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Deuda – inflación – ertes – paro – insolvencia (final del recorrido)

El Banco de España advierte, que solo con los ERTEs no se sale de la crisis. El director de Economía del Banco de España ha dicho: que los ERTEs dejarán de ser efectivos si la crisis se extiende a largo plazo y que son necesarias más medidas coyunturales para paliar al impacto de la pandemia en el empleo o en la actividad económica a medio y largo plazo.

Un dato terrible: El número de personas en ERTEs se dispara en 140.000 en once días de febrero.

*** Lo dicho es una realidad muy negativa, de forma, que ahora conviene señalar una serie de asuntos preocupantes, que enlazan con la advertencia del Banco de España, así:

** La deuda pública cierra 2020 con una histórica subida hasta el 117% del PIB.

** Inflación. Está empezando a dar señales de vida y tendrá su impacto en los tipos de interés de mercado, por lo que se empezará a percibir en las cuentas públicas.

Es un hecho, que los precios de la deuda están en máximos por las compras realizadas por el BCE, lo que quiere decir, también, que su rendimiento está en mínimos casi desconocidos y ello conlleva que una gran cantidad de bonos europeos tiene rendimientos negativos; es decir, que el comprador recibirá menos dinero de lo que invierte, lo que supone algo perverso en la política monetaria actual, sin olvidar, que esos rendimientos negativos incluyen la expectativa de una inflación nula o negativa.

Si las previsiones sobre la inflación crecen, por la razón que sea, la cotización de los títulos de deuda caería. Es decir, sus rendimientos aumentarían, aunque el BCE continuara dopando el mercado con la compra de bonos.

La política del BCE con tipos de interés a cero, se quiera aceptar o no, tiene fecha de caducidad, de manera, que en algunos Estados Miembros como Alemania se empiezan a ver movimientos de subida de los tipos de interés y la consiguiente inflación, hecho que tendrá consecuencias negativas en los países fuertemente endeudados.

** Ertes. Un instrumento fallido y agotado en su actual configuración, si no va acompañado de medidas coyunturales inmediatas y eficaces, especialmente, a través de ayudas directas a las empresas solventes y/o recuperables.

** Paro. El número real de desempleados se sitúa ya en los siete millones de personas, y, además, la cifra de paro se distribuye de forma irregular por las CC. AA. y entre ellas mismas territorialmente, a la vez, que existen colectivos de trabajadores donde el desempleo es una verdadera tragedia: Jóvenes, mayores de 50 años y mujeres.

** Empresas insolventes y empresas zombis.

El B. E. calcula, que actualmente el 40% de los negocios españoles arrastra problemas para cubrir sus gastos, mientras que más de un 14% ha alcanzado la insolvencia.

*** Por lo expuesto, brevemente, y, en síntesis, estamos al final del recorrido, de manera, que, o se adoptan de inmediato medidas eficaces para restaurar nuestro tejido económico, o llegará un momento en que la recuperación será a muy largo plazo, suponiendo que llegue algún día.

Por si faltara algo, los Fondos de Ayuda de la U. E., ya se sabe, que no llegarán antes de julio, suponiendo, que todo el viento sea favorable, y, por otro lado, la inmunidad de las vacunas, según lo que se ve y se oye, no llegará siendo optimistas hasta finales de septiembre.

En resumen, nos encontramos en una situación delicada, que exige una determinación política rápida y acertada, exenta de errores propios y con los máximos consensos, cosa que, por lo que se está viendo en España por los factores políticos, económicos y sanitarios, se presenta harto complicada.

N.B.  Es un hecho, que estamos casi al final del recorrido o, al menos, eso parece, si se mira la deuda, la previsión de inflación, el mercado de trabajo y los ertes fallidos, el paro y las posibles insolvencias y empresas zombis.

Además, por lo que se ve, no parece, que las fuerzas políticas en España estén por la labor de hacer las cosas bien y rápido, sin que se pueda decir, que se adopta una postura pesimista, pues lo que hay está a la vista de todos: Menos acuerdos de todos para sacar adelante el País, cualquier cosa.

Aquí y ahora, estamos en el todos contra todos y que salga “el sol por Antequera”.

Mientras en Europa estamos perdiendo prestigio y la confianza de todos los Estados que por ahora nos apoyan, cosa, que, si seguimos así, acabará mal, ya que nos pueden ver incapaces de iniciar una recuperación sólida y mantenida en el tiempo.

La imagen que proyectamos, es de desunión, de gasto altivo y de inacción positiva, de forma, que llegará un momento de ajustes de cuentas por la fuerza y de intervención de nuestra economía por Europa, con todos los efectos perversos que ello conllevará.

Córdoba, a 19 de febrero de 2021

Fo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

 

II. – Sector Público y Sector Privado (condonar solo la deuda pública del B. C. E. = acrecienta la desigualdad entre lo público y lo privado)

Los defensores a ultranza del sector público no se paran ante nada y sostienen, que, aumentado solo su sector por cualquier medio, el Estado lo soluciona todo y puede colocarnos a todos, pues están convencidos de estar en posesión de la verdad, aunque con seguridad ninguno de ellos ha trabajado en el sector privado y fuera del paraguas de lo público.

La última propuesta conocida de los salvadores públicos (de todos nosotros y de ellos mismos, por supuesto primero), es la condonación de la deuda pública en poder del Banco Central Europeo (BCE); se presentan como un grupo de economistas, a los que se han unido, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona y el Secretario de Estado de Derechos Sociales (responsable económico de UP) Nacho Álvarez.

Les da igual cualquier cosa, que aumente el sector público, salvo tomar medidas de ajuste y control del gasto público (gasto que siempre lo manejan ellos), pues, todo como dicen es una cuestión política, de forma, que el hecho de que sea ilegal según les leyes de la U. E. la anulación de la deuda, pasa a segunda fila, ya que, lo verdaderamente importante es seguir gastando sin mesura ni control en esas cosas, que ellos llaman, el interés general.

Casi el 25% de la deuda pública europea (2.500.000 millones de euros para toda Europa) se encuentra en manos del B. C. E., lo que en el caso español se cuantifica en más de 300.000 millones de euros. Como ejemplo de su desmesura, la compra masiva de deuda por parte del Banco Central Europeo (BCE) desde marzo de 2020, solo en España supone, que las adquisiciones del B. C. E. ascendieron al 38% del PIB el año pasado; así, los daños económicos provocados por la pandemia y las ayudas públicas aprobadas para apuntalar el empleo y el tejido productivo (como los ertes) y el gasto público descontrolado (como supone el crecimiento del empleo público) han disparado la deuda desde el 95,5% en 2019 al 120,3% en 2020.

Las consecuencias, a medio plazo, de su propuesta de condonación de la deuda no les importa a los defensores de lo público a cualquier precio, ya que, cancelando la deuda de inmediato la orgía de gasto puede volver a empezar, conducta que se puede resumir en una cita popular en Andalucía, “que salga el sol por Antequera”, dicho que se utiliza para expresar incertidumbre ante el resultado de alguna acción, pero con determinación para llevarla a cabo cueste lo que cueste. Es decir, que los que vengan después, que se las apañen como puedan.

La propuesta política de cancelar la deuda pública en manos del BCE, puede ser buena o mala, ilegal o no, pero lo que no puede ser, es que solo se aplique en una dirección; es decir, que solo se anule la deuda de los estados miembros en poder del Banco Central Europeo, dejando a todos los demás fuera, especialmente, al sector privado; en otras palabras, a la mayoría de los ciudadanos.

Es algo irrenunciable, que, si hay condonación de la deuda, debe ser para todos, incluidos los Bancos Nacionales que hayan comprado deuda pública de sus estados y todos los particulares que hayan contraído deudas con entidades bancarias o con cualquier entidad (pública o privada), ya que, de otra forma, la desigualdad y el diferencial entre el sector público y del sector privado sería alarmante.

Suponiendo, que se aceptara la propuesta de cancelación de la deuda y que, a la vez, se excluyera lo privado, se produciría un agravamiento de la diferencia inasumible entre ambos sectores, que conduciría a que entre esos mundos paralelos se abriera un abismo irrecuperable, pasando todo al dominio del sector público y dejando cualquier gasto en manos de los gobiernos de los estados miembros de la Unión, lo que excluiría por sí mismo, la posibilidad de cualquier gasto o inversión realizada por el sector privado, con todas las consecuencias perversas que ello conllevaría.

Dicho de otra forma, si se admite la condonación de la deuda pública en poder el B. C. E., habría que cancelar, también,  la deuda en poder de los bancos de los países miembros y la deuda de particulares y empresas con los bancos y/o entidades financieras, ya que, si se defiende la posibilidad política de utilizar el poder de creación monetaria del BCE para financiar la reconstrucción política y social bajo control democrático, sin duda, esa posibilidad debe ser de todos y para todos sin exclusión alguna, pues todas las medidas deberían ir destinadas, entre otras cosas, a reducir el nivel de desigualdad entre el sector público y el sector privado.

Por otro lado, habría que tener en cuenta, la compensación a aquellos Estados que han reducido su nivel de endeudamiento en lugar de pedir préstamos, aunque los intereses fueran negativos, sin olvidar, también, que se podría dañar la reputación y la independencia de los bancos centrales y de herramientas como los programas de compra de deuda implementados.

N.B.  Condonar solo la deuda pública en manos del B. C. E. de los estados miembros, se quiera admitir o no, acrecienta la desigualdad entre el sector público y el sector privado.

Ninguna nación puede prosperar y recuperarse sin que lo público y lo privado estén embridados, de manera, que no pueden existir mundos paralelos y sociedades desiguales, al haber personas discriminadas por pertenecer a uno u otro sector, como desgraciadamente, está ocurriendo en España y en la U. E., donde lo público se está convirtiendo en hegemónico postergando y eliminando al sector privado.

Los defensores de lo público a ultranza no deben olvidar, encaramados en lo público, que, sin la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, el país o los países corren el riesgo de quebrar.

Los razonamientos realizados y las conclusiones obtenidas son realidades difícilmente discutibles, ya que, frente a la evidencia no cabe una sola dirección de pensamiento excluyente, que siempre apunta a intereses privativos de grupo, opuestos al bien común de las sociedades democráticas.

Córdoba, a 7 de febrero de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Gasto público – deuda – tipos negativos – una mentira (hechizados por BCE)

El gasto público en España se viene pagando, en gran medida, acudiendo a la deuda, de forma, que a pesar de los Fondos de Recuperación de la U. E. (cuando lleguen), el peso de la deuda en la financiación del tremendo gasto público será muy importante e irrenunciable por ahora. No hay más que ver el gasto de la Seguridad Social (pensiones, etc.) y el resto del gasto público para comprender, que ni con los ingresos del Estado por impuestos, ni con los fondos europeos, será posible prescindir del dinero procedente de la deuda que seguirá aumentando, ya que, el Gobierno de España no está por la labor de realizar ajustes estructurales en el gasto público, no hay más que seguir la deriva de nuestro gasto en aumento constante e improductivo para comprender hacia donde irá nuestra deuda.

El BCE, además, ha ido asumiendo parte de esa deuda en claro aumento, de manera, que más pronto que tarde llegará a su tope, y, no quedará otra, que acudir a los mercados a colocar nuestra deuda, que mientras los tipos de interés sean negativos no habrá problemas, pero si los inversores pierden la confianza y los intereses suben la situación será muy complicada.

Parece oficialmente, que España ha terminado 2020 con una deuda pública del 120% del PIB o muy superior (ya que domina la opacidad casi absoluta), un déficit fiscal por encima del 11% y una desaceleración económica sobre el 12% del PIB, pero, curiosamente, se habla por los “mentideros” de la magia del BCE al dopar la deuda pública y diciendo, además, que es sostenible, aunque la verdad es que todo se mantiene por la falacia de los tipos negativos, de los que los ciudadanos de a pie están excluidos.

El Gobierno de España pueden emitir deuda pública hasta un cierto listón, de manera que, más allá de ese límite real, las consecuencias serán un incumplimiento total o un incumplimiento parcial en forma de inflación.

En España si la deuda sirve para generar crecimiento y productividad el camino sería aceptable, ya que, solo si los fondos recaudados a través de la deuda emitida se invierten en proyectos de infraestructura con rendimiento real la solución llegará, pero si el dinero se gasta solo en apoyo de políticas sociales subsidiadas sin productividad, el incumplimiento se alcanzará más pronto que tarde.

Desgraciadamente, el Gobierno de España no va a poner en marcha programas de ajustes y austeridad por su coste político, que no quiere asumir, (no hay más que examinar los Presupuestos del Estado aprobados), mientras que, tampoco, podrá aumentar la recaudación con más impuestos de manera suficiente, aunque siempre podrá no pagar la deuda, algo casi descartable por ahora, razón por la que, sin duda, dado el rumbo de nuestro gasto aparecerá la inflación, porque se habrán alcanzado los límites de la deuda que podemos pagar.

Que conste, que no tomo una postura pesimista, al contrario, creo, que se quieren tomas medidas de control del gasto público, como las anunciadas en relación con la S. S., sin embargo, temo que serán insuficientes, aunque por ahora aguantaremos con los fondos europeos de recuperación, pero si no restablecemos nuestro sistema productivo y reestructuramos el gasto hacia la inversión productiva y hacia la rentabilidad, el límite de nuestra deuda está más cerca que lejos.

N. B.  La deuda empujada por el gasto improductivo, aunque sigan por ahora los tipos negativos, llegará a un límite insoportable, y, la mentira dopada del BCE se romperá en un hechizo real de posibles impagos en cualquiera de sus formas.

Si continuamos el camino marcado en los Presupuestos aprobados, es una realidad, que vamos abocados a un terreno perverso, ya que, que los fondos de recuperación de la U. E. solo cubrirán un tercio de nuestras necesidades de gasto, los ingresos del Estado (aunque se suban impuestos, en estos momentos de ruina una política desacertada) serán insuficientes y la deuda llegará a su límite de no retorno.

La magia del BCE dopando la deuda pública no puede ser para siempre, digan lo que digan, máximo dos años, después vendrá la realidad si no cambiamos el rumbo, sin olvidar, que los ciudadanos no perciben en su día a día las ventajas de los tipos negativos de interés, que solo llega con claridad a los poderes públicos y sus allegados financieros.

Solo existe una solución aceptable, reestructurar el gasto público hacia la inversión y la productividad, realizando todos los ajustes que sean necesarios, pero siempre con respeto a nuestros derechos y libertades constituciones, con igualdad social y sin que exista discriminación en ningún colectivo y/o territorio.

Córdoba, a 4 de enero de 2021

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Buena mala noticia (BCE + deuda = 500.000 millones)

La noticia es, que el BCE ha ampliado su programa de compras de emergencia por la pandemia (PEPP) en 500.000 millones de euros, hasta un total de 1,85 billones, y lo prolonga hasta marzo de 2022. Es decir, el BCE sale al rescate de Europa, aumentando el programa de compra de deuda en 500.000 millones.

Sobre ello hay que hacer ciertas puntualizaciones:

* Es conocido y aceptado generalmente, que la política monetaria es una medida eficaz para el corto plazo, aunque, según se está viendo nunca para en el largo plazo, que permita a ninguna área económica salir de un problema tan delicado como el que tenemos en la U. E., especialmente en algunos países como España. Es decir, es como establecer una barrera temporal, que retardará el problema, pero que si no tomamos medidas llegará y nos arrastrará,

Los beneficiados serán los Estados no sus ciudadanos, ya que, la medida del BCE perjudica, sin duda, a las personas de la clase media, que se quedarán sin sus activos tradicionales, y, tendrán que salir de posiciones seguras hacia terrenos desconocidos para ellos buscando alguna rentabilidad.

Por ejemplo: España tendrá intereses negativos en su venta de deuda, pero ya tenemos una ratio de deuda del 120% sobre el PIB y no sabemos hasta dónde puede llegar, porque el gran problema está medio y largo plazo, en que algún día habrá que empezar devolverla.

También es cierto, que los bancos y entidades financieras pondrán sus créditos a resguardo, intentando controlar la morosidad e exigiendo garantías, estando por ver, hasta dónde llegarán los estados con la extensión de sus avales y demás medidas para cubrir riesgos. De forma, que ya se está viendo, que hay empresas y personas con dificultades para obtener créditos y/o renovar los que tienen.

* Los estados aumentan sus gastos y nadie pone en duda que sea necesario, el problema reside en que muchos de esos gastos pueden ser un derroche, que agravará el problema, como estamos viendo en España con sus “presupuestos”, donde el gasto aumenta de forma desproporcionada (200.000 millones), se anuncian subidas de impuestos y es más que previsible una reducción de la recaudación (de los ingresos del Estado).

* En resumen, estamos en una situación muy complicada, de manera, que el aumento del programa de compra de deuda en 500.000 millones de B. C. E., a largo plazo, puede ser una trampa mortal, sobre todo, si de dilapida el dinero en gastos inútiles e innecesarias, de forma, que será pan para hoy y hambre para mañana.

La medida del BCE es atractiva en principio, como cortafuegos, pero a largo plazo será una opción con doble filo, de forma, que los Estados deben tomar medidas estructurales de fondo suficientes y eficaces, porque, además, tenemos problemas que solucionar con urgencia: Desempleo, pensiones, gasto, déficit, y, un larguísimo etc., como es recuperar y transformar nuestro tejido productivo hacia uno más sostenible, que permita mejorar la productividad y los salarios. Está claro, que el modelo turismo no es suficiente ni se podrá mantener para siempre en auge, al nacer mercados que serán más baratos.

N.B. La noticia del B. C. E., por lo expuesto, es una buena mala noticia, ya que, sin duda, es una medida atractiva, -en principio, como cortafuegos, pero a largo plazo será una opción con doble filo.

Si España no realiza una reforma de su tejido productivo, iniciando un nuevo camino hacia la competitividad y la productividad, y, desaprovechamos los Fondos de Recuperación de la U. E. con los que podemos tener una oportunidad, caeremos en un tremendo error difícil de reparar. Dicho de otra forma, si nos equivocamos de dirección, la sociedad presente y todas las generaciones futuras difícilmente nos lo perdonaran.

Lo digo, una vez más, España no podrá soportar por más tiempo sin soluciones inmediatas y eficaces, la tasa letal para la sociedad de desempleo estructural, que mantenemos desde hace tantos años y agravándose, pues, está muy claro, que el Estado español, diga lo que diga el Gobierno, será imposible, que nos tenga a todos subsidiados y asistidos, sosteniendo a largo plazo un gasto público inasumible para la riqueza que producimos.

Córdoba, a 11 de diciembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Desempleo – Deuda – Déficit (capacidad productiva desequilibrada- medidas concretas e información veraz)

El FMI publicita augurios funestos para nuestra economía con una contracción, que llegará al 13% del PIB este año. Es decir, que estamos en una situación muy complicada y de difícil salida, con desequilibrios a nivel de deuda, déficit o desempleo, que se harán permanentes y se enquistarán creciendo niveles aún desconocidos, sin olvidar aquí, el deterioro permanente de nuestra capacidad productiva, que casi paralizada en sus sectores más importantes del País, sigue en estado latente sin conseguir despegar, además, con enormes desequilibrios territoriales.

La deuda en relación al PIB, según el Banco de España, llegará al 122%, mientras que el déficit superará el 10%, razón por la que España tendrá poca o ninguna capacidad para actuar. Solo un dato, en operaciones realizadas entre marzo y mayo, España ha colocado, en los programas PSPP y PEPP del Banco Central Europeo, un total de 31.746 millones de euros.

Todos los organismos públicos, nacionales y extranjeros, están de acuerdo, aunque, en mi opinión las cifras que manejan son muy prudentes, quizás porque quieren insuflar confianza.

En cuanto al empleo, el FMI prevé que la economía española alcance un nivel de desempleo, que podría llegar a situarse por encima del 20%. Esos cálculos del FMI son muy conservadores para España, ya que, si no fijamos en Andalucía la tasa de paro se disparará por encima del 40% de la población activa y con una duración de varios años.

Por otro lado, no debemos olvidar, que hemos estado confinados y con la economía prácticamente parada y, que desgraciadamente, ahora no existe la marcha atrás, de manera que tenemos que seguir adelante sin remedio, o todos, si no morimos del coronavirus, moriremos de hambre. No es posible un nuevo parón y no queda otra que seguir adelante. Tampoco, debemos olvidar, que hay que evitar, si o si, los rebrotes de la Covid-19, que está asomando de nuevo su cara oscura y peligrosa por toda España. Esa realidad obliga a que el Gobierno (con todos los gobiernos CC. AA., Ayuntamientos, Diputaciones, etc. etc.) debe controlar todas las fronteras (terrestres, marítimas y aéreas), sin olvidar cualquier otro posible foco de rebrote; a la vez, que la sociedad civil sin exclusiones debe cumplir todas las medidas preventivas a rajatabla.  Si no cumplimos todos, si no se hace así, pronto, estaremos todos en situación límite y, además, arruinados sin posibilidad de recuperación.

Sin duda, que todo lo dicho debería ser nuestra máxima preocupación, pues, querer hablar de desescaladas y de recuperación suena a palabras vacías y hueras, si a la vez, no contemplamos las realidades de la deuda, del déficit, del empleo, así como, de las empresas y de cómo reiniciar nuestra capacidad productiva, eliminando, a la vez, cualquier desequilibrio económico y/o territorial.

Si no lo hacemos así,

¿cómo se pagarán las pensiones y toda la asistencia social necesaria en el futuro?

¿alguien cree de verdad, que Europa nos socorrerá sin límites de tiempo y dinero y sin durísimas condiciones?

En resumen, que, el FMI, el BCE, la U.E., el Banco de España y el Gobierno, junto con todos los partidos políticos, nos digan claramente a los españoles, ¿qué medidas se van a adoptar y a que costo?

Entiendo, que, por ahora, seguimos como siempre, sin una información veraz en todos los sentidos (político, sanitario, económico, etc.), ya que, es evidente, que, sin una información completa, inmediata, permanente y real, la sociedad civil estará siempre indefensa y sin capacidad de reacción.

N.B.   Si no adoptamos soluciones adecuadas y eficaces para las situaciones de desempleo – deuda – déficit – reinicio de nuestra capacidad productiva, con medidas estructurales concretas, rompiendo todos los desequilibrios (económicos y territoriales) con base en información veraz inmediata, completa y permanente, vamos directos al abismo económico y social.

Córdoba, a 28 de junio de 2020

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.