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Córdoba y Séneca (Paseos y recuerdos romanos)

Continuamos nuestros recorridos por Córdoba con mis nietos Gonzalo y Ángela. Tras evocar las citas de la Plaza del Jardín de los Patos, hoy nos proponemos rastrear la huella de Lucio Anneo Séneca. Aunque su carrera política y filosófica alcanzó la cumbre en la Roma imperial, su nacimiento en la Corduba del año 4 a.C. marcó una identidad que siempre reivindicó con orgullo. Perteneciente a la influyente familia de los Annaea, Séneca heredó de su padre -el famoso retórico Séneca el Viejo- una rectitud y una austeridad hispanas que contrastarían siempre con la corrupción de Roma y de la corte de Nerón.

<<Un itinerario entre la piedra y el pensamiento>>

Nuestra ruta, de unos 4 kilómetros, comienza en el Puente Romano. Sus cimientos, por donde cruzaba la Vía Augusta, representan el cordón umbilical de la ciudad con el Imperio. Subiendo hacia la zona alta, el Museo Arqueológico nos revela la ciudad subterránea: mosaicos y bustos de la Corduba patricia que Séneca conoció. En sus sótanos, el Teatro Romano (el más grande de Hispania) atestigua la magnificencia de su época.

A pocos pasos, el Pasaje de Junio Galión rinde tributo al hermano del filósofo, procónsul en Acaya, y nos conduce a la Plaza de Séneca. Este rincón, cercano a la posible residencia de los Annaea, invita a la reflexión antes de visitar el Templo Romano de la calle Claudio Marcelo, símbolo del culto imperial que Séneca conoció de primera mano.

Avanzamos hacia los Mausoleos de la Puerta de Gallegos. Estas estructuras circulares recordaban a los viajeros que la vida es transitoria, una idea nuclear en el estoicismo. Desde allí, llegamos al Jardín de los Patos, cuya plaza dedicada al filósofo alberga 32 azulejos de Talavera con sus sentencias. Pese al paso del tiempo, sus palabras siguen siendo brújulas de sabiduría.

El paseo culmina ante la icónica Estatua de Séneca en la Puerta de Almodóvar. La obra de Ruiz Olmos le presenta sereno, con la túnica y el papiro, custodiando la entrada a la Judería. Finalmente, en el Palacio de la Merced y en los Llanos del Pretorio, contemplamos su faceta de maestro ante el grupo escultórico «La educación de Nerón», recordándonos la compleja relación entre el poder y la ética.

<<El Senequismo (El carácter de un pueblo)>>

Más allá de los monumentos, Séneca sobrevive en lo que llamamos «senequismo cordobés»: “Un carácter definido por la resignación ante la adversidad, la austeridad elegante, el sentido común pegado a la tierra y esa distancia escéptica e irónica frente a la vida.

Séneca fue obligado al suicidio por Nerón, enfrentando su final con la entereza que predicó. Nos enseñó que «la vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada». Gonzalo y Ángela, aunque cansados, regresan a casa comprendiendo que el tiempo no se nos da corto, sino que -como dijo su paisano- a menudo somos nosotros quienes lo perdemos.

N.B. Hoy mis dos nietos han visto y comprendido un poco más a Córdoba y a Séneca, de forma, que  nuestros paseos seguirán, pues Córdoba siempre tiene una historia más que contar.

Córdoba, 23 de diciembre de 2025.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

 Presidente de Córdoba Abierta (ACOA)