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Mitad y mitad II (salario mínimo)

Una de mis lectoras me dice, que, ¿por qué?, no digo nada sobre el salario mínimo, ya que, entiende que es un asunto de interés general y afecta muchas personas, empresas y colectivos.

Entiendo su interés y la importancia del tema sobre el que pide una opinión, así que, vamos a ello, realizando primero unas aclaraciones preliminares:

* Estoy de acuerdo, en principio, con una subida del salario mínimo, igual que estoy de acuerdo en subir las pensiones de viudedad hasta unos límites razonables de equidad.

* Los recursos del Estado son los que son y, por tanto, sabemos que son limitados, de manera, que es esencial aplicar esos recursos con prudencia, equidad y justicia.

No puede ser, por ejemplo, que el sector privado esté sufriendo en solitario la crisis, obligando a todos sus componentes a ajustarse el cinturón, sufriendo, además, únicamente la destrucción de empleo y la disminución de salarios, con algunas excepciones debidas a la actividad desarrollada, mientras que, el sector público aumenta desproporcionalmente su número de empleados y, además, suba sus retribuciones un 0,9%. 

* Es un hecho cierto, que los gastos del Estado han crecido de forma desmedida y, desgraciadamente, en una parte muy importante en gasto improductivo e innecesario, aunque debo aclarar,  que el gasto social elemental lo considero gasto necesario y productivo, de forma, que aquí se ubican el salario mínimo y las pensiones de viudedad, como ejemplo de lo que defiendo, aunque siempre dentro de la realidad económica de España.

* La recuperación política, social, económica y sanitaria solo será posible, si se diseñan y aplican políticas razonables y equitativas en la aplicación de todos los recursos disponible, no de los que no hay, de forma, que, además, las medidas de reforma deben ser rápidas, eficaces y posibles, permitiendo que aumente la creación de riqueza y la productividad para superar esa barrera negativa, si o si, de que la mitad de la población de España  mantenga y sostenga a la otra mitad, pues esa situación social y económica es insostenible y perversa.

La caída de las afiliaciones en agosto demuestra, que la recuperación aun no se ha iniciado realmente, aunque el paro decrezca algo, porque lo duro vendrá al finalizar la temporada de verano.

Seguimos con unas cifras de paro tremendas, que nos sitúan en una doble cabeza de la U. E.-.

* No se debe olvidar la existencia del Ingreso Mínimo Vital, que es una necesidad social evidente e insoslayable, impuesta por ley.

* Tampoco se debe olvidar la inflación, que está enseñando sus patas rasposas con un encarecimiento del nivel de vida, que, la subida tremenda de la luz, el aumento de impuestos, el gasto público desnortado, etc.  están poniendo a la vista de todos.

El IPC ha subido en agosto hasta el 3,3%.

El problema se acentúa cuando suben los salarios y los precios aumentan para los consumidores, pero la recuperación de estanca o se para en seco, produciéndose un efecto perverso de estanflación, con riego claro de que se convierta en algo permanente.

* Las diferencias entre CC. AA. y territorios son otra barrera, que hará, que, con una subida del salario mínimo, hecha fuera y el margen de la situación económica real, los desequilibrios se aceleren y aumenten.

* Lo que hay está claro y los recursos se saben cuáles son, de forma, que la demora y los errores en el arreglo rápido de la situación económica y social entra de lleno en el abismo de lo perverso, aunque, siempre hay que actuar dentro de la Constitución y del respeto a la Ley, porque aquí no valen los atajos con sacrificios de derechos y libertades.

La Constitución Española dice en su artículo 14, que los españoles son iguales ante la ley, de manera, que cualquier subida del salario mínimo debe evitar que se acreciente la desigualdad entre los españoles.

*** Hechas las anteriores aclaraciones, entiendo, que lo primero que hay que hacer, es proporcionar a los españoles su derecho efectivo a una información veraz, completa e inmediata (art. 20 CE), de manera, que una vez conocida la realidad por todos los ciudadanos (hombres, mujeres, mayores y menores, etc.), conociendo la verdad económica del País, se puedan adoptar medidas racionales y justas, que necesariamente, deben ser consensuadas por todos o la gran mayoría y aceptadas por la sociedad civil.

El salario mínimo, con todas las prevenciones señaladas, es una cuestión esencial de política social, que afecta a muchas personas, empresas, colectivos e instituciones, como pude ser la Seguridad Social, de forma, que cualquier revisión o restructuración de su contenido, no se puede hacer a la ligera y de manera unilateral, imponiendo medidas fuera de control económico y alejadas de la realidad posible.

Creo haber podido responder a la pregunta de mi lectora, aunque debo señalar, que lo dicho es solo mi opinión sobre este tema, de forma, que existen muchas otras maneras de entender el asunto del SM, pero, sin duda, lo expuesto es compartido por muchos expertos.

N.B. La mitad y mitad expuesta en este artículo y en el anterior, afecta de forma determinante al salario mínimo, y, será imposible su reestructuración real sin aumentar la productividad y el empleo, empezando una recuperación sólida y siempre teniendo en cuenta los recursos disponibles.

La mitad y mitad existente, es una situación inaguantable durante mucho tiempo, de forma, que, sin una tarea compartida y consensuada, la subida del salario mínimo será un paso más hacia el abismo de la nada. La unilateralidad ya no es un valor, que consuele a nadie.

Los españoles, a pesar de la falta casi completa de información veraz,  saben lo que se juegan con el salario mínimo, de forma, que conocen lo que se puede hacer de verdad y lo que son brindis al sol, pues ya han superado el miedo propio y/o ajeno. Solo quieren realidades y que no les engañe nadie, sea quien sea.

Saben, sin duda, que tienen que desaparecer,  *los desequilibrios, como el que se está agigantando entre el sector público privilegiado y el sector privado sometido a un desguace constante, así como, *las diferencias profundas entre CC. AA. y territorios; lo mismo que saben, que más allá de los recursos reales existentes solo está la quiebra del Estado.

Córdoba, a 3 de septiembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Apretarse el cinturón – gasto público y más (subidas de impuestos – cambio de criterio y desinformación veraz)

La Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha dicho ante la prensa, “que nunca más diremos que hay que ajustarse el cinturón“, prometiendo más gasto en prestaciones por desempleo y una reforma laboral, que va a -provocar una auténtica revolución en el mercado de trabajo español-.

“Apretarse el cinturón” es una expresión, usada en tiempos de crisis, pero devaluada, a veces, por los que la usan en la banalidad, que significa, hacer el esfuerzo de reducir gastos superfluos con el fin de ahorrar por necesidades económicas.

La verdad es que cualquiera estará de acuerdo con la Sñrª. Yolanda Díaz, por supuesto el que escribe también, ya que, la clase media y baja en España está en la ruina, de forma, que pedirle más sacrificios y ajustes suena a despropósito, aunque todos sabemos que el cinturón se aprieta por muchos agujeros.

Digo esto, porque ya es público, que el Gobierno de España ha enviado a Europa su Plan de Reformas (oficialmente llamado Plan de Reconstrucción, Resiliencia y Transformación, del que la Airef dice: -que España es la única potencia de la UE que no concreta medida alguna-) prometiendo a la U. E. una subida impositiva global de casi 79.000 millones, que casi todos los expertos llaman “sablazo fiscal”, “impuestazo” o términos parecidos, y, que todos admiten, que recaerá sobre las clases medias y bajas sin remedio, de manera, que se quiera ver cómo se vea o se llame como se llame, es una forma de “apretarse el cinturón”, sumando muchos agujeros del mismo hasta la estrangulación fiscal de los españoles; salvo que, cobrar por usar las autovías, subir el Iva y el Irpf, aprobar las tasas Google y Tobin, subir los impuestos de sucesiones y patrimonio, etc., etc. solo sean en realidad un regalo a los ciudadanos.

Está muy claro, que hay muchas maneras de ver las cosas, pero, que se mire como se mire, es lo cierto, que el cinturón a los españoles cada día que pasa les aprieta más, ya que, “la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”, como dijo Antonio Machado, que significa, -que la verdad no depende de quien la diga-.

La Ministra de Hacienda, Dñª. María Jesús Montero dijo el pasado año: Se lo voy a decir con mucha claridad: Este Gobierno no va a subir los impuestos a la clase media ni a la clase trabajadora.

El Plan de Reformas enviado a Bruselas (que el Gobierno ha presentado varias veces sin cuantificar), conlleva una subida histórica de los impuestos a las clases medias y trabajadoras para contrarrestar el desastre de sus cuentas, prometiendo mayor recaudación.

El Gobierno Central del Presidente Sánchez podría haber optado por otra solución para cuadrar las cuentas del Estado, que sería eliminar y reducir un gasto público disparatado, que tenemos y soportamos. Se trataría, como han hecho otros países, de eliminar el gasto innecesario e improductivo y administrarse con arreglo a las normas de ortodoxia más elementales; dicho de otra forma, se trataría simplemente de administrarse bien, como se dice tradicionalmente, como un buen padre de familia.

Sin embargo, se ha optado por todo lo contrario, más gasto público sin control alguno, y, alza fiscal indiscriminada para paliar unas cuentas públicas insostenibles.

El Gobierno ha aprobado unos PGE para 2021 con una cifra de gasto desmesurada (excesiva), alcanzando 456.073 millones; de forma, que si el gasto público se redujera solo un 15% tendríamos 68.410,9 millones de euros más, lo que supone una cantidad parecida, a lo que el Gobierno de España ha prometido a Bruselas recaudar de más por impuestos.

Ahora, además, hay un cambio de criterio del Gobierno de España, que justifica su incremento impositivo, afirmando que Europa nos impone una subida de impuestos.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero se desdice y afirma con desparpajo:

<< Que los países europeos no querían endeudarse para dar a España 140.000 millones, si aquí no se subían los ingresos fiscales.

No podemos ir a Europa a exigir que pongan 140.000 millones de euros para España sin acometer las reformas que nos piden para ir aproximándonos a la UE en términos de presión fiscal y recaudación.

La ministra justifica su cambio de postura fiscal afirmando, que España <está muy por debajo de la media en la recaudación fiscal en Europa>, suponiendo una brecha de 7,2 del PIB, lo que implica unos 80.000 millones de euros >>.

Es decir, se promete a Europa aumentar la recaudación a base de impuestos; aunque hay que señalar un -pero- a tener muy en cuenta, ya que, el Gobierno pretende alcanzar la cifra de ingresos de 275.2 millones de euros en este año 2021, pero, por las cifras de recaudación de la Agencia Tributaria, parece complicado llegar a esos ingresos que quiere Hacienda.

El trallazo fiscal a los españoles va a ser tremendo, y, el argumento del Gobierno acerca de que sus subidas de impuestos sólo afectan a una minoría, no se lo cree nadie, ya que, serán las clases medias y bajas las que soportarán el impuestazo.

En román paladino, –apretando el cinturón hasta sus últimos agujeros-. La Sñrª. Montero lo ha dicho de forma clara y concisa, sin adornos ni complicaciones.

Cuando se quiere iniciar la senda de la recuperación, subir impuestos indiscriminadamente es casi suicida, de forma, que se imponen por el Gobierno de España aumentos impositivos desacertados en el momento más contraindicado, máxime, cuando todos los países del entorno van en otra dirección, basándose en una falacia europea, ya que, lo que la U. E. pide, es reducir el déficit y la deuda, cuadrando unas cuentas por ahora inverosímiles.

La promesa a Europa debería ir en la dirección contraria a la marcada por la Ministra de Hacienda y el Gobierno de España, cuadrando las cuentas por medio de la reducción del gasto público, eliminando los gastos innecesarios e improductivos, y, realizando una administración rigurosa, que es la única opción aceptable en estos momentos de ruina, sin olvidar las reformas estructurales profundas, que permitan regenerar nuestro tejido productivo y llevar nuestro mercado laboral a la senda de su reconversión creando empleo.

Si no se hace así, con seguridad el apretón del cinturón nos ahogará a todos, ya que, la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

Para terminar, lo peor de todos estos cambios de criterio y de la exprimidora fiscal enarbolada por el Gobierno, son las homilías, las peroratas, las soflamas o como quieran Uds. llamarlas de las ministras y ministros, que nos atizan sin mesura ni piedad sobre más aumentos de impuestos, de reajustes en los tipos de IVA, de eliminación de exenciones, deducciones y bonificaciones fiscales, que, sin duda, acabará con un castañazo fiscal injustificable e inasumible por los españoles, cuando la situación de ruina nos tiene a todos sumidos en la desesperanza, agravado todo, si es posible empeorar, con una falta absoluta de inseguridad jurídica que destruye la poca confianza que les queda a los ciudadanos de la calle.

N.B.  Apretarse el cinturón unos cuantos agujeros hasta el límite, con más gasto público y más subidas de impuestos en estos momentos de crisis, es un disparate propio de un Gobierno, que vive en un mundo paralelo alejado de la realidad.

A destacar:

* La Ministra de Hacienda, Sñrª. Montero, da marcha atrás y abre la puerta a retrasar las alzas fiscales, si el PIB no recupera su nivel precrisis

* La Vicepresidenta 3ª. y Ministra de Trabajo, Sñrª.  Díaz, promete que -nunca más oiremos decir a un gobierno que toca ajustarse el cinturón-.

Como siempre, queda todo muy claro: “No, pero si, que sí que no, que será sí”.

Esto es, lo que se llama derecho a una información veraz, que consagra el art. 20 de la C. E.

Córdoba, a 12 de mayo de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Gasto público – PIB – sin foto fija (a donde va y como se gasta)

El gasto público podría crecer 11 puntos este año, hasta el 52% del PIB, según informa el servicio de estudios BBVA Research, ya que la crisis ha empujado hacia arriba los niveles de gasto, que, además, se mantendrán estructuralmente elevados, lo que exigirá a todos los gestores públicos, demostrar que se está haciendo el mejor de los usos de los recursos públicos.

La sociedad española quiere y debe saber, en que se gasta el dinero público y que se está haciendo con sus recursos económicos, razón por la que todos los poderes públicos deberán informar de forma veraz y evaluar cualquier gasto realizado, explicando con claridad todos los costes económicos de las decisiones políticas. La U. E. exigirá el cumplimiento de las condiciones acordadas y aceptadas para que los recursos puedan venir del fondo de recuperación europeo.

Con independencia de lo dicho, esa cifra del 52% del PIB es solo indicativa, ya que la propia contracción del mismo explica en parte esa subida y la posible recuperación posibilitará que la incidencia del gasto público en el PIB decrezca, aunque sí pensamos en el PIB real, debemos realizar la comparativa de su crecimiento con el PIB de 2019, si queremos tener una perspectiva verdadera de la situación económica.

Por otro lado, no se debe olvidar, que el gasto público seguirá siendo elevado, cuando menos, ya que en los dos próximos años continuará manteniéndose muy alto, porque la recuperación no llegará en menos tiempo a todos los sectores y, además, lo hará de forma irregular a la economía española, debiéndose tener en cuenta, que mientras dure la situación de incertidumbre, el gasto público productivo social no podrá bajar.

N.B.  Por todo lo dicho, la cifra del gasto público en comparación con el PIB no puede ser una foto fija real, ni tampoco explica a donde va ni si se gasta de la mejor forma.

Sin embargo, es evidente, que el gasto público social no puede ser abandonado por los poderes públicos, razón que conlleva, necesariamente, a realizar reformas estructurales eliminando todo gasto improductivo y, además, realizando una información veraz inmediata y permanente a los españoles,de a donde va destinado el gasto y por qué se realiza en esas finalidades”.

Córdoba, a 13 de agosto de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Estamos como siempre (sin libertades, arruinados, parados y subsidiados y con gasto público desnortado)

En estos días aciagos para todos, el Presidente del Gobierno, Sr. Sánchez, y su gigantesco equipo económico, está que se sale, buscando dinero donde sea y al precio que sea: Deuda Pública, ayuda de la U. E., y, por supuesto, nos freirá a impuestos de todo tipo; sin embargo, desde el principio, existe un principio determinante, que resumiendo es que “el gasto público no se toca, salvo para aumentar”. En España al día de hoy, más de 20.000.000 de ciudadanos dependen del papa Estado, y, tan solo unos 17.000.000 de españoles pertenecen al sector privado, y, según el INE la población total es de 47.329.981 (hombres 23.197.625 y mujeres 24.132.356), quedan por tanto como resto 10.329.981 de personas, lo que implica que 17.000.000 de españoles están manteniendo a 30.329.981, y eso es lo que hay, se mire como se mire.

No son estos días para atacar al Gobierno, sino días para colaborar todos unidos, por ello, creo que el Presidente Sánchez y su equipo de expertos deberían pedir ayuda al Expresidente Rajoy (con todo su equipo, comandado por el Sr. Montoro) para seguir sus sabios consejos en beneficio de todos, de forma, que para empezar debería aprobar por Decreto Ley (por supuesto) una amnistía fiscal como la impuesta a todos los españoles por riles por el Sr. Rajoy y el magnífico Sr. Montoro, que consiguieron recaudar la ingente cifra de 1.300 millones de euros y, además, blanquear a todos los defraudadores de España. Aquí, una pequeña precisión, antes de todo, el Sr. Sánchez debería hacer pública la nómina de blanqueadores acogidos a la amnistía vergonzosa del Expresidente Rajoy y las enormes cantidades que ingresaron en el Tesoro público, por descontado por Decreto Ley, tal como lo hizo el Expresidente Rajoy con su mayoría absoluta.  Estoy convencido, que sería un éxito, en todos los sentidos, como lo fue la amnistía del Sr. Rajoy.

A pesar, de lo dicho, mucho me temo, que el Presidente Sr. Sánchez y su potente equipo no harán pública la lista, hasta hoy secreto de estado, de los beneficiados por esa amnistía fiscal tan desgraciada e  injusta, ya que, salvo error por mi parte, que estoy dispuesto a reconocer, sus nombres y apellidos figuran entrelazados por todos los partidos políticos y por todas las instituciones de España. ¿Alguien lo pone en dudad?

Está muy claro, que, con el estado alarmante y sus Decretos Leyes a mogollón, el Gobierno del Sr. Sánchez ha cometido múltiples y sonoros dislates, que han sido y siguen siendo un losa pesada para todos nosotros, como por ejemplo el hecho, de  privarnos a los españoles de una información veraz (art. 20 C. E.), que ha impedido, que la sociedad civil haya podido colaborar en la lucha contra la pandemia, cuando en cambio se les exige, una y otra vez, responsabilidad con presiones, prohibiciones  y multas de todo tipo. También, está muy claro, que eso no es solo una conducta exclusiva del Sr. Sánchez, sino de todos los gobiernos, pues siempre es preferible para ellos, sacarnos el dinero con más impuestos, que controlar y reducir el gasto público improductivo, avanzando más y más hacia una sociedad sometida, cautiva  y subsidiada, aunque habrá un límite, se quiera ver o no, que saldrá a flote y se verá por todos, cuando el dinero se acabe y la ruina del País alcance a todos, situación, que al paso que vamos desgraciadamente llegará, más pronto que tarde.

En resumen, lo que viene es de órdago, si no se cambia de política y todos trabajamos unidos, pues Europa no dará nada sin políticas estructurales de control de gasto y de múltiples sacrificios de los españoles, y, además, nuestros índices económicos no son de envidiar (deuda pública, déficit, crecimiento del PIB, paro, etc.), Pregúntenle Uds.  a los griegos y a los solidarios países del norte de Europa, que encima se llaman frugales.

N.B.  Como decía al inicio, los españoles estamos como siempre sin libertades, arruinados, parados y subsidiados y con gasto público desnortado.

La única solución es llamar al Sr. Rajoy y al Sr. Montoro y montar otra “amnistía fiscal”, pero antes ya saben, los nombres y cantidades aportadas a la salvación de España por cada uno de los amnistiados, aunque, realmente, tengo poca fe en que ello sea posible.

Córdoba, a 1 de julio de 2020

Fo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

III. Paro: previsión al alza de la tasa de paro (más gasto, más impuestos, más déficit, más deuda, menos crecimiento y más desempleo)

 

Vengo diciendo, que el paro en España es una desgracia (en Córdoba un disparate, sobre todo para mujeres, jóvenes y mayores de 50 años -algo inaceptable, se mire como se mire-), que ya dura demasiado tiempo y va en aumento, y, que es muy difícil de explicar y aun más de solucionar, de forma, que visto el cuadro macroeconómico 2020-2023 presentado por el Gobierno y ratificado su contenido por la frase de la Vicepresidenta Económica de que “la creación de empleo se está desacelerando, pero dentro de unos niveles francamente señalables”, mi preocupación se acrecienta por muchos motivos, así que señalaré algunos:

*  El crecimiento económico para 2020, según el Gobierno pasa a 1,6%, al parecer ratificado por UE. Es decir, habrá menos crecimiento.

*  El déficit público para 2020 se sitúa en el 1,8%. Es decir, el déficit aumentará.

*  El gasto aumenta, y, además, casi en su totalidad el aumento irá a cubrir el agujero de la Seguridad Social. Es decir, la mayor parte o todo irá a gasto no productivo, como aumentos de gasto de personal público.

*  La deuda pública sigue su ritmo de subida, de manera que ya casi alcanza el 100% del PIB. Es decir, la deuda sube mientras el crecimiento disminuye. Para 2020 se prevé por el Gobierno un 92,4% del PIB, pero eso implica, que será necesario que el crecimiento aumente y la recaudación también.

 *  Necesariamente, como ha dicho el Gobierno, habrá más impuestos.  Es decir, hay que cubrir el aumento del gasto, de la deuda pública y del déficit, si la recaudación lo permite.

* En diciembre de 2019 se han registrado 9,8 millones de pensiones; si se tiene en cuenta el número de pensionistas, este se eleva hasta los 8,9 millones de pensionistas. Por sexos, hay un total de 4,57 millones de hombres pensionistas y de 4,33 millones de mujeres pensionistas. Se estima, así mismo, que los pensionistas aumentaran año a año de forma exponencial y el pago de pensiones, ya representan el 20% del presupuesto del gasto público, superando al 20,2% de la media europea. De acuerdo con las cuentas del Estado, España está afrontando el pago de las pensiones con deuda. En otras palabras y para hacernos una idea, aproximadamente, 150 a 160 euros de cada pensión que cobran los españoles jubilados, se paga con deuda pública.

Finalmente, en el último año, el gasto de la Seguridad Social en pensiones ha crecido el doble que los ingresos y qué en 2019, estas prestaciones costaron unos 135.163 millones y la deuda de la S. S. ascensión a 55.000 millones. Cantidades que con toda seguridad se van a ir incrementando año a año por dos razones: el progresivo incremento del envejecimiento de la población y el compromiso del Gobierno de subir las pensiones al mismo ritmo anual que el IPC, o incluso por encima de este indicador.

*  Se prevé un aumento del paro, ya que el Gobierno sube la tasa hasta el 13,6%. Es decir, los parados subirán en 2020 a una cifra mínima de 300.000, aunque, sin duda serán muchos más. Se pueden comprender ahora, las palabras de la Vicepresidenta Económica, cuando dijo crípticamente: “Que la creación de empleo se está desacelerando, pero dentro de unos niveles francamente señalables”.

En resumen, señalar que, se puede alcanzar una cifra de paro comparable a los de la crisis, lo que nos situaría en una posición insostenible, aumentando la desigualdad y los índices de pobreza a niveles insoportables.

N. B. Reitero que el paro en España es una desgracia (que ya dura demasiado tiempo y en aumento) muy difícil de explicar y aun más de solucionar, de manera que decir, “que la creación de empleo se está desacelerando, pero dentro de unos niveles francamente señalables”, es por si misma indicativa de lo que nos espera, y, por todo lo dicho, está claro que vamos a terrenos muy pantanosos.

Córdoba, a 14 de febrero de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.