Hay un silencio nuevo que se está instalando en nuestras calles y no es el silencio de la calma dominical, sino el de un invierno demográfico, que ha dejado de ser una advertencia de los sociólogos para convertirse en una realidad palpable. Por primera vez en la historia de la humanidad, la tasa global de natalidad ha perforado el suelo del reemplazo poblacional (ese necesario 2,1 hijos por mujer). Pero no miraremos a las estadísticas mundiales, sino que miraremos a Córdoba.
Nuestra ciudad y nuestra provincia se están convirtiendo en el laboratorio perfecto de una transición sin precedentes: “El paso de una sociedad orientada a la vida comunitaria y al futuro, a una especie de «boutique» del presente, diseñada para individuos hiperconectados, pero vitalmente aislados”. Dos ejemplos recientes ilustran de forma cruda y casi poética, este desplome hacia lo que ya podemos bautizar como la cultura de la natalidad cero.
1.- Prohibido el paso al futuro – (El triunfo del ‘Adults Only’).
Hasta hace poco, la exclusión por motivos de edad nos habría parecido una anomalía discriminatoria, pero hoy, es un producto de lujo. La proliferación en Córdoba de hoteles y alojamientos turísticos Adults Only -(Solo Adultos)- es el síntoma de un mercado que ha olido el cambio de paradigma.
Se nos vende bajo la etiqueta de la “tranquilidad y el relax”. El relato comercial es impecable: “Parejas sin hijos que buscan huir del dinamismo infantil. Sin embargo, detrás de esta oferta se esconde un impacto cultural profundo y aterrador. Estamos mercantilizando la exclusión de la infancia.
Al adaptar el sector turístico y de servicios a este nicho, normalizamos espacios segregados. La infancia desaparece del espacio público y del entorno de ocio, convirtiéndose en una especie de “molestia” que el consumidor premium paga por no tener que soportar.
El problema no es el hotel, ya que, el problema es el mensaje. La cultura del Adults Only retroalimenta un modelo de consumo donde la máxima aspiración es la flexibilidad individual ininterrumpida. Si un niño es un estorbo para unas vacaciones, es fácil deducir por qué se convierte en un inasumible “gasto y pérdida de libertad” para el proyecto vital.
2.- Amor en diferido y facturas separadas – (La dictadura del modelo ‘Single’).
Si el turismo expulsa a los niños del ocio, el nuevo urbanismo afectivo los expulsa del hogar. El segundo gran ejemplo de esta deriva es la consolidación de la “pareja single” o el modelo Living Apart Together (LAT).
Hablamos de relaciones afectivas estables donde la premisa innegociable es “contigo, pero no en mi casa”.
Hemos aplicado la lógica de la prevención de riesgos laborales y financieros al amor. Ante el terror al divorcio, al litigio patrimonial y a la pérdida de autonomía, la sociedad ha inventado una cohabitación fantasma. Se mantienen dos viviendas, dos facturas de luz, dos hipotecas. Se blindan los patrimonios y se maximiza el ocio individual.
***Pero las matemáticas y la biología no perdonan. Este modelo es una máquina de triturar la fecundidad.
*Logística imposible: La ausencia de un techo común volatiliza la economía de escala necesaria para criar a un hijo, ya que, al duplicar los gastos estructurales, la capacidad financiera para afrontar la paternidad se esfuma.
*El secuestro de la fertilidad: La ventana biológica más óptima (de los 25 a los 38 años) se consume en un bucle de consolidación laboral y mantenimiento de esta “independencia de seguridad”. Cuando se quiere dar el paso, a menudo el reloj biológico ya ha dictado sentencia.
<<La factura que nadie quiere pagar>>
Como Inspector de Trabajo y Seguridad Social, y desde la perspectiva que me dio el servicio público en la provincia y en el Parlamento, veo las costuras de este modelo a punto de reventar.
El espejismo del hiper-individualismo tiene un coste demoledor a nivel local.
**La presión inmobiliaria en Córdoba muta: “Sube el precio de los pisos de 1 o 2 dormitorios, expulsando a las pocas familias numerosas que quedan”.
Las aulas escolares se enfrentan a un inevitable cierre o reagrupación, mientras los equipamientos urbanos corren para reconvertirse en centros de atención a la tercera edad.
<<El estado del bienestar – (Un mantenimiento imposible)>>
Nuestro sistema fiscal y de pensiones se diseñó bajo el dogma de la solidaridad intergeneracional y la familia como colchón de contingencias. Una sociedad compuesta por “nodos individuales”, aislados en sus pisos de diseño y sus hoteles sin niños, es una sociedad económicamente suicida a medio plazo.
Estamos caminando hacia el precipicio demográfico convencidos de que estamos entrando en una zona VIP. Córdoba no puede conformarse con ser un hermoso museo habitado por turistas sin cargas y locales solitarios. Es hora de dejar de aplaudir la autonomía estéril y preguntarnos si el precio de nuestra comodidad actual es, sencillamente, nuestra propia desaparición.
N. B. Imagen. Córdoba y el lujo de la extinción – La imagen actúa como una dura metáfora visual.
<-El espejismo demográfico de un territorio en cuidados paliativos->
Tesis central – (La despoblación no es un accidente, es el precio de la adicción presupuestaria).
Existe una mentira piadosa en el relato oficial cordobés:
<-La idea de que la sangría demográfica es una plaga fortuita, una especie de maldición geográfica o inevitable “España vaciada”.->
Es falso.
La despoblación vertiginosa de Córdoba y su provincia es la respuesta perfectamente racional de una juventud que detecta un ecosistema socioeconómico sin oxígeno productivo. Córdoba no se está vaciando por casualidad, sino que se está vaciando porque ha sustituido la producción por la transferencia, el riesgo por la comodidad y la innovación por la burocracia.
<-Detrás del discurso anestésico sobre “recuperación, emprendimiento y vertebración”, la realidad es inclemente:
Córdoba no es una provincia en desarrollo, es una provincia en cuidados paliativos. Se ha construido un modelo donde el Estado ya no actúa como la red de seguridad que evita la caída, sino como el respirador artificial que mantiene con vida a un paciente que ha renunciado a caminar por sí solo.
1.- Una economía anestesiada – (El éxodo juvenil financiado con gasto público).
En Córdoba, entre 340.000 y 360.000 personas perciben mensualmente una nómina, pensión, subsidio o ayuda directa financiada por las administraciones públicas:
*183.500 pensionistas (un anclaje demográfico cada vez más envejecido que actúa como soporte familiar involuntario).
*82.870 beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital (repartidos en 26.600 hogares).
*53.000 empleados públicos (sanidad, educación, justicia, defensa y administración).
*36.000 perceptores de prestaciones por desempleo.
(Nota. 1.- Aclarar que las pensiones contributivas son un salario diferido financiado a través de cotizaciones previas, aunque en muchos casos superan lo cotizado. 2.- Aclarar que médicos, docentes, ingenieros de obras públicas, etc. son capital humano indispensable para que el sector privado pueda operar y ser productivo. 3.- Aclarar que el elevado número de pensionistas e IMV pueden ser la consecuencia y no la causa del envejecimiento demográfico. 4.- Aclarar que sí el Estado retirara su respirador artificial sin un tejido industrial previo el resultado podría ser el colapso del consumo interno y una aceleración de la emigración por pobreza extrema.).
***Frente a esta colosal arquitectura del sustento estatal, el sector privado cordobés apenas suma entre 245.000 y 255.000 ocupados (de los cuales 54.000 son autónomos atrapados en la micro-supervivencia).
<-La métrica del colapso: Por cada 100 trabajadores del sector privado, el sistema debe sostener a más de 140 perceptores de rentas públicas.
(Nota. Aclarar, que aquí se corren riesgos de doble contabilización si no se depuran con cuidado las bases de datos.).
Cuando el generador de riqueza privada es minoritario y está asfixiado a impuestos y trabas, la consecuencia demográfica es matemática: “El talento joven cualificado emigra”.
Los jóvenes cordobeses entienden rápidamente el mensaje del entorno: “O consigues una plaza fija en el Estado, o dependes de un subsidio, o te subes a un tren a Madrid, Málaga o al extranjero.
La despoblación es la válvula de escape de un modelo que ha fijado al Estado como techo del crecimiento en lugar de como suelo de protección.
(Nota. Aclarar que la despoblación tiene otras causas como la aglomeración humana, la falta de infraestructuras de transporte secundario, la dinámica de precios agrícolas globales, etc.)-
2.- El chivo expiatorio – (La coartada moral contra el extranjero).
Cada cierto tiempo, la mediocridad del debate político local necesita una coartada cómoda para no mirar al espejo: “la población inmigrante”. Se la acusa demagógicamente de colapsar las ayudas sociales y agotar las arcas públicas.
<-Las cifras destruyen esa trampa ideológica:
*El 92,5% de los perceptores de fondos públicos en Córdoba son españoles (328.500 personas).
*En las pensiones contributivas y el empleo público, los extranjeros representan apenas un 2% a 3%.
*En las prestaciones de último recurso (IMV, subsidios), su presencia oscila entre el 12% y el 20%.
<-La adicción a la nómina estatal no es un virus importado: “Es un rasgo estructural, cultural y endógeno del modelo cordobés”. Usar al extranjero como chivo expiatorio solo sirve para evitar la pregunta incómoda y verdaderamente provocadora:
¿Por qué la sociedad cordobesa es incapaz de crear empresas privadas capaces de pagar salarios altos, retener talento y generar empleo de valor añadido?
3.- El rostro femenino de la trampa y la deuda no pagada.
La dependencia pública cordobesa tiene un marcado sesgo de género: “Las mujeres representan el 55% de los perceptores globales de nóminas y ayudas públicas. En la sanidad y educación representan el 57% de las plantillas.
**Pero la estadística desgarradora está en la exclusión: “2 de cada 3 titulares del IMV son mujeres, muchas al frente de hogares monomarentales”.
**Más aún: en Córdoba existen unas 1.500 personas mayores de 44 años sin un solo día de contrato registrado en los servicios de empleo, de las cuales más del 75% son mujeres que dedicaron su vida entera al trabajo de cuidados y hogar no remunerado. Aquí el Estado no es un benefactor generoso, porque llega tarde y en forma de limosna para pagar la factura aplazada de una economía provincial que sobrevivió gracias al trabajo invisible e impagado de miles de mujeres.
4.- La jaula de cristal – (El Estado como único horizonte).
Cuando la Administración pública asume simultáneamente el papel de principal empleador, pagador de pensiones, financiado de subsidios, proveedor de servicios y refugio de emergencia, se produce la atrofia del espíritu emprendedor:
<La meta social hegemónica pasa de ser crear, arriesgar e innovar a opositar, esperar y resistir.
<La provincia confunde la estabilidad con la anestesia. Una nómina pública garantiza la hipoteca, pero no produce tecnología, ni patentes, ni exportaciones.
<Un subsidio alivia la pobreza inmediata, pero prolonga la parálisis generacional.
El riesgo real de Córdoba es que se ha acostumbrado a sobrevivir sin crecer, aceptando la despoblación como un mal menor siempre que las transferencias del Estado central y autonómico sigan llegando puntuales a principios de mes.
5.- Provocación para el futuro – (De la provincia administrada a la provincia emancipada).
Una sociedad donde casi la mitad de la población vive conectada directamente al cordón umbilical de las cuentas públicas posee un margen de soberanía ridículo, de forma, que mientras el debate continúe atrapado en batallas estériles (pensionistas contra jóvenes, funcionarios contra autónomos, autóctonos contra inmigrantes), las casas del centro histórico y de los pueblos de la provincia seguirán cerrando sus persianas definitivamente.
**Córdoba no necesita más comisiones institucionales contra la despoblación ni más propaganda sobre el emprendimiento redactada por burocráticos que jamás han contratado a nadie, ya que lo que necesita es un choque de emancipación:
1.- Reorientar el gasto pasivo a inversión en capital riesgo: Menos subsidio a la inercia y más coinversión en agroindustria tecnológica, logística avanzada y transición energética.
2.- Choque de desregulación y exención fiscal inicial: Liberar de cargas administrativas y fiscales a los autónomos y microempresas durante sus primeros tres años de vida.
3.- Alineación educativa implacable: Formación profesional y universitaria conectada de forma vinculante con las demandas del mercado global, terminando con la exportación sistemática de titulados.
4.- Cultura de la responsabilidad: Romper el estigma del fracaso empresarial y prestigiar al creador de empleo privado frente a la sacralización de la plaza pública.
<<Conclusión>>
La verdadera justicia social no consiste en ensanchar permanentemente la cola de los perceptores de subsidios, sino en destruir la necesidad de hacer cola. Una provincia protegida es deseable, pero una provincia que solo puede sobrevivir bajo protección continua es un territorio que ha renunciado a su futuro y ha aceptado su propia despoblación con resignación presupuestaria.
(Nota. Aclarar que sin una demanda solvente previa, infraestructuras adecuadas y redes de transferencia tecnológica consolidadas, la exención fiscal a microempresas de baja productividad, sin dar solución al problema estructural de empleo de alto valor añadido.).
N.B. Imagen. Córdoba administrada a Córdoba emancipada.
Córdoba, 11 de agosto de 2026.
Fdo. Enrique García Montoya.
Exconcejal de Córdoba Ciudad. Exdiputado Provincial.
Exdiputado y Exsecretario del Parlamento de Andalucía.
Un grupo amplio de los lectores del blog, se muestra preocupado y me pregunta sobre la pérdida de habitantes de Córdoba y Provincia, pues les ha impactado la noticia pública de que Córdoba sea la única provincia española que pierde población, así que trataré de encontrar una explicación razonable, pues creo que el éxodo se puede controlar e invertir.
<<Un dato incómodo y a la vista de todos>>
Córdoba no está simplemente creciendo menos que Andalucía, pues a mayor inri Córdoba está perdiendo población mientras el resto del país alcanza máximos históricos y las demás provincias andaluzas aumentan sus habitantes. La provincia cuenta con 772.913 residentes, pero ha perdido 381 personas en un solo año. La capital, con 323.017 habitantes, encadena por segundo año una caída aún más severa: 1.142 vecinos menos.
El dato, aislado, puede parecer no preocupante, pero “no” lo es, ya que, en demografía, una pérdida anual relativamente limitada puede ser la manifestación visible de un problema mucho más profundo:
“El territorio deja de resultar suficientemente atractivo para quienes podrían instalarse en él y, al mismo tiempo, deja de ofrecer razones suficientes para que permanezcan quienes nacieron allí”.
Córdoba no se enfrenta únicamente a un problema de natalidad, ya que, a la vez, se enfrenta a una crisis de oportunidades, de expectativas y de arraigo.
<<El espejismo de la inmigración>>
Las cifras contienen una paradoja decisiva, ya que, la población extranjera aumentó en 2.029 personas, hasta alcanzar los 33.840 residentes; sin embargo, la población española descendió en 2.410 personas, hasta situarse en 739.073.
El resultado final ha sido negativo: “La llegada de población extranjera no compensó la pérdida de población española”.
Este balance no debería utilizarse para convertir la inmigración en una variable de ajuste demográfico, ya que, la cuestión no es que Córdoba reciba inmigrantes y estos sean insuficientes, porque la cuestión verdaderamente incómoda es, <-que el territorio no está generando las condiciones económicas, laborales, residenciales y sociales necesarias para retener a su población y atraer nuevos habitantes de forma estable->.
La inmigración puede aliviar temporalmente el envejecimiento y la pérdida demográfica, pero no puede sustituir indefinidamente a un problema territorial permanente. Cuando una provincia pierde población autóctona y solo consigue amortiguar parcialmente esa pérdida mediante nuevos residentes extranjeros, el problema no está en quienes llegan, sino en el modelo que expulsa a quienes se marchan y no logra consolidar a quienes llegan.
<<La provincia que expulsa futuro>>
El descenso de la población española -2.410 personas menos- constituye el núcleo del problema, porque no se trata solo de una disminución estadística, sino que detrás de esa cifra hay *jóvenes que abandonan la provincia para estudiar o trabajar, *familias que buscan mejores oportunidades y *profesionales que no encuentran un mercado laboral capaz de aprovechar su formación.
Córdoba parece haber quedado atrapada en una contradicción, ya que, dispone de patrimonio, universidad, posición geográfica, actividad agroalimentaria, potencial logístico, recursos culturales y una notable calidad de vida, pero no consigue convertir esas ventajas en un proyecto vital convincente para una parte creciente de su población.
Una ciudad *puede ser agradable para visitar y, sin embargo, insuficiente para vivir, *puede contar con una historia extraordinaria y carecer de un futuro profesional creíble, incluso, *puede ofrecer vivienda más asequible que otros territorios y, aun así, no proporcionar empleo estable, servicios suficientes o expectativas de progreso.
La pérdida demográfica es, en este sentido, un plebiscito silencioso sobre el territorio. Cada persona que se marcha emite una opinión: “Aquí no encuentra lo que necesita para construir su vida”.
<<Córdoba capital – (Un motor sumidero)>>
La capital debería actuar como el gran mecanismo de compensación de la provincia, ya que, los territorios que crecen, sus ciudades concentran empleo, servicios, universidad, innovación, cultura y oportunidades. Córdoba, sin embargo, pierde1.142habitantes y encadena su segundo descenso anual.
Este dato revela una anomalía especialmente grave, porque, la capital no solo no absorbe la pérdida de los municipios de la provincia, sino que también pierde residentes por sí misma. La ciudad corre el riesgo de dejar de funcionar como polo de atracción y convertirse en un espacio de tránsito: “Un lugar para visitar, estudiar durante unos años o residir temporalmente, pero no necesariamente para quedarse”.
La caída de los residentes nacidos en España -1.825 personas menos en la capital- apunta a un problema de retención, ya que, además, el ligero aumento de quienes nacieron en el extranjero -683 personas- no basta para compensarlo. La realidad negativa es que Córdoba recibe nuevos vecinos, pero pierde demasiados de los que ya tenía.
<-No es una crisis de identidad demográfica. Es una crisis de capacidad urbana->
<<El contraste que desmonta las excusas>>
El argumento de que “toda España está envejecida” resulta insuficiente, ya que, España superó los 49,8 millones de habitantes y creció en 444.205 personas. Andalucía también aumentó su población, con incrementos notables en Málaga, Sevilla y Almería, pero también en provincias que tradicionalmente afrontan dificultades demográficas, como Jaén y Huelva.
La comparación es reveladora y preocupante, ya que, Córdoba no se encuentra ante una fatalidad inevitable que afecte por igual a todos los territorios, sino que está perdiendo la carrera por atraer población en un contexto en el que otros espacios sí están consiguiendo crecer.
Málaga atrae inversión, empleo y población internacional. Sevilla concentra actividad institucional, empresarial y universitaria. Almería ha construido un potente ecosistema agroindustrial y exportador. Incluso Jaén y Huelva han logrado balances positivos.
Córdoba, mientras tanto, parece vivir de sus activos históricos sin haber definido con claridad cuáles serán sus activos estratégicos del futuro.
La demografía no castiga a los territorios de manera arbitraria, sino que, premia -aunque no siempre de forma justa- a aquellos que ofrecen empleo, conectividad, vivienda, servicios y expectativas.
<<No es solo natalidad – (es una elección territorial)>>
Presentar el problema como un simple “invierno demográfico” puede ser descriptivamente correcto, pero políticamente insuficiente, pues la realidad inquietante es, que el invierno demográfico sugiere una estación inevitable, como si Córdoba estuviera esperando a que el ciclo cambiara, aunque, es un hecho evidente que la pérdida de población no es una meteorología contra la que nada pueda hacerse.
***Hay decisiones públicas detrás de la demografía:
*Decisiones sobre transporte y conexiones ferroviarias; sobre suelo industrial y atracción empresarial; sobre universidad, investigación e innovación; sobre vivienda y emancipación juvenil; sobre servicios públicos en los municipios rurales; sobre conciliación, cuidados y apoyo a las familias; sobre el papel económico de la capital; y, sobre la integración real de la población extranjera.
“Cuando esas decisiones se aplazan, la emigración se convierte en política demográfica involuntaria”.
La verdad es que Córdoba no pierde habitantes únicamente porque nazcan menos niños, sino que los pierde porque demasiadas personas consideran que su futuro está en otra parte.
<<Una provincia envejecida y una capital debilitada>>
La evolución por sexos incorpora otro elemento significativo, ya que, la provincia ganó 250 hombres, pero perdió 631 mujeres. El incremento masculino se explica por la llegada de 1.551 hombres extranjeros, que compensó la pérdida de 1.301 hombres españoles. En el caso de las mujeres, el aumento de 478 extranjeras no logró neutralizar la caída de 1.109 españolas.
No estamos, por tanto, ante una mera oscilación numérica, porque la pérdida de mujeres tiene consecuencias especialmente relevantes para la estructura demográfica, el equilibrio territorial, la natalidad, los cuidados y la sostenibilidad de los municipios.
<-Cuando las mujeres jóvenes y cualificadas se marchan, desaparecen también buena parte de las posibilidades de renovación social y económica->
Una provincia que expulsa a sus jóvenes y, particularmente, a sus mujeres, no solo pierde población, sino que pierde capacidad de reproducirse, innovar y sostener sus comunidades.
<<La pregunta que ya no puede aplazarse>>
La cuestión no es cuántos habitantes ha perdido Córdoba este año, sino que, la cuestión es *cuántas personas está dejando de atraer, *cuántos jóvenes se marchan cada año y *cuántas familias descartan instalarse en la provincia porque no encuentran una combinación razonable de empleo, vivienda, servicios y futuro.
***El descenso de 381 habitantes es la cifra final de una ecuación más amplia:
menos oportunidades + menor capacidad de retención + envejecimiento + débil atracción exterior = pérdida demográfica.
Si la respuesta institucional consiste únicamente en celebrar campañas de promoción turística, reclamar más inversiones de forma genérica o confiar en que la inmigración compense el saldo negativo, Córdoba seguirá perdiendo tiempo y habitantes.
La solución exige abandonar la política de la resignación y construir una estrategia demográfica con objetivos verificables, que permita y estimule *retener talento, *facilitar la emancipación, *atraer empresas, *reforzar los servicios rurales, *integrar a la población extranjera y *devolver a la capital su condición de motor provincial.
“Córdoba no necesita solo más nacimientos. Necesita más razones para quedarse”.
<<Conclusión – (el verdadero riesgo es normalizar la pérdida)>>
Una provincia puede perder habitantes un año por circunstancias coyunturales, aunque lo preocupante aparece cuando la pérdida se convierte en tendencia, la capital la amplifica y las instituciones empiezan a tratarla como un fenómeno inevitable.
No se puede aceptar que Córdoba no esté condenada a vaciarse, porque está obligada a reconocer que sus recursos históricos no bastan para garantizar su futuro. La demografía está enviando una advertencia clara: “Si el territorio no ofrece un proyecto de vida, sus habitantes buscarán ese proyecto en otro lugar”.
El problema no es que Córdoba tenga menos población que ayer. El problema es que cada vez más personas parecen tener menos motivos para imaginar su mañana en Córdoba.
N. B. Despoblación en Córdoba – La primera en abandono y huida.
(Nota. La BLET por ahora, no está produciendo los efectos positivos esperados, pero creo que será la palanca para salir del agujero negativo de ser la primera en despoblación y la última en encontrar una solución a un problema inquietante.).
Los últimos datos de la Estadística Continua de Población (ECP), publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), ponen cifras a lo dicho. A 1 de julio de 2026, la provincia de Córdoba contaba con 772.913 habitantes, 983 menos que apenas tres meses antes y 1.396 menos que al comienzo del año. Se trata de la mayor pérdida de población registrada en Andalucía durante el segundo trimestre.
Córdoba, 9 de agosto de 2026.
Fdo. Enrique García Montoya.
Exconcejal de Córdoba Ciudad. Exdiputado Provincial.
Exdiputado y Exsecretario del Parlamento de Andalucía.
1.- El Sistema Nacional de Salud entre <-el temporal y el diluvio->-
Es un hecho real, que la gestión del Servicio Andaluz de Salud (SAS) se sitúa en el epicentro de una crisis de sostenibilidad, ya que, la saturación de la atención primaria y las listas de espera quirúrgicas (que ya superan en demasiados casos los 200 días de media), han forzado la apertura del debate técnico sobre el copago por actos médicos (consultas, especialistas y urgencias) como medida de supervivencia.
<<El desafío de la regularización y el arraigo familiar>>
El impacto real de la regularización extraordinaria se estima ahora en 2 millones de personas, impulsado por el “efecto llamada” y, especialmente, por el arraigo familiar transversal. Este último factor es crítico: “La llegada de ascendientes (padres y abuelos) desplaza el gasto hacia la cronicidad y la polifarmacia, con un coste anual por paciente de 1.884 eur. frente a los 720 eur. de un adulto joven”.
2.- El techo de cristal financiero – (La ilusión de los recursos infinitos).
Es imperativo desterrar la creencia de que los recursos del Estado son elásticos o infinitos. En 2026, España ha alcanzado un punto de agotamiento real de sus fuentes de financiación:
<-Límite de Presión Fiscal: La carga impositiva sobre ciudadanos y empresas ha llegado a un nivel de saturación donde cualquier incremento adicional corre el riesgo de reducir la actividad económica y, por ende, la recaudación neta (Curva de Laffer).
<-Restricción de Deuda: Con una deuda pública que condiciona los presupuestos futuros, el margen para financiar gasto corriente mediante préstamos se ha cerrado debido a las reglas fiscales de la UE y la disciplina de los mercados.
<-La ecuación del agotamiento:
Recursos Max=Recaudación Impositiva Limitada+Capacidad de Endeudamiento Agotada
Cuando la demanda de servicios crece exponencialmente (2 millones de nuevos usuarios) pero la base de recursos es finita, el sistema entra en insolvencia técnica.
3.- El SNS en el marco del gasto público agregado.
La viabilidad de la sanidad está condicionada por un exceso de gasto público estructural, que limita la capacidad de inversión en salud:
<-Partidas rígidas: El gasto en pensiones, la nómina de los funcionarios y el servicio de la deuda absorben la mayor parte de los Presupuestos Generales del Estado (PGE).
<-Asfixia presupuestaria: El mantenimiento de un gasto corriente elevado en la administración reduce el margen de maniobra para afrontar la incorporación masiva de usuarios con alta demanda asistencial.
4.- Deterioro transversal de los servicios públicos.
La derivación de recursos hacia la protección social y el gasto corriente está provocando un deterioro palpable en otros pilares del Estado:
<-Infraestructuras: Falta de inversión en carreteras y ferrocarril, afectando a la competitividad.
<-Seguridad y Educación: Pérdida de calidad por falta de renovación de plantillas.
<-Cuidado de Mayores: Una Ley de Dependencia infrafinanciada que satura indirectamente los hospitales.
5.- Viabilidad jurídica y el dilema del copago.
La implementación de un sistema de copago en Andalucía enfrenta barreras legales (STC 71/2014 y Ley General de Sanidad). Sin embargo, ante la imposibilidad de ampliar los recursos finitos del Estado, el copago se perfila como una tasa de corresponsabilidad necesaria para:
1.- Efecto Disuasorio: Frenar el uso inadecuado de urgencias y consultas.
2.- Inyección de Liquidez: Aportar fondos directos que el sistema tributario ya no puede generar por sí solo.
6.. Conclusión y Perspectiva Social. El descontento social manifiesta una realidad innegable: “El ciudadano percibe que el incremento de la presión fiscal no se traduce en mejores servicios, sino en una degradación de su calidad de vida”.
En definitiva, la sostenibilidad del SNS depende de aceptar que hemos llegado al límite de los recursos no ampliables. Sin una reforma profunda que incluya medidas severas como el copago o una reestructuración drástica de la inversión pública, el contrato social corre el riesgo de romperse definitivamente ante la incapacidad del Estado para gestionar una demanda infinita con recursos que, finalmente, se han agotado.
N. B. Imagen. Realidad visible.
(Los recursos del Estado son infinitos y en España hemos llegado a un punto de agotamiento real de esos recursos finitos y no ampliables más).
La Diputación de Córdoba, bajo la gestión del Partido Popular, ha presentado su hoja de ruta para 2026: “Un presupuesto de 522,9 millones de euros” que se anuncia y publicita como “agresivo” e “histórico”, presumiendo de un crecimiento del 21,3%, sin embargo, tras los fuegos fatuos y la pirotecnia de las cifras, se esconde una realidad alarmante, ya que, la provincia no está ante un salto adelante, sino ante una huida hacia adelante financiada por el contribuyente.
<<Las cuentas del engaño>>
Un aumento de 91,8 millones de euros en un solo año no es un milagro económico, porque realmente es una mayor detracción de recursos del sector privado al público, de forma, que mientras las familias cordobesas hacen malabarismos con la inflación, la administración provincial engorda para la nada, porque este crecimiento negativo se sustenta en tres pilares peligrosos:
–Presión fiscal asfixiante, porque el incremento de las tasas de agua y basura no es una “actualización”, sino el rescate de una gestión ineficiente.
-Hipotecando el futuro, ya que, se anuncian 17 millones de euros en nuevos créditos por lo que estamos financiando el gasto corriente de hoy con la deuda que pagarán nuestros hijos.
-Gasto estructural desbocado, pues la verdad es, que bajo el epígrafe de “inversión”, se camuflan estructuras políticas duplicadas y una burocracia que se alimenta a sí misma.
<<El colapso de las empresas públicas (Una quiebra anunciada).
Es sorprendente que el mismo gobierno que presume de músculo financiero, admita que Epremasa y Emproacsa están en “quiebra técnica”, y, además, atribuye la situación de descalabro a que el ciudadano “paga poco”, insultando a la inteligencia de todos los cordobeses, porque estamos ante una doble imposición material:
1.- Si suben las tasas, el ciudadano paga más por el mismo (o peor) servicio.
2.- Si no las suben, la Diputación inyecta millones del presupuesto general -dinero que también sale del bolsillo del contribuyente para tapar agujeros negros de gestión.
¿Dónde está la responsabilidad de los administradores?
La ineficacia operativa no es un accidente, es una elección política.
<<La corrupción de la gestión>>
La corrupción de la Diputación Provincial de Córdoba no solo es el desvío de fondos públicos, sino que es la administración negligente del dinero de todos los cordobeses, porque *gestionar con opacidad, *permitir sobrecostes y *mantener empresas públicas y entes instrumentales de dudosa utilidad es una forma de corrupción sistémica, que erosiona la confianza en la democracia.
El “cambio” prometido del P.P. del Presiente Fuentes Lopera se ha convertido en una mímica de las peores prácticas del pasado, es decir, *más gasto, menos transparencia y una élite política blindada frente a sus propios fracasos*.
<<Transparencia completa (Preguntas)>>
Exigimos que la Diputación desglose, euro a euro, el origen de esos 91,8 millones adicionales:
1.-Ingresos Corrientes: ¿Cuánto sale exactamente del aumento de tasas e impuestos directos?
2.- Operaciones de Capital: Ese aumento del 76,3% en subvenciones, ¿son fondos estructurales garantizados o promesas coyunturales?
3.- Factura Financiera: Detallen las condiciones de los 17 millones en préstamos: ¿Qué intereses pagaremos y qué garantías se han comprometido?
<<Decálogo de Eficiencia>>
Desde Córdoba Abierta -ACOA- proponemos un plan de choque inmediato para rescatar las empresas públicas sin asfixiar a los cordobeses:
1.- Unificación de Servicios: Eliminar departamentos duplicados (RRHH, Informática, Legal) entre Diputación y sus empresas.
2.- Congelación de Estructura: Cerrazón a nuevas plazas no operativas sin memoria de necesidad vinculada a resultados.
3.- Central de Compras Real: Unificar la contratación de energía y suministros para lograr economías de escala.
4.- Subastas Inversas: Digitalización total de la contratación para evitar la adjudicación <a dedo> o por -inercia-.
5.- Optimización Logística: Inteligencia de datos para reorganizar rutas de residuos y reducir kilómetros en vacío.
6.- Auditoría de Flota: Sustituir la propiedad por leasing donde el mantenimiento sea una carga insostenible.
7.- Telegestión Hídrica: Inversión en sensores para detener las fugas de agua que hoy pagamos todos.
8.- Eficiencia Energética: Plan de choque en depuradoras y plantas de tratamiento para reducir la factura eléctrica.
9.- Techo de Gasto Operativo: Prohibir por norma que el gasto de estructura crezca por encima de la inflación.
10.- Auditoría Externa de Impacto: No basta con saber qué se gasta, hay que publicar el valor social devuelto por cada euro invertido.
<<Conclusión>>
El presupuesto de 2026 es un engaño contable, que se disfraza presentado a la ineficiencia de progreso. No podemos aceptar el “mal menor”, porque Córdoba necesita una administración que entienda que el dinero público es sagrado porque es el fruto del esfuerzo de sus ciudadanos.
Menos propaganda, más cuentas claras.
N.B. La cifra de aumento del presupuesto consolidado es, dicho mal y pronto, <-un engaño masivo-> disfrazado de inversión, que oculta la ineficiencia crónica.
Los ciudadanos cordobeses quedan en el limbo electoral, sin saber a quién votar, pues el criterio de “elegir al menos malo” ya no sirve en un panorama de promesas incumplidas y gestión opaca.