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Contratos temporales III – productividad – absentismo – precariedad (flexibilidad – confianza – seguridad jurídica)

El Ministerio de Trabajo quiere acabar con la contratación temporal, con una reforma laboral diseñada desde la ideología extrema de la Sñrª. Díaz, lo que no implica, que esté equivocada en todo, sino que su reforma así construida, basada en la rigidez normativa y en el trágala unilateral esta condenada a ser inaplicable, ya que, un asunto de esta importancia para el empleo (o mejor para el desempleo) debe nacer de un consenso de todos y de una ley flexible que permita la adecuación del mercado de trabajo legal a la realidad.

La norma de la reforma laboral no puede ser una imposición nacida de una visión colectivista del mercado de trabajo, dominada a la vez solo por una ideología extrema y excluyente de los demás, pues una ley aplicable no puede paralizar la contratación y el empleo, aumentando el paro endémico que padecemos, sobre todo en algunas zonas de España como Andalucía, así:

a). – La ley que reforme el mercado de trabajo en España,  tiene que ser flexible e insertada en la realidad laboral, de forma, que, si no es así, la norma resultará inservible para sus propios fines, llevando a situaciones límites de inaplicación y a consecuencias perversas.

b). – La norma que soslaye el gravísimo problema del desempleo en España, partirá de un imposible, conllevando un crecimiento del paro y/o impidiendo su reducción, porque penalizará la creación de empleo.

c). – Las normas que afecten al mercado laboral, deben ser de desarrollo sostenido progresivo por sectores productivos y consensuadas, ya que, toda medida radical unilateral llevará al fracaso de la norma en algunos sectores, que destacan por la especialidad y modalidad de sus tiempos productivos muy aleatorios.

d). – La Ley que se está publicitando desde el Gobierno se basa en una apuesta unidireccional, que disparará la litigiosidad colapsando los juzgados de lo social.

e). – La ley exige un plan adecuado a la estructura real del tejido productivo, y, además, un estudio económico adjunto a la misma,   que ha posible su realización concreta. Es decir, es necesaria una inversión cuantificada y adecuada a la realidad de nuestro mercado de trabajo sin inmersiones en posturas ideológicas excluyentes.

f). – La Ley no puede olvidar, que los defectos que provocan desequilibrios en la contratación residen en la baja productividad, en el alto absentismo, en la baja cualificación profesional de los trabajadores y en la falta de un modelo consensuado de incentivos laborales (económicos y sociales).

g). – La ley debe devolver la confianza en el respeto a la norma y la seguridad jurídica, ya que, sin ellas será imposible crear empleo estable y de calidad, pues el problema de la temporalidad no está solo en la duración de los contratos, sino en algo tan evidente como la calidad del puesto de trabajo y las retribuciones del mismo.

*** Sin mejora de la productividad no habrá empresas competitivas, que creen puestos de trabajo estables y de calidad; de igual manera, que sin trabajadores cualificados no existirá mejora productiva.

Se quiera ver o no, solo hay una manera de salir del bucle destructivo del desempleo crónico y enquistado que soportamos, que reside no en eliminar la temporalidad al grito de basta ya sin tener una solución al problema, sino en crear las condiciones económicas y productivas que permitan empresas competitivas, y, ello solo será posible con una legislación ágil y flexible, que devuelva la confianza y la seguridad jurídica.

Que hay que mejorar la temporalidad, por supuesto que sí, pero antes hay que fabricar el cesto, que admita crear empleo estable y sólido, y, donde las diferencias entre trabajadores indefinidos y temporales sea solo la duración del contrato, de forma, que hay que empezar, por eliminar las diferencias entre ambas modalidades de contratación en retribuciones y calidad en el trabajo en todos los sentidos.

Finalmente, la lucha contra la precariedad laboral debe ser un objetivo prioritario de la ley y de la reforma laboral.

N.B. Los contratos temporales precarios se sostienen por la baja productividad y el absentismo generalizado, de ahí, que la reforma laboral solo puede descansar en la flexibilidad, la confianza y la seguridad jurídica.

El que piense, que este asunto de la temporalidad se puede llevar a cabo en una sola dirección, se equivoca de principio a fin, ya que,  es necesaria una actuación consensuada de todos los poderes públicos y de la sociedad civil, en defensa de un sistema abierto de contratación justa, lo contrario, sería abjurar de nuestro Estado social y democrático de Derecho, que consagra como valores superiores la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Contraponer desde la unilateralidad ideológica -contratos temporales- y -trabajadores indefinidos-, distinguiendo entre lo malo y lo bueno supone implantar la nada.

La finalidad debe ser igualar en sus condiciones a trabajadores indefinidos y temporales, cosa que solo es posible con un sistema flexible de contratación, equitativo y justo, que respete la igualdad que proclama el art. 14 de la C. E., sin necesidad de cargarse incluso lo que funciona.

Córdoba, a 14 de julio de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Paro en Andalucía II – mejorar o seguir cayendo (obstáculos, reformas y participación social)

En estos días de incertidumbre política volcados todos en Cataluña (con el corazón y la concordia), se olvida como siempre a Andalucía, se olvida por tanto al desempleo en Andalucía, que es un problema irresuelto,  permanente, con el que convivimos históricamente los andaluces, de manera, que tenemos enquistada por el olvido una realidad perversa, que se pone de relieve, aún más, en ciertos colectivos, en zonas concretas y en determinados sectores productivos, dando lugar, además, a una preocupante desigualdad, así, se olvida:

* La dura realidad de trabajadores jóvenes, mujeres y mayores de 50 años.    

* La existencia de inactivos que no buscan trabajo. (88.450).

* A los parados que no han trabajado nunca. En Andalucía su número asciende, aproximadamente, a 118.200 personas, que supone un 12% de parados en Andalucía.

* A los parados de larga duración en número de 377.400 en Andalucía y, de estos, 210.4.m son mayores de 50 años

* A los andaluces mayores de 45 años, que no han trabajado nunca (36.300).

* A los subocupados. Son los trabajadores, que prestan servicios menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están dispuestos a trabajar más horas, que suponen un 11,8% de trabajadores.  

* A la falta de formación y cualificación de los trabajadores.  Hay que orientar y capacitar al colectivo de personas desempleadas para incrementar sus posibilidades de inserción en el mercado laboral.  

* A la tasa de desempleo que se distribuye de forma desigual por territorios y sectores de Andalucía, de manera, que las diferencias se acrecientan día a día, porque no se adoptan medidas estructurales rápidas, que impidan, que la epidemia laboral se extienda cada vez más y con mayor profundidad, existiendo una enfermedad crónica y larvada en nuestro mercado de trabajo.

*** Las desigualdades en los distintos territorios y en las distintas actividades del sector productivo soportan un diferencial de paro inquietante, contemplándose unas condiciones de trabajo más temporales y precarias y unas diferencias salariales significativas.

(Nota. Hay que recordar, que Andalucía tiene una población de 8,4 millones de habitantes, que se distribuyen a lo largo de 87.597 km2, con una densidad de población de 95,8 hab/km2, siendo Andalucía la CC. AA. más poblada de España y la segunda más extensa).

Por ahora, nadie ha elaborado un plan de reconstrucción del mercado laboral con reformas estructurales profundas adaptadas al territorio, de eliminación del gasto improductivo estéril y de redistribución de los gastos e inversiones necesarias con equidad territorial y sectores productivos, tratando de igualar a los desiguales.

*** En Andalucía aparecen, otras cuestiones malas y dudosas que afectan su tasa de paro, así:

1.- Envejecimiento de la población, que resulta una realidad patente y en aumento.

2.- Es necesario,  implicar a los andaluces en la toma de decisiones, con una información veraz e inmediata.

3.- La economía andaluza sigue basada en el sector servicios, sin que el Gobierno andaluz en el marco de sus competencias, haya adoptado medidas eficaces para fortalecer o crear otros sectores.

4.- La inversión extranjera, esencial para nosotros, se ha reducido en Andalucía a nivel bajo cero,  de forma, que el Gobierno de la Junta debe crear las condiciones favorables para que esa inversión vuelva a nuestra tierra,  restableciendo la confianza y la seguridad jurídica.

5.- El empleo privado ha caído en picado, mientras que en sector público ha crecido, lo que conlleva graves desigualdades y la necesidad de restablecer necesariamente el equilibrio entre ambos sectores. 

6.- En Andalucía los ciudadanos están arruinados, amenazándonos el Gobierno Central, además, con que habrá subidas de impuestos nacionales y otros nuevos de la U. E.; de manera, que la Junta de Andalucía debe cumplimentar una ley, que impida el aumento impositivo.

7.-La formación es una de las claves para controlar la destrucción de empleo, de manera, que la mejora de la cualificación de los trabajadores en la realidad del mercado laboral andaluz es de vital importancia, si se quiere crear empleo, de calidad y reducir el paro.

8.- Andalucía tiene que aumentar su productividad laboral para mejorar las retribuciones de sus trabajadores y reducir la precariedad.

*** Para finalizar:  

* Habrá que vigilar por la Junta de Andalucía, que parte de los Fondos de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la U. E. se dedican por el Gobierno Central a Andalucía para luchar contra el desempleo, teniendo en cuenta nuestra tasa de paro, el diferencial con el resto de España, nuestra población y nuestra extensión territorial, solo por señalar algunas de las realidades de Andalucía en esta situación problemática en negativo para todos los andaluces, que se deberían tener en cuenta sin excusa alguna.

* La Junta de Andalucía con el uso de las mascarillas comete un error tremendo, ya que, no podemos volver, ahora, a medidas restrictivas de nuestros derechos y libertades al estilo del estado alarmante, al ser una realidad, que todas las medidas limitativas de libertades afectan al empleo negativamente.

* La Junta de Andalucía debe llevar a cabo un plan eficaz de formación y cualificación de los trabajadores, que, además, solo puede ser fruto de un trabajo colectivo de todos los andaluces, a los que la junta de Andalucía debe hacer partícipes con información veraz.

* La Junta de Andalucía debe devolver a los ciudadanos la ilusión perdida, instalando la máxima libertad de movimientos, devolviendo la confianza en que todo va a recuperarse.

N.B. En estos días, donde solo existe una Cataluña airada contra España, incertidumbre política y económica e inseguridad jurídica, se olvida como siempre a Andalucía y sus necesidades, quizás, porque Andalucía siempre ha aparecido sometida a un poder ajeno a ella misma, centralizado políticamente en el Gobierno de la Nación.

El paro en Andalucía es una historia de frustración, de decadencia y de olvidos, es más, incluso, resulta afectada por reformas a la contra, como, por ejemplo, la anunciada reforma laboral del Gobierno y de la Ministra de Trabajo sobre la contratación temporal, que supondrá un aumento de su tasa de desempleo.

En Andalucía hay que tomar -ya- medidas estructurales de reforma del mercado laboral, adecuándolas a la realidad de nuestra tierra, y, de recomposición profunda de nuestra economía, realizándose, a la vez, un plan eficaz de formación y cualificación de sus trabajadores, que, además, solo puede ser fruto de un trabajo colectivo de todos los andaluces, a los que la Junta de Andalucía debe hacer partícipes con información veraz y permanente.

Si seguimos en instalados en Cataluña, olvidando el paro que asfixia Andalucía, en la inoperancia autodestructiva, y, aceptamos silentes, como siempre, cosas, como una regulación perversa la contratación temporal denunciada, el desempleo aumentará contra los andaluces y con todas sus consecuencias nocivas, aunque con una Cataluña libre y privilegiada.

Córdoba, a 21 de junio de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Contratos temporales – trabajadores indefinidos – fijos discontinuos (realidad y ficción legal)

Preguntan algunos lectores, como siempre, por el paro, aunque ahora ha aparecido un asunto nuevo en sus preguntas, que reside en la existencia o no, en la necesidad o no, de los contratos temporales en cualquiera de sus formas en el mercado de trabajo en España.

El tema planteado exige aclarar algunas cuestiones previas, que determinaran la conveniencia o no de la contratación temporal en nuestro tejido productivo, así que, señalaré algunas de esas demandas, que se quiera reconocer o no, están en la calle y en todos los círculos donde se habla de la realidad del mercado de trabajo, así, que con ánimo abierto vamos a ello:

a). – La ley que regule el tema, tiene que ser flexible y aplicable a la realidad, de forma, que, si no es así, la norma resultará inservible para sus propios fines, ya que, se percibe claramente como inaplicable. Ejemplo de lo que no puede ser, por ser imposible, son las leyes aprobadas y publicadas sobre el Teletrabajo y los Riders, que se quiera admitir o negar por el Ministerio de Trabajo y por el Gobierno, no están fructificando en resultados positivos.

b). – El desempleo existente en España que sobrepasa negativamente toda estimación, imposibilita que se adopten normas, que de cualquier forma conlleven un aumento del mismo y/o impidan su reducción y la creación de empleo, máxime, en colectivos victimizados por el paro, como jóvenes, mujeres, mayores de 50 años y trabajadores de baja cualificación y/o incapacitados, por no hablar de los inactivos llamados incapacitados permanentes sociales, que están fuera del mercado de trabajo.

c). – Las medidas que afecten al mercado laboral, deben ser de desarrollo sostenido progresivo por sectores productivos y consensuadas, ya que, toda medida radical unilateral, como puede ser la declaración por ley de la nulidad de los despidos en la mayoría de los contratos temporales (como los llamados de obra o servicio determinado), llevará al fracaso de la norma en algunos sectores, como pueden ser construcción, hostelería, agricultura, etc., que destacan por la especialidad y modalidad de sus tiempos productivos muy aleatorios.

Por no hablar de la extremada litigiosidad, a la que una regulación inflexible y alejada de la realidad dará lugar, colapsando los juzgados de lo social, ya de por si muy agobiados de trabajo, dejando claro, que la coyuntura económica actual impide más medios personales y materiales para esos órganos judiciales.

Solo apuntar una causa, que reside en que si el despido es nulo por ley (cosa discutible pues será inconstitucional y la ley resultará de improbable aplicación), el trabajador despedido se irá a los Juzgados a reclamar, no solo el despido, sino, también, por los salarios de tramitación, lo que implica multitud de demandas en los juzgados de lo social y gastos públicos y privados de todo tipo, aunque como se ha dicho la norma resultará inaplicable, se mire como se mire.

d). – Toda norma que pretenda reformar el mercado laboral, necesita, con carácter imprescindible, un plan adecuado a la estructura real del tejido productivo, y, además, una dotación económica adjunta al mismo, que posibilite su realización concreta y verdadera; ya que, sin poder ejecutar con medios materiales y personales el plan, toda la propaganda fantasiosa quedará sin remedio en el mundo de los sueños, adueñándose, sin remedio, de todo una pretendida facultad ilusionante de los sentidos, alejada de la solución práctica del problema.

*** Es indiscutible, que los contratos temporales por si mismos no son un mal, lo descartable es su falta de regulación justa en todos los sentidos, así que, no puede ser, que un trabajador temporal tenga una retribución inferior, ni que carezca de formación e información en materia de prevención de riesgos laborales, ni que el tiempo de preaviso en la terminación de su contrato sea insuficiente según el sector en el que presta servicios, ni que su indemnización sea inferior proporcionalmente a un trabajador fijo, en definitiva, que sus condiciones de trabajo sean inferiores a un trabajador indefinido por el hecho de ser temporal.

A la vez, es posible, arbitrar medidas de equidad que posibiliten que el productor temporal, al mismo tiempo que trabaja, vaya mejorando su cualificación profesional, de manera, que, reciclándose de forma permanente, nunca sea un activo laboral que constituya un lastre para sí mismo y para la sociedad a la que pertenece.

Las nuevas realidades del mercado de trabajo exigen una renovada cualificación de los trabajadores permanente, lo que no impide que el productor supere su propia cualificación, accediendo a otra superior, que le posibilitaría alcanzar un puesto de trabajo de nueva creación derivado de los avances tecnológicos.

Por otro lado, el mercado de trabajo y todas sus realidades no pueden estar dominados por ideologías extremas, que solo miran en una dirección, incapaces de pensar en otras posibilidades, diferentes a las suyas, lo que impide reformar el tejido productivo en sus medios personales y materiales.

Por poner un ejemplo: La robotización de los medios productivos y los avances digitales, no se pueden contemplar como una posibilidad de destruir puestos de trabajo, sino, como una oportunidad, de crear otros empleos más productivos y de mejor calidad en todos los sentidos, que conllevarán retribuciones superiores y condiciones de trabajo mejores, en -descansos-, -vacaciones-, -formación-, -conciliación de la vida laboral y familiar-, y, -alcanzar una absoluta igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres-, pues, ya no será la fuerza el factor determinante del trabajo, sino la capacidad personal de adaptación a la nueva realidad laboral, la cualificación renovada de forma permanente, la habilidad y el resto de facultades individuales, que no descansan estrictamente en la fuerza física.

Es cierto, que se puede ir en la dirección opuesta, aunque la realidad histórica demuestra, que los sistemas cerrados, que solo admiten su propia ideología excluyente, están abocados al fracaso y a la pobreza, mientras los sistemas abiertos, que no excluyen a nadie, progresan y permiten crear empleo de todas clases, publico y privado, permitiendo a las personas realizarse según sus capacidades y su esfuerzo.

Me dirán, que siempre quedarán atrás algunas personas, pero eso, simplemente, aunque es verdad, siempre alcanzará a una minoría, que se puede proteger por cualquier estado próspero y creador de riqueza, creando servicios sociales suficientes en cantidad y calidad que cubrirán esas necesidades.

Lo que no es verdad, lo diga quien lo diga, es que solo desde lo público, aplicando ideas colectivistas excluyentes a base de un mamporrazo legal, no se podrá crear el empleo suficiente para absorber todo el paro existente, garantizar las pensiones y asegurar a las nuevas generaciones empleos dignos, idóneos y bastantes.

Así mismo, si resulta verdadera la prohibición normativa de contratos temporales y se lleva a la práctica tamaño despropósito, las empresas, especialmente las pymes, se van a encontrar en situación límite, ya que, además de no poder contratar, tampoco podrán despedir, siendo los despidos nulos si se hacen, lo que dicho mal y pronto, será un desastre para el empleo, suponiendo un aumento de paro de proporciones insospechadas y perversas.

También entiendo, que se estará cometiendo por ley en algunos casos un fraude, acudiendo a la contratación a través de la figura de fijos discontinuos, ya que, se convertirán trabajadores temporales en falsos indefinidos, además, de otras consideraciones negativas, que se acentúan en sectores como la agricultura, la hostelería o la construcción, donde es una realidad, que existen trabajando extranjeros, que serán fijos discontinuos y a los que habrá que llamar por el orden establecido, vamos un dislate irresponsable.

N.B. Contraponer desde la unilateralidad contratos temporales y trabajadores indefinidos, distinguiendo así, sin ninguna aclaración, entre lo malo y lo bueno (-entre lo que no se quiere reconocer que existe y lo que solo se quiere regular por ley extrema-), supone defender una ensoñación, ya que, los sueños, sueños, son, y, de ninguna manera, será aplicable en la realidad diaria una ley restrictiva de derechos y libertades.

En una democracia regida por los principios de igualdad y libertad, no se debe relegar a nadie, dejando fuera de lugar a un grupo de personas o colectivos, que piensan de forma diferente, sobre todo, cuando ni siquiera se tienen en cuenta sus opiniones ni sus ideas, porque son contrarias a una ideología dominante de carácter excluyente.

Lo que hay que conseguir, es arbitrar una norma, que permita igualar en sus condiciones de trabajo a productores temporales e indefinidos, cosa que se puede lograr con un sistema flexible de contratación, equitativo y justo, que respete la igualdad que proclama el art. 14 de la C. E., sin necesidad de aniquilar todo lo demás.

En este asunto de la temporalidad, es necesario, sin excusas ni pretextos, una actuación consensuada del Gobierno, de todos los poderes públicos y de la sociedad civil en defensa de un sistema abierto de contratación justa, lo contrario, sería abjurar de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho consagrado en la Constitución Española de 1978.

Córdoba, a 13 de junio de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Córdoba – paro – ertes dopados (medidas – reformas – cualificación profesional)

Se habla sin más de política y -no está mal-, pero con la que está cayendo en la economía, en la sanidad y en la salud, así como, en el Estado Social y Democrático de Derecho (en la democracia española), creo, que seguimos teniendo un problema social tremendo, que es el desempleo.

No queda otra, que afrontar el delicado asunto del paro tomando medidas reales de creación de empleo, dejando a un lado los ertes dopados y fracasados, como medida esencial para regular el mercado de trabajo, así:

* Hay que adoptar medidas estructurales de reforma profunda del tejido productivo y del mercado de trabajo, dirigiéndolos a la creación de empleo.

* No hay otra dirección, que aumentar la productividad, llevando al máximo la cualificación de los trabajadores y la competitividad.

* La industrialización abandonada debe renacer, tal y como se ha demostrado con la pandemia.

* Durante tres años, al menos, hay que reducir la presión fiscal y aumentar las ayudas directas de todo tipo a las empresas viables.

* Hay que reducir hasta eliminarlo el desequilibrio entre el sector público y el sector privado, reduciendo el gasto público, especialmente, el improductivo e innecesario sin reducir la protección social.

* Hay que armonizar todas las medidas de reforma unificando las políticas en los distintos niveles administrativos y territoriales, construyendo una política de estado trabajando en la misma dirección.     

*** Hablando de Córdoba, cuando tenemos una oportunidad de crear empleo estable y cualificado, de industrializar toda la provincia y sus alrededores, y, de modernizar nuestro tejido productivo con la creación de la Base Logística del Ejercito de Tierra, hay que afrontar con determinación y eficacia el problema del paro.

Según los datos del Ministerio de Seguridad Social y otras cosas, abril se ha cerrado en la provincia de Córdoba con 96 desempleados, siendo el total de parados de 83.673 y, destacando que en la provincia hay 293.466 personas dadas de alta a la Seguridad Social.

Según el patrón la provincia de Córdoba tiene 781.451 habitantes (398.565 mujeres y 382.886 hombres).

Córdoba Capital tiene 326.039 habitantes, destacando los siguientes pueblos: Lucena con 42.733, Puente Genil con 29.943, Montilla con 22.739, Priego de Córdoba con 22.367, Palma del Río con 20.928, Cabra con 20.347, Baena con 19.045, Pozoblanco con 17.204, La Carlota con 14.079, Aguilar de la Frontera con 13.382 y Peñarroya-Pueblonuevo con 10.561.

*** Los datos de desempleo del Ministerio de S. S. son cifras dopadas, por responder a una realidad puramente contable de registros oficiales, así, que habría que contabilizar los inactivos, los incapacitados permanentes sociales, los ertes y todo el paro oculto derivado de subcontrataciones y empleo parcial.

Por supuesto, los datos del Ministerio ni siquiera hacen referencia a lo que viene con los eres previstos, las empresas zombis y los despidos de las grandes empresas, especialmente, Bancos y Entidades Financieras que afectarán a toda la Provincia de Córdoba.

La recuperación económica, laboral y sanitaria, en definitiva social, es tarea de todos (Gobierno Central, Junta de Andalucía, Diputación, Ayuntamiento de Córdoba y del resto de municipios, Universidad, empresas, colectivos sociales y de todos los ciudadanos), de forma, que si no se trabaja unidos y en una misma dirección de esfuerzo, estaremos pegándonos un tiro en el pie y desaprovechado una ocasión única para modernizar nuestra estructura productiva, adaptándola a los cambios tecnológicos y digitales, mejorando la cualificación profesional de los trabajadores, creando industrias nuevas y transformando las existentes; es decir, que el empleo, la productividad en todos los aspectos, la formación profesional continua y la competitividad deben ser un fin unificado, dirigido a una reforma continua de un ciclo productivo moderno sincronizado con la U. E., Europa y las sociedades nacionales mejor estructuradas y productivas a escala internacional: “Si lo hacemos, el paro dejará de ser un problema endémico en Andalucía y en Córdoba”.

N.B.  Como decía al inicio, en Córdoba el paro es un problema endémico y ahora tenemos una oportunidad valiosísima de pararlo, controlarlo y acabar con su endemicidad, aunque los ertes dopados ya no sirven, de manera, que hay que ir a medidas y reformas estructural del mercado de trabajo y del tejido productivo, mejorando la cualificación profesional, la productividad y la competitividad.

Es una realidad, que los ertes están siendo sustituidos por los eres, ya que, todos admiten ya, que esos instrumentos de dopaje laboral son una trampa mortal en las actuales circunstancias, de forma, que si no se adoptan con urgencia medidas estructurales profundas, las quiebras y la desaparición de empresas y de nuestro tejido productivo aumentarán, y, también, muchos trabajadores quedarán  abandonados a su suerte sin las indemnizaciones de sus empresas, porque es una realidad, que el Fogasa carece de fondos suficientes para cubrir todas las indemnizaciones de las empresas insolventes.

El paro en Andalucía y en Córdoba es una historia interminable de fracasos, problemas y falta de reformas, con una participación social anulada y desconocida, de forma, que tenemos un problema tremendo, que el Gobierno de la Junta y el Gobierno Central siempre han ignorado.

Así mismo, es un hecho, que en Andalucía y en Córdoba estamos desinformados y arruinadosamenazándonos el Gobierno Central con que habrá subidas de impuestos nacionales y otros nuevos de la U. E., de forma, que es hora de que alguien nos explique, qué está pasando realmente, en qué situación nos encontramos, qué medidas se van a aplicar y cuando, y, qué ajustes tendremos que afrontar para salir adelante.

Sin duda, habrá que tomar ya medidas estructurales de reforma, adecuándolas a la realidad de nuestra tierra, y, de recomposición profunda de nuestra economía, aplicándose un plan eficaz de formación y cualificación de los trabajadores hacia la nueva realidad del sector productivo, controlando, además, la pandemia,  aunque todo ello, solo puede ser fruto de un trabajo colectivo de todos los andaluces.

Si seguimos en la inoperancia autodestructiva inane, en Andalucía y en Córdoba el paro aumentará de forma insostenible y sus consecuencias ruinosas llegarán a todos, no solo al sector privado como hasta ahora.

Córdoba, a 6 de mayo de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Córdoba, a 26 de abril de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

III. Ertes – Eres – grandes empresas (sin reformas estructurales – política social topada)

La realidad empieza a mostrar su cara más dura, “España está en la ruina, de forma, que la política dopada de los Ertes está demostrando, que no sirve ya para nada, salvo para crear un bucle interminable de ilusiones incumplibles.  

Las empresas en dificultades ahora, que son muchas y de distintos sectores económicos, están echando el cierre o presentando un Ere, nunca un Erte, pues son conscientes de que estos instrumentos de regulación del mercado laboral están agotados, careciendo, además, de flexibilidad y encerradas en una trampa mortal, que las hace transmutarse en zombis, pues no pueden hacer frente a sus obligaciones ni, por supuesto, devolver los prestamos que se les han concedido, sean operaciones ICO o de cualquier otra entidad financiera.

Los Ertes han llegado a su final operativo real y no hay prevista otra solución, máxime, cuando las grandes empresas empiezan a despedir por Eres, demostrando que no tienen ninguna confianza en los primeros, aplicando medidas de ajuste extintivas en sus medios materiales y personales, así que, examinemos la realidad:

España está en la ruina, de forma, que no hay ningún indicador en el que estemos en una posición razonable, y, si a eso unimos, el retraso, más que evidente, de la llegada de los fondos de recuperación de la U. E. y de los planes de vacunación, más el deterioro agresivo de la situación política, que llega ya a la esfera internacional, la conclusión es muy negativa.

La política dopada de los Ertes está agotada y no sirve ya para nada, así que, la mayor baza del Gobierno llamada a ser un refugio social seguro y estable, está cayéndose a pedazos.

* Los Eres se disparan, mientras los Ertes se muestran inservibles.

Nadie se llama ya a engaño, todos saben que muchas de las empresas acogidas en Ertes acabarán en quiebra y desaparecidas, y, sus trabajadores en el paro y sin indemnización de las mismas.

* Las grandes empresas han empezado sus ajustes a lo bestia, de manera, que, como poco, 35.000 empleos desaparecerán en ellas.

* El prohibido despedir de los Ertes ha demostrado, que es una trampa mortal para las empresas, ya que, la realidad les está demostrando, que se mueven en una entelequia artificial sin futuro. Dicho de otra forma, las empresas han entendido que están en la ruina y que no podrán remontar solo con la medida política de los Ertes, si no se adoptan medidas de ayudas directas suficientes y una política real de reformas estructurales profundas del mercado de trabajo.

* Muchos trabajadores despedidos solo cobrarán del Fogasa y, teniendo en cuenta su presupuesto, hasta donde lleguen sus fondos, es decir, muchos se quedarán sin cobrar, pues el Fogasa no tendrá dinero para pagar todas las indemnizaciones.

Los servicios públicos de desempleo, la Inspección de Trabajo y S. S., los Juzgados de lo Social y demás instituciones sociales empiezan a colapsar, con el agravante, se quiera reconocer o no por el Gobierno y la Ministra de Trabajo, Sr.ª. Díaz, que el Fogasa no tiene dinero suficiente para hacer frente al cúmulo de indemnizaciones, a las que tendrá que hacer frente.

*  El número de parados real llegará a una cifra cercana a los 7.500.000 o superior, situándose la tasa de paro en el 42,5%, si se suman los parados oficiales, los ertes fallidos, los autónomos desparecidos, los inactivos y los parados que nunca encontrarán trabajo, que llamo “incapacitados permanentes sociales”.

* El retraso en la vacunación está haciendo, que la evolución de la pandemia y sus consecuencias en España haya tomado un camino desesperante y persistente.

* Las previsiones de las empresas, que aguantan, son cada vez más negativas, y, todo apunta a que, lejos de lograr la ansiada recuperación, todos los sectores productivos se enfrentan a un desastre sin precedentes conocidos y a una destrucción de empleo en crecimiento exponencial.

* La baja cualificación profesional de una gran parte de los trabajadores desempleados les impide adaptarse a las nuevas necesidades productivas, lo que imposibilita su acceso a los nuevos empleos y el crecimiento de su productividad.

* Lo domina todo, la incertidumbre, la desesperanza, la falta de seguridad jurídica, la situación política desnortada, el Estado de Derecho en peligro, con su división de poderes bajo mínimos, y, así, un largo etc. de despropósitos, que se corresponden, además, con una falta absoluta de información veraz, que impide la participación social en la toma de decisiones y su implementación.

*** Hemos llegado a los meses más duros y peligrosos de la crisis, y, la pretendida fortaleza de los ertes ha sido conquistada por el paro y la ruina económica de España.

Es un hecho más que comprobado, que en estos meses que vienen, ninguna empresa quiere tener ligaduras administrativas voluntarias con base legal, ya que, a la vista de lo que perciben, solo quieren la máxima libertad y flexibilidad para poder llevar a cabo la estructuración de sus plantillas con despidos individuales o colectivos, si lo necesitan.

La deriva cierta reseñada, sin la menor duda, acabará con los Ertes como medida adecuada para afrontar la crisis, de manera, qué, aunque algunos autónomos, pequeñas empresas (pymes), etc. aún resisten con enormes dificultades, ya se imponen en la práctica los despidos y los cierres de centros de trabajo, siendo la realidad de las grandes empresas con sus Eres y despidos masivos, el colofón de la destrucción de empleo.

El fracaso de los ertes está, a parte de los avances descontrolados de la pandemia, en que en este tema el Gobierno y la Ministra de Trabajo han optado por el cautivismo político, alejado de la realidad y de la eficacia a medio o largo plazo, en vez de aplicar medidas de flexibilidad y de protección adecuada del mercado laboral.

 El paro real en España es ya un problema perverso y contaminado de raíz, que inunda toda la piel de toro y se distribuye desigualmente por territorios, sectores productivos y diferentes grupos de personas, especialmente, menores, mujeres, mayores de 50 años y parados de larga duración; a lo que hay que unir el retraso de la vacunación, el descontrol de los rebrotes del virus y la ausencia de reformas y medidas estructurales eficaces en España, y, por si faltara algo, el marasmo político de todos contra todos, lo que conlleva un mercado de trabajo casi destruido.

¿Alguien de verdad cree, que con tres modelos de contratos se reforma el mercado laboral?

¿Es posible que la reforma de la Seguridad Social sea aún un misterio sin resolver del Ministro Escrivá?

N.B.  Es una realidad, que los ertes están siendo sustituidos por los eres, creciendo las extinciones de contratos  exponencialmente, ya que, todos admiten ya, que esos instrumentos de dopaje laboral son una trampa mortal en las actuales circunstancias, de forma, que si no se adoptan con urgencia medidas estructurales profundas, esto va ser una escabechina de quiebras y desaparición de empresas y de nuestro tejido productivo, y, también, con muchos trabajadores abandonados a su suerte sin las indemnizaciones de sus unidades productivas (empresas), y, encima, el Fogasa carece de fondos suficientes para cubrir todas las indemnizaciones, que se producirán por la quiebra o desaparición de las empresas insolventes.

El paro real en España es ya un problema extremadamente peligroso, y, lo peor es, que se vislumbra un futuro sombrío, ya que, con el descontrol en la vacunación y los rebrotes del virus y la ausencia de medidas estructurales eficaces en España, unido todo a la descomposición política, estamos solo con los Ertes dopados como solución, aunque parece, que se está realizando una reforma laboral tremenda con tres contratos y mucha propaganda, a la vez, que la reforma de la seguridad social avanza hacia la nada. 

Córdoba, a 26 de abril de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.