Algunos de los lectores, me dicen que hace tiempo que no digo nada sobre el empleo y el paro, ya que, siendo pensionistas en estos días de decretos ómnibus y otra cosas que no entienden bien, están preocupados por las viabilidad futura de sus pensiones, al sospechar que en un futuro cercano no se podrán pagar las mismas.
Desgraciadamente estoy total y absolutamente de acuerdo con su temor y su apreciación, porque en España ningún Gobierno Nacional se ha tomado en serio el asunto de la Seguridad Social y su solución de futuro entregándose a la demagogia populista, pero, además, han abandonado el empleo y el problema del paro, cuando son asuntos interrelacionados de interés general, que conllevaría que toda la sociedad civil, los partidos políticos, los Gobiernos Centrales y Autonómicos y toda fuerza social existente en la Nación llegaran a un gran acuerdo en aras del bien común.
Dicho todo lo anterior, les daré mi opinión y que cosas habría que hacer para solucionar este asunto, así:
Primero.- Siempre he dicho, que el gran problema de España es el tremendo desempleo estructural, que venimos manteniendo desde hace muchos años, pero está claro que no es el único, ni, además, ningún Gobierno ha afrontado con rigor las reformas estructurales y profundas necesarias para que podamos salir del problema.
Durante años, quizás, demasiados, se ha venido defendiendo un sistema productivo basado en el turismo (cosa que aún se sigue defendiendo equivocadamente), pero, que, como ha demostrado la historia y la pandemia del coronavirus tenía y tiene los pies de barro, además, ha propiciado un mercado laboral con poco valor productivo, que conlleva salarios bajos y temporales, que, a mayor inri, van troceados por trabajos a tiempo parcial.
En definitiva, no queda otra, que transformar nuestro sistema social-laboral buscando mayor valor productivo, que permita elevar los salarios y elevar las cotizaciones a la S. S. mejorando las inversión propia y atrayendo inversión extranjera, pues está muy claro, que siempre habrá algún país más barato, que vuelque la ola del turismo.
Tenemos un personal productivo adecuado y preparado, pero que está fuera o dedicado a labores poco productivas, aunque, quizás, ahora, con las nuevas tecnologías podamos girar hacia arriba y empezar a reconstruir España.
Las nuevas tecnologías y los Fondos U. E. pueden ser la palanca para llegar a un sistema productivo diferente, sólido, sostenible y con mayor valor añadido, pero, no debemos engañarnos, la aplicación de esos recursos tecnológicos y económicos debe ser eficaz, diferenciada hacia los sectores con mayor valor añadido y rápida; si no lo hacemos así, estaremos abocados al desastre.
Hay cosas que son elementales y no podemos olvidar, así:
1.- La inversión extranjera es imprescindible, y, aquí tenemos una pequeña ventaja, ya que, de la misma forma, que creamos un mercado del turismo, podemos atraer al inversor extranjero, y, sus empresas podrán crear puestos de trabajo productivos con mayor valor añadido y mejores salarios en todos los sentidos, pero hay que empezar creando una base sólida de seguridad jurídica.
Los decretazos ómnibus y cosas parecidas deben desaparecer de nuestro sistema económico y político, ya que, crean desconfianza al acrecentar las inseguridad legal.
2.- Necesitamos atraer fondos privados, que creen empleos de calidad y que se queden de forma estable.
Es un hecho, que no podemos vivir solo del dinero público (fondos europeos, por poner un ejemplo), necesitamos dinero del sector privado, que venga, además, con avances tecnológicos, con trabajadores cualificados, que no solo produzcan, sino que, también, nos comuniquen y nos inculquen sus experiencias y sus conocimientos.
3.-Es otro hecho cierto, que debemos mantener una protección social suficiente, pero, igualmente, es cierto, que no podemos proteger a todo el mundo de la misma manera. Debemos saber cómo debemos y a quién, ya que, en un mundo globalizado, si proteges a todo el mundo igual innecesariamente pierdes competitividad, yendoal furgón de cola.
4.- El Estado no está para competir con el sector privado, está para apoyar e ir a la par con él, quizás, para corregir defectos estructurales del mercado, pero no para subsidiarlo todo hasta que se acaben los fondos.
Que ahora en España la mayoría del empleo que se crea esté en el sector público y creciendo la tendencia, es un contrasentido y un disparate alejado de la realidad.
5.- La historia ha dejado en evidencia, que tenemos un sistema productivo insostenible, se mire como se mire, y, que hay que transformarlo para sobrevivir.
6.- Solo como un ejemplo de todo lo dicho: “El sueldo de los funcionarios y las pensiones las podemos subir hasta un límite, pero una economía improductiva tiene los días contados”, y, nos ocurrirá como en otros lugares -solo citar, Grecia-, ya que, las malas decisiones se pagan siempre, de forma, que puede ser, que no las soporte el actual pensionista, pero sí tendrán que pagarlas su hijo y los funcionarios futuros.
Segundo.- Por otro lado, la Historia de España nos puede servir de ejemplo, aprovechado lo bueno y desechando lo malo.
Es un hecho, que el Imperio Europeo de Carlos V (I) arruinó a España, además, todos nuestros recursos americanos y propios se gastaron en conquistar y defender unos territorios, que nos aportaron gastos ruinosos, perdiéndose la oportunidad de invertir esa riqueza en España.
Se podrá discutir, si fue así fielmente o no, pero lo que no se puede discutir, es que el gasto guerrero fue equivocado y que después pagamos de sobra las consecuencias.
Tercero.- Ahora, tenemos una nueva oportunidad con las nuevas tecnologías, si la aprovechamos bien y cambiamos nuestro modelo productivo hacia otro más competitivo y eficaz con la aplicación tecnológica avanzada y con una distribución selectiva e inteligente de los fondos de ayuda de Europa.
Es evidente, que se puede hacer, pero hay que olvidar las fantasías, sean conscientes o inconscientes, como puede ser un gasto público desnortado, dirigido a la subvención social totalitaria, ya que, eso es hoy día imposible en un mundo globalizado y sumamente competitivo, de forma, que su consecuencia solo puede ser la ruina.
Cuarto.- Así mismo, el paro en España es una desgracia terrible, no solo por su propia entidad que supera cualquier tasa aceptable, sino porque, se trata de una situación estructural devenida sin soluciones de muchos años, además, distribuida de manera desigual por sectores productivos, territorios y colectivos de trabajadores.
Solo hay que fijarse en algunos datos del desempleo (-de sobra conocidos y citados, que son innecesarios de repetir-), por ejemplo, de Madrid y de Andalucía, para comprender el problema abismal que tenemos, no solo por las tasas de paro diferenciales, sino por su distribución entre colectivos de trabajadores, como pueden ser, personas jóvenes menores de 25 años, mujeres y/o trabajadores mayores de 50 años y por su distribución territorial y sectorial.
Quinto.- Finalmente, todo hay que hacerlo sin romper la igualdad ante la ley, sin comprometer la vigencia plena de nuestros derechos fundamentales y la existencia completa de las libertades de los españoles.
La reforma laboral impuesta contra el sentido común, ha conseguido que en España haya más de tres millones de contratos a tiempo parcial, un numero de parados reales desconocido, una cifra de inactivos que supera los dos millones y medio, un número de fijos discontinuos irreal y un cifra de cotizantes con una mayoría de salarios bajos, de manera, que no contribuyen a las necesidades reales de las pensiones porque no cotizan lo suficiente y, además, son empleos con baja productividad.
N.B. El sistema laboral y productivo en España precisan de una reforma estructural profunda, y, la historia nos ha dado una lección magistral, que no conviene desaprovechar, de forma, que ahora con las nuevas tecnologías y los Fondos U. E., tenemos una oportunidad de iniciar un nuevo camino hacia la competitividad y la productividad.
De acuerdo con lo expuesto, si nos equivocamos de dirección, la sociedad presente y todas las generaciones futuras difícilmente nos lo perdonaran.
España no podrá soportar por más tiempo sin soluciones inmediatas y eficaces, la tasa destructiva para la sociedad de desempleo estructural, que mantenemos desde hace tantos años y agravándose, pues, está muy claro, que el Estado español, diga lo que diga el Gobierno, será imposible, que nos tenga a todos subsidiados y asistidos, manteniendo para siempre un gasto público desnortado e insoportable para la riqueza real de nuestro País.
Crear empleo de baja calidad, con salarios bajos, a tiempo parcial y de baja productividad es engañarnos nosotros mismos, pues así es imposible sostener las pensiones, y, por otro lado la sociedad civil ya no puede asumir mayor coste fiscal para pagar las pensiones con impuestos.
Córdoba, a 31 de enero de 2025
Fdo. Enrique García Montoya
Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.