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Córdoba – Un espejismo – Un cohete – (La distancia real entre la macroeconomía y la cesta de la compra)

El discurso económico oficial sostiene con optimismo que la economía de España “va como un cohete”. Las cifras macroeconómicas a menudo avalan esta narrativa: “El Producto Interior Bruto (PIB) crece por encima de la media europea, el turismo rompe récords históricos y las cifras de exportación muestran una indudable resiliencia”, sin embargo, al descender de las alturas macroeconómicas a la economía doméstica, se revela un abismo insondable frente a la percepción diaria de los ciudadanos.

<<La realidad crítica – (colapso del bienestar básico)>>

Más allá de la incomodidad, nos enfrentamos a una realidad crítica: “El trabajo ha dejado de ser un escudo garantizado contra la pobreza. Históricamente, un salario a jornada completa aseguraba la cobertura de las necesidades básicas y cierta capacidad de ahorro, pero hoy la inflación asimétrica –aquella que se ceba desproporcionadamente con la alimentación, la energía y la vivienda– está desmantelando las bases del bienestar material.

No estamos ante una simple fluctuación del mercado, sino ante una erosión estructural del nivel de vida. Cuando un ciudadano debe elegir entre encender la calefacción, asumir la subida del alquiler o comprar aceite de oliva, el marco normativo y las políticas públicas están fracasando en su deber primordial:

“Garantizar la dignidad de la persona”.

<<Córdoba – (Brecha abisal en crecimiemto)>>

Esta desconexión entre el triunfalismo estadístico y la vulnerabilidad financiera se siente con especial dureza en Córdoba, ya que, a pesar de su innegable atractivo turístico y su motor patrimonial, la provincia arrastra debilidades que amplifican la presión sobre el ciudadano:

*La paradoja agrícola: Mientras la provincia es una potencia en la producción de bienes esenciales como el aceite de oliva, el agricultor cordobés sufre por los altos costes de producción y la sequía, al tiempo que el consumidor local paga precios prohibitivos en el supermercado. La riqueza generada en el campo no se traduce en alivio para la ciudad.

*Estructura laboral y salarial: Córdoba lidia con una fuerte dependencia del sector servicios y la hostelería, áreas donde la temporalidad y los salarios ajustados dejan un margen de maniobra nulo frente a la subida del coste de la vida.

*La presión sobre la vivienda: La transformación del centro histórico para absorber el auge turístico desplaza a la población trabajadora hacia la periferia, donde el encarecimiento de la vida ahoga igualmente los presupuestos familiares.

<<Propuestas  – (el parche a la protección estructural)>>

Para cerrar la brecha entre el “cohete” macroeconómico y la asfixia ciudadana, es imperativo abandonar las medidas paliativas temporales y adoptar políticas públicas que ofrezcan una verdadera seguridad jurídica frente a la especulación y la pérdida de poder adquisitivo:

1.- Auditoría y rigor en la Ley de la Cadena Alimentaria: Es urgente una intervención más estricta sobre la formación de precios. La legislación debe garantizar no solo que el productor primario (fundamental en Córdoba) no venda a pérdidas, sino aplicar mecanismos antimonopolio y de transparencia que impidan a los grandes distribuidores engrosar sus márgenes de beneficio a costa del consumidor final.

2.- Blindaje legal del poder adquisitivo: Más allá de las subidas puntuales del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), es necesario fortalecer la negociación colectiva y establecer mecanismos de indexación salarial que respondan al IPC de los productos básicos, impidiendo que la devaluación salarial sea la vía de escape de las crisis.

3.- Intervención estructural en el mercado de la vivienda: La vivienda no puede ser tratada exclusivamente como un bien de inversión. Se requiere un desarrollo urgente y masivo de un parque público de vivienda en alquiler social, acompañado de un marco regulatorio que frene la especulación y limite el impacto de los pisos turísticos en zonas tensionadas.

4.- Fiscalidad quirúrgica y adaptativa: Las bajadas del IVA en alimentos deben consolidarse, pero acompañadas de un sistema fiscal que alivie la carga sobre las rentas del trabajo más bajas y graves los beneficios extraordinarios de aquellos sectores (energético, bancario, grandes superficies) que han capitalizado la crisis inflacionaria.

<<El verdadero indicador del éxito>>

Una economía no puede considerarse un éxito rotundo si una gran parte de la población siente que está perdiendo calidad de vida. El verdadero progreso no se mide en la velocidad del despegue de las cifras macroeconómicas, sino en la solidez del suelo sobre el que pisan los ciudadanos. Si el marco normativo no protege la cesta de la compra, el cohete vuela vacío.

N.B. Imagen. Un espejismo – Un cohete – (La distancia real entre la macroeconomía y la cesta de la compra)

(Nota. Córdoba – Un cohete vs. Una cesta menguante. Desde el año 2021 la explosión del IPC sobre el bolsillo de los ciudadanos alcanza el 24%, según los datos oficiales, aunque los datos reales son una catástrofe al bolsillo de los ciudadanos.

Además existen facturas soterradas de la inflación: **Una es la actualización de las pensiones al IPC; y, otras  **todas las partidas presupuestarias que contemplan la inflación para actualizarse (como el sueldo de los funcionarios, el IMV, etc. etc.).

Córdoba, 18de septiembre de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado. ICA-Córdoba. – Inspector de Trabajo y Seguridad Social.

Exdiputado provincial de Córdoba. Exdiputado del Parlamento de Andalucía.

Inflación en Córdoba – ( La brecha entre el IPC oficial y la economía real)

(Una crítica desde la microeconomía del bolsillo cordobés)

Existe una divergencia estructural, casi enfermiza, entre las métricas macroeconómicas oficiales -ya sea el Índice de Precios al Consumidor (IPC) provincial o nacional- y la realidad financiera que afrontan a diario los hogares en la ciudad y provincia de Córdoba.

Mientras las estadísticas públicas buscan promediar variaciones sobre una ponderación estandarizada, la economía cotidiana del ciudadano está deformada y tergiversada por distorsiones no contempladas plenamente en los índices tradicionales: *la reduflación (shrinkflation), *la degradación de calidad (skimpflation) y *la variación acelerada en los bienes de consumo masivo.

1.- Macroeconomía estadística vs. Sensación financiera.

<-La disparidad entre lo que indica el dato oficial y el impacto real en el bolsillo responde a fallas metodológicas y estructurales de origen:

*Ponderaciones desactualizadas: Los índices estadísticos asignan pesos fijos a rubros como transporte, ocio, vestimenta y alimentos. En épocas de restricción, las familias destinan hasta el 60%–70% de sus ingresos exclusivamente a alimentos y servicios básicos, donde los incrementos suelen ser superiores al promedio general.

*Dispersión geográfica en la provincia: Los precios en el interior provincial difieren significativamente de los de la capital debido a costos logísticos, intermediación comercial y menor oferta competitiva.

*Gastos ineludibles no elásticos: Servicios públicos, alquileres, salud y educación privada aumentan a ritmos que no permiten margen de sustitución, ahogando la liquidez mensual. En junio, el rubro vivienda registró una subida mensual del 6,4%, muy por encima del IPC general.

2.- Fenómenos invisibles – (Cuando los precios “mienten”).

El encarecimiento del costo de vida ya no se manifiesta únicamente en la etiqueta de precio, sino que adopta formas sutiles que erosionan la calidad de vida sin ser registradas fielmente por la estadística tradicional.

A. Reduflación (Shrinkflation).

**Consiste en reducir el tamaño, peso o cantidad de un producto manteniendo el mismo precio (o con un aumento moderado).

*Caso de los huevos y lácteos: Un maple o caja que históricamente contenía huevos de calibre Grande/Extra pasa a vender unidades de calibre Mediano/Chico sin reducción de precio.

*Productos envasados: Paquetes de galletas de 200 g reducidos a 170 g, o botellas de lubricantes y limpiadores recortadas en volumen. A los ojos del IPC, el paquete “cuesta lo mismo”, pero el costo por gramo o mililitro se ha disparado.

B.- Degradación de calidad (Skimpflation).

**Ocurre cuando los fabricantes reformulan productos sustituyendo insumos de alta calidad por ingredientes de menor costo sin bajar el precio final:

*Reemplazo de materia grasa láctea por aceites vegetales de menor costo.

*Sustitución de azúcar natural por jarabe de maíz o edulcorantes sintéticos.

*Disminución del porcentaje de fruta en mermeladas o del contenido de cacao en productos de repostería.

C.- La canasta de supervivencia.

El consumidor cambia sus hábitos desplazándose hacia marcas de menor categoría o eliminando consumo superfluo. Esta degradación de la canasta de consumo oculta el empobrecimiento real, ya que, consumir un producto más económico no significa que la inflación bajó, sino que el poder adquisitivo cayó.

3.- Matriz comparativa – (Metodología estadística vs. bolsillo real).

DimensiónEnfoque Oficial (IPC)Impacto Real en Córdoba
PonderaciónCanasta promedio equilibrada (alimentos, servicios, ocio, bienes).Concentración masiva del ingreso en Alimentos, Servicios y Alquiler. 
Medición de CantidadPrecio unitario por presentación comercial estándar.Reducción no declarada del tamaño/volumen del producto (Reduflación). 
Evaluación de CalidadSe asume homogeneidad en el bien medido.Reformulación con insumos más baratos y menor durabilidad (Skimpflation).
Lugar de CompraRelevamiento en grandes cadenas y comercios de referencia.Compras en comercios de cercanía con márgenes de intermediación más altos. 
Respuesta de ConductaRegistra el cambio de bien en la canasta.Degradación forzada del nivel de consumo para cubrir necesidades básicas. 

4.- Consecuencias socioeconómicas en Córdoba.

1.- Endeudamiento para consumo básico: Un porcentaje creciente de las familias cordobesas recurre a tarjetas de crédito, créditos personales o financiación en comercios para adquirir alimentos básicos. En junio, el 89% de los cordobeses debió financiar la compra de alimentos.

2.- Distorsión del salario real: Los acuerdos paritarios o ajustes salariales que toman como referencia la inflación oficial quedan relegados frente a la inflación de la “canasta real de alimentos”. La canasta básica alimentaria acumula un aumento del 37,3% interanual.

3.- Pérdida de soberanía del consumidor: La imposibilidad de planificar gastos a mediano plazo genera desgaste psicológico y distorsiona la percepción de valor de los bienes. El 76,1% de las familias percibe un deterioro en su alimentación respecto al año anterior.

<<Conclusión>>

El problema inflacionario no puede diagnosticarse únicamente con las cifras promedio de la macroeconomía. Existe un desfase profundo entre la inflación de la planilla y la inflación del personal.

Mientras las mediciones oficiales celebran la desaceleración de ciertos índices, la microeconomía cotidiana de Córdoba continúa absorbiendo una pérdida sistemática del poder de compra y una reducción sostenida en la calidad de los bienes indispensables.

N.B. Imágenes. Inflación. Mentira oficial vs. bolsillo real.

 (Nota. El presente artículo tiene como objetivo analizar de manera crítica la brecha existente entre las mediciones macroeconómicas del Índice de Precios al Consumidor (IPC) emitidas por organismos oficiales y el impacto inflacionario real sobre el poder adquisitivo de los ciudadanos en la Provincia y la Ciudad de Córdoba.)

1ª. Imagen. Inflación IPC vs inflación real. 

2ª. Imagen. La brecha entre IPC oficial y economía real.

Córdoba, 19 de agosto de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Exconcejal del Ayuntamiento de Córdoba.

Exdiputado del Parlamento de Andalucía.

Cesta vacía vs. urna llena – (La paradoja)

1.- El espejismo de la moderación.

Resulta exasperante, por no decir provocador, observar la brecha entre la estadística oficial y el ticket del supermercado, ya que, mientras los titulares nacionales celebran un IPC del 3,2% como una victoria de la moderación, el cordobés medio se enfrenta a una inflación subyacente del 2,8%, que se ha vuelto estructural. (Datos oficiales que se apartan de la realidad más dura y elevada).

No es una cifra, es un residuo, pues el aceite, la carne y las frutas -el núcleo de nuestra dieta- no entienden de supuestos <-respiros energéticos-> cuando arrastran subidas superiores al 10%.

En Córdoba, la inflación no es solo un dato macroeconómico, sino que es un invitado indeseable, que se sienta a la mesa cada día.

2.- La sanidad solapa y oculta el hambre real.

La pregunta es obligada: Si llenar la nevera es un disgusto diario,

¿por qué la Sanidad monopoliza el debate electoral del 17 de mayo?

**La respuesta reside en una calculada y distorsionada distribución de la culpa:

<-La competencia como escudo: El votante tiende a exonerar a la Junta de Andalucía de la subida de los precios (atribuyéndola a Madrid, Fráncfort o al conflicto en Irán), mientras que percibe el Hospital Reina Sofía como una responsabilidad directa y exclusiva de Sevilla.

<-Miedo existencial vs. Gestión diaria: “La inflación se <gestiona> penosamente cambiando de marca o recortando ocio”, pero un fallo en el sistema sanitario, en cambio, se percibe como una amenaza vital sin alternativa privada para la mayoría.

El miedo a la desprotección siempre moviliza más que la pérdida de poder adquisitivo.

<-La visibilidad del conflicto: Mientras que el encarecimiento de la vida es un sufrimiento silencioso y atomizado en cada hogar, las listas de espera tienen portavoces, mareas blancas y titulares, de forma, que lo que no se manifiesta políticamente -no existe-.

3.- Arquitectura del <despiste> y el riesgo del PP en Córdoba.

Se señala un punto crítico: “La estrategia de bajada de impuestos del Partido Popular y su colisión con la realidad local”.

***Aquí entramos en el terreno de la verdad y la mentira administrativa.

***Existe un <-trilerismo dialéctico-> muy marcado:

1.- La macropolítica (El Gancho): Se promociona la bajada del IRPF o la eliminación de Sucesiones en el BOJA para construir una marca de <alivio fiscal>.

2.- La microfalla (El Recibo): Simultáneamente, el ciudadano cordobés recibe el “basurazo” de Sadeco y de Epremasa, la subida de tarifas en Emacsa y el incremento de tasas en la Diputación (Emproacsa y Epremasa) para sostener estructuras que, a menudo, son para siempre ineficientes, siendo un sumidero de dinero público.

3.- La realidad: Se promete que <el dinero está mejor en el bolsillo del ciudadano, mientras se le retira ese mismo dinero mediante tasas municipales y provinciales, de manera, que no se trata solo de una contradicción técnica, sino que es un error de cálculo político. El bolsillo no entiende de competencias administrativas, solo de saldo disponible.

4.- El votante cordobés – (Desmemoria o Resignación). Los partidos suelen confiar en que la ideología pesará más que el recibo de la basura. Sin embargo, en un escenario de fatiga económica extrema, subestimar la memoria del elector es un error muy grave.

La disonancia entre lo que se dice en San Telmo (Sevilla) y lo que se ejecuta en el Ayuntamiento de Córdoba o en la Diputación alimenta dos fenómenos peligrosos para el statu quo:

*La fuga hacia los extremos: Votantes que buscan en la estridencia la solución a la incoherencia.

*La desafección: El convencimiento de que la política es un ejercicio de semántica donde “impuesto” y “tasa” son solo dos nombres distintos para el mismo empobrecimiento.

<<Conclusión>> La inflación en Córdoba ha pasado de ser una mala noticia a un ruido de fondo crónico, pero que sea silenciosa no significa que no sea una desgracia, que afectará en las urnas. La verdadera batalla del 17 de mayo no se librará solo en los hospitales, sino en esa disonancia cognitiva de quien escucha hablar de <-bajadas de impuestos->, mientras hace malabarismos para pagar el agua y la luz.

La verdad se mide en capacidad de ahorro y la mentira en folletos electorales.

N. B. Imagen. La verdad y la mentira.

Córdoba, a 9 de mayo de 2026.

Fdo. Enrique García Mpntoya,

Abogado. ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Estanflación en Córdoba – (Análisis, vulnerabilidad y efectos)

La “trampa cordobesa” que pone a los ciudadanos a los pies de los caballos.

Los precios que no bajan y las condiciones políticas adversas están dejando a muchos cordobeses en una posición de extrema vulnerabilidad, casi “a los pies de los caballos”.

En las calles de Córdoba la economía ha entrado en una danza lenta y pesada:

“La estanflación (o, más exactamente, la slowflation)”, ha pasado de los libros de texto a la realidad, de manera, que la sensación diaria es, que el crecimiento se ha frenado mientras la inflación sigue mordiendo.

1.- El escenario nacional – (un frenazo con inflación pegajosa).

A mediados de marzo de 2026, España evita por los pelos la recesión técnica, pero se encuentra atrapada en lo que los analistas llaman Slowflation: “Crecimiento lento + inflación persistente).

Tras un 2025 aceptable (2,8 %), las previsiones para 2026 se han revisado a la baja, situándose entre el 2,0 % y el 2,4 %.

<-Los conflictos geopolíticos (como la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz) ya están restando dinamismo al primer trimestre.

<-La inflación se resiste: el IPC ronda el 3%, con riesgo de superar el 4% por el encarecimiento de energía y alimentos.

Y aquí viene lo más peligroso: “Los efectos de segunda ronda”. Cuando los salarios suben para compensar el coste de la vida, se genera una nueva espiral de precios que alimenta la inflación. Es un círculo vicioso que las familias y las empresas cordobesas conocen demasiado bien.

2.- La trampa cordobesa – (Vulnerabilidad asimétrica).

Córdoba no sufre la misma tormenta que el resto de España, porque la nuestra es una vulnerabilidad asimétrica, ya que, el golpe recae mucho más sobre un lado (el de las familias y pequeños empresarios) que sobre el otro.

Nuestra economía depende en exceso del sector primario (olivar, agricultura) y del turismo, lo que nos hace especialmente frágiles.

<<Indicadores locales que duelen>>

-Crecimiento del PIB provincial: Apenas 1,7% (muy por debajo de la media nacional).

-IPC local: Cerca del 3,5%, agravado por los sobrecostes logísticos y de transporte.

-Tasa de paro estructural: Se resiste a bajar del 14 %.

Con un paro tan alto, las familias cordobesas tienen mucha menos capacidad de absorber subidas de precios que en otras provincias.

3.- Sectores clave y la tenaza económica.

*El agro y el “oro líquido”: El aceite de oliva, orgullo y motor de Córdoba, vive una paradoja cruel. Los costes de insumos (fertilizantes, energía, gasóleo) han subido un 20 %, y, por otro lado, con los tipos de interés altos, nadie invierte en modernizar las explotaciones. La productividad se estanca y el futuro se oscurece, de forma, que es como si el oro líquido se estuviera derramando antes de llegar al mercado.

*Hostelería y el “efecto menú del día”. Llegan más turistas, sí. Pero gastan menos. En barrios como Ciudad Jardín o el Centro, los pequeños negocios ven cómo suben los costes de la materia prima mientras los clientes aprietan el cinturón, de manera, que el  resultado es negativo: “Márgenes que se estrujan hasta desaparecer y cierres de locales que antes eran el alma del barrio”.

*Logística y la Base BLET. La Base Logística del Ejército de Tierra sigue siendo la gran esperanza de empleo y desarrollo, sin embargo, la incertidumbre presupuestaria y el encarecimiento de los materiales de construcción amenazan con retrasar su puesta en marcha. El futuro se aplaza una vez más.

4.- Consecuencias directas para empresas y familias.

Esta combinación de inflación + crecimiento lento está produciendo efectos muy concretos y dolorosos:

1.- Erosión del ahorro: las familias cordobesas destinan ya el 40 % de sus ingresos solo a cubrir necesidades básicas.

2.- Desánimo inversor: el pequeño empresario entra en “modo supervivencia”. Se posponen contrataciones y proyectos ante la incertidumbre del consumo en la segunda mitad del año.

3.- Brecha digital: sin márgenes para invertir, Córdoba corre el riesgo de quedarse atrás frente a provincias vecinas que sí avanzan en digitalización y modernización.

<<Conclusión. – (No estamos en el abismo, pero sí en una parálisis de márgenes).

Córdoba no está en situación límite… todavía, pero sí en una parálisis de márgenes donde la inflación se come el poco crecimiento que generan el turismo y la logística.

**La recuperación real dependerá de dos cosas que hoy parecen lejanas:

<-La ejecución ágil y real de los fondos europeos. <-Una buena campaña agrícola que logre estabilizar los precios en origen.

Mientras tanto, los precios altos y las condiciones políticas adversas están dejando a muchos cordobeses literalmente “a los pies de los caballos”. Es tiempo de resistencia estructural y de una gestión empresarial extremadamente analítica, creativa y valiente.

N.B. Imagen. Córdoba estanflación y efectos.

Es tiempo de resistencia estructural y de una gestión empresarial extremadamente analítica, aunque Córdoba siempre ha sabido reinventarse y ahora no puede ser menos.

Córdoba, 27 de marzo de 2026.

Enrique García Montoya.

 Abogado. ICA-Córdoba.  Inspector de Trabajo y S.S.

II. La inflación en Córdoba (El -impuesto invisible- que vacía nuestros bolsillos)

Muchos me habéis preguntado cómo nos afecta realmente la subida de precios en el día a día, así que os digo, que más allá de las frías cifras oficiales, la inflación actúa como un impuesto silencioso, de forma, que drena nuestro poder adquisitivo sin necesidad de que se aprueben nuevas leyes en el BOE.

1.- El Estado – (El gran beneficiado de la subida de precios).

La inflación no solo encarece la cesta de la compra, sino que, también, altera nuestro sistema fiscal de forma automática, así:

<-La “Rémora Fiscal” (IRPF): Si un sueldo sube un poco para compensar la inflación, pero los tramos del impuesto no se ajustan (deflactación), se salta a un tramo superior, de forma, que al final, se paga un porcentaje mayor de impuestos aunque nuestra capacidad de compra sea la misma o menor.

<-IVA en cadena: Al subir el precio de un producto, el IVA (que es un porcentaje fijo) recauda más euros por la misma unidad y el Estado ingresa más a costa de nuestro consumo básico.

<-El alivio de la Deuda Pública: Como gran deudor, al Estado le conviene la inflación, ya que, sus ingresos fiscales suben, pero el valor real de su deuda antigua disminuye.

2.- La paradoja de Córdoba – (Récords de visitas y bolsillos ajustados).

Nuestra provincia vive una realidad económica particular marcada por el campo y el turismo, de manera, que a pesar de ser una potencia olivarera y turística, los cordobeses sufrimos una presión asfixiante, así:

*El Sector Primario está bajo mínimos: El encarecimiento del gasoil y los fertilizantes asfixia a nuestros agricultores en el Valle de los Pedroches y la campiña, frenando, además,  cualquier intento de modernización y aplicación de tecnología innovadora.

*Vivienda al límite: En barrios como Zoco, Poniente o Vistalegre, la vivienda usada ha subido más de un 10,5%, y, además, los alquileres están en máximos históricos, dificultando el acceso a la vivienda a los más jóvenes.

*El coste del turismo tiene u doble efecto, ya que, aunque los Patios y nuestra gastronomía baten récords de ingresos, a la vez, acelera la inflación en el Casco Histórico, encareciendo la vida para los residentes locales.

3.- La brecha – (IPC oficial vs. Realidad cordobesa).

Aunque el dato oficial de marzo de 2026 se sitúa en torno al 2,2%, la “inflación de supervivencia” (lo que de verdad duele) es muy distinta:

CategoríaDato Oficial (IPC)Realidad Estimada en Córdoba
General2,2% – 2,3%5% – 6% (Básicos)
Vivienda / AlquilerIncluido en general7,9% – 10,5% (Hasta 20% en zonas)
Alimentación3,4%15% – 20% en productos clave
HosteleríaIncluido5,9%

<<Conclusión – (Una presión que no cesa)>>

Técnicamente, el IPC puede parecer moderado, pero en la microeconomía cordobesa -la del aceite, la luz y el alquiler- el coste de mantener el nivel de vida es sensiblemente superior a lo que dicen las estadísticas oficiales.

Mientras no se deflacten las tarifas de los impuestos para ajustarlas a la realidad, el ciudadano seguirá pagando la factura de una crisis que se siente, sobre todo, en el bolsillo de quienes no tienen vivienda en propiedad o dependen de nuestro castigado sector primario.

N.B. Inflación en Córdoba – Visión crítica – Imagen explicativa.

(Nota. La inflación real, que grava lo más necesario, es oficialmente un misterio, aunque los cordobeses la sienten en sus bolsillos creciendo día a  día).

Córdoba, 15 de marzo de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

 Abogado. ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S.S.

Presidente – Córdoba Abierta – ACOA.

P. D. (Nota complementaria. España depende claramente del exterior para cubrir sus necesidades energéticas y, por ello, es uno de los países europeos más expuestos a la escasez de energía.

El impacto no sería únicamente energético, porque se trasladaría con rapidez a la inflación (alimentos, transporte), al empleo, a las hipotecas, y. en general, al conjunto del tejido empresarial porque cuando la energía se encarece de forma brusca, casi ningún sector queda al margen.

Muchas empresas industriales -desde la química hasta la metalurgia- son intensivas en energía, por lo que el aumento del precio del petróleo y del gas dispara sus costes de producción. Algo similar ocurre en la agricultura, porque la fabricación y el transporte de fertilizantes dependen en gran medida de estos recursos energéticos, lo que eleva los costes para agricultores y ganaderos.

El encarecimiento señalado terminará trasladándose al precio de los alimentos y, en última instancia, a la cesta de la compra de los hogares. Córdoba, donde el gasto en alimentación representa una parte relevante del presupuesto familiar -especialmente para los hogares con menores ingresos-, el impacto social será considerable.)