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Formalidades excluyentes – Justicia en peligro (solo cuando truena)

Es una frase conocida y repetida, que solo se acuerda uno de Santa Barbara cuando truena, lo que viene a significar, que solo se molesta uno en hacer o pensar algo, –sólo cuando los nefastos efectos de no haberlo hecho antes (a su debido tiempo y por dejadez) se dejan sentir-.

La Justicia en España emana del Pueblo, así la Constitución en su artículo 1. dice:

1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Viene lo dicho a cuenta, de la noticia difundida -urbi et orbe- de que la Sala Ordinaria (no el Pleno de la Sala) de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo ha inadmitido a trámite los recursos de ciertos partidos políticos planteados contra ciertos indultos por falta de legitimación.

Quede claro, desde ya, que considero esa resolución, que imagino que será por Auto, equivocada y que producirá efectos perversos para la justicia, pues negar a los representantes del Pueblo legitimidad ante el Tribunal Supremo solo puede llevar a consecuencias indeseadas para los españoles.

Aunque el objeto de este pequeño artículo no es esa resolución antedicha del T. S., sino poner de manifiesto, el hecho patente y repetido de que las formalidades excluyentes -por encima de la justicia- se han apoderado del Tribunal Supremo, salvo casos donde prima la justicia frente a meras formalidades, por supuesto, más en unas Salas del mismo que en otras, afortunadamente, como ocurre con la Sala Segunda de lo Penal del T. S. donde las formalidades tienen menor peso que la justicia de sus resoluciones.

Es evidente, que esta postura crítica es una opinión personal, pero si quieren saber algo más sobre el tema pregunten a los abogados, con libre ejercicio de su profesión, sobre sus recursos al T. S., sobre las inadmisiones de sus recursos y sobre el “interés casacional y otros dislates”, aunque siempre, como no, la culpa de todo la tiene el abogado que ha planteado mal su recurso.

Cuando cualquiera acude en súplica de justicia cabe, sin duda, exigir ciertos requisitos, pero cuando meras cuestiones formales impiden el acceso a la justicia del pueblo soberano de donde emanan los poderes del Estado, es lo cierto, que algo no funciona bien, máxime, cuando son españoles de a pie con recursos económicos limitados y escasos. No es lo mismo, que una formalidad excluyente impida el acceso a la justicia a un partido político, que maneja fondos públicos de los impuestos de todos, y que cuenta, además, con una legión de abogados y asesores, que cuando la formalidad exclusiva recae sobre una persona particular sometiéndola al silencio oprobioso.

Cuando eso ocurre, la injusticia es manifiesta, aunque resulta curioso, que solo ocupa un lugar destacado en los medios de comunicación y redes sociales, cuando el hecho repudiable por un exceso en la formalidad afecta a grupos sociales privilegiados o destacados, a pesar de que debería ser, al contrario, ya que, a mayor inri, los particulares se enfrentan en los Juzgado y Tribunales, además, a un ejercito de abogados públicos (fiscales, abogados del estado, letrados de la S. S., abogados de la CC. AA., abogados de los Ayuntamientos y Diputaciones, etc.) con todas sus consecuencias perversas, como pueden ser las costas judiciales.

La realidad, sin embargo, no rueda en favor del pueblo soberano sino en su contra, no solo en muchas resoluciones judiciales, sino, también, en el trato que los abogados de los particulares reciben, en comparación con los abogados de los Órganos Públicos, hecho del que cualquier abogado puede dar fe de ello.

Que un Juez o Tribunal no entre a juzgar el fondo de un asunto por una mera formalidad excluyente, es una injusticia tremenda, se mire como se mire, y, además, una equivocación manifiesta, ya que, si la justicia no es real los perjudicados serán todos los ciudadanos y los propios jueces y tribunales, de manera, que si la confianza en justicia desaparece peligra la democracia y todos nuestros derechos y libertades.

N.B. Por todo lo dicho, es evidente, que el exceso en la aplicación de las formalidades excluyentes ponen la justicia en peligro, razón por la que la frase conocida y repetida, de que “solo se acuerda uno de Santa Barbara cuando truena”, viene como anillo al dedo en el asunto expuesto, de manera, que solo molestarse uno en hacer o pensar algo, cuando los efectos nocivos de no haberlo hecho en su tiempo, por dejadez u otras causas, se ponen de manifiesto, es un error tremendo con consecuencias irreparables para todos los españoles.

Córdoba, a 24 de enero de 2022

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Productividad – empleo (flexibilidad – recualificación permanente – innovación)

A modo de introducción un comentario: El paro en España (en Andalucía es aterrador), aunque se intenta disfrazar, es un asunto sin resolver, pero que lo más extraño es que a los poderes públicos parece que no les afecta.

Cuando se publican datos sobre el desempleo, simplemente, se eliminan colectivos parados del conteo, a la vez, que se crea empleo público innecesario por improductivo para minorar las cifras de parados, de manera, que los datos publicitados oficialmente no reflejan la realidad, sino que son una fantasía montada para aparentar una situación paralela alejada del problema. Así, se han hechos públicos datos sobre el desempleo, que minoran el número de personas en esa situación, pero indudablemente es una realidad distorsionada, ya que, si a las cifras publicitadas oficialmente le sumamos el empleo público innecesario y los parados reales no contabilizados, cualquier cifra publicada se debería incrementar, al menos, en un millón de personas.

En España sin incrementar la productividad en todos los sentidos será imposible crear empleo estable y de calidad, ya que, sin una producción eficiente y rentable cualquier unidad productiva está abocada a la desaparición o a una situación de parálisis económica.

Según la Real Academia Española (RAE) -la productividad-: Es un concepto que describe la capacidad o el nivel de producción por unidad de superficies de tierras cultivadas, de trabajo o de equipos industriales.

Para la economía de la unidad productiva se entiende, que es el vínculo que existe entre lo que se ha producido y los medios que se han empleado para conseguirlo (mano de obra, materiales, energía, etc.), de forma, que la productividad está unida a la eficiencia y al tiempo, ya que, cuanto menor sea el tiempo invertido en conseguir el producto deseado, mayor será la cualidad y la calidad productiva del sistema.

Algunos de los aspectos necesarios que no deben olvidarse, si se quiere construir una empresa rentable son: <<-la calidad-, -la producción-, -la eficiencia-, -la innovación-, -la tecnología- y -los nuevos métodos de trabajo-, a los que hoy día hay que unir sin remedio la cualificación permanente de los trabajadores>>.

La crisis pandémica está demostrando, que está cambiando la forma de trabajar, dirigiéndose la actividad de la unidad productiva hacia una realidad diferente, regida por normas de actuación indispensables, así:

* Flexibilidad.

* Certidumbre, confianza y seguridad jurídica. 

* Acuerdos crecientes entre empresa y trabajador y donde los empleos independientes se imponen tanto para la unidad productiva como para el productor.

* Las normativas rígidas impuestas unilateralmente están abocadas a su inaplicación, pues la norma real es la productividad y la competitividad.

* El teletrabajo se impone progresivamente, pero se está demostrando que es necesaria una interrelación dentro de la empresa, de forma, que las situaciones de presencia y de trabajo a distancia de mesclen buscando la excelencia.

Sin embargo, es algo evidente, que no todos los trabajos son adecuados para el teletrabajo o el trabajo más flexible, pues hay que contar con las preferencias de los trabajadores y la interdependencia de tareas. En entornos de trabajo muy híbridos habrá que cuestionarse muchas cosas para alcanzar la coordinación de tareas, la gestión de equipos y sin que nadie de la empresa se quede atrás, ofreciendo a todos igualdad de oportunidades.  

* La cualificación permanente de los trabajadores se presenta, como algo ineludible e imprescindible para la creación de empleo estable y a jornada completa, ya que, solo saldrán adelante los puestos de trabajo realmente productivos, lo que exige formación permanente tanto para la empresa como para el trabajador.   

* La adopción de la tecnología digital y la automatización se muestran como algo imprescindible para aumentar la agilidad general de la unidad productiva.

*  Hay que luchar contra los embates del proteccionismo y de los sistemas impositivos impeditivos, pues esos procesos aumentarán los costes globales y reducirán la competitividad.

*** En definitiva, impulsar la productividad es el objetivo, de forma, que el aumento de esta variable en estos años será una necesidad para cualquier empresa, lo que conlleva a la necesidad de permitir mayor flexibilidad, sin olvidar, que hay sectores que han salido fortalecidos, pero otros, como pueden ser la hostelería, el turismo y también la energía, se han paralizado en parte e incluso han desaparecido, lo que implica, que hay que combatir todos los extremos que impidan la innovación y la productividad en el futuro, ya que, por ejemplo, las grandes concentraciones de sectores emergentes pueden dañarlas; a la vez, que determinadas implicaciones sociales y políticas, como pueden ser *la disminución del nivel educacional, *la imposición de políticas fiscales equivocadas y excesivas, y, *los escándalos como los del Congreso y el Tribunal Supremo enfrentados, pueden presionar la productividad laboral dañándola.

N.B. Es un hecho patente, que la productividad y el empleo conllevan -flexibilidad-, -recualificación permanente- e -innovación-, a la vez, que exigen +información veraz, +respeto a la ley, +confianza y +que desaparezcan la incertidumbre y la inseguridad jurídica.

La verdad y la información permanente son las bases de una productividad continua, que lleve a España a la senda de la recuperación social y económica, que permita avanzar hacia soluciones eficaces, ya que, nada sólido puede nacer del engaño que siempre impedirá prosperar.

En resumen, si continuamos sumidos en la incertidumbre y en la inseguridad jurídica, derivadas de la falta de igualdad, de libertad informada en la verdad y del escaso o nulo respeto a la ley por los poderes públicos, la productividad será imposible de lograr y con ella desaparecerá la única solución que tenemos para mitigar el desempleo, porque, además, si no es así, perderemos los cimientos de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho consagrado en la Constitución.

¿Algún español de a pie sabe lo que está pasando en España?

Pues, -eso-.

Córdoba, a 20 de octubre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Igualdad ante la ley – II – (un mundo lejano y sin remedio)

Como decía en el anterior artículo, hace unos días leía en un periódico digital de Córdoba (EL DÍA – 04 Octubre, 2021), que un Juzgado de lo Penal había condenado a una persona por agredir a un agente de la Guardia Civil en la Feria de Dos Torres a seis meses de prisión, según información de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), recordando que llevaban años denunciando las agresiones, amenazas e insultos que soportan los guardias civiles en todo el país.

Así mismo, hoy 07-10-2021 leo el Comunicado del Poder Judicial que recoge la siguiente noticia:

“La Sala II del Tribunal Supremo ha condenado a un Diputado —   —   — como autor de un delito de atentado a agentes de la autoridad, con la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas, a la pena de 1 mes y 15 días de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. La pena de prisión se sustituye por la pena de multa de 90 días con cuota diaria de 6 euros (en total, 540 euros).

Decía, también,  que no es algo extraño en España, que se produzca esa publica falta de respeto a la ley, curiosamente, además, no solo con las fuerzas del orden, sino en toda la piel de toro y para todos, es decir, está diluyéndose la vigencia del principio de legalidad constitucional con un reflejo perverso en –la igualdad ante la ley-, que ha desaparecido en nuestro país.

En sus arts. 9 y 10 la C. E. consagra -el principio de legalidad- y -el respeto a la ley-, culminando su declaración con el art. 14, que dice, que los españoles son iguales ante la ley.

Se diga lo que se diga, es un hecho cierto y doloroso, que en nuestro Estado Social y Democrático de Derecho regido por la ley y la igualdad de los españoles los hechos no suceden así, sino que, por el contrario -el respeto a la ley- y -la igualdad real de todos- en la práctica diaria son -cosas- que están en trance de desparecer.

Los dos hechos descritos de condenas y juicios pueden tener variables, pero curiosamente siempre la inclinación se produce contra el Pueblo Soberano, razón por la que se repite la misma pregunta:

¿los españoles son iguales ante la ley?

Según la Constitución en cualquier asunto cabe o debe caber todas las opiniones en libertad, es posible, incluso, que algunas personas piensen, que la igualdad es de todos y que como la ley las dos están implantadas en España, aunque, sin la menor dudad, una gran mayoría de españoles dirá que no es asíque la Constitución no se cumple: “ley no es igual para todos”.

La confianza en la justicia igual para todos está bajo mínimos.

Las consecuencias de esa desigualdad son y serán nocivas para España, aunque a los representantes políticos (cuyo poder emana del pueblo soberano según la C. E.) eso parece importarles una higa, aunque sea perversa y pública esa realidad inconstitucional; por otro lado, admitida sin más, al parecer, por los poderes públicos (por todos), siendo, desgraciadamente, eso una injusticia palpable y, sin duda, llegará un día donde algo dejará de funcionar en el apoyo popular.

Aunque, que nadie se confunda, no es solo de ahora, porque, por ejemplo: ¿Qué, ocurrió con la última amnistía fiscal?

N.B.  La igualdad ante la ley de los españoles es por lo que se ve un mundo lejano y sin remedio.

La igualdad en España se está diluyendo en la nada (en el polvo del camino), de forma, que la Constitución de 1978 nacida de la unidad y de las renuncias de todos parece olvidada, lo que arrastra a una gran mayoría de españoles a la desconfianza, a la incertidumbre y a la pérdida de libertades y derechos.

Córdoba, a 7 de octubre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Faltan trabajadores – escasez de mano de obra – salario de reserva (oportunidades – confianza – libertad de contratación)

¿Faltan trabajadores?Si.

Me comentan unos lectores empresarios, que no encuentran trabajadores cualificados con las condiciones económicas y laborales que ofrecen, y, nuestra comprobación nos abre paso hacía una situación inédita para nuestro mercado de trabajo, así vemos:

Que es un hecho, que por primera vez después de muchos años al revés,  los trabajadores, si no todos, muchos pueden elegir si trabajar o no, o en que quieren trabajar,  según ven,  tienen posibilidades reales de obtener mejores condiciones de trabajo en todos los sentidos, empezando por un aumento de sus retribuciones; dicho de otra forma, están aumentado las ofertas de trabajo, pero siempre -unidas a compromisos de empleo individuales según cualificación profesional- y -la posible rentabilidad para la empresa que los contrata-”.

Lo dicho se explica ¿por qué? faltan trabajadores en determinados sectores y puestos de trabajo.

Por una vez, parece que la oferta de trabajo supera con claridad a la demanda de trabajadores, porque, los trabajadores han visto, que pueden superar en su contratación el “salario de reserva” y encontrar un empleo mejor en todas sus condiciones, así, que no están dispuestos a ocupar cualquier empleo que se les ofrezca si no completa sus aspiraciones.

Esta es una realidad impuesta por la nueva economía, los nuevos mercados laborales, el auge de los trabajos independientes y la libertad de contratación que se está imponiendo, pese a las tendencias regresivas de colectivizar los mercados de trabajo -y- acabar con la libertad de contratar como se quiera y con quien se quiera.

Hay ya una población importante de personas activas que no está dispuestas a trabajar en las condiciones actuales de precariedad, de manera, que la masa de trabajadores dispuesta entrar en cualquier empresa y en cualesquiera condiciones, se ha reducido a un mínimo negativo y escasea la mano de obra, porque los trabajadores ven que pueden exigir mejores condiciones de trabajo.  

Aquí es, donde esta fallando estrepitosamente el Gobierno, porque solo mira en una dirección, habiendo abandonado unilateralmente toda posibilidad contraria, que no sea la suya. Los trabajadores, cualificados, rentables y competitivos que son muchos, no están dispuestos a desaparecer como individuos en una orgía colectiva de condiciones, que no son las suyas ni las que quieren, y, que, además, saben, que les perjudican a ellos en beneficio de algunas empresas y de otros trabajadores no productivos para la economía.

En otras palabras, los trabajadores han visto la oportunidad de mejorar sus condiciones generales de trabajo, y, no están dispuestos a abandonar el camino que saben que le conviene, lo diga el Gobierno coercitivo o las empresas abusivas, ya que, para ellos los dos son la misma cosa:-un enemigo a batir-.

Los rechazos y las renuncias a ciertos puestos de trabajo antes infrecuentes van en aumento, no siendo esas manifestaciones sino una muestra de la confianza en que el mercado de trabajo está renaciendo por una dirección insospechada para casi todos (Gobierno, sindicatos, empresas, patronales y demás instituciones implicadas).

Curiosamente, fuera del sistema tradicional siempre intervenido por el Gobierno de turno ha nacido una nueva realidad, que tiene sus propias reglas y normas de conducta, y, donde la iniciativa individual es la que se impone, lo que no implica que haya que cargarse todo lo demás, sino dejarlo que se desarrolle con libertad, evitando las legislaciones rígidas y faltas de flexibilidad. Las dos direcciones opuestas pueden coexistir en armonía, pero lo que no puede ser es que la colectivización impuesta acabe con la otra oportunidad de mejora de las condiciones de trabajo; es decir, con la iniciativa, la libertad y la productividad competitiva en cualquier mercado, que crea empleos de calidad y permanentes, haciendo que nazcan contratos indefinidos a jornada completa.

Solo una advertencia, lo expuesto no significa que el tremendo problema del paro esté remitiendo, sino que ha aparecido, casi por sorpresa, una nueva realidad que está señalando otro camino para reestructurar nuestro mercado de trabajo, que tiene plantadas sus raíces en conceptos orientados siempre hacia la uniformidad, la negociación colectiva y a una productividad en almoneda, que ni come ni deja comer, y, donde la permanencia en el puesto de trabajo no es un premio a la productividad, sino un embozo que impide, bajo una capa falsa de protección, al trabajador mejorar sus condiciones y a la empresa protegerse frente a un despido imposible por su cuantía, que viene esclerotizando las relaciones laborales en una espiral autodestructiva.

La realidad del mercado de trabajo en España era y es perversa, de forma, que no queda otra que adaptarse a las nuevas realidades del mercado de trabajo, así que, veamos algunas notas de nuestro mercado encajonado y contraído, que los nuevos mercados de trabajo tendrán que corregir o eliminar, así:

* El contrato laboral temporal y precario ha campado a sus respetos sin control normativo ni económico, de manera, que abundan los contratos de trabajo por horas, tanto en sector privado como en el sector público. (Si alguien duda de lo que digo, por ejemplo, que pregunten a los médicos sobre sus contrataciones en Hospitales Públicos en fines de semana, guardias, festivos y vacaciones).

La incertidumbre y la inseguridad jurídica dominan el mercado de trabajo con todas sus consecuencias perversas, con una legislación intrincada generadora de pleitos continuos, y, con Juzgados de lo Social sobrecargados y en colapso permanente.

*  El trabajo indefinido a jornada completa es un espejismo en las actuales condiciones.

* La precariedad es la moneda corriente, y, muchas condiciones de trabajo se sostienen en desequilibrio permanente, siendo menores los salarios y menores cotizaciones a la S. S. en proporción al PIB, con lo que todos perdemos y el sistema de la S. S. languidece, esperando inanes solo más impuestos para sufragar necesidades propias e impropias en un bucle interminable.

Las empresas desconfían por miedo a los costes de las extinciones de los contratos y por temor a la híper-regulación, y, en vez de crear empleo, dividen el que hay entre varios trabajadores, simulando una bonanza inexistente.

En resumen, no queda otra, que adaptarse a una realidad competitiva, lo que implica que la normativa del Gobierno debe ser flexible, sin rigideces y adaptada a los nuevos mercados, mejorando todo lo que sea posible, pero sin ser un obstáculo a la competitividad, a la productividad y a la flexibilidad de los nuevos mercados y a sus tendencias productivas, posibilitando la creación de puestos de trabajo permanentes dentro de las empresas.

N.B. Se está viendo ya que faltan trabajadores cualificados, y, el llamado salario de reserva ya no es un blindaje útil ante la precariedad, porque hay nuevas oportunidades, esta resurgiendo la confianza y la libertad de contratación. En definitiva, esta naciendo un nuevo mundo laboral regido por la productividad, la competitividad y la libertad de contratación, donde las nuevas figuras de trabajo más libre están ocupado un lugar preponderante, lugar donde, además, se sitúan los trabajadores más productivos.

Parece que la oferta de trabajo puede superar a la demanda de trabajadores, porque, los trabajadores han comprendido, que pueden superar en su contratación el salario de reserva y encontrar un empleo mejor en todas sus condiciones, así, que no están dispuestos a ocupar cualquier empleo que se les ofrezca si no completa sus aspiraciones-

Lo anterior, no significa que disminuya el desempleo, sino que ha aparecido otro camino nuevo paralelo al anterior, aunque no opuesto sino complementario, donde será posible crear empleo estable y de calidad.  

Córdoba, a 22 de septiembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Estafas pandémicas – Negocios jurídicos criminalizados (en aumento y sin remedio)

En estos días llenos de incertidumbre y de inseguridad jurídica, proliferan las estafas pandémicas, al socaire de negocios civiles y mercantiles criminalizados. Resulta curioso, que no se publicite, hable y escriba más sobre esta realidad, al menos como medio preventivo, que está asolando la economía, la confianza contractual y, en muchos casos, el prestigio exterior de España, ya que, muchos de los estafados son contratantes, comerciantes e inversores extranjeros, que confiados en la seguridad jurídica del País están realizando operaciones y transacciones de compraventa y/o financieras en España.

Lo peor aparece, cuando esos negocios civiles y mercantiles que esconden operaciones jurídicas criminalizadas, los perjudicados tienen que proceder a reclamar judicialmente los importes estafados, chocando con una legislación no preparada, una justicia, a veces demasiadas, que no sabe qué camino tomar, si civil o penal, quedando esos perjudicados anclados y sin posibilidades reales de recuperar, -rápido y con el mínimo gasto-, las cantidades defraudadas obtenidas bajo la forma de esos instrumento jurídicos criminalizados, máxime cuando el defraudador, como es normal en estos casos, carece de cobertura aseguradora total o parcial.

Lo expuesto es una realidad, desgraciadamente, en aumento, nacida al influjo nocivo de la pandemia y que parece que nadie quiere atajar, pero que está causando un daño terrible a la economía, a nuestra credibilidad exterior y a las inversiones extranjeras en España.

En nuestro ordenamiento jurídico la estafa existe cuando concurren los elementos del tipo del art. 248 CP, de forma, que se pueden destacar los elementos que deben concurrir en estos casos para apreciar la existencia de ilícito penal:

*  Que exista engaño.

La estafa como elemento esencial requiere la concurrencia del engaño que debe ser suficiente, además de precedente o concurrente con el acto de disposición de la víctima que constituye la consecuencia o efecto de la actuación engañosa, sin la cual no se habría producido el traspaso patrimonial.

* Engaño bastante que produce error en el perjudicado.

El engaño debe ser antecedente, causante y bastante, entendido como suficiente para viciar el consentimiento del sujeto estafado, de forma, que las falsas maquinaciones -sean suficientes e idóneas para engañar a cualquier persona medianamente avispada-.

* Un acto de disposición patrimonial consecuencia del engaño sufrido.

*Ánimo de lucro, ya sea en beneficio propio o de un tercero, deducible del complejo de los actos realizados.

*Nexo causal entre el engaño provocado y el perjuicio experimentado.

 ***  En la variedad de estafa conocida como -negocio jurídico criminalizado-, el engaño surge,cuando el autor simula un propósito serio de contratar, cuando, en realidad, solo pretende aprovecharse del cumplimiento de las prestaciones a que se obliga la otra parte, ocultando a ésta su decidida intención de incumplir sus propias obligaciones contractuales, aprovechándose el defraudador de la confianza y la buena fe del perjudicado con claro y terminante animo inicial de incumplir lo convenido.

Es decir, todo aparece como normal, pero uno de los contratantes sabe que no va a cumplir, y, no cumple y se descubre después, quedando consumada la estafa al realizarse el acto dispositivo por parte del engañado. En el delito de estafa a través de los llamados negocios jurídicos criminalizadlos, el sujeto activo defraudador sabe desde el momento de la contratación, que no cumplirá o que no podrá cumplir la contraprestación a la que se comprometió.

N.B. Ahora, -al rebufo del covid-19- están proliferando las estafas pandémicas sin remedio legal proporcionado, a través de los llamados negocios jurídicos criminalizados, porque, además, la incertidumbre y la inseguridad jurídica dominante, hacen que se extiendan como una plaga los negocios civiles y mercantiles fraudulentos.

La confianza y la reputación comercial y económica de un país es algo difícil de conseguir, aunque facilísimo de destruir con normas que producen incertidumbre e inseguridad jurídica y con un aumento de las contrataciones civiles y comerciales criminalizadas, de forma, que toda protección legal común resultará escasa. En España esa modalidad de estafa está asolando la economía, la confianza contractual y, en muchos casos, el prestigio exterior, ya que, muchos de los estafados son contratantes, comerciantes e inversores extranjeros, qué confiando en la seguridad jurídica del País, están realizando operaciones y transacciones de compraventa y/o financieras.

Estas operaciones fraudulentas están en aumento, pues solo tienen como muro de contención los jueces y tribunales de justicia, que se rigen por la jurisprudencia del Tribunal Supremo en una aplicación desigual, donde predomina una casuística llena de incertidumbre, excesivamente lenta y unos costos casi inasumibles por los perjudicados, realidad que solo beneficia a los estafadores.

Córdoba, a 23 de agosto de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.