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Productividad – empleo (flexibilidad – recualificación permanente – innovación)

A modo de introducción un comentario: El paro en España (en Andalucía es aterrador), aunque se intenta disfrazar, es un asunto sin resolver, pero que lo más extraño es que a los poderes públicos parece que no les afecta.

Cuando se publican datos sobre el desempleo, simplemente, se eliminan colectivos parados del conteo, a la vez, que se crea empleo público innecesario por improductivo para minorar las cifras de parados, de manera, que los datos publicitados oficialmente no reflejan la realidad, sino que son una fantasía montada para aparentar una situación paralela alejada del problema. Así, se han hechos públicos datos sobre el desempleo, que minoran el número de personas en esa situación, pero indudablemente es una realidad distorsionada, ya que, si a las cifras publicitadas oficialmente le sumamos el empleo público innecesario y los parados reales no contabilizados, cualquier cifra publicada se debería incrementar, al menos, en un millón de personas.

En España sin incrementar la productividad en todos los sentidos será imposible crear empleo estable y de calidad, ya que, sin una producción eficiente y rentable cualquier unidad productiva está abocada a la desaparición o a una situación de parálisis económica.

Según la Real Academia Española (RAE) -la productividad-: Es un concepto que describe la capacidad o el nivel de producción por unidad de superficies de tierras cultivadas, de trabajo o de equipos industriales.

Para la economía de la unidad productiva se entiende, que es el vínculo que existe entre lo que se ha producido y los medios que se han empleado para conseguirlo (mano de obra, materiales, energía, etc.), de forma, que la productividad está unida a la eficiencia y al tiempo, ya que, cuanto menor sea el tiempo invertido en conseguir el producto deseado, mayor será la cualidad y la calidad productiva del sistema.

Algunos de los aspectos necesarios que no deben olvidarse, si se quiere construir una empresa rentable son: <<-la calidad-, -la producción-, -la eficiencia-, -la innovación-, -la tecnología- y -los nuevos métodos de trabajo-, a los que hoy día hay que unir sin remedio la cualificación permanente de los trabajadores>>.

La crisis pandémica está demostrando, que está cambiando la forma de trabajar, dirigiéndose la actividad de la unidad productiva hacia una realidad diferente, regida por normas de actuación indispensables, así:

* Flexibilidad.

* Certidumbre, confianza y seguridad jurídica. 

* Acuerdos crecientes entre empresa y trabajador y donde los empleos independientes se imponen tanto para la unidad productiva como para el productor.

* Las normativas rígidas impuestas unilateralmente están abocadas a su inaplicación, pues la norma real es la productividad y la competitividad.

* El teletrabajo se impone progresivamente, pero se está demostrando que es necesaria una interrelación dentro de la empresa, de forma, que las situaciones de presencia y de trabajo a distancia de mesclen buscando la excelencia.

Sin embargo, es algo evidente, que no todos los trabajos son adecuados para el teletrabajo o el trabajo más flexible, pues hay que contar con las preferencias de los trabajadores y la interdependencia de tareas. En entornos de trabajo muy híbridos habrá que cuestionarse muchas cosas para alcanzar la coordinación de tareas, la gestión de equipos y sin que nadie de la empresa se quede atrás, ofreciendo a todos igualdad de oportunidades.  

* La cualificación permanente de los trabajadores se presenta, como algo ineludible e imprescindible para la creación de empleo estable y a jornada completa, ya que, solo saldrán adelante los puestos de trabajo realmente productivos, lo que exige formación permanente tanto para la empresa como para el trabajador.   

* La adopción de la tecnología digital y la automatización se muestran como algo imprescindible para aumentar la agilidad general de la unidad productiva.

*  Hay que luchar contra los embates del proteccionismo y de los sistemas impositivos impeditivos, pues esos procesos aumentarán los costes globales y reducirán la competitividad.

*** En definitiva, impulsar la productividad es el objetivo, de forma, que el aumento de esta variable en estos años será una necesidad para cualquier empresa, lo que conlleva a la necesidad de permitir mayor flexibilidad, sin olvidar, que hay sectores que han salido fortalecidos, pero otros, como pueden ser la hostelería, el turismo y también la energía, se han paralizado en parte e incluso han desaparecido, lo que implica, que hay que combatir todos los extremos que impidan la innovación y la productividad en el futuro, ya que, por ejemplo, las grandes concentraciones de sectores emergentes pueden dañarlas; a la vez, que determinadas implicaciones sociales y políticas, como pueden ser *la disminución del nivel educacional, *la imposición de políticas fiscales equivocadas y excesivas, y, *los escándalos como los del Congreso y el Tribunal Supremo enfrentados, pueden presionar la productividad laboral dañándola.

N.B. Es un hecho patente, que la productividad y el empleo conllevan -flexibilidad-, -recualificación permanente- e -innovación-, a la vez, que exigen +información veraz, +respeto a la ley, +confianza y +que desaparezcan la incertidumbre y la inseguridad jurídica.

La verdad y la información permanente son las bases de una productividad continua, que lleve a España a la senda de la recuperación social y económica, que permita avanzar hacia soluciones eficaces, ya que, nada sólido puede nacer del engaño que siempre impedirá prosperar.

En resumen, si continuamos sumidos en la incertidumbre y en la inseguridad jurídica, derivadas de la falta de igualdad, de libertad informada en la verdad y del escaso o nulo respeto a la ley por los poderes públicos, la productividad será imposible de lograr y con ella desaparecerá la única solución que tenemos para mitigar el desempleo, porque, además, si no es así, perderemos los cimientos de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho consagrado en la Constitución.

¿Algún español de a pie sabe lo que está pasando en España?

Pues, -eso-.

Córdoba, a 20 de octubre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Mitad y mitad (y) V (empleo público – empleo privado)

Esta mitad y mitad desigual es clarificadora para comprender, que los datos de los Ministerios de Trabajo y de Inclusión, S, S, y Migraciones (es decir, del Gobierno) sobre el empleo está dopados, ya que, un hecho patente e indiscutible lo demuestra: Sube el empleo público, pero el paro real permanece.

La recuperación laboral publicitada oficialmente, simplemente, no es verdad, porque la realidad económica prueba lo contrario, si o si, estamos muy lejos de los niveles de empleo prepandemia.

Es un hecho patente, que el Gobierno (además, de todo lo dicho en artículos anteriores) está falseando la situación real del desempleo, llevando a cabo una ampliación de los empleados en las administraciones, cuyo número real se desconoce, aunque, en una estimación prudente en el último año, se podría estimar en al menos 250.000 personas.

Dicho de otra forma, los datos de empleo publicitados oficialmente estarían muy por debajo de la realidad económica de España, si descontamos el aumento en el número de asalariados contratados por el Estado. Solo mirando las EPAs de los 2Ts trimestres de 20 y 21 aparece una cifra de nuevos empleados de 214.000 (funcionarios y contratados).

Las dos mitades destacadas en este artículo muestran, que el paro sigue en las mismas cifras de siempre, es decir, que la recuperación social y económica publicitada es otro artificio de propaganda, por lo que se vuelve a solicitar el derecho consagrado en el art. 20 de la C. E.: Una información veraz, completa e inmediata.

Los datos dopados sobre el descenso del paro de los Ministerios de Trabajo y de Inclusión, S. S. y Migraciones ¿son reales?, pues, simplemente, “no”.

El engaño como forma de gobernar es algo muy negativo y nocivo, porque cuando cala en la sociedad destruye la confianza en el sistema, ya que, lo más devastador de esa forma de ejercer el poder está, en que ya sabemos, que nos volverán a engañar.

España necesita crear sin engaños empleo de calidad y rentable, lo que implica reestructurar nuestro mercado laboral con medidas de reforma viables y aplicables, que, además, sean aceptadas por los poderes públicos, por todas las instituciones y organizaciones y por las empresas y trabajadores, cosa que será imposible sin una legislación abierta, flexible, eficaz y consensuada.

Dicho de otra forma, el desequilibrio creciente entre el sector público y el privado es nocivo y, especialmente, dañino para la creación de empleo, pues nace del engaño y de la desigualdad, de manera, que es imprescindible estructurar un espacio de trabajo abierto y trasparente para todos, dominado por la justicia, la igualdad y la equidad.

N.B. Esta mitad y mitad engañosa de empleados públicos y privados es dañina, provocando diferencias con agravios comparativos clamorosos, subiendo el empleo público, pero a costa del sector privado, aumentando sus costes y su paro, lo que pone de manifiesto, que los datos y cifras de empleo del Gobierno están maquillados.

En resumen, el paro decrece forzado artificialmente por el Gobierno, a costa, además, de aumentar el gasto público improductivo.

El desempleo en España es una situación insostenible, de forma, que, el problema no se arregla maquillando o cocinando cifras, sino con una reforma del mercado de trabajo compartida y consensuada.

Los mercados competitivos y sus figuras contractuales de trabajo independiente exigen flexibilidad y productividad, estando marcados por la competencia, la rentabilidad y la libertad de contratación, lo que exige disponer por todos de información veraz actualizada, completa e inmediata.

Córdoba, a 6 de septiembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Mitad y mitad III (desempleo – temporalidad)

Es una realidad desesperante, que seguimos con un profundo agujero en materia de empleo en nuestro mercado laboral, que viene determinado, en gran medida, por el paro y la temporalidad, que, a mayor inri, se distribuyen de manera muy desigual entre las CC. AA., y los distintos territorios y sectores productivos de España, de manera, que la mitad y mitad de las que venimos hablando, se agudizan tanto en sí mismas como en las soluciones normativas anunciadas.

El día 31 de agosto de 2021 se destruyeron 324.200 puestos de trabajo (realmente los despidos fueron cerca de 350.00), lo que significa, que en un solo día desaparecieron más empleos que nunca, desde que se tienen datos contrastados.

Por otro lado, en agosto las cifras de afiliación a la Seguridad Social (los trabajadores que hay dados de alta) bajaron en 118.000 trabajadores en agosto.

Las cifras precitadas revelan, algo conocido en el mercado laboral español, concretamente, que el empleo anida en la temporalidad, distinta, además, por sectores, que se impone sin remedio, y, que es una enfermedad profunda de nuestro mundo laboral, así: Las altas en la S. S. fueron de 47.468 trabajadores y las bajas en la misma fueron de 342.276 productores el día 31/08/21, según la documentación del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Aunque se debe añadir, que los contratos temporales son la base de ciertos sectores productivos (a destacar, hostelería, construcción, agricultura), donde la temporalidad por muchas y distintas razones es la base de su empleo, lo que conlleva, necesariamente, que cualquier normativa sobre ella, debe nacer de la flexibilidad y de la cordura, reconociendo las diferentes realidades.

El recurso excesivo a los contratos temporales demuestra una de las debilidades congénitas de nuestro mercado laboral, que, además, no se solucionará a golpe de leyes unilaterales de reforma laboral impuesta a las bravas, sino que, es imprescindible realizar una reestructuración profunda y consensuada del sistema de trabajo, que se aplica en España.

Sin recuperar -la productividad-, -la eficiencia-, -los costes de producción rentables-, -el reciclaje profesional de los trabajadores-, y, -la flexibilidad de las normas aplicables para adaptarse a los nuevos mercados competitivos y cambiantes-, la posible solución se alejará.

Curiosamente, aunque está a la vista de todos, parece que nadie quiere una solución consensuada de verdad, que permita aunar esfuerzos en una misma dirección, para conseguir reducir los costes laborales, el paro y la temporalidad a base de competitividad, productividad y eficiencia en la empresa, que es la mejor fórmula para crear trabajo de calidad y empleo fijo.

Es un hecho patente, que un trabajador rentable nunca será despedido de su puesto de trabajo, pero ello exige, también, que el empleado productivo debe poder mejorar sus condiciones de trabajo, no solo la económicas, como pueden ser entre otras: -su cualificación profesional en progresión permanente- y -su seguridad y salud laboral-. Es decir, la solución tiene dos direcciones:-de empresa a trabajador y de trabajador a empresa-.

Una ley rígida que imponga la negociación colectiva exclusivamente e impida la negociación de los trabajadores con la empresa, está abocada a su inaplicación y al fracaso normativo, porque impedirá la creación de empleo de calidad y al ritmo que España necesita.

Las nuevas figuras del llamado trabajo independiente están marcadas por la libertad y la flexibilidad, de manera, que remar forzadamente contra corriente, nunca será una buena solución al problema de la temporalidad, y, para la reducción y posible eliminación del desempleo.

La recuperación del mercado laboral y la creación de empleo, debe concretarse en medidas de reforma viables y aplicables, que, además, sean aceptadas por todos los partícipes en el proceso laboral, lo que no implica un mercado sin ley, sino un espacio de trabajo abierto a todos dominado por la justicia y la equidad.

N.B. En este caso la mitad y mitad aplicada a la tasa de paro, demuestra, que será imposible solucionarlo sin aumentar la productividad, la competitividad y la eficiencia de la empresa, empezando una recuperación sólida, y, siempre teniendo en cuenta la realidad de nuestro mercado de trabajo.

La situación o nivel de desempleo en España es una situación insostenible por más tiempo, de forma, que, sin una reforma del mercado de trabajo compartida y consensuada, la temporalidad y demás lacras del empleo en España serán irreversibles. La unilateralidad en la reforma laboral ya no es un valor, de forma, que está desechada porque nadie cree en ella y en su posible aplicación, a la vez, que sus efectos son nocivos para la creación de empleo.

Los nuevos mercados exigen flexibilidad y productividad, estando marcados por la competencia y la libertad de contratación. Todo lo demás, que implique imposición normativa colectivizada como remedio, está condenado al fracaso y a la destrucción de empleo.  

Córdoba, a 4 de septiembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Contratos temporales III – productividad – absentismo – precariedad (flexibilidad – confianza – seguridad jurídica)

El Ministerio de Trabajo quiere acabar con la contratación temporal, con una reforma laboral diseñada desde la ideología extrema de la Sñrª. Díaz, lo que no implica, que esté equivocada en todo, sino que su reforma así construida, basada en la rigidez normativa y en el trágala unilateral esta condenada a ser inaplicable, ya que, un asunto de esta importancia para el empleo (o mejor para el desempleo) debe nacer de un consenso de todos y de una ley flexible que permita la adecuación del mercado de trabajo legal a la realidad.

La norma de la reforma laboral no puede ser una imposición nacida de una visión colectivista del mercado de trabajo, dominada a la vez solo por una ideología extrema y excluyente de los demás, pues una ley aplicable no puede paralizar la contratación y el empleo, aumentando el paro endémico que padecemos, sobre todo en algunas zonas de España como Andalucía, así:

a). – La ley que reforme el mercado de trabajo en España,  tiene que ser flexible e insertada en la realidad laboral, de forma, que, si no es así, la norma resultará inservible para sus propios fines, llevando a situaciones límites de inaplicación y a consecuencias perversas.

b). – La norma que soslaye el gravísimo problema del desempleo en España, partirá de un imposible, conllevando un crecimiento del paro y/o impidiendo su reducción, porque penalizará la creación de empleo.

c). – Las normas que afecten al mercado laboral, deben ser de desarrollo sostenido progresivo por sectores productivos y consensuadas, ya que, toda medida radical unilateral llevará al fracaso de la norma en algunos sectores, que destacan por la especialidad y modalidad de sus tiempos productivos muy aleatorios.

d). – La Ley que se está publicitando desde el Gobierno se basa en una apuesta unidireccional, que disparará la litigiosidad colapsando los juzgados de lo social.

e). – La ley exige un plan adecuado a la estructura real del tejido productivo, y, además, un estudio económico adjunto a la misma,   que ha posible su realización concreta. Es decir, es necesaria una inversión cuantificada y adecuada a la realidad de nuestro mercado de trabajo sin inmersiones en posturas ideológicas excluyentes.

f). – La Ley no puede olvidar, que los defectos que provocan desequilibrios en la contratación residen en la baja productividad, en el alto absentismo, en la baja cualificación profesional de los trabajadores y en la falta de un modelo consensuado de incentivos laborales (económicos y sociales).

g). – La ley debe devolver la confianza en el respeto a la norma y la seguridad jurídica, ya que, sin ellas será imposible crear empleo estable y de calidad, pues el problema de la temporalidad no está solo en la duración de los contratos, sino en algo tan evidente como la calidad del puesto de trabajo y las retribuciones del mismo.

*** Sin mejora de la productividad no habrá empresas competitivas, que creen puestos de trabajo estables y de calidad; de igual manera, que sin trabajadores cualificados no existirá mejora productiva.

Se quiera ver o no, solo hay una manera de salir del bucle destructivo del desempleo crónico y enquistado que soportamos, que reside no en eliminar la temporalidad al grito de basta ya sin tener una solución al problema, sino en crear las condiciones económicas y productivas que permitan empresas competitivas, y, ello solo será posible con una legislación ágil y flexible, que devuelva la confianza y la seguridad jurídica.

Que hay que mejorar la temporalidad, por supuesto que sí, pero antes hay que fabricar el cesto, que admita crear empleo estable y sólido, y, donde las diferencias entre trabajadores indefinidos y temporales sea solo la duración del contrato, de forma, que hay que empezar, por eliminar las diferencias entre ambas modalidades de contratación en retribuciones y calidad en el trabajo en todos los sentidos.

Finalmente, la lucha contra la precariedad laboral debe ser un objetivo prioritario de la ley y de la reforma laboral.

N.B. Los contratos temporales precarios se sostienen por la baja productividad y el absentismo generalizado, de ahí, que la reforma laboral solo puede descansar en la flexibilidad, la confianza y la seguridad jurídica.

El que piense, que este asunto de la temporalidad se puede llevar a cabo en una sola dirección, se equivoca de principio a fin, ya que,  es necesaria una actuación consensuada de todos los poderes públicos y de la sociedad civil, en defensa de un sistema abierto de contratación justa, lo contrario, sería abjurar de nuestro Estado social y democrático de Derecho, que consagra como valores superiores la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Contraponer desde la unilateralidad ideológica -contratos temporales- y -trabajadores indefinidos-, distinguiendo entre lo malo y lo bueno supone implantar la nada.

La finalidad debe ser igualar en sus condiciones a trabajadores indefinidos y temporales, cosa que solo es posible con un sistema flexible de contratación, equitativo y justo, que respete la igualdad que proclama el art. 14 de la C. E., sin necesidad de cargarse incluso lo que funciona.

Córdoba, a 14 de julio de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Contratos temporales II – cuña de la misma madera (reforma laboral – indultos – engañar a nadie)

En estos días de cambalaches, acuerdos inexplicados e indefinición en la incertidumbre, solo hay una cosa clara, -“que el Gobierno de España no engaña a nadie, que no quiera ser engañado”-.

La CEOE, con el Sr. Garamendi al frente, tacha de -inaceptable- la propuesta del Gobierno sobre la reforma laboral, y, entre otras cosas dice, que rechaza:  que el contrato fijo sea el tipo de contrato ordinario, porque se parte de la desconfianza y la sospecha hacia la empresa.

Como planteamiento inicial de la CEOE no está nada mal, aunque habría que, hacerles a esos dirigentes empresariales agazapados en sus colectivos profesionales una pregunta:

¿Acaso esperaban otra cosa de un Ministerio de Trabajo dominado por una conocida ideología nunca escondida?

Con razón se dice, que no hay peor cuña que la de la misma madera.

Sin duda esta cuña sale de la misma madera de -los indultos-, que la CEOE aprobó sin distinciones (entre lloros) con aplausos unánimes a su Presidente Sr. Garamendi, cuando dijo lo que dijo; de forma, que ahora está recogiendo el fruto de sus apaños, aunque con una diferencia, la regulación colectivista llena de ideología extrema y excluyente, les llegará a todos los empresarios, con una regulación de la contratación temporal apartada de la realidad de la empresa en España.

Así mismo, es un hecho cierto, que la CEOE nadie sabe dónde está, a diferencia del Gobierno y de la Ministra de Trabajo que todos sabemos donde están y a donde van, de manera, que engañar no engañan a nadie, que no quiera ser engañado.

La norma, que se impone a la CEOE y que motiva su protesta cautiva, será una reforma laboral llevada a cabo contra la contratación temporal, de forma, que, aunque nadie desconoce los excesos de la temporalidad sin fin en nuestro tejido productivo, la Ley no puede ser un trágala, que paralice la contratación y el empleo, así:

a). – La ley que regule el tema, tiene que ser flexible y aplicable a la realidad, de forma, que, si no es así, la norma resultará inservible para sus propios fines.

b). – La dura realidad del desempleo en España imposibilita que se adopten normas, que de cualquier forma conlleven un aumento del mismo y/o impidan su reducción, penalizando la creación de empleo.

c). – Las medidas que afecten al mercado laboral, deben ser de desarrollo sostenido progresivo por sectores productivos y consensuadas, ya que, toda medida radical unilateral llevará al fracaso de la norma en algunos sectores, como pueden ser construcción, hostelería, agricultura, etc., que destacan por la especialidad y modalidad de sus tiempos productivos muy aleatorios.

d). – La litigiosidad se disparará con una regulación inflexible y alejada de la realidad, dando lugar a situaciones de colapso en los juzgados de lo social.

e). – No se debe olvidar, que toda norma que pretenda reformar el mercado laboral, necesita, con carácter imprescindible, un plan adecuado a la estructura real del tejido productivo, y, además, una dotación económica adjunta al mismo, que posibilite su realización concreta y verdadera. Es decir, es necesaria una inversión cuantificada y realista.

En resumen, la CEOE debe dejar de jugar a la política, a las subvenciones y a los artificios profesionales de sus dirigentes, dedicándose a sus fines verdaderos, que al poco que se mire van en una dirección, concretamente, el interés de los empresarios grandes y pequeños, incluidos, por supuesto,  los emprendedores autónomos.

N.B. A la CEOE y a sus dirigentes profesionalizados se les pide, simplemente, que hagan lo que tienen que hacer, que no es otra cosa, que contribuir a establecer un mercado laboral que funcione.

Si tienen alguna duda, que pregunten a la CEE y a su presidente M. Omella y Omella, que con seguridad es la misma madera, o si se prefiere la peor cuña.

Contraponer desde la unilateralidad ideológica -contratos temporales- y -trabajadores indefinidos-, distinguiendo entre lo malo y lo bueno en razón de un mantra dogmático (-entre lo que no se quiere reconocer que existe y lo que solo se quiere regular por ley extrema-), supone defender una ensoñación en la realidad diaria.

Hay que conseguir arbitrar una norma, que permita igualar en sus condiciones de trabajo a productores temporales e indefinidos, cosa que se puede lograr con un sistema flexible de contratación, equitativo y justo, que respete la igualdad que proclama el art. 14 de la C. E., sin necesidad de aniquilar todo lo demás.

En este asunto de la temporalidad es necesaria una actuación consensuada del Gobierno, de todos los poderes públicos y de la sociedad civil, en defensa de un sistema abierto de contratación justa, lo contrario, sería abjurar de la Constitución Española de 1978, que consagra en su artículo 1.: Que España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Córdoba, a 10 de julio de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.