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Empleo y paro III (trabajo por horas – contratos indefinidos y temporales – información veraz)

Preguntan una y otra vez sobre el paro real de España, pues parece, que muchos no se creen las cifras oficiales de empleo, que se han publicitado, así que, hay que señalar previamente unos cuantos puntos, que ayudarán a comprender donde reside la desinformación publicada por el Gobierno en el tema del paro y del empleo:

1º.- Los números del Gobierno sobre el empleo y paro no son veraces, pues están situados fuera de la realidad, al no reflejar cifras verdaderas, sino que vienen ofreciendo componendas formales dulcificadas, que confunden o esconden la magnitud del problema.

La cifras de personas sin empleo real en España producen una fortísima desazón y gran incertidumbre, no solo por sus números desconocidos realmente (añadir a los datos oficiales publicitados para acercarnos a un dato cierto: los –inactivos-, las -cifras engañosas del empleo público que disfrazan el problema-, el -trabajo por horas-, la -verdad del trabajo indefinido parcial-, los -trabajadores en ertes-, las -personas que no se computan como desempleados-, etc.), sino también, por la distribución desigual del desempleo por sectores, por regiones,  así como, por razón de edad -menores y mayores de 50 años- y de género.

2º.- La información veraz que consagra la Constitución en su artículo 20. 1., cuando dice, que se reconocen y protegen los derechos: d). A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión, es algo extraño y lejano.

No solo ahora con este Gobierno y esta Ministra de Trabajo, sino que la práctica política trolosa y falsaria viene de lejos, también, con otros gobiernos, pues todos ellos creen firmemente, que los españoles estamos en un pasmo comatoso de tontuna y que nunca se producirá una reacción de la sociedad civil, que los retire a casi todos del poder, que el pueblo soberano les ha delegado temporalmente. 

3º.- Oficialmente crece el empleo, pero curiosamente baja el PIB disminuyendo la productividad, de forma, que hay menos parados oficiales, más empleo, pero decrece la riqueza.

Como lo que no puede ser es imposible, la única conclusión razonable es que los datos de empleo oficiales están trufados con engaños y falsas realidades, ya que, si por ejemplo, se cuentan como ocupados trabajadores a tiempo parcial que prestan servicios dos horas al día según contrato o se consideran trabajadores indefinidos los que trabajan unas horas, es evidente, que las cifras de empleo y paro están fuera de la realidad, ya que, igual que se les considera a esos productores como ocupados indefinidos, también se les podría considerar como parados por horas. En definitiva, que los números oficiales de empleo y paro no se corresponden con la realidad.

4º.- La cifras que se publicitan de afiliaciones y altas en la Seguridad Social pecan del mismo defecto, ya que, el trabajador, que se da de alta o se afilia a la S. S. un par de horas o se da de baja al día siguiente, no es un productor ocupado realmente, sino que la realidad encierra una falacia de ocupación, que lógicamente se reflejará en la productividad.

5º.- La temporalidad en España no es el único verdadero problema de nuestro de nuestro mercado de trabajo, ya que, al día de hoy los contratos por horas están ocupando el espacio que la contratación temporal está abandonando, forzada por una normativa inflexible y amenazante, situándonos hoy en unos datos de trabajo a tiempo parcial (contratos indefinidos o temporales), que con seguridad ya superan cualquier cifra de contratación temporal.

Oficialmente crece el empleo, pero curiosamente baja el PIB disminuyendo la productividad, de forma, que hay menos parados oficiales, más empleo, pero decrece la productividad. Algo está fallando o algo no es verdad.

Por otro lado, “el desempleo estructural” en España que es el triple de las cifras de la U. E., se intenta difuminar en el vacío camuflándolo en otros asuntos menos urgentes, como, pueden ser entre otros, la temporalidad y las pensiones, consiguiéndose así oficialmente,  que el problema del paro estructural tremendo quede laminado para los españoles, de manera, que se oculta el número inquietante de personas inactivas reales, en un alarde de desinformación veraz contrario al mandato constitucional.

El paro estructural en España es una realidad muy negativaninguna solución pública apareceaunque lo peor para nuestro mercado de trabajo empieza a vislumbrarse a través de otros asuntos, que indican, se quiera reconocer o no, que nuestro paro estructural va a quedar abandonado por los poderes públicos:

** La inflación casi permanente se ha establecido, de forma, que el IPC se dispara y los ciudadanos ven que el crecimiento de los precios se está al alza, de manera, que las cuentas públicas empiezan a notarlo. Si las previsiones sobre la inflación se mantienen o crecen, por la razón que sea, solo por poner un ejemplo, la cotización de los títulos de deuda caerá, aunque el BCE continúe dopando el mercado con la compra de bonos, con todas las consecuencias negativas que ello conllevará.

** La recuperación predicada oficialmente no está llegando por ahora a la gente de a pie y, además, la OCDE hunde nuestro PIB al 4,5%, situándonos a la cola de Europa.

** Todos los esfuerzos y todas las propagandas oficiales están en las reformas del mercado laboral unidireccionales y de las pensiones con olvido de todo lo demás, por supuesto, con olvido manifiesto del paro estructural y sus consecuencias nocivas.

España necesita urgentemente reducir su tasa de paro estructural igualándola a la de la U.E., lo que implica aumentar la riqueza productiva y mejorar la cualificación profesional de los trabajadores de forma continua y permanente, dictando normas que acrecienten la flexibilidad propiciando un mercado de trabajo justo y equitativo, dominado por la mejora de la rentabilidad y la creación de riqueza.

N.B. En España el problema real del trabajo ahora no es solo la temporalidad, sino la producción por horas – indefinidos y temporales –, la falta de información veraz, la reducción de la productividad y la falta de flexibilidad real del mercado de trabajo.

El paro estructural en España supera cualquier magnitud razonable, pero si le unimos la deuda pública, el PIB decreciente, la inflación disparada, el déficit público, el gasto público descontrolado, la inseguridad jurídica y una recuperación renqueante, la incertidumbre que atenaza a los españoles se convertirá en una desgracia permanente, donde en primera fila estarán por mucho tiempo los millones de españoles reales en el paro.

Por otro lado, intentar solucionar el problema con el olvido es, como se está viendo, un disparate, ya que, la recuperación económica y social de España entrará en un laberinto de salida imposible.

La postura inane tancredista no da solución a ningún problema, y, en España ya vamos sobrados de actitudes de reposo público en relación con la solución del paro estructural, que solo llevan a la desesperanza y a la incertidumbre.

Córdoba, a 9 de diciembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Empleo y paro II (deuda – inflación – déficit público – PIB – inseguridad e incertidumbre)

En estos días de incertidumbre e inseguridad jurídica “el desempleo estructural” parece olvidado por los poderes públicos, difuminándose en el vacío, preterido por otros asuntos menos urgentes, como, pueden ser entre otros, las pensiones y la reforma laboral, que están consiguiendo, que el problema del paro quede laminado para los españoles, de manera, que se oculta el número inquietante de personas inactivas y en paro.

El número de personas sin empleo real en España es aterrador, no solo por sus cifras, desconocidas realmente (ver, los –inactivos- y las -cifras engañosas del empleo público que disfrazan el problema-, etc.), sino también, por la distribución desigual del mismo por sectores, por regiones, por razón de edad -menores y mayores de 50 años- y de género.

El paro estructural en España es una realidad muy negativa, que, además, habiéndose adoptado por los poderes públicos una actitud tancredista hacia la inanidad, ninguna solución aparece, aunque lo peor para nuestro desempleo empieza a vislumbrarse a través de otros asuntos, que indican, se quiera reconocer o no, que nuestro paro estructural va a quedar abandonado por los poderes públicos, que tendrían la responsabilidad indudable de afrontarlo y combatirlo, de forma, que ahora conviene detallar una serie de asuntos preocupantes, que distorsionarán aún más el mercado de trabajo y enquistarán nuestro paro estructural aún más si cabe, así:

** La deuda pública ha marcado un nuevo máximo histórico en septiembre y alcanza el 122,1% del PIB.

Es un hecho indiscutible, que sin planes de política fiscal fiables vamos hacia una crisis de deuda pública, máxime, por el efecto de choque que puede tener para España el final de las compras de emergencia de bonos en abril de 2022, debido al descontrol del déficit, pues, ya se da por descontado es que no se prorrogará el Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP), cuando venza en marzo.

La cuestión es clara, si el BCE deja de comprar a España todas las emisiones de deuda, como viene haciendo, el Estado tendrá que colocarlas en el mercado, y, por los fuertes desequilibrios de nuestra economía y la negativa del Gobierno a tomar medidas para reducirlos, lo normal es, que los vayan a invertir exijan una prima de riesgo cada vez más alta, lo que disparará los costes financieros del Estado, agravándose el déficit con lo que iríamos hacia crisis de deuda:   Con una prima de riesgo por encima de 600 puntos básicos España puede caer al abismo de la expulsión de la U. M. y fuera del euro.

Es un hecho, que los precios de la deuda están en máximos por las compras realizadas por el BCE, lo que quiere decir, también, que su rendimiento está en mínimos casi desconocidos y ello conlleva que una gran cantidad de bonos europeos tiene rendimientos negativos; es decir, que el comprador recibirá menos dinero de lo que invierte, lo que supone algo perverso en la política monetaria actual, sin olvidar, que esos rendimientos negativos incluyen la expectativa de una inflación nula o negativa.

La política del BCE con tipos de interés a cero, se quiera aceptar o no, tiene fecha de caducidad, de manera, que, en algunos Estados Miembros (no solo los frugales), como Alemania, se empiezan a ver movimientos de subida de los tipos de interés y la consiguiente inflación, hecho que tendrá consecuencias negativas en los países fuertemente endeudados.

** La inflación se ha salido de madre, de forma, que el IPC se dispara hasta el 5,6% en noviembre, la tasa más alta desde hace muchos años.  Los ciudadanos ven ya, que la inflación está empezando a mostrar su fea cara y, sin duda, tendrá su impacto en los tipos de interés de mercado, por lo que las cuentas públicas empezarán a notarlo.

Si las previsiones sobre la inflación se mantienen o crecen, por la razón que sea, la cotización de los títulos de deuda caería. Es decir, sus rendimientos aumentarían, aunque el BCE continuara dopando el mercado con la compra de bonos.

** El descontrol del déficit publico es algo incontenible, de forma, que con un crecimiento del gasto grandioso difícilmente se cuadrarán los gastos con los ingresos del Estado, lo que lleva a una política continuada de endeudamiento y hasta donde se llegue llegó.

** Los Fondos de Europa tardan más de la cuenta y cuanto mayor sea la tardanza mayor será la condicionalidad exigida por Bruselas y nuestros socios cada vez más frugales.

A su vez, lo Fondos la U. E. no viene todos a la vez ni sin condiciones, de forma, que la cuestión no solo está en recibirlos, sino también como gastarlos, de forma, que ayuden a la recuperación y no provoquen rechazos ni vetos en Europa.

** La recuperación se está ralentizando y no está llegando por ahora a la gente de a pie. La OCDE hunde nuestro PIB al 4,5%, situándonos a la cola de Europa.

** Los Ertes son un instrumento fallido y agotado en su actual configuración, si no van acompañado de medidas coyunturales inmediatas y eficaces, especialmente, a través de ayudas directas a las empresas solventes y/o recuperables.

Así mismo, es un hecho real que las empresas insolventes y zombis se multiplican agazapadas en préstamos ICO y en regulaciones de empleo ficticias, que camuflan empleos inexistentes.

El B. E. calcula, que actualmente el 40% de los negocios españoles arrastra problemas para cubrir sus gastos, mientras que más de un 14% ha alcanzado la insolvencia.

** Todos los esfuerzos y toda la propaganda están en las reformas del mercado laboral unidireccionales y de las pensiones con olvido de todo lo demás, por supuesto, con olvido manifiesto del paro y sus consecuencias perversas.

El número real de desempleados estructurales se sitúa ya en una cifra desconocida de millones de personas, y, además, la cifra de paro se distribuye de forma irregular por las CC. AA. y entre ellas mismas territorialmente, a la vez, que existen colectivos de trabajadores donde el desempleo es una verdadera tragedia: Jóvenes, mayores de 50 años y mujeres.

El asunto crucial para todos los españoles que es el desempleo y su tremenda tasa, casi innombrable, está desaparecido de la discusión pública, especialmente, de todos los poderes públicos con algunas exiguas excepciones.

España necesita urgentemente reducir su tasa de paro igualándola a la de la U.E., lo que implica la adopción de medidas eficaces para aumentar la riqueza productiva, mejorar la cualificación profesional de los trabajadores de forma continua y permanente, dictar normas que acrecienten la flexibilidad y mejoren todas las condiciones de trabajo, no solo los salarios, y, en definitiva, crear un marco de empleo que propicie un mercado de trabajo justo y equitativo, dominado por la mejora de la rentabilidad y la creación de riqueza.

N.B. El paro estructural en España supera cualquier magnitud razonable, pero si le unimos la deuda, el PIB decreciente, la inflación disparada, el déficit público, el gasto público descontrolado, la inseguridad jurídica y una recuperación renqueante, la incertidumbre que atenaza a los españoles se convertirá en una desgracia permanente, donde en primera fila estarán por mucho tiempo los millones de españoles en el paro.

Por otro lado, intentar solucionar el problema con el olvido es, como se está viendo, un disparate,  pero si, además, se disparan todos los demás asuntos enunciados, el desastre será insostenible, ya que, la recuperación económica y social de España entrará en un laberinto de salida imposible.

La postura inane tancredista no da solución a ningún problema, y, en España ya vamos sobrados de actitudes de quietud extrema, que solo llevan a la desesperanza.

Córdoba, a 1 de diciembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Asuntos pendientes (poderes públicos en espera y dedicados a sus necesidades básicas)

El estado de alarma aprobado contra el art. 116 de la C. E., ha supuesto, una limitación extraordinaria o de eliminación de nuestros derechos y libertades fundamentales consagrados en la Constitución de 1978, que tiene difícil encaje en nuestro Estado Social y Democrático de Derecho (art. 1.1 C. E.), aunque ese no es, el único asunto pendiente que tenemos en España, de manera, que conviene señalar algunas de esas prioridades que debemos de afrontar:

* La vacunación lenta y sin posibilidades de mejorar por ahora, de forma, que esta es sin la menor duda una prioridad.

* La concreción ante Bruselas del Plan de Recuperación, que debe aportar soluciones de conformidad con las exigencias de la U.E., que tiene fecha límite, aunque, luego se prorrogue ante la tardanza de algunos Países miembros.  

* La Seguridad Social con las pensiones al frente que exige unas reformas urgentes y que es uno de los escollos señalados y vigilados por la U. E.

* La reforma laboral que no puede ir contra las peticiones de Europa y que hay que concretar en el Plan, antes o después.

* La deuda.  España aparece como la 5ª. economía más endeudada del mundo, con una ratio sobre PIB del 120%, sólo por detrás de Japón, Grecia, Italia y Singapur. El Banco de España confirma que 2020 cerró con una deuda récord de 1,35 billones. En 2020 la deuda aumentó en 7,6 billones de euros y para 2021 se espera que la misma aumente en otros 3,2 billones de euros.

* El paro problema en el que somos los campeones de Europa, de manera, que nuestro desempleo real (paro oficial + ertes + inactivos + paro oculto + incapacitados permanentes sociales), sin la menor duda, supera la cifra de 6 millones de personas, además, está distribuido irregularmente por territorios y sectores productivos produciendo una tremenda desigualdad.

* El déficit público en aumento exponencial por un gasto público descontrolado.

* Las diferencias entre el sector público y el sector privado qué crece día a día en detrimento del último, que nos está llevando a una desigualdad inasumible. Es imposible, que un tercio de la población mantenga indefinidamente a dos tercios, pues los recursos a la deuda y al déficit tienen un límite.

* La recuperación creativa del tejido productivo afrontando las nuevas realidades económicas y de productividad, que exige medidas estructurales profundas y urgentes.

* La imprescindible recualificación de los trabajadores, adecuándoles a la nueva economía, lo que pasa necesariamente por una formación continua y de calidad.

* Resolver con rapidez los problemas de nuestro Estado de Derecho, haciendo verdadera la división de poderes y recuperando nuestros derechos y libertades.    

*** Es un hecho evidente, que todos los partidos políticos con sus gobiernos están implicados exclusivamente en las elecciones, cosa que imagino debe ser una prioridad para ellos, sin embargo, dejar en “estand by” todos los asuntos pendientes es una temeridad manifiesta, pues España no se puede paralizar completamente, máxime, cuando tenemos al poder judicial cautivo y maniatado, y, al Tribunal Constitucional dedicado a sus aventuras políticas, demostrando, que lo que debía ser un lugar de cobijo y amparo para los españoles, se ha convertido en un lodazal político.

Así mismo, es una realidad, que, sin la participación social en la toma de decisiones y su implementación, acompañada de una información veraz inmediata y completa, las posibles soluciones están ubicadas en el vacío.

La Constitución Española dice en su art. 1. 2., que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

En España el Estado de Derecho está diluyéndose y desapareciendo, mientras el español de a pie está cautivo e indefenso, en una incertidumbre y en una desconfianza crecientes, viendo como sus esperanzas desaparecen. Al pueblo del que emana la soberanía según la C. E., se le ningunea de forma permanente, a la vez, que se le pide responsabilidad y se le acusa de irresponsabilidad, mientras asiste incrédulo a la completa falta de ejemplaridad de los poderes públicos.

N.B.  La realidad es que asuntos pendientes hay bastantes, algunos de ellos muy urgentes, pero los poderes públicos de España están en espera y dedicados a sus necesidades básicas, que ciertamente no son las de los ciudadanos.

Ni que decir tiene, que un nuevo estado alarmante no resolvería nuestros problemas precitados, sino que los complicaría sin remedio, y, sin la menor duda, anularía la soberanía del Pueblo de nuevo, realizándose un despojo de la misma con claro abuso de derecho, de forma, que la confianza de los españoles en el estado de derecho se difuminaría aún más, máxime, cuando la división de poderes está en entredicho, y,cuando, además, se contemplan ciertas actuaciones de los poderes públicos hegemónicos y de algunos jueces embridados y dependientes de su ideología, despreciando el respeto a la ley, que el art. 10 de la Constitución consagra.

La única posición viable es intentar resolver los problemas citados con la participación de la sociedad civil, que ha demostrado una responsabilidad indiscutible y plena.  

Córdoba, a 20 de abril de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Deuda – inflación – ertes – paro – insolvencia (final del recorrido)

El Banco de España advierte, que solo con los ERTEs no se sale de la crisis. El director de Economía del Banco de España ha dicho: que los ERTEs dejarán de ser efectivos si la crisis se extiende a largo plazo y que son necesarias más medidas coyunturales para paliar al impacto de la pandemia en el empleo o en la actividad económica a medio y largo plazo.

Un dato terrible: El número de personas en ERTEs se dispara en 140.000 en once días de febrero.

*** Lo dicho es una realidad muy negativa, de forma, que ahora conviene señalar una serie de asuntos preocupantes, que enlazan con la advertencia del Banco de España, así:

** La deuda pública cierra 2020 con una histórica subida hasta el 117% del PIB.

** Inflación. Está empezando a dar señales de vida y tendrá su impacto en los tipos de interés de mercado, por lo que se empezará a percibir en las cuentas públicas.

Es un hecho, que los precios de la deuda están en máximos por las compras realizadas por el BCE, lo que quiere decir, también, que su rendimiento está en mínimos casi desconocidos y ello conlleva que una gran cantidad de bonos europeos tiene rendimientos negativos; es decir, que el comprador recibirá menos dinero de lo que invierte, lo que supone algo perverso en la política monetaria actual, sin olvidar, que esos rendimientos negativos incluyen la expectativa de una inflación nula o negativa.

Si las previsiones sobre la inflación crecen, por la razón que sea, la cotización de los títulos de deuda caería. Es decir, sus rendimientos aumentarían, aunque el BCE continuara dopando el mercado con la compra de bonos.

La política del BCE con tipos de interés a cero, se quiera aceptar o no, tiene fecha de caducidad, de manera, que en algunos Estados Miembros como Alemania se empiezan a ver movimientos de subida de los tipos de interés y la consiguiente inflación, hecho que tendrá consecuencias negativas en los países fuertemente endeudados.

** Ertes. Un instrumento fallido y agotado en su actual configuración, si no va acompañado de medidas coyunturales inmediatas y eficaces, especialmente, a través de ayudas directas a las empresas solventes y/o recuperables.

** Paro. El número real de desempleados se sitúa ya en los siete millones de personas, y, además, la cifra de paro se distribuye de forma irregular por las CC. AA. y entre ellas mismas territorialmente, a la vez, que existen colectivos de trabajadores donde el desempleo es una verdadera tragedia: Jóvenes, mayores de 50 años y mujeres.

** Empresas insolventes y empresas zombis.

El B. E. calcula, que actualmente el 40% de los negocios españoles arrastra problemas para cubrir sus gastos, mientras que más de un 14% ha alcanzado la insolvencia.

*** Por lo expuesto, brevemente, y, en síntesis, estamos al final del recorrido, de manera, que, o se adoptan de inmediato medidas eficaces para restaurar nuestro tejido económico, o llegará un momento en que la recuperación será a muy largo plazo, suponiendo que llegue algún día.

Por si faltara algo, los Fondos de Ayuda de la U. E., ya se sabe, que no llegarán antes de julio, suponiendo, que todo el viento sea favorable, y, por otro lado, la inmunidad de las vacunas, según lo que se ve y se oye, no llegará siendo optimistas hasta finales de septiembre.

En resumen, nos encontramos en una situación delicada, que exige una determinación política rápida y acertada, exenta de errores propios y con los máximos consensos, cosa que, por lo que se está viendo en España por los factores políticos, económicos y sanitarios, se presenta harto complicada.

N.B.  Es un hecho, que estamos casi al final del recorrido o, al menos, eso parece, si se mira la deuda, la previsión de inflación, el mercado de trabajo y los ertes fallidos, el paro y las posibles insolvencias y empresas zombis.

Además, por lo que se ve, no parece, que las fuerzas políticas en España estén por la labor de hacer las cosas bien y rápido, sin que se pueda decir, que se adopta una postura pesimista, pues lo que hay está a la vista de todos: Menos acuerdos de todos para sacar adelante el País, cualquier cosa.

Aquí y ahora, estamos en el todos contra todos y que salga “el sol por Antequera”.

Mientras en Europa estamos perdiendo prestigio y la confianza de todos los Estados que por ahora nos apoyan, cosa, que, si seguimos así, acabará mal, ya que nos pueden ver incapaces de iniciar una recuperación sólida y mantenida en el tiempo.

La imagen que proyectamos, es de desunión, de gasto altivo y de inacción positiva, de forma, que llegará un momento de ajustes de cuentas por la fuerza y de intervención de nuestra economía por Europa, con todos los efectos perversos que ello conllevará.

Córdoba, a 19 de febrero de 2021

Fo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

 

II. – Sector Público y Sector Privado (condonar solo la deuda pública del B. C. E. = acrecienta la desigualdad entre lo público y lo privado)

Los defensores a ultranza del sector público no se paran ante nada y sostienen, que, aumentado solo su sector por cualquier medio, el Estado lo soluciona todo y puede colocarnos a todos, pues están convencidos de estar en posesión de la verdad, aunque con seguridad ninguno de ellos ha trabajado en el sector privado y fuera del paraguas de lo público.

La última propuesta conocida de los salvadores públicos (de todos nosotros y de ellos mismos, por supuesto primero), es la condonación de la deuda pública en poder del Banco Central Europeo (BCE); se presentan como un grupo de economistas, a los que se han unido, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona y el Secretario de Estado de Derechos Sociales (responsable económico de UP) Nacho Álvarez.

Les da igual cualquier cosa, que aumente el sector público, salvo tomar medidas de ajuste y control del gasto público (gasto que siempre lo manejan ellos), pues, todo como dicen es una cuestión política, de forma, que el hecho de que sea ilegal según les leyes de la U. E. la anulación de la deuda, pasa a segunda fila, ya que, lo verdaderamente importante es seguir gastando sin mesura ni control en esas cosas, que ellos llaman, el interés general.

Casi el 25% de la deuda pública europea (2.500.000 millones de euros para toda Europa) se encuentra en manos del B. C. E., lo que en el caso español se cuantifica en más de 300.000 millones de euros. Como ejemplo de su desmesura, la compra masiva de deuda por parte del Banco Central Europeo (BCE) desde marzo de 2020, solo en España supone, que las adquisiciones del B. C. E. ascendieron al 38% del PIB el año pasado; así, los daños económicos provocados por la pandemia y las ayudas públicas aprobadas para apuntalar el empleo y el tejido productivo (como los ertes) y el gasto público descontrolado (como supone el crecimiento del empleo público) han disparado la deuda desde el 95,5% en 2019 al 120,3% en 2020.

Las consecuencias, a medio plazo, de su propuesta de condonación de la deuda no les importa a los defensores de lo público a cualquier precio, ya que, cancelando la deuda de inmediato la orgía de gasto puede volver a empezar, conducta que se puede resumir en una cita popular en Andalucía, “que salga el sol por Antequera”, dicho que se utiliza para expresar incertidumbre ante el resultado de alguna acción, pero con determinación para llevarla a cabo cueste lo que cueste. Es decir, que los que vengan después, que se las apañen como puedan.

La propuesta política de cancelar la deuda pública en manos del BCE, puede ser buena o mala, ilegal o no, pero lo que no puede ser, es que solo se aplique en una dirección; es decir, que solo se anule la deuda de los estados miembros en poder del Banco Central Europeo, dejando a todos los demás fuera, especialmente, al sector privado; en otras palabras, a la mayoría de los ciudadanos.

Es algo irrenunciable, que, si hay condonación de la deuda, debe ser para todos, incluidos los Bancos Nacionales que hayan comprado deuda pública de sus estados y todos los particulares que hayan contraído deudas con entidades bancarias o con cualquier entidad (pública o privada), ya que, de otra forma, la desigualdad y el diferencial entre el sector público y del sector privado sería alarmante.

Suponiendo, que se aceptara la propuesta de cancelación de la deuda y que, a la vez, se excluyera lo privado, se produciría un agravamiento de la diferencia inasumible entre ambos sectores, que conduciría a que entre esos mundos paralelos se abriera un abismo irrecuperable, pasando todo al dominio del sector público y dejando cualquier gasto en manos de los gobiernos de los estados miembros de la Unión, lo que excluiría por sí mismo, la posibilidad de cualquier gasto o inversión realizada por el sector privado, con todas las consecuencias perversas que ello conllevaría.

Dicho de otra forma, si se admite la condonación de la deuda pública en poder el B. C. E., habría que cancelar, también,  la deuda en poder de los bancos de los países miembros y la deuda de particulares y empresas con los bancos y/o entidades financieras, ya que, si se defiende la posibilidad política de utilizar el poder de creación monetaria del BCE para financiar la reconstrucción política y social bajo control democrático, sin duda, esa posibilidad debe ser de todos y para todos sin exclusión alguna, pues todas las medidas deberían ir destinadas, entre otras cosas, a reducir el nivel de desigualdad entre el sector público y el sector privado.

Por otro lado, habría que tener en cuenta, la compensación a aquellos Estados que han reducido su nivel de endeudamiento en lugar de pedir préstamos, aunque los intereses fueran negativos, sin olvidar, también, que se podría dañar la reputación y la independencia de los bancos centrales y de herramientas como los programas de compra de deuda implementados.

N.B.  Condonar solo la deuda pública en manos del B. C. E. de los estados miembros, se quiera admitir o no, acrecienta la desigualdad entre el sector público y el sector privado.

Ninguna nación puede prosperar y recuperarse sin que lo público y lo privado estén embridados, de manera, que no pueden existir mundos paralelos y sociedades desiguales, al haber personas discriminadas por pertenecer a uno u otro sector, como desgraciadamente, está ocurriendo en España y en la U. E., donde lo público se está convirtiendo en hegemónico postergando y eliminando al sector privado.

Los defensores de lo público a ultranza no deben olvidar, encaramados en lo público, que, sin la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, el país o los países corren el riesgo de quebrar.

Los razonamientos realizados y las conclusiones obtenidas son realidades difícilmente discutibles, ya que, frente a la evidencia no cabe una sola dirección de pensamiento excluyente, que siempre apunta a intereses privativos de grupo, opuestos al bien común de las sociedades democráticas.

Córdoba, a 7 de febrero de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.