Explico con imágenes a mis nietos preguntones Gonzalo y Ángela donde están nuestros impuestos y porque los trenes no funcionan como debieran y las carreteras están llenas de baches y en mal estado de mantenimiento.
España atraviesa un momento de máximos históricos en recaudación fiscal, pero ese incremento no se traduce en una mejora equivalente de las infraestructuras. El ferrocarril y las carreteras reflejan un problema estructural: “Más ingresos públicos, pero un déficit persistente en inversión y mantenimiento”.
“Los servicios públicos clave, especialmente las infraestructuras, muestran señales de deterioro estructural y el retorno al ciudadano se percibe como ineficiente ”.
N.B. Imágenes. Impuestos todos. Infraestructuras bajo mínimos en mantenimiento y conservación.
(Nota.- Cuando el retorno al ciudadano por parte del Estado es alto y visible, aumenta la moral fiscal (la disposición de la gente a pagar impuestos). Si los ciudadanos perciben que las calles están limpias, los hospitales funcionan y la seguridad es efectiva, entienden el impuesto no como una pérdida, sino como una inversión colectiva.
En cambio, cuando el retorno es pobre o ineficiente, surge la percepción de que el impuesto es una carga injusta, lo que suele alimentar la evasión y el descontento social).
Cada ciudadano debe examinar lo que paga y lo que recibe de sus impuestos por el Estado en su conjunto.
1ª.- Imagen – La realidad – (Lo que hay y lo que se ve).
España nunca había recaudado tanto dinero en impuestos como ahora. En 2025, los ingresos tributarios alcanzaron los 325.356 millones de euros, un 10,4% más que el año anterior, impulsados principalmente por el IRPF (142.466 millones) y el IVA (99.532 millones). Así mismo, se dispara la deuda pública, que alcanza un máximo difícil de imaginar, de forma, que a la vista de lo que hay y lo que se ve existe un agujero oculto, que se traga todo el dinero de los ciudadanos con un destino ignoto.
2ª.- Imagen. Un agujero oculto.
3ª.- Imagen. Ciudadanos asombrados.
4ª.- Imagen. Soluciones. Gestión eficiente, transparencia y justicia tributaria.
(Nota. Es difícil explicar algo tan simple de ver y por lo visto tan difícil de ejecutar, razón por la que prefiero exponerlo en imágenes descriptivas de lo que hay, de lo que no hay, y, de lo que se debe hacer).
Córdoba, 3 de abril de 2026.
Fdo. Enrique Garía Montoya.
Abogado. ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.
Explico a mis nietos preguntones, Gonzalo y Ángela, como está el gasto público y con la esperanza de que es posible una solución en beneficio de todos.
Primera Imagen. La realidad.
Segunda Imagen. Presión Fiscal y Despilfarro.
Tercera Imagen – El Sumidero. Un pozo sin fondo.
Cuarta Imagen – El Cambio. Construyendo y reestructurando el Sistema.
Quinta Imagen – La Solución.
Una sociedad próspera y equilibrada, libre de cargas burocráticas innecesarias y con una gestión transparente y responsable de los recursos de todos.
N.B. Explicando a mis nietos Gonzalo y Ángela el gasto público y como llegar a una sociedad transparente y próspera en beneficio de los ciudadanos
Córdoba, 25 de marzo de 2026.
Fdo. Enrique García Montoya.
Abogado. ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.
Córdoba no se visita, se descubre, y, no hay mejores compañeros para redescubrir el asombro que la mirada curiosa de mis nietos, así que, seguimos explorando la ciudad, desvelando sus capas de historia paso a paso, maravillados por una belleza que educa silenciosamente al compás.
Nuestra última parada nos ha llevado a un pulmón verde que es, en realidad, un libro de historia abierto: los Jardines de la Agricultura. Un lugar donde el rigor de las fechas se mezcla con el susurro del agua y la sabiduría antigua impresa en cerámica.
**Aquí compartimos las maravillas que hemos descubierto juntos en este tesoro cordobés.
1.- El Corazón de Agua – (Jardín de los Patos).
Al entrar, lo primero que atrapa a los niños (y a los adultos que aún conservan el asombro) es el estanque central, vibrante de vida. Aunque el nombre oficial y solemne es “Jardines de la Agricultura” -recordando su pasado como huertas, incluso de la Inquisición-, el pueblo de Córdoba, con su sabiduría habitual, lo ha rebautizado cariñosamente por sus habitantes más famosos: los patos.
Para el amante del rigor histórico, la cronología es fascinante: “Si bien el primer impulso de un jardín aquí data de la ocupación francesa en 1811, el parque moderno que hoy pisamos nació a mediados del siglo XIX. Fue el alcalde y Duque de Hornachuelos quien tuvo la visión de crear un espacio público estructurado. El diseño radial que ordena nuestros pasos es del arquitecto Rafael de Luque Lubián (1864), pero el famoso estanque, el alma del jardín, fue una obra posterior de José María de Montis en 1868.
(Nota. Coronando el estanque, una escultura más reciente (1964) nos habla del progreso agrícola, recordándonos que este suelo siempre fue fértil).
2.- Gigantes de Bronce y Piedra – (Un Museo bajo el Cielo).
Pasear con Gonzalo y Ángela por estos senderos es recorrer una “vía sacra” de la cultura cordobesa, ya que, el jardín funciona como un museo al aire libre, salpicado de homenajes a músicos, poetas y escultores que dieron gloria a la ciudad.
Pero hay un encuentro que destaca sobre todos: el Monumento a Julio Romero de Torres.
Inaugurado en 1940 y pagado por suscripción popular (un detalle que demuestra el amor del pueblo por su pintor), la figura de Romero de Torres se alza imponente con su capa española. Sin embargo, el detalle que más conecta con la imaginación de mis nietos no es la grandeza del artista, sino la fidelidad de su compañero, pues a sus pies, inmortalizado también en bronce, descansa Pacheco, el galgo negro que lo acompañó en vida y en tantos de sus lienzos.
3.- El Círculo de la Sabiduría (La Biblioteca Séneca).
Llegamos al rincón más nostálgico y quizás el más importante para transmitir valores cívicos, ya que, en el corazón del parque se encontraba una pequeña caseta hexagonal rodeada de un tesoro de cerámica: la antigua Biblioteca Séneca.
Les expliqué a Gonzalo y Ángela que este lugar fue un experimento pionero de confianza en 1922. No había bibliotecario, ni vigilante. Los cordobeses tomaban los libros libremente, los leían al sol y los devolvían. Un monumento a la civismo que, aunque ya no funciona igual, nos recuerda el respeto por la cultura compartida.
<<Los Bancos que hablan – (Séneca)>>
Rodeando la biblioteca hay ocho bancos semicirculares, joyas de la cerámica de Mensaque (Triana y Talavera), instalados en 1921, que no son solo para sentarse, sino que están principalmente para pensar.
Cada banco está revestido de azulejos que contienen sentencias -“frases de sabiduría”- de nuestro filósofo más universal, Lucio Anneo Séneca, de manera, que convertimos el descanso en un juego de descubrimiento, leyendo juntos esas verdades que, dos mil años después, siguen vigentes, especialmente para quienes dedicamos la vida a la ley y la justicia.
De las 32 frases originales, estas son algunas de las que rescatamos y comentamos mientras disfrutábamos de la paz del jardín:
“Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad.”
“No se ama a la patria por ser grande, sino por ser patria.”
“La crueldad nace siempre de la debilidad.”
“No hay viento favorable para el que no sabe adónde va.”
“La recompensa de una buena acción es haberla hecho.”
“Nada es tan difícil que no pueda ser vencido por el trabajo.”
“El hombre es sagrado para el hombre.”
“Tened más cuidado con lo que hacéis que con lo que decís.”
“Donde hay un ser humano, hay una oportunidad para la amabilidad.”
(Nota. Aunque a pocos metros se alza ahora la moderna Biblioteca Cántico, el encanto de estos viejos azulejos, resistiendo el paso del tiempo, sigue siendo el verdadero corazón palpitante del Jardín de los Patos.).
N.B.El Jardín de los Patos es un tesoro de historia y de cultura y mis nietos van viendo la belleza de Córdoba, mientras se deslizan por los toboganes de piedra del monumento de Julio Romero de Torres, tal como, cientos de cordobeses de todas las edades hemos hecho.
Pasear por Córdoba con mis nietos, Gonzalo y Ángela es siempre una oportunidad para redescubrir nuestra ciudad a través de sus historias. Hoy nos detuvimos en una de las más fascinantes: la “Leyenda de las Tres Culturas”.
¿Fue Córdoba realmente un paraíso de convivencia entre musulmanes, cristianos y judíos?
Como profesional me gusta analizar los hechos tras el mito, así que, aquí presento una síntesis de un fascinante legado.
1.- Córdoba, “La Luz del Mundo”.
En el siglo X, bajo el Califato de Abderramán III, Córdoba no tenía rival en Occidente, de forma, que mientras Europa vivía en el oscurantismo, nuestra ciudad disfrutaba de:
-Calles pavimentadas y alumbrado público.
-Una biblioteca califal con 400.000 volúmenes.
-Un intercambio intelectual sin precedentes.
2.- Tres sociedades y un mismo suelo.
La prosperidad de la época permitió que las tres “Religiones del Libro” compartieran espacio, cada una aportando figuras universales:
<-El Islam: Aportó la lengua de la ciencia y la administración. El gran Averroes intentó unir la filosofía aristotélica con la fe.
-El Judaísmo: Vivió su “Edad de Oro Sefardí”. De aquí surgió Maimónides, cuya Guía de Perplejos sigue siendo un pilar del pensamiento judío.
-El Cristianismo (Mozárabes): Cristianos que, manteniendo su fe, adoptaron la lengua y estética árabe, creando un arte híbrido único.
3.- La Realidad Jurídica (El Pacto de la “Dhimma”).
Como jurista, es importante matizar que no era una igualdad de derechos al estilo de hoy, ya que, se regía por la Dhimma, un estatuto de <-protección-> donde:
*Judíos y cristianos podían practicar su fe y tener sus propios tribunales.
*A cambio, aceptaban la supremacía política del Islam y pagaban un impuesto especial (yizya).
*Fue una tolerancia pragmática con sus tensiones, pero mucho más avanzada que la del resto de Europa.
4.- Un legado grabado en piedra.
La leyenda no es solo teoría, sino que se toca en nuestras calles:
1.- La Mezquita-Catedral: Un híbrido arquitectónico donde la belleza califal y la nave renacentista coexisten, recordándonos que una cultura se construyó sobre la otra sin destruirla.
2.- La Judería y su Sinagoga: Uno de los pocos testimonios medievales que quedan en España.
3.- La transmisión del saber: Gracias a las traducciones del griego al árabe y luego al latín realizadas aquí, Europa pudo redescubrir a los clásicos y caminar hacia el Renacimiento.
<<Reflexión final>>
La “Leyenda de las Tres Culturas” es una historia necesaria, ya que, aunque no fue un paraíso igualitario, demostró que comunidades diferentes pueden colaborar para alcanzar cimas intelectuales.
N.B. Hoy, Gonzalo y Ángela han comprendido que su Ciudad fue un faro de luz, y, que en un mundo aún fracturado, el legado de Córdoba nos invita al diálogo y a la tolerancia.
Seguimos recorriendo las historias y leyendas de Córdoba y descubiendo sus misterios con mi nietos Gonzalo y Ángela, viendo ahora las Torres de Oro del la Ciudad Resplandeciente de Almanzor “El Victorioso de Dios”, donde están los tesoros increibles y maravillosos de la Ciudad perdida.
Para los seguidores de Córdoba Abierta (ACOA)., se ha unificado la narrativa histórica, la base científica y la mística de la leyenda en un solo texto coherente y descriptivo, asi:
<<La Leyenda y el Espejismo (Las Torres de Oro de Almanzor).>>
Córdoba guarda en el cauce de su río una de las historias más fascinantes de Al-Ándalus. Se trata de la visión de Medina al-Zahira (la Ciudad Resplandeciente), una ciudad de vida corta cuya riqueza fue tan inmensa y que, mil años después, se dice, que su brillo aún se ve en las aguas del Guadalquivir.
1.- La Ciudad Resplandeciente.
A finales del siglo X (978-981 d.C.), Almanzor, el hombre más poderoso de la época, mandó construir su propia ciudad palatina al este de Córdoba con un objetivo era claro: “Superar a la dinastía Omeya y a su Ciudad de Medina Azahara“.
Las crónicas de Ibn Idari describen una Ciudad con alcázares y cúpulas que “desafiaban al sol“ y mármoles tan pulidos que emitían un brillo deslumbrante, pero en el año 1009, durante la Fitna (guerra civil), la “ciudad deslumbrante” fue saqueada y arrasada hasta sus cimientos en unos días de ira y terror, aplicándose, además, una condena de la memoria (“Un borrado total de su memoria histórica”).
2.- Espejismo y recuerdo.
La leyenda cuenta que, en ciertos atardeceres de finales de verano y otoño, desde el Puente Romano se pueden ver las “Torres de Oro” reflejadas en el agua.
<<Fundamento científico>>
Lo que la tradición interpreta como el reflejo de tesoros sumergidos tiene una base física real estudiada por expertos:
1.- La herida por donde entra la luz: “Al atardecer, el sol se pone por el oeste y su luz incide en un ángulo muy bajo, golpeando frontalmente los sedimentos de cuarzo y bancos de arena que el río acumula al este“.
2.- Hechos pasados y el espejo del tiempo: “Este fenómeno óptico crea destellos verticales que parecen estructuras doradas emergiendo del lecho del Rio Guadalquivir“.
3.- El mirador: “El que quiera verlo debe situarse entre el quinto y sexto arco del Puente Romano para captar el ángulo exacto donde la luz y el río recrean la silueta de la ciudad perdida“.
3.- La Búsqueda Arqueológica del Tesoro.
A diferencia del mito, la arqueología busca respuestas en la tierra. Investigadores como Leopoldo Torres Balbás y el arqueólogo municipal Juan Francisco Murillo han aportado luz sobre su paradero:
<-Zona de “Las Quemadas“: Su nombre actual es la huella más directa del incendio que devoró la ciudad. Prospecciones con tecnología LiDAR sugieren la existencia de muros califales bajo el suelo industrial. (LiDAR significa “Light Detection and Ranging“ -detección y medición por luz.)
<-La tumba del Rio Guadalquivir: Los estudios geológicos confirman que el Guadalquivir ha desplazado su cauce hacia el sur, lo que significa que parte de los palacios de Almanzor están hoy literalmente bajo el lecho del río, lo que explicaría por qué los restos del “tesoro“ (mármoles y metales) siguen alimentando el brillo del agua.
<<Cuadro explicativo (Realidad contra mitos y leyendas).
Elemento
Realidad Histórica
Interpretación Legendaria
Ubicación
Al este (Las Quemadas/Fuensanta).
Sumergida bajo el Guadalquivir.
Destrucción
Demolida y sus materiales reutilizados.
Hundida o hecha invisible por magia.
El Brillo
Reflejo solar en sedimentos de arena.
Cúpulas de oro que aún relucen.
El Tesoro
Saqueado por la plebe en el año 1009.
Oculto en túneles bajo el cauce del río.
N. B. Medina al-Zahira es la prueba de que en Córdoba la historia no solo se lee en los libros, sino que se “siente” en el paisaje, de forma, que las torres que Almanzor levantó para la posteridad fueron convertidas en polvo, pero, quizás, ese polvo, depositado en el fondo del Rio Guadalquivir, se encarga de recordar a los que se asoman al Puente Romano en una tarde de otoño, que la Ciudad Resplandeciente no quiere pasar al olvido.