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El comunismo es la democracia y la igualdad, no frivolicemos con la libertad (engaño ninguno, es lo que es)

La Constitución vigente de 1978 ha sido fruto de muchos acuerdos y muchas renuncias de una gran mayoría de españoles, que veníamos de un régimen autoritario, y, que durante muchos años nos ha proporcionado derechos y libertades fundamentales y, también, muchos años de paz y prosperidad.

Sin embargo, ahora resulta, que unos pocos muchos quieren demoler la C. E. destruyendo nuestra libertad, de manera, que no queda otra que defenderla, pues la libertad no se defiende sola, habiendo costado mucho ganarla y que cuando se pierde, recuperarla es muy costoso en todos los sentidos.

La Constitución de 1978, entre otras muchas cosas, dice lo siguiente:

Artículo 1.

1.- España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

2.- La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

– Artículo 20.

1.- Se reconocen y protegen los derechos:

a).     A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

d).     A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. …   …

2.      El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

*** Lo expuesto viene a colación, porque la Vicepresidenta 3ª. y Ministra de Trabajo Yolanda Díaz ha dicho en una entrevista que: el comunismo es la democracia y la igualdad, pidiendo, además, que no se frivolice con la libertad.

Lo repito por si alguien no lo ha oído bien: el comunismo es la democracia y la igualdad, así que, por favor, no frivolicemos con la libertad.

Que conste, que no voy a cargar contra ella y sus declaraciones, sino todo lo contrario, creo que por primera vez ha dicho alto y claro, lo que piensa y hará si puede. No hay engaño en sus palabras y con los tiempos que corren, eso es un hecho extraordinario, pues ya sabemos, que piensa hacer si las circunstancias se lo permiten.

Solamente sería conveniente, que respondiera a algunas preguntas, si es que quiere y lo considera apropiado:

¿En los paraísos comunistas en los que sueña de democracia e igualdad, como Cuba, Corea del Norte, China, Venezuela, etc., en una televisión ella podría haber dicho lo contrario, como, que no existe la libertad de expresión ni se respetan los derechos humanos?

Temo, salvo error, que estoy dispuesto a reconocer de inmediato, que NO.

Como diría el Presidente del Gobierno Sr. Sánchez: Pues eso.

Así mismo, la Vicepresidenta Srª. Díaz debería reconocer públicamente, que la Constitución de 1978 le permite a ella y a sus comilitones hacer declaraciones contra nuestro Estado de Derecho y nuestras libertades y derechos fundamentales, como las que ha tenido a bien realizar, sin que pase nada y el lechero siga yendo a la puerta de su casa con las botellas.

De nuevo, como diría el Presidente del Gobierno Sr. Sánchez: Pues eso.

*** Según se desprende de sus palabras, la Vicepresidenta y Ministra de Trabajo Yolanda Díaz está convencida de que, por ejemplo, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Bolivia y China son el no va más de democracia e igualdad, Países de libertad, donde sus habitantes son felices y disfrutan de una gran calidad de vida y de prosperidad.

Es decir, la Sr.ª. Díaz tiene como paradigma de su acción política en España, regímenes libres y democráticos como el de Cuba, que, además, se mantiene irredento desde hace más de 60 años y donde reina la división de poderes, la libertad y todo el resto de valores democráticos.

Solo queda, agradecer por fin a la Srª. Diaz su sinceridad y, ahora, ya sabemos todos a donde iríamos si Ella se apodera de España y demuele nuestra Constitución vigente de 1978.

Repito, como diría el Presidente Sánchez: ¿Pues eso?

N.B. Es una verdad absoluta, que elcomunismo es la democracia y la igualdad, y, por favor, no debemos frivolizar con esa libertad, de manera, que engaño ninguno, es lo que es.

Por otro lado, España está ahogada en la incertidumbre por la pérdida de libertades, de forma, que estamos iniciando (sin necesidad de que intervenga la Vicepresidenta Díaz con su comunismo democrático y preñado de libertades fundamentales), un camino equivocado, que nos llevará al desastre, si no reaccionamos, ya que, sin seguridad jurídica, sin libertades y sin principios éticos solo existe la nadaque llevará a conflictos sociales derivados de la ruina política, social y económica, que se está construyendo sin descanso por los enemigos de la libertad.

Sin derechos y libertades por igual para todos los españoles, sin exclusión, sin división de poderes y sin respeto a la ley por los poderes públicos (arts. 9., 10.y 14. C. E.), y, siempre con respeto a nuestra Constitución y a sus derechos fundamentales consagrados, no existe la democracia, de manera, que, si no obramos en consecuencia con firmeza y sin temor para defenderla, quedaremos sometidos a la arbitrariedad y autoritarismo de unos pocos, que no respetan la Ley constitucional de todos iguales y con los mismos derechos en libertad.

Córdoba, a 11 de abril de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

No hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti – Derecho a la presunción de inocencia (Constitución – derechos y libertades)

Quizás, es un  principio moralque se puede considerar como uno de los puntos de partida de los derechos humanos, de manera, que quién acepte el principio enunciado, tratará con consideración​ y respeto a todos los seres humanos, y, no solo los miembros de su colectivo.

La filosofía lo considera, uno de los fundamentos de la ética entendida como sistema de principios universales de convivencia, que todos los hombres pueden aceptar en libertad.

Karl Popper para justificar su Estado mínimo dice,  utilizándolo en negativo, que el Estado no debe imponer afirmativamente determinadas conductas a los hombres, sino que sólo debe impedir que éstos se causen mal los unos a los otros; es decir, que no hagan a los otros, lo que no querrían para sí mismos.

Lo dicho viene a colación, porque en estos días aciagos, donde los enemigos del Estado de Derecho y de la Constitución están eliminado y poniendo en el vacío nuestros derechos y libertades, se vienen produciendo ataques feroces al derecho a la presunción de inocencia, usando todos los medios existentes de comunicación (televisión, radio, redes sociales prensa escrita, etc.), al grito del si es sio cualquier otro disparate semejante, aunque solo se admite, cuando va en una sola dirección, ya que, cuando se trata de ellos y de sus comilitones, apelan sin pausa ni tregua a todas sus libertades y derechos, que los mismos creen, que solo son de su colectivo minoritario.

Así que, no hay más que encender una televisión a cualquier hora, ver las redes sociales u oír algunas declaraciones políticas para comprobar, que el derecho a la presunción de inocencia ha desaparecido de la Constitución por obra y gracia del oficialismo autoritario, a la vez que se ve, como, por ejemplo, todos los líderes políticos del llamado “proces catalán”, acuden en tropel ante el T. C. contra el magistrado Conde – Pumpido, cosa que no reprocho en forma alguna, pues, por mi parte, haría exactamente lo mismo, con la salvedad, de que para mi es un derecho de todos los españoles por igual.

(Nota: Junqueras, Romeva, Rull, Turull y Sánchez piden la recusación de Conde-Pumpido, como hizo antes el expresidente Carles Puigdemont, por unas declaraciones en el Congreso de 2017).

El TC sobre el derecho a la presunción de inocencia (art. 24.2 de la C. E.), señala, que, la presunción de inocencia ha dejado de ser un principio general del derecho para convertirse en un derecho fundamental, que vincula a todos los poderes públicos y que es de aplicación inmediata.

Lo destacable aquí y ahora, es comprobar, cómo están demoliendo la Constitución y nuestros derechos y libertades, que, por cierto, ya no son de todos (art. 14 C. E.), sino de unos pocos elegidos, que se rigen por el autoritarismo excluyente de cualquiera, que no sean ellos mismos.

Sin la menor duda, la gran mayoría de los españoles consideran la Constitución de 1978 como norma suprema de convivencia, de manera, que es una vergüenza increíble, lo que está pasado en España a la vista de todos, sin que ningún poder del presunto Estado Social y Democrático de Derecho salga a defender nuestra Carta Magna y el respeto a la Ley; razón por la que nuestros derechos, como la presunción de inocencia, son una mera entelequia en manos de unos poderes públicos inanes, que aceptan silentes y cautivos el empoderamiento del autoritarismo y el despojo de las libertades.

Parece por la propaganda masiva del oficialismo, que lo expuesto es la voluntad mayoritaria de los españoles, aunque, sinceramente, creo que no es así, sino que, la enorme mayoría de ciudadanos en España están convencidos de que la Constitución de 1978, nos ha proporcionado más de 40 años de derechos y libertades fundamentales, y, no están dispuestos a renunciar a ellos/as.

Espero, que, en las próximas elecciones, sean las que sean, se verá un terremoto (un tsunami) de libertad, que lo arrasará todo defendiendo el Estado de Derecho.

Puede ocurrir, que no pase así, pero que nadie se llame a engaño, pues está muy claro lo que hay, de manera, que no nos ocurra como al personaje del poema de Martin Niemöller sobre la libertad y la apatía en su defensa: Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar.

En conclusión, el derecho a la presunción de inocencia ha desaparecido en España, y, por ello, que cada uno haga lo que quiera y/o lo que pueda, pero, está muy claro, que la libertad no se defiende sola, y, que es fácil de quitar y difícil de recuperar.

N.B.  El principio ético de no hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti está en pleno vigor, de forma, que, si no defendemos la Constitución y nuestros derechos, como la presunción de inocencia, perderemos la libertad.

La sociedad española está ahogada en la incertidumbre por la pérdida de libertades, de forma, que estamos abocados al desastre si no reaccionamos, ya que, sin seguridad jurídica, sin libertades y sin principios éticos solo existe la nada, que llevará a conflictos sociales derivados de la ruina política, que se está construyendo sin descanso por los enemigos de la libertad.

Sin derechos y libertades por igual para todos los españoles sin exclusión (art. 14 C. E.), y, siempre con respeto a nuestra Constitución y a sus derechos fundamentales consagradosno existe la democracia, de manera, que, si no obramos en consecuencia con firmeza y sin temor, quedaremos sometidos a la arbitrariedad de unos pocos, que no respetan la Ley de todos iguales y con los mismos derechos.

Córdoba, a 23 de marzo de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

 

INTERDICCIÓN DE LA ARBITRARIEDAD – LEGALIDAD – SEGURIDAD JURÍDICA (Derechos de libertad e igualdad)

En cualquier País la confianza y la reputación nacional e internacional no puede existir sin la aplicación real y efectiva de una serie de principios fundamentales en todo estado de derecho.

En España los principios constitucionales de irretroactividad, seguridad, interdicción de la arbitrariedad y todos los contenidos en el art. 9.3 de la Constitución -legalidad, jerarquía normativa, responsabilidad- son la base de nuestro el Estado Social y Democrático de Derecho, de forma, que todos ellos no son algo separado e independiente del resto, sino que, al contrario, cada uno de ellos cobra valor en función de los demás y en tanto sirven para promover los valores superiores del ordenamiento jurídico.  

Sin duda, la seguridad jurídica es la suma de todos esos principios y debe estar equilibrada, de tal suerte, que permita promover en nuestro orden jurídico, la justicia y la igualdad, en libertad.

Así mismo, los principios de seguridad jurídica y de interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos exigen, que la norma sea clara para que los ciudadanos sepan a qué atenerse ante la misma.

La seguridad jurídica ha de ser entendida como la certeza sobre el Ordenamiento jurídico aplicable y los intereses jurídicamente tutelados, como la expectativa razonablemente fundada del ciudadano en cuál ha de ser la actuación del poder en la aplicación del Derecho. El contenido o las omisiones de las normas no pueden producir confusión o dudas que generen a los ciudadanos incertidumbre razonable insuperable acerca de la conducta exigible para su cumplimiento o sobre la previsibilidad de sus efectos, pues no sería posible la seguridad jurídica.

Sin que lo dicho, sea una realidad, no existirá la confianza y nuestra reputación (fáciles de perder y difíciles de ganar) en nuestra Nación, ni dentro ni fuera, de manera, que la pregunta es:

¿En España existe seguridad jurídica y se respetan nuestros derechos y libertades esenciales del Estado Social y Democrático de Derecho?

En resumen, que cada uno se responda como pueda y/o quiera, por mi parte solo quiero para empezar, que se respeten los derechos de libertad de expresión y de información veraz, garantizados en el artículo 20 de la C. E.

N.B.  Sin interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos, sin legalidad y sin seguridad jurídica no existe la confianza ni una reputación respetada en ningún País del mundo, ya que, sin estado de derecho real no es posible que florezcan los derechos y libertades esenciales de las democracias, como los derechos de libertad e igualdad.

Así mismo, sin seguridad jurídica no pueden sobrevivir la libertad de expresión y libertad de información plenas y sin ellas, es imposible, que sobreviva nuestro Estado Social y Democrático de Derecho, que la Constitución Española garantiza, que consagra la división de poderes y todos nuestros derechos fundamentales.

La defensa de nuestro Estado de Derecho es tarea de todos, y, lo cierto es, que se vienen sucediendo en España hechos dirigidos a públicamente a liquidar, lo que llaman, el régimen del 78, que una gran mayoría de españoles decidimos conformar con renuncias de todo tipo y por todos.

Córdoba, a 22 de diciembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Información privilegiada – Derecho a información veraz (la libertad no puede existir sin información)

Al pairo de mi artículo de ayer, uno de los lectores me pregunta, ¿si uno de los motivos de la erosión del derecho a una información veraz puede ser la existencia de información privilegiada en manos de unos pocos?

Creo, que la pregunta acierta de lleno en una diana inquietante y sumamente peligrosa para la libertad de los ciudadanos de la U. E., ya que, esta última en todas sus variantes, como pueden ser los derechos a la libertad de expresión y a una información veraz son la esencia de la democracia entendida como soberanía del pueblo.

Enfrente, tenemos una clase política que vive en un mundo lejano y paralelo, donde solo ellos y sus comilitones (cúpulas elitistas políticas, euro-burócratas, funcionarios, asesores, etc.) tienen derecho a una información veraz, careciendo el ciudadano de cualquier relación real con los poderes que se le imponen desde la cúpula elitista de la U.E. No hay más que poner de manifiesto las declaraciones del portavoz principal de la Comisión Europea, Eric Mamer (que recogía ayer), de que los Estados miembros (no los ciudadanos de a pie) disponen de la información sobre el precio pagado por cada candidato a vacuna, subrayado, que no hubiera habido contratos si no hubieran existido estas cláusulas de confidencialidad.

Así mismo, ayer recogía parte del contenido del artículo 20. 1. de la C. E. donde se dice, que se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

Dicho lo dicho, si los ciudadanos carecemos de esos derechos y solo unas pocas personas privilegiadas del poder de la U. E. tienen las informaciones y las posibilidades reales de tomar decisiones sobre aquellos asuntos de interés general la respuesta a la pregunta inicial solo puede ser una: Existe una información privilegiada de unos pocos muchos, que se quiera admitir o no, puede ser usada en beneficio de alguien, si esa información elitista no está publicitada a todos los ciudadanos de la Unión.

La solución no puede estar en la aplicación de una confidencialidad excluyente, sino en el pleno ejercicio para todos los ciudadanos de la libertad en todas sus variantes, especialmente, en los derechos plenos y sin matices de las libertades de expresión e información veraz.

Está muy claro, se diga lo que se quiera, que los ciudadanos de a pie en la actual U. E. no tenemos derecho a ninguna información veraz, que, en cualquier forma, implique el más mínimo control público a cualquier decisión económica, como puede ser la compra masiva de vacunas, razón por la que la existencia de una información privilegiada de unas élites incontroladas, es un peligro serio para los derechos y libertades de todos los ciudadanos, que sin duda somos una gran mayoría.

En resumen, las élites políticas y burocráticas de la U. E. que, sin duda, viven en un mundo paralelo de abundancia sin control de los ciudadanos de a pie, tienen derecho pleno a toda la información y los ciudadanos paganos (el pueblo que se dice soberano) no saben nada, ni tienen derecho a saber nada, además, ellos mismos lo confiesan sin rubor alguno, reconociendo por ello, que detentan unos privilegios exorbitantes e injustos.

(Nota: Esta es mi respuesta a la pregunta del lector interesado).

N.B.  La información privilegiada existe, porque, entre otras cosas, los ciudadanos de a pie carecemos del derecho a una información veraz, que queda en poder de unas élites políticas y burocráticas, que siempre tienen justificación a su poder exorbitante, como puede ser “la confidencialidad o cualquier otro motivo”.

No hay derecho a tanta desigualdad y pérdida de poder del pueblo soberano, cuando unos pocos muchos deciden por nosotros sin control, además, sí en uso de la libertad de expresión se disiente públicamente, te acusan de populista aventurero que dañas al interés común la Unión, aunque se diga, que estamos en un estado de derecho en pleno vigor de derechos y libertades fundamentales.

Sin libertad de expresión y libertad de información plenas no existe el estado de derecho.

Córdoba, a 20 de diciembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

 

Teletrabajo y nuevo mercado de trabajo – I – (flexibilidad y libertad)

Con fecha 3 de noviembre de 2014 colgué en nuestra web (andalucialegal.com; .net; .org; .es) un artículo sobre el teletrabajo con el título: “Teletrabajo o trabajo a distancia (esta forma de trabajar se extiende día a día, pero su implantación debe ser muy cuidada)”, que para iniciar los siguientes artículos sobre dicho tema, reproduzco en su integridad, aunque sigue colgado en la web precitada, así, que ahí va literal:

{ El Acuerdo Marco sobre Teletrabajo de 2002 dice: “Que el teletrabajo es una forma de organización y/o realización del trabajo, utilizando las tecnologías de la información en el marco de un contrato o de una relación laboral, en la cual un trabajo que podría ser realizado igualmente en los locales de la empresa, se efectúa fuera de esos locales de forma regular”.

Son varios los elementos, que pueden definir el teletrabajo o trabajo a distancia:

1. El teletrabajo conlleva necesariamente un contrato o una relación de trabajo por cuenta ajena y asalariada.

2. El teletrabajo no precisa de una presencia permanente en las instalaciones de la empresa y supone una descentralización del lugar de trabajo;

Se pueden señalar dos modalidades de teletrabajo: la de tiempo completo, donde todo el trabajo se realiza a distancia y se acude al centro laboral de forma puntual o excepcional; y la mixta, donde el trabajador que lo desempeña combina el teletrabajo, con el trabajo presencial en el centro laboral pactado.

**El Estatuto de los Trabajadores en su artículo 13 (Trabajo a distancia), establece:

1. Tendrá la consideración de trabajo a distancia aquél en que la prestación de la actividad laboral se realice de manera preponderante en el domicilio del trabajador o en el lugar libremente elegido por éste, de modo alternativo a su desarrollo presencial en el centro de trabajo de la empresa.

2. El acuerdo por el que se establezca el trabajo a distancia se formalizará por escrito. Tanto si el acuerdo se estableciera en el contrato inicial como si fuera posterior, le serán de aplicación las reglas contenidas en el artículo 8.3 de esta Ley para la copia básica del contrato de trabajo.

3. Los trabajadores a distancia tendrán los mismos derechos que los que prestan sus servicios en el centro de trabajo de la empresa, salvo aquéllos que sean inherentes a la realización de la prestación laboral en el mismo de manera presencial. En especial, el trabajador a distancia tendrá derecho a percibir, como mínimo, la retribución total establecida conforme a su grupo profesional y funciones.

El empresario deberá establecer los medios necesarios para asegurar el acceso efectivo de estos trabajadores a la formación profesional para el empleo, a fin de favorecer su promoción profesional. Asimismo, a fin de posibilitar la movilidad y promoción, deberá informar a los trabajadores a distancia de la existencia de puestos de trabajo vacantes para su desarrollo presencial en sus centros de trabajo.

4. Los trabajadores a distancia tienen derecho a una adecuada protección en materia de seguridad y salud resultando de aplicación, en todo caso, lo establecido en la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, y su normativa de desarrollo.

5. Los trabajadores a distancia podrán ejercer los derechos de representación colectiva conforme a lo previsto en la presente Ley. A estos efectos dichos trabajadores deberán estar adscritos a un centro de trabajo concreto de la empresa.

**La aceptación del trabajo a domicilio no puede ser obligatoria para el trabajador y no puede establecerse con este carácter ni por la vía del art. 41 ET, ni mediante acuerdo colectivo, pues implica una transformación del régimen contractual que afecta a la esfera personal del trabajador (STS 2126/2005, 11 de abril de 2005). Las notas características de la relación laboral son la ajenidad y la dependenciaLa Sentencia (STSJM 469/1999, 30 de septiembre de 1999) reconoce la ajenidad y la dependencia en el trabajo a distancia … y, concluye estableciendo, que claramente “nos hallamos ante una relación laboral, propiciada por las nuevas tecnologías, … debiéndose asimilar a la presencia física la presencia virtual, porque el resultado para ambas partes de la relación laboral es idéntico”.

** Además, de lo establecido en el Estatuto de los Trabajadores sobre el teletrabajo o trabajo a distancia, esta forma de trabajar encuentra amparo legal y se regula:

En el Acuerdo Marco Europeo sobre el Teletrabajo de 2002, suscrito, a instancias de la Comisión Europea, por los representantes europeos de sindicatos y empresarios: CES, UNICE / UEAPME y CEEP, aunque no tiene carácter vinculante para los países miembros.

En España, este Acuerdo Marco ha ido encontrando sucesiva transposición en el Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva de 2003, suscrito por las Organizaciones Sindicales y Empresariales más representativas a nivel nacional (UGT, CC.OO., CEOE y CEPYME), y en el de 2007. El teletrabajo aparece, también, en el II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva 2012, 2013 Y 2014. Finalmente, algunos convenios colectivos regulan y detallan esta modalidad de trabajo, tanto a nivel sectorial como empresarial.

Córdoba, a 3 de noviembre de 2014

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado. Inspector de Trabajo y S. S.}

En estos meses, de pandemia, confinamiento y medidas preventivas, se ha producido el renacimiento exponencial del teletrabajo, que ha venido para quedarse, ya que, las unidades productivas (públicas o privadas) no tienen más remedio que asumir, que la naturaleza de las relaciones laborales, tras el coronavirus en forma de pandemia, tienen que adaptarse a la nueva realidad, y, dentro de esa renovación, está sin duda el teletrabajo, que se quiera aceptar o no, no queda otra que reconocer  su realidad y asimilar su necesaria aplicación a todos los procesos productivos, aunque está claro, que a unos más que a otros.  Es una evidencia, por tanto, que los elementos del mercado laboral clásicos, como, el control de la labor del trabajador, coordinación, trabajo en equipo, formación, cultura empresarial, etc., no serán lo mismo, especialmente, si una gran parte de españoles nos quedamos en nuestra casa trabajando y la digitalización se convierte para toda la sociedad en algo imprescindible.

(Nota: Por todo ello, iniciaré unos artículos sobre el tema y sobre la naturaleza de las empresas por la pandemia del covid-19).

N.B.  Es un hecho cierto, que los países en los que los trabajadores tienen mejores condiciones laborales y gozan de más libertad dentro de las empresas, son también aquellos en los que la unidad productiva (pública o privada) tiene también más flexibilidad para tomar decisiones sobre su personal y sobre sus procesos.

En lo que hace referencia al teletrabajo, parece que esta idea cala más (casi siempre) en el trabajador, qué en la empresa, ya que, gana en flexibilidad y en autonomía, sin perder el incentivo principal por el que trabaja: el salario.

Por otro lado, es una realidad, que la mejor manera de que el teletrabajo funcione es con flexibilidad y con contrapoderes mutuos empresa – productor, de forma que siempre primará el consenso y nunca triunfara la unilateralidad.  Es decir, el teletrabajo tiene que ser una modalidad de trabajo flexible y que nace necesariamente unido a las características propias de cada unidad productiva.  Así mismo, esta modalidad de trabajo exige que la lealtad de empresa – productor sea mutua y que la desconfianza que reina en las relaciones laborales en España desaparezca, empezando para ello, por cambiar y adaptar una legislación rígida y antigua, y, terminando por la aplicación del consenso como principio rector en un clima de libertad y equidad.

Finalmente, no se debe olvidar, que una unidad productiva no puede existir, si todos sus componentes no tienen fija la idea, de que sin productividad no será posible el teletrabajo ni la empresa podrá subsistir en un nuevo mercado muy competitivo.

Córdoba, a 14 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.