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Apretarse el cinturón – gasto público y más (subidas de impuestos – cambio de criterio y desinformación veraz)

La Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha dicho ante la prensa, “que nunca más diremos que hay que ajustarse el cinturón“, prometiendo más gasto en prestaciones por desempleo y una reforma laboral, que va a -provocar una auténtica revolución en el mercado de trabajo español-.

“Apretarse el cinturón” es una expresión, usada en tiempos de crisis, pero devaluada, a veces, por los que la usan en la banalidad, que significa, hacer el esfuerzo de reducir gastos superfluos con el fin de ahorrar por necesidades económicas.

La verdad es que cualquiera estará de acuerdo con la Sñrª. Yolanda Díaz, por supuesto el que escribe también, ya que, la clase media y baja en España está en la ruina, de forma, que pedirle más sacrificios y ajustes suena a despropósito, aunque todos sabemos que el cinturón se aprieta por muchos agujeros.

Digo esto, porque ya es público, que el Gobierno de España ha enviado a Europa su Plan de Reformas (oficialmente llamado Plan de Reconstrucción, Resiliencia y Transformación, del que la Airef dice: -que España es la única potencia de la UE que no concreta medida alguna-) prometiendo a la U. E. una subida impositiva global de casi 79.000 millones, que casi todos los expertos llaman “sablazo fiscal”, “impuestazo” o términos parecidos, y, que todos admiten, que recaerá sobre las clases medias y bajas sin remedio, de manera, que se quiera ver cómo se vea o se llame como se llame, es una forma de “apretarse el cinturón”, sumando muchos agujeros del mismo hasta la estrangulación fiscal de los españoles; salvo que, cobrar por usar las autovías, subir el Iva y el Irpf, aprobar las tasas Google y Tobin, subir los impuestos de sucesiones y patrimonio, etc., etc. solo sean en realidad un regalo a los ciudadanos.

Está muy claro, que hay muchas maneras de ver las cosas, pero, que se mire como se mire, es lo cierto, que el cinturón a los españoles cada día que pasa les aprieta más, ya que, “la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”, como dijo Antonio Machado, que significa, -que la verdad no depende de quien la diga-.

La Ministra de Hacienda, Dñª. María Jesús Montero dijo el pasado año: Se lo voy a decir con mucha claridad: Este Gobierno no va a subir los impuestos a la clase media ni a la clase trabajadora.

El Plan de Reformas enviado a Bruselas (que el Gobierno ha presentado varias veces sin cuantificar), conlleva una subida histórica de los impuestos a las clases medias y trabajadoras para contrarrestar el desastre de sus cuentas, prometiendo mayor recaudación.

El Gobierno Central del Presidente Sánchez podría haber optado por otra solución para cuadrar las cuentas del Estado, que sería eliminar y reducir un gasto público disparatado, que tenemos y soportamos. Se trataría, como han hecho otros países, de eliminar el gasto innecesario e improductivo y administrarse con arreglo a las normas de ortodoxia más elementales; dicho de otra forma, se trataría simplemente de administrarse bien, como se dice tradicionalmente, como un buen padre de familia.

Sin embargo, se ha optado por todo lo contrario, más gasto público sin control alguno, y, alza fiscal indiscriminada para paliar unas cuentas públicas insostenibles.

El Gobierno ha aprobado unos PGE para 2021 con una cifra de gasto desmesurada (excesiva), alcanzando 456.073 millones; de forma, que si el gasto público se redujera solo un 15% tendríamos 68.410,9 millones de euros más, lo que supone una cantidad parecida, a lo que el Gobierno de España ha prometido a Bruselas recaudar de más por impuestos.

Ahora, además, hay un cambio de criterio del Gobierno de España, que justifica su incremento impositivo, afirmando que Europa nos impone una subida de impuestos.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero se desdice y afirma con desparpajo:

<< Que los países europeos no querían endeudarse para dar a España 140.000 millones, si aquí no se subían los ingresos fiscales.

No podemos ir a Europa a exigir que pongan 140.000 millones de euros para España sin acometer las reformas que nos piden para ir aproximándonos a la UE en términos de presión fiscal y recaudación.

La ministra justifica su cambio de postura fiscal afirmando, que España <está muy por debajo de la media en la recaudación fiscal en Europa>, suponiendo una brecha de 7,2 del PIB, lo que implica unos 80.000 millones de euros >>.

Es decir, se promete a Europa aumentar la recaudación a base de impuestos; aunque hay que señalar un -pero- a tener muy en cuenta, ya que, el Gobierno pretende alcanzar la cifra de ingresos de 275.2 millones de euros en este año 2021, pero, por las cifras de recaudación de la Agencia Tributaria, parece complicado llegar a esos ingresos que quiere Hacienda.

El trallazo fiscal a los españoles va a ser tremendo, y, el argumento del Gobierno acerca de que sus subidas de impuestos sólo afectan a una minoría, no se lo cree nadie, ya que, serán las clases medias y bajas las que soportarán el impuestazo.

En román paladino, –apretando el cinturón hasta sus últimos agujeros-. La Sñrª. Montero lo ha dicho de forma clara y concisa, sin adornos ni complicaciones.

Cuando se quiere iniciar la senda de la recuperación, subir impuestos indiscriminadamente es casi suicida, de forma, que se imponen por el Gobierno de España aumentos impositivos desacertados en el momento más contraindicado, máxime, cuando todos los países del entorno van en otra dirección, basándose en una falacia europea, ya que, lo que la U. E. pide, es reducir el déficit y la deuda, cuadrando unas cuentas por ahora inverosímiles.

La promesa a Europa debería ir en la dirección contraria a la marcada por la Ministra de Hacienda y el Gobierno de España, cuadrando las cuentas por medio de la reducción del gasto público, eliminando los gastos innecesarios e improductivos, y, realizando una administración rigurosa, que es la única opción aceptable en estos momentos de ruina, sin olvidar las reformas estructurales profundas, que permitan regenerar nuestro tejido productivo y llevar nuestro mercado laboral a la senda de su reconversión creando empleo.

Si no se hace así, con seguridad el apretón del cinturón nos ahogará a todos, ya que, la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

Para terminar, lo peor de todos estos cambios de criterio y de la exprimidora fiscal enarbolada por el Gobierno, son las homilías, las peroratas, las soflamas o como quieran Uds. llamarlas de las ministras y ministros, que nos atizan sin mesura ni piedad sobre más aumentos de impuestos, de reajustes en los tipos de IVA, de eliminación de exenciones, deducciones y bonificaciones fiscales, que, sin duda, acabará con un castañazo fiscal injustificable e inasumible por los españoles, cuando la situación de ruina nos tiene a todos sumidos en la desesperanza, agravado todo, si es posible empeorar, con una falta absoluta de inseguridad jurídica que destruye la poca confianza que les queda a los ciudadanos de la calle.

N.B.  Apretarse el cinturón unos cuantos agujeros hasta el límite, con más gasto público y más subidas de impuestos en estos momentos de crisis, es un disparate propio de un Gobierno, que vive en un mundo paralelo alejado de la realidad.

A destacar:

* La Ministra de Hacienda, Sñrª. Montero, da marcha atrás y abre la puerta a retrasar las alzas fiscales, si el PIB no recupera su nivel precrisis

* La Vicepresidenta 3ª. y Ministra de Trabajo, Sñrª.  Díaz, promete que -nunca más oiremos decir a un gobierno que toca ajustarse el cinturón-.

Como siempre, queda todo muy claro: “No, pero si, que sí que no, que será sí”.

Esto es, lo que se llama derecho a una información veraz, que consagra el art. 20 de la C. E.

Córdoba, a 12 de mayo de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Mascarillas por mandato legal (no, pero si Sr. Simón)

Se ha hecho pública ayer, la Ley 2/2021, de 29 de marzo, de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. 

(Disposición final octava. Entrada en vigor. La presente Ley entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado», sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 2 respecto del ámbito de aplicación).

Artículo 6. Uso obligatorio de mascarillas.

<< 1. Las personas de seis años en adelante quedan obligadas al uso de mascarillas en los siguientes supuestos:

a) En la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público.

b) En los medios de transporte aéreo, marítimo, en autobús, o por ferrocarril, así como en los transportes públicos y privados complementarios de viajeros en vehículos de hasta nueve plazas, incluido el conductor, si los ocupantes de los vehículos de turismo no conviven en el mismo domicilio. En el caso de los pasajeros de buques y embarcaciones, no será necesario el uso de mascarillas cuando se encuentren dentro de su camarote.

2. La obligación contenida en el apartado anterior no será exigible para las personas que presenten algún tipo de enfermedad o dificultad respiratoria que pueda verse agravada por el uso de la mascarilla o que, por su situación de discapacidad o dependencia, no dispongan de autonomía para quitarse la mascarilla, o bien presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su utilización.

Tampoco será exigible en el caso de ejercicio de deporte individual al aire libre, ni en los supuestos de fuerza mayor o situación de necesidad o cuando, por la propia naturaleza de las actividades, el uso de la mascarilla resulte incompatible, con arreglo a las indicaciones de las autoridades sanitarias.

3. La venta unitaria de mascarillas quirúrgicas que no estén empaquetadas individualmente solo se podrá realizar en las oficinas de farmacia garantizando unas condiciones de higiene adecuadas que salvaguarden la calidad del producto. >>

 La ley es muy clara, las mascarillas en general son obligatorias en todo el territorio nacional (incluso al aire libre y con distancia física), así que, sin entrar a valorar la constitucionalidad del mandato, lo expuesto supone un cambio de criterio de grandes dimensiones, respecto a lo que el Ejecutivo Central venía manteniendo desde hace más de un año.

El Sr. Simón, D. Fernando, director del CCAES y factótum del Gobierno en asunto de la pandemia, en su momento dijo: No es necesario que la población use mascarillas.

Fernando Simón explicó (Cadena Ser – 29-04-20) por qué el uso de mascarillas no es obligatorio, aunque la recomendación es fuerte.

Es cierto, que con las mascarillas el Sr. Simón no se ha cortado el pelo nunca, así, en una de sus ruedas de prensa ha calificado de “egoístas” a las mascarillas FFP2, después, como en todas sus predicciones, ya sabemos lo que ha pasado.

Lo relevante en este vidrioso asunto de las mascarillas es el cambio de criterio radical del Gobierno, que nadie explica de mascarillas no y mascarillas si y ahora obligatorias por ley.

Es lo cierto, que ya estamos acostumbrados a los cambios del Gobierno, pero aquí hay algo mucho más importante, ya que, tenemos más de 100.000 muertos y casi 4 millones de contagiados, y eso es un problema que alguien debería de explicar y asumir responsabilidades, de manera, que el Gobierno es necesario que responda a algunas preguntas:

¿Por qué se dijo que las mascarillas no eran necesarias y ahora se imponen obligatoriamente por mandato legal?

¿Cuántas muertes ha costado el no usar mascarillas?

¿Cuántas compras se han realizado de mascarillas por el M. de Sanidad, en que condiciones y cuantas compras ha resultado fallidas?

¿El Comité de Expertos y el Sr. Simón (director del CCAES) por qué no explican a los españoles este cambio brusco de criterio?

¿Por qué en este asunto de las mascarillas no ha existido información veraz y quién es el responsable de esta falta de información a los españoles?

¿Alguien del Gobierno ha asumido o asumirá alguna responsabilidad en este asunto de las mascarillas, cuando se decía no son necesarias, que tantos fallecimientos ha costado y tantísimos contagios ha producido?

*** Ninguna explicación, pero si coerción por parte del Gobierno, de manera, que la opacidad es absoluta y nadie sabe realmente, ¿por qué?, hay que llevar la mascarilla ahora obligatoriamente, pues nadie con responsabilidad pública ha salido a detallar los motivos de dicha imposición legal.

Es inadmisible, que los ciudadanos sigamos instalados en la oscuridad informativa por parte del Gobierno, ya que, para la participación social en la toma de decisiones y su implantación responsable por los españoles, es imprescindible contar con información veraz completa e inmediata.

Información veraz, que es un derecho y un mandato recogido en el C. E. en su art. 20, que dice:

<< 1.- Se reconocen y protegen los derechos: d). A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

2.– El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.>>

Se dirá, que lo que digo es una petición fantasiosa, pero, a pesar de todo, es una realidad incuestionable, que sin la participación informada de los españoles será imposible cumplir la ley, ya que, si los ciudadanos no perciben la misma como participación consciente y aceptada libremente, la obligación nacida de la ley será de imposible cumplimiento, máxime, cuando todos los sujetos destinatarios de mandato legal están más que hartos de los sustos, de las imposiciones y de las restricciones de sus derechos inexplicadas, por muchas que sean las sanciones establecidas. 

Una ley que no es aceptada por el pueblo es de imposible cumplimiento, de forma, que se impone una información al mismo veraz, completa e inmediata en el asunto de las mascarillas, si se quiere que la norma se cumpla por los españoles, sobre todo, porque los ciudadanos siente solo obligaciones, mientras ven a los poderes públicos dominantes enzarzados en guerrillas de poder, sin que ellos puedan hacer nada, pues los tribunales está silentes y cautivos, y,  solo les queda la protesta en cualquiera de sus formas.

 Si a todo lo anterior se une, la falta de respeto a la Ley por los poderes públicos; las actuaciones ilegales de una policía autoritaria que machaca a los ciudadanos y derriba puerta en domicilios inviolables según la C. E, vulnerando derechos fundamentales; la anulación de la división de poderes con leyes urgentes que secuestran al poder judicial y a su Consejo; el estado de alarma inconstitucional y prorrogado en exceso legal; y, así, un larguísimo etc. de desafueros; que duda cabe, que los ciudadanos no colaborarán, el en cumplimiento de una ley que no aceptan ni comparten, por muchas que sean las sanciones y los policías que se pongan para vigilarlos.

Es un hecho cierto, que en las sociedades libres y democráticas la política del miedo nunca da resultados, por mucho que pueda empujar una policía autoritaria con actuaciones inconstitucionales, como la de la patada en la puerta.

*** Es evidente por todo lo expuesto, que estoy en desacuerdo con el sistema implementado en España de confinamientos y limitaciones de los derechos y libertades constitucionales en la lucha contra la pandemia, de forma, que, sin duda, otro modelo es posible para combatir la epidemia basado en la información veraz a la población, la educación y la formación continuada, solicitando, así mismo, a los ciudadanos su participación y colaboración en el control y lucha contra la enfermedad, como se ha hecho en otros países, como Suecia.

Confinar a los españoles, restringir sus derechos y libertades, realizando a la vez una política de opacidad informativa sin ningún tipo de información veraz, lleva a un engaño colectivo y a la ruina económica y social, mientras la sanidad no mejora ostensiblemente, por la sencilla razón de que los confinamientos masivos son contraproducentes, ya que, no se impide que el virus circule, al existir una parte de los ciudadanos que siguen trabajando y, además, se crea la falsa convicción que el virus se está controlando, lo que implica un aumento del riesgo, al abandonar la población los cuidados de autoprotección permanentes.

Dicho de otra forma, nada hay que puede superar a la información veraz permanente e inmediata a la población, utilizando, a la vez, la formación continua, la educación y los controles de la enfermedad con la máxima amplitud posible sobre la población para controlar la pandemia, sin olvidar la participación social.

El uso de la mascarilla por imperativo legal en espacios abiertos no produce efectos reales de control de los contagios, ya que, la población tendrá la falsa creencia de que usando la mascarilla todo queda controlado, lo que, simplemente, no es cierto, ya que, políticamente, con carácter general, se abandona su educación y su formación integral sobre la enfermedad, sobre todo, si, además, se da de lado a una información veraz e inmediata, a la vez, que conlleva un hecho muy negativo, concretamente, que la población abandona su autoprotección.

Destacando, finalmente, dos cosas de enorme importancia:

1ª.- El efecto positivo o negativo que tiene la ejemplaridad del comportamiento de los poderes públicos, que en España aparece como algo olvidado.

2ª.- Se viene tratando a los ciudadanos como irresponsables sin aptitud para autoprotegerse, así como, considerándolos incapaces de participar y colaborar en la lucha y control de la enfermedad, lo que constituye una simpleza y una temeridad, ya que, si algo han demostrado los españoles en el último año es su espíritu de sacrificio y autodisciplina, aguantando, además, unas actuaciones políticas nefastas del todos contra todos y vale casi todo durante la pandemia (con muchos fallecimientos y contagios), con olvido de los intereses generales de la población.

N. B.   Sin información veraz completa e inmediata para todos los españoles no existe la libertad verdadera ni el Estado de Derecho Constitucional, de forma, que el uso de las mascarillas por mandato legal, del no, pero si del Sr. Simón, será imposible de asimilar por los ciudadanos libres, lo que significa, que no se cumplirá la ley.

Tienen a su favor los españoles:

* La falta absoluta de ejemplaridad de los poderes públicos en el cumplimiento de la ley, ya que, es una tomadura de pelo a los españoles, que se les imponga el cumplimiento de la ley, cuando no han sido informados y, además, ven a los dirigentes políticos enfrascados en ignorar el respeto a la ley, cuando quieren sin pudor ni mesura.

* El tratamiento a los ciudadanos como irresponsables sin aptitud para autoprotegerse, así como, considerarlos incapaces de participar y colaborar en la lucha y control de la enfermedad.

Otro modelo de combatir la enfermedad es posible, como han demostrado otros países, cómo, por ejemplo, Suecia.

Córdoba, a 31 de marzo de 2021

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Incertidumbre – inseguridad jurídica – pérdida de confianza (información veraz y participación social en las decisiones)

La incertidumbre supone inseguridad, inquietud, desasosiego, duda, indecisión, vacilación, recelo, sospecha, siendo, por tanto, lo contrario de tranquilidad, de confianza o de certeza, lo que crea, y, se manifiesta en inquietud. La incertidumbre proviene de la falta o escasez de conocimientos, es pues, la duda permanente por la falta de información veraz y la insuficiencia de las razones o pruebas en las que se puede fundar una actuación razonable, implicando falta de conocimiento seguro y claro. Dicho de otra forma, la incertidumbre se refiere a anomalías epistémicas, que implican información imperfecta o desconocida.

Es un hecho indudable, que la incertidumbre siempre va a estar presente en la vida de las personas, sin embargo, el exceso de incertidumbre conlleva, que, casi siempre, el ciudadano paraliza su actividad en espera de que la situación sea más clara y confiable.

En España es una realidad indiscutible, que reina la incertidumbre a todos los niveles (político, social, económico y sanitario), de manera, que se quiera admitir o no, aparece la inseguridad, la inquietud, la duda, la indecisión, el recelo y la sospecha entre todos los ciudadanos (con reflejo interior y exterior) con todas sus consecuencias nocivas, así:

* Político.

Lo que está ocurriendo en nuestro País a este nivel, es algo escatológico (significando excrementos y suciedades y en el lenguaje del pueblo grosería e indecencia), cosa que nadie pone en duda, donde todos contra todos, se olvidan de la pandemia, de la ruina, del paro, del gasto descontrolado, etc., llegando a un punto, que los españoles solo sienten “una gran incertidumbre”, que lógicamente les paraliza en todos los sentidos.

Los ejemplos son tantos que eximen de cualquier relación de ellos, aunque las consecuencias presentes para todos sin nicivas y perversas:

* Social.

La sociedad española está dividida y enfrentada, de manera, que existen brechas diferenciales abismales, así: Sector público y Sector Privado; diferencias entre CC. AA. políticas, económicas y sanitarias; distorsiones en el paro, donde existen grandísimas desigualdades por territorios, sectores económicos y productivo, colectivos de jóvenes, mujeres y mayores de 50 años; desigualdades en el gasto público entre zonas y personas; desconfianza creciente a nivel internacional hacia España; y, así, una larguísima lista de diferencias inasumibles, cuando debería reinar la igualdad y las semejanzas en la sociedad española.

Volvemos a lo mismo, los españoles solo sienten “una gran incertidumbre”, que lógicamente les provoca inseguridad y les impide tomar decisiones fundadas, llevando a desigualdades y consecuencias nocivas y perversas a nivel social.

* Económico.

El B. de España ya difiere los efectos de una posible recuperación a 2022, además, las ayudas a las empresas son una miseria y el dinero del rescate de la U. E. está en almoneda (pendiente de los votos y los vetos), y, si a lo dicho, le sumamos el desmadre político a nivel estatal, regional y local, es una realidad que la economía se está destrozando, aumentado, también, las diferencias por CC. AA y por sectores económicos, creándose una desigualdad insoportable (las empresas de turismo y el sector servicios hechos picadlo, mientras, otros sectores como el digital, el tecnológico o el energético crecen y aumentan sus beneficios).

Las consecuencias económicas de la pandemia nos están llevando a un campo desconocido, lleno de incertidumbre e inseguridad, obligando a las empresas a redimensionar sus estructuras, quitando y transformando medios personales y materiales, en su intento de adaptarse al contexto operativo y a la realidad económica.

Los fondos europeos de recuperación para España, cuando lleguen, si llega, ayudarán, pero sin un cambio estructural profundo y rápido de nuestra economía no habrá soluciones adecuadas, de manera, que urge una unidad de actuación de todos para transformar nuestro tejido productivo, sin olvidar, que no pueden seguir subsistiendo los desequilibrios existentes en territorios y en sectores productivos.

De nuevo estamos en lo mismo, los españoles no pueden asimilar tanta “incertidumbre” e inseguridad jurídica, que, además, se refleja en la desconfianza que los inversores internacionales sienten en España.

* Sanitario.

En España en el tema de la vacunación, por la desidia de la U. E. y de nuestro Gobierno, vamos retasados varios meses, lo que nos costará miles de contagios y muchas muertes más, además, de sus nefastos efectos negativos en la economía en general.

Países como Chile, Israel, Reino Unido, EE. UU., tienen un nivel de vacunación elevadísimo, mientras España y otros países de la Unión, no es que llevamos retraso, es que estamos abandonados por unos gobernantes inanes e irresponsables.

A este nivel los españoles perciben una “incertidumbre” y “una inseguridad” persistente, que se plasma en desconfianza interior y exterior paralizándose todo.

*** Si a todo lo expuesto, le añadimos la falta de información veraz a los españoles y la falta de participación social en las decisiones, con clara vulneración de nuestros derechos y libertades constitucionales, la situación solo es “incertidumbre, inseguridad jurídica y una desconfianza creciente, que lo paralizan todo, llevándonos a la ruina política, social, económica y sanitaria.

Sin olvidar, que en Europa – U. E. las ayudas de todo tipo se difieren, llevando a cabo los poderes ejecutivos de la Unión una política inane, ineficaz, lenta e irresponsable en muchos asuntos, como, los temas de los fondos de recuperación y en las vacunas, con retrasos inasumibles e inexplicables, solo respondidos con un estruendoso silencio intolerable.

N.B. Es una realidad, que la incertidumbre, la inseguridad jurídica y la pérdida de confianza generan incertidumbre y lo paralizan todo, además, si a ello se une la falta de una información veraz inmediata y completa a los ciudadanos y la falta de participación social en la toma de decisiones, el resultado solo puede ser uno: La ruina política, social, económica y sanitaria.

Los ciudadanos no pueden ser rehenes cautivos de sus propios gobernantes, y, que, además, los lleven a una ignorancia opaca y vidriosa, sin que, a mayor inri, los poderes públicos de la U. E. y de España, tampoco, explique nada ni respondan de verdad por tantos errores inexcusables, solo un silencio estruendoso y estremecedor. 

Córdoba, a 26 de marzo de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

U. E. – AstraZeneca – U. Oxford (publicitar a todos los ciudadanos el contrato firmado con la Empresa)

Empezamos con los líos de las vacunas entre la Farmacéutica AstraZeneca, empresa anglo sueca, llamada vacuna de la universidad de Oxford, y la U. E., estando en medio, como siempre, los ciudadanos perjudicados y desinformados.

Por un lado, la UE exige a AstraZeneca un calendario claro, en una reunión que se dice sin avances. La comisaria de Salud, Stella Kyriakides ha dicho (Twitter), tras una reunión que se califica de constructiva, que: “Lamentamos la falta continuada de claridad sobre el calendario de entregas y pedimos un plan claro de AstraZeneca para la distribución rápida de vacuas que habíamos reservado para el primer trimestre”.

Por otro lado, la Empresa AstraZeneca dice que está cumpliendo lo acordado.

La cosa está muy clara, solo hay que publicar el contrato firmado entre la U. E. y la Farmacéutica anglo-sueca, de forma, que así todos los ciudadanos de la U. E. estemos completa y verazmente informados, enterándonos entre otras cosas, del contenido íntegro del mismo, ¿quién lo firmó por parte de la U. E.?, ¿cuál ha sido el costo del contrato y su forma de pago?, ¿los plazos de entrega acordados y el resto de las condiciones acordadas y asumidas por ambas partes?

Si no se publicita el contrato a todos los ciudadanos de la Unión, estaremos los de a pie, como siempre, ciegos y mudos, de manera, que los líderes de la U. E. demostrarán una vez más, su desprecio al pueblo que los elige y mantiene, con sus impuestos, sus privilegios y retribuciones de todo tipo, desmedidos y perdidos en la opacidad más oscura y tenebrosa.

No puede ser más fácil y trasparente para todos, ya que, toda discusión entre ambas partes quedará aclarada y solucionada al momento, aunque claro, si hay mucha porquería bajo la alfombra perversa del contrato firmado, se entiende, que los firmantes de la U. E. no quieran mostrar sus vergüenzas de todo tipo ni asumir responsabilidades, si es que las hay.

A pesar de lo dicho y de la facilidad de hacerlo, tengo la impresión, que los ciudadanos de la U. E. no vamos a ver, ni por asomo, ese contrato de compraventa de vacunas y de sus condiciones, como, precio acordado, plazos acordados de entrega, quienes firmaron, y, si alguien, en su caso, asumirá alguna responsabilidad por el estropicio, que se vislumbra tenebroso y vidrioso.

Copiando la frase de Hamlet de William Shakespeare (1601), drama referido a la política del Estado de Dinamarca y a la actitud de sus políticos: “Something is rotten in the state of Denmark”. (Todos sabemos, que es una metáfora sobre la corrupción de Estado). Esperemos, que no sea verdad en este caso.

N.B.  El conflicto está solucionado con lo expuesto: Que la U. E. publicite a todos los ciudadanos el contrato de compraventa y suministro firmado con la Empresa AstraZeneca (U. Oxford) sobre las vacunas.

Nadie, en su sano juicio, puede defender lo contrario, en una U. E.  democrática, regida por la ley, el derecho y los principios éticos más elementales, solo vale la información veraz inmediata y completa a los ciudadanos de la Unión que detentan la soberanía. Si no se publicita el contrato, lo del drama precitado de William Shakespeare es una minucia, comparado con la opacidad y oscuridad de los líderes de la U. E. implicados en el contubernio de las vacunas.

Córdoba, a 28 de enero de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Información privilegiada – Derecho a información veraz (la libertad no puede existir sin información)

Al pairo de mi artículo de ayer, uno de los lectores me pregunta, ¿si uno de los motivos de la erosión del derecho a una información veraz puede ser la existencia de información privilegiada en manos de unos pocos?

Creo, que la pregunta acierta de lleno en una diana inquietante y sumamente peligrosa para la libertad de los ciudadanos de la U. E., ya que, esta última en todas sus variantes, como pueden ser los derechos a la libertad de expresión y a una información veraz son la esencia de la democracia entendida como soberanía del pueblo.

Enfrente, tenemos una clase política que vive en un mundo lejano y paralelo, donde solo ellos y sus comilitones (cúpulas elitistas políticas, euro-burócratas, funcionarios, asesores, etc.) tienen derecho a una información veraz, careciendo el ciudadano de cualquier relación real con los poderes que se le imponen desde la cúpula elitista de la U.E. No hay más que poner de manifiesto las declaraciones del portavoz principal de la Comisión Europea, Eric Mamer (que recogía ayer), de que los Estados miembros (no los ciudadanos de a pie) disponen de la información sobre el precio pagado por cada candidato a vacuna, subrayado, que no hubiera habido contratos si no hubieran existido estas cláusulas de confidencialidad.

Así mismo, ayer recogía parte del contenido del artículo 20. 1. de la C. E. donde se dice, que se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

Dicho lo dicho, si los ciudadanos carecemos de esos derechos y solo unas pocas personas privilegiadas del poder de la U. E. tienen las informaciones y las posibilidades reales de tomar decisiones sobre aquellos asuntos de interés general la respuesta a la pregunta inicial solo puede ser una: Existe una información privilegiada de unos pocos muchos, que se quiera admitir o no, puede ser usada en beneficio de alguien, si esa información elitista no está publicitada a todos los ciudadanos de la Unión.

La solución no puede estar en la aplicación de una confidencialidad excluyente, sino en el pleno ejercicio para todos los ciudadanos de la libertad en todas sus variantes, especialmente, en los derechos plenos y sin matices de las libertades de expresión e información veraz.

Está muy claro, se diga lo que se quiera, que los ciudadanos de a pie en la actual U. E. no tenemos derecho a ninguna información veraz, que, en cualquier forma, implique el más mínimo control público a cualquier decisión económica, como puede ser la compra masiva de vacunas, razón por la que la existencia de una información privilegiada de unas élites incontroladas, es un peligro serio para los derechos y libertades de todos los ciudadanos, que sin duda somos una gran mayoría.

En resumen, las élites políticas y burocráticas de la U. E. que, sin duda, viven en un mundo paralelo de abundancia sin control de los ciudadanos de a pie, tienen derecho pleno a toda la información y los ciudadanos paganos (el pueblo que se dice soberano) no saben nada, ni tienen derecho a saber nada, además, ellos mismos lo confiesan sin rubor alguno, reconociendo por ello, que detentan unos privilegios exorbitantes e injustos.

(Nota: Esta es mi respuesta a la pregunta del lector interesado).

N.B.  La información privilegiada existe, porque, entre otras cosas, los ciudadanos de a pie carecemos del derecho a una información veraz, que queda en poder de unas élites políticas y burocráticas, que siempre tienen justificación a su poder exorbitante, como puede ser “la confidencialidad o cualquier otro motivo”.

No hay derecho a tanta desigualdad y pérdida de poder del pueblo soberano, cuando unos pocos muchos deciden por nosotros sin control, además, sí en uso de la libertad de expresión se disiente públicamente, te acusan de populista aventurero que dañas al interés común la Unión, aunque se diga, que estamos en un estado de derecho en pleno vigor de derechos y libertades fundamentales.

Sin libertad de expresión y libertad de información plenas no existe el estado de derecho.

Córdoba, a 20 de diciembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.