la vista de todos, parece que nadie quiere una solución consensuada de verdad, que permita aunar esfuerzos en una misma dirección, para conseguir reducir los costes laborales, el paro y la temporalidad a base de competitividad, productividad y eficiencia en la empresa, que es la mejor fórmula para crear trabajo de calidad y empleo fijo.

Es un hecho patente, que un trabajador rentable nunca será despedido de su puesto de trabajo, pero ello exige, también, que el empleado productivo debe poder mejorar sus condiciones de trabajo, no solo la económicas, como pueden ser entre otras: -su cualificación profesional en progresión permanente- y -su seguridad y salud laboral-. Es decir, la solución tiene dos direcciones:-de empresa a trabajador y de trabajador a empresa-.

Una ley rígida que imponga la negociación colectiva exclusivamente e impida la negociación de los trabajadores con la empresa, está abocada a su inaplicación y al fracaso normativo, porque impedirá la creación de empleo de calidad y al ritmo que España necesita.

Las nuevas figuras del llamado trabajo independiente están marcadas por la libertad y la flexibilidad, de manera, que remar forzadamente contra corriente, nunca será una buena solución al problema de la temporalidad, y, para la reducción y posible eliminación del desempleo.

La recuperación del mercado laboral y la creación de empleo, debe concretarse en medidas de reforma viables y aplicables, que, además, sean aceptadas por todos los partícipes en el proceso laboral, lo que no implica un mercado sin ley, sino un espacio de trabajo abierto a todos dominado por la justicia y la equidad.

N.B. En este caso la mitad y mitad aplicada a la tasa de paro, demuestra, que será imposible solucionarlo sin aumentar la productividad, la competitividad y la eficiencia de la empresa, empezando una recuperación sólida, y, siempre teniendo en cuenta la realidad de nuestro mercado de trabajo.

La situación o nivel de desempleo en España es una situación insostenible por más tiempo, de forma, que, sin una reforma del mercado de trabajo compartida y consensuada, la temporalidad y demás lacras del empleo en España serán irreversibles. La unilateralidad en la reforma laboral ya no es un valor, de forma, que está desechada porque nadie cree en ella y en su posible aplicación, a la vez, que sus efectos son nocivos para la creación de empleo.

Los nuevos mercados exigen flexibilidad y productividad, estando marcados por la competencia y la libertad de contratación. Todo lo demás, que implique imposición normativa colectivizada como remedio, está condenado al fracaso y a la destrucción de empleo.  

Córdoba, a 4 de septiembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Contratos temporales – trabajadores indefinidos – fijos discontinuos (realidad y ficción legal)

Preguntan algunos lectores, como siempre, por el paro, aunque ahora ha aparecido un asunto nuevo en sus preguntas, que reside en la existencia o no, en la necesidad o no, de los contratos temporales en cualquiera de sus formas en el mercado de trabajo en España.

El tema planteado exige aclarar algunas cuestiones previas, que determinaran la conveniencia o no de la contratación temporal en nuestro tejido productivo, así que, señalaré algunas de esas demandas, que se quiera reconocer o no, están en la calle y en todos los círculos donde se habla de la realidad del mercado de trabajo, así, que con ánimo abierto vamos a ello:

a). – La ley que regule el tema, tiene que ser flexible y aplicable a la realidad, de forma, que, si no es así, la norma resultará inservible para sus propios fines, ya que, se percibe claramente como inaplicable. Ejemplo de lo que no puede ser, por ser imposible, son las leyes aprobadas y publicadas sobre el Teletrabajo y los Riders, que se quiera admitir o negar por el Ministerio de Trabajo y por el Gobierno, no están fructificando en resultados positivos.

b). – El desempleo existente en España que sobrepasa negativamente toda estimación, imposibilita que se adopten normas, que de cualquier forma conlleven un aumento del mismo y/o impidan su reducción y la creación de empleo, máxime, en colectivos victimizados por el paro, como jóvenes, mujeres, mayores de 50 años y trabajadores de baja cualificación y/o incapacitados, por no hablar de los inactivos llamados incapacitados permanentes sociales, que están fuera del mercado de trabajo.

c). – Las medidas que afecten al mercado laboral, deben ser de desarrollo sostenido progresivo por sectores productivos y consensuadas, ya que, toda medida radical unilateral, como puede ser la declaración por ley de la nulidad de los despidos en la mayoría de los contratos temporales (como los llamados de obra o servicio determinado), llevará al fracaso de la norma en algunos sectores, como pueden ser construcción, hostelería, agricultura, etc., que destacan por la especialidad y modalidad de sus tiempos productivos muy aleatorios.

Por no hablar de la extremada litigiosidad, a la que una regulación inflexible y alejada de la realidad dará lugar, colapsando los juzgados de lo social, ya de por si muy agobiados de trabajo, dejando claro, que la coyuntura económica actual impide más medios personales y materiales para esos órganos judiciales.

Solo apuntar una causa, que reside en que si el despido es nulo por ley (cosa discutible pues será inconstitucional y la ley resultará de improbable aplicación), el trabajador despedido se irá a los Juzgados a reclamar, no solo el despido, sino, también, por los salarios de tramitación, lo que implica multitud de demandas en los juzgados de lo social y gastos públicos y privados de todo tipo, aunque como se ha dicho la norma resultará inaplicable, se mire como se mire.

d). – Toda norma que pretenda reformar el mercado laboral, necesita, con carácter imprescindible, un plan adecuado a la estructura real del tejido productivo, y, además, una dotación económica adjunta al mismo, que posibilite su realización concreta y verdadera; ya que, sin poder ejecutar con medios materiales y personales el plan, toda la propaganda fantasiosa quedará sin remedio en el mundo de los sueños, adueñándose, sin remedio, de todo una pretendida facultad ilusionante de los sentidos, alejada de la solución práctica del problema.

*** Es indiscutible, que los contratos temporales por si mismos no son un mal, lo descartable es su falta de regulación justa en todos los sentidos, así que, no puede ser, que un trabajador temporal tenga una retribución inferior, ni que carezca de formación e información en materia de prevención de riesgos laborales, ni que el tiempo de preaviso en la terminación de su contrato sea insuficiente según el sector en el que presta servicios, ni que su indemnización sea inferior proporcionalmente a un trabajador fijo, en definitiva, que sus condiciones de trabajo sean inferiores a un trabajador indefinido por el hecho de ser temporal.

A la vez, es posible, arbitrar medidas de equidad que posibiliten que el productor temporal, al mismo tiempo que trabaja, vaya mejorando su cualificación profesional, de manera, que, reciclándose de forma permanente, nunca sea un activo laboral que constituya un lastre para sí mismo y para la sociedad a la que pertenece.

Las nuevas realidades del mercado de trabajo exigen una renovada cualificación de los trabajadores permanente, lo que no impide que el productor supere su propia cualificación, accediendo a otra superior, que le posibilitaría alcanzar un puesto de trabajo de nueva creación derivado de los avances tecnológicos.

Por otro lado, el mercado de trabajo y todas sus realidades no pueden estar dominados por ideologías extremas, que solo miran en una dirección, incapaces de pensar en otras posibilidades, diferentes a las suyas, lo que impide reformar el tejido productivo en sus medios personales y materiales.

Por poner un ejemplo: La robotización de los medios productivos y los avances digitales, no se pueden contemplar como una posibilidad de destruir puestos de trabajo, sino, como una oportunidad, de crear otros empleos más productivos y de mejor calidad en todos los sentidos, que conllevarán retribuciones superiores y condiciones de trabajo mejores, en -descansos-, -vacaciones-, -formación-, -conciliación de la vida laboral y familiar-, y, -alcanzar una absoluta igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres-, pues, ya no será la fuerza el factor determinante del trabajo, sino la capacidad personal de adaptación a la nueva realidad laboral, la cualificación renovada de forma permanente, la habilidad y el resto de facultades individuales, que no descansan estrictamente en la fuerza física.

Es cierto, que se puede ir en la dirección opuesta, aunque la realidad histórica demuestra, que los sistemas cerrados, que solo admiten su propia ideología excluyente, están abocados al fracaso y a la pobreza, mientras los sistemas abiertos, que no excluyen a nadie, progresan y permiten crear empleo de todas clases, publico y privado, permitiendo a las personas realizarse según sus capacidades y su esfuerzo.

Me dirán, que siempre quedarán atrás algunas personas, pero eso, simplemente, aunque es verdad, siempre alcanzará a una minoría, que se puede proteger por cualquier estado próspero y creador de riqueza, creando servicios sociales suficientes en cantidad y calidad que cubrirán esas necesidades.

Lo que no es verdad, lo diga quien lo diga, es que solo desde lo público, aplicando ideas colectivistas excluyentes a base de un mamporrazo legal, no se podrá crear el empleo suficiente para absorber todo el paro existente, garantizar las pensiones y asegurar a las nuevas generaciones empleos dignos, idóneos y bastantes.

Así mismo, si resulta verdadera la prohibición normativa de contratos temporales y se lleva a la práctica tamaño despropósito, las empresas, especialmente las pymes, se van a encontrar en situación límite, ya que, además de no poder contratar, tampoco podrán despedir, siendo los despidos nulos si se hacen, lo que dicho mal y pronto, será un desastre para el empleo, suponiendo un aumento de paro de proporciones insospechadas y perversas.

También entiendo, que se estará cometiendo por ley en algunos casos un fraude, acudiendo a la contratación a través de la figura de fijos discontinuos, ya que, se convertirán trabajadores temporales en falsos indefinidos, además, de otras consideraciones negativas, que se acentúan en sectores como la agricultura, la hostelería o la construcción, donde es una realidad, que existen trabajando extranjeros, que serán fijos discontinuos y a los que habrá que llamar por el orden establecido, vamos un dislate irresponsable.

N.B. Contraponer desde la unilateralidad contratos temporales y trabajadores indefinidos, distinguiendo así, sin ninguna aclaración, entre lo malo y lo bueno (-entre lo que no se quiere reconocer que existe y lo que solo se quiere regular por ley extrema-), supone defender una ensoñación, ya que, los sueños, sueños, son, y, de ninguna manera, será aplicable en la realidad diaria una ley restrictiva de derechos y libertades.

En una democracia regida por los principios de igualdad y libertad, no se debe relegar a nadie, dejando fuera de lugar a un grupo de personas o colectivos, que piensan de forma diferente, sobre todo, cuando ni siquiera se tienen en cuenta sus opiniones ni sus ideas, porque son contrarias a una ideología dominante de carácter excluyente.

Lo que hay que conseguir, es arbitrar una norma, que permita igualar en sus condiciones de trabajo a productores temporales e indefinidos, cosa que se puede lograr con un sistema flexible de contratación, equitativo y justo, que respete la igualdad que proclama el art. 14 de la C. E., sin necesidad de aniquilar todo lo demás.

En este asunto de la temporalidad, es necesario, sin excusas ni pretextos, una actuación consensuada del Gobierno, de todos los poderes públicos y de la sociedad civil en defensa de un sistema abierto de contratación justa, lo contrario, sería abjurar de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho consagrado en la Constitución Española de 1978.

Córdoba, a 13 de junio de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.