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Crónicas de Córdoba – El Jardín de los Patos (Belleza y cultura)

Córdoba no se visita, se descubre, y, no hay mejores compañeros para redescubrir el asombro que la mirada curiosa de mis nietos, así que, seguimos explorando la ciudad, desvelando sus capas de historia paso a paso, maravillados por una belleza que educa silenciosamente al compás.

Nuestra última parada nos ha llevado a un pulmón verde que es, en realidad, un libro de historia abierto: los Jardines de la Agricultura. Un lugar donde el rigor de las fechas se mezcla con el susurro del agua y la sabiduría antigua impresa en cerámica.

**Aquí compartimos las maravillas que hemos descubierto juntos en este tesoro cordobés.

1.- El Corazón de Agua – (Jardín de los Patos).

Al entrar, lo primero que atrapa a los niños (y a los adultos que aún conservan el asombro) es el estanque central, vibrante de vida. Aunque el nombre oficial y solemne es “Jardines de la Agricultura” -recordando su pasado como huertas, incluso de la Inquisición-, el pueblo de Córdoba, con su sabiduría habitual, lo ha rebautizado cariñosamente por sus habitantes más famosos: los patos.

Para el amante del rigor histórico, la cronología es fascinante: Si bien el primer impulso de un jardín aquí data de la ocupación francesa en 1811, el parque moderno que hoy pisamos nació a mediados del siglo XIX. Fue el alcalde y Duque de Hornachuelos quien tuvo la visión de crear un espacio público estructurado. El diseño radial que ordena nuestros pasos es del arquitecto Rafael de Luque Lubián (1864), pero el famoso estanque, el alma del jardín, fue una obra posterior de José María de Montis en 1868.

(Nota. Coronando el estanque, una escultura más reciente (1964) nos habla del progreso agrícola, recordándonos que este suelo siempre fue fértil).

2.- Gigantes de Bronce y Piedra – (Un Museo bajo el Cielo).

Pasear con Gonzalo y Ángela por estos senderos es recorrer una vía sacra de la cultura cordobesa, ya que, el jardín funciona como un museo al aire libre, salpicado de homenajes a músicos, poetas y escultores que dieron gloria a la ciudad.

Pero hay un encuentro que destaca sobre todos: el Monumento a Julio Romero de Torres.

Inaugurado en 1940 y pagado por suscripción popular (un detalle que demuestra el amor del pueblo por su pintor), la figura de Romero de Torres se alza imponente con su capa española. Sin embargo, el detalle que más conecta con la imaginación de mis nietos no es la grandeza del artista, sino la fidelidad de su compañero, pues a sus pies, inmortalizado también en bronce, descansa Pacheco, el galgo negro que lo acompañó en vida y en tantos de sus lienzos.

3.- El Círculo de la Sabiduría (La Biblioteca Séneca).

Llegamos al rincón más nostálgico y quizás el más importante para transmitir valores cívicos, ya que, en el corazón del parque se encontraba una pequeña caseta hexagonal rodeada de un tesoro de cerámica: la antigua Biblioteca Séneca.

Les expliqué a Gonzalo y Ángela que este lugar fue un experimento pionero de confianza en 1922. No había bibliotecario, ni vigilante. Los cordobeses tomaban los libros libremente, los leían al sol y los devolvían. Un monumento a la civismo que, aunque ya no funciona igual, nos recuerda el respeto por la cultura compartida.

<<Los Bancos que hablan – (Séneca)>>

Rodeando la biblioteca hay ocho bancos semicirculares, joyas de la cerámica de Mensaque (Triana y Talavera), instalados en 1921, que no son solo para sentarse, sino que están principalmente para pensar.

Cada banco está revestido de azulejos que contienen sentencias -“frases de sabiduría”- de nuestro filósofo más universal, Lucio Anneo Séneca, de manera, que convertimos el descanso en un juego de descubrimiento, leyendo juntos esas verdades que, dos mil años después, siguen vigentes, especialmente para quienes dedicamos la vida a la ley y la justicia.

De las 32 frases originales, estas son algunas de las que rescatamos y comentamos mientras disfrutábamos de la paz del jardín:

  • “Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad.”
  • “No se ama a la patria por ser grande, sino por ser patria.”
  • “La crueldad nace siempre de la debilidad.”
  • “No hay viento favorable para el que no sabe adónde va.”
  • “La recompensa de una buena acción es haberla hecho.”
  • “Nada es tan difícil que no pueda ser vencido por el trabajo.”
  • “El hombre es sagrado para el hombre.”
  • “Tened más cuidado con lo que hacéis que con lo que decís.”
  • “Donde hay un ser humano, hay una oportunidad para la amabilidad.”

(Nota. Aunque a pocos metros se alza ahora la moderna Biblioteca Cántico, el encanto de estos viejos azulejos, resistiendo el paso del tiempo, sigue siendo el verdadero corazón palpitante del Jardín de los Patos.).

N.B. El Jardín de los Patos es un tesoro de historia y de cultura y mis nietos van viendo la belleza de Córdoba, mientras se deslizan por los toboganes de piedra del monumento de Julio Romero de Torres, tal como, cientos de cordobeses de todas las edades hemos hecho.

Córdoba, 29 de enero de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Presidente. Córdoba Abierta -ACOA-.

Son muy listos (los demás somos tontos)

En la calle y en cualquier sitio, en relación con los políticos corruptos en España, se oye algo, que es ofensivo para todos los ciudadanos honestos que son la mayoría, concretamente, “son muy listos”, razón por la que se puede entender, que a la vez se está aceptando que el resto de ciudadanos somos tontos.

Como entiendo, que lo dicho no puede ser verdad, me siento ofendido día a día cada vez que oigo esas palabras, porque la frase, “son muy listos”, encierra una trampa dialéctica que, a menudo, justifica lo injustificable, trasladando la culpa del político corrupto a la víctima, que somos todos los que formamos la sociedad civil.

Conviene analizar lo dicho con lógica y justicia, empezando por desmenuzar el concepto de “listo” y cómo se aplica en la sociedad española.

<<Confusión popular entre astucia y sabiduría>>

En España existe una larga tradición (la cultura de la “picaresca”), que muchas veces confunde la astucia con la inteligencia.

<-El astuto (el “listo”): Es alguien que detecta una debilidad en el sistema y la aprovecha para su beneficio personal, sin importar la ética. No requiere un gran intelecto, sino falta de escrúpulos y una posición de ventaja. Tener el poder.

<-El inteligente: “Es alguien que utiliza su capacidad para resolver problemas complejos, crear valor y mejorar su entorno”, tal como son la gran mayoría de ciudadanos españoles.

Por tanto, decir que un político corrupto es muy listo es, en realidad, un uso negativo y rácano del lenguaje, porque, por ejemplo, robar de una caja fuerte llena de dinero de la empresa confiado a tu custodia no te hace un genio financiero, pues solo te hace un abusador perverso y traidor de la confianza depositada en ti.

<< La equivalencia falsa>>

La idea de que si los políticos corruptos son listos, nosotros somos “tontos”, es una falsa equivalencia y una desventaja de origen.

El ciudadano español no es tonto por ser engañado, porque la mayoría ciudadana es la parte de buena fe en un contrato social.

<-La situación de poder: Un político corrupto maneja información, contactos y mecanismos legales que el ciudadano de a pie no ve. <-La confianza como base social: Una sociedad civilizada funciona bajo la premisa de la confianza. Si para no ser “tontos” tuviéramos que desconfiar de cada semáforo, de cada médico, de cada ley y de la justica en general, la sociedad colapsaría. <-Una analogía: “Si alguien fuerza la cerradura de nuestra casa, no se puede aceptar que el ladrón es un “genio” y nosotros unos <tontos> por tener puerta, porque la verdad es que el ladrón es un criminal que ha roto las reglas de convivencia.

<<La frase como medio de defensa>>

A veces, cuando la gente dice “son muy listos”, no lo hace desde la admiración, sino desde la resignación y la defensa.

Son tan poderosos y el sistema es tan lento, que la única explicación que encuentro es que son más listos que nosotros.

Lo expuesto, es la victoria psicológica del político corrupto, porque ha convencido a toda la sociedad de que su amoralidad (su falta de ética y de honradez) es en realidad una forma de superioridad intelectual.

Aceptar esto es socialmente peligroso porque desincentiva la exigencia de responsabilidades por la sociedad civil.

<<La verdadera inteligencia>>

Desde una perspectiva lógica, un político que corrompe las instituciones de su propio país es profundamente torpe.

<-Degrada el sistema donde viven sus hijos. <-Destruye la economía que sostiene el bienestar general. Y, <-Arriesga su libertad y su legado por un beneficio material inmediato.

La verdadera inteligencia política es la que construye países prósperos, estables y justos, de forma, que lo del político corrupto es simple saqueo.

La verdad es, que no se es tonto por indignarse ante el político corrupto, ni la mayoría social ciudadana es tonta por cumplir la ley. El cumplimiento de las normas es lo que nos hace demócratas y libres, de forma, que calificar de “listo” al político corrupto es un error semántico, que premia la conducta del político delincuente y castiga la integridad del ciudadano honesto.

El silencio o la indiferencia no son neutros, sino que actúan como un fertilizante para la corrupción.

Cuando una sociedad se resigna y deja de reaccionar, el político corrupto siente que tiene permiso social para seguir actuando, validando su idea de que es superior o más hábil, así que, no queda otra, que romper con el círculo de complicidad involuntaria, de forma, que  la conducta ciudadana debe pasar de la queja pasiva a la acción ética.

<<Desterrar el lenguaje de la admiración>>

La primera batalla es cultural y lingüística, de manera, que debemos dejar de usar términos que, aunque parezcan críticos, contienen un matiz de reconocimiento.

<-No son “listos”: Son mediocres que han fallado a su deber.

<-No es “picaresca”: Es robo y traición a la soberanía popular.

<-Conducta a seguir: “Corregir activamente a quien use esos términos en nuestro entorno”.

El lenguaje moldea la realidad, así que, si les quitamos el aura de “astutos”, les dejamos solo el traje de delincuentes.

<<Pasar a la Intolerancia Social>>

La corrupción política florece donde hay impunidad social, y, se puede comprobar como muchas veces aunque el político corrupto es castigado por la ley, sigue siendo aceptado socialmente, en su club social, en su barrio o en eventos públicos.

<-Conducta a seguir: “El aislamiento social es una herramienta poderosa”.

La ciudadanía debe mostrar su rechazo de forma pacífica pero firme. Un político corrupto no debería poder disfrutar de su “éxito” con normalidad en los espacios públicos sin sentir el peso del reproche moral de sus vecinos.

<<El voto de la exigencia>>

La sociedad civil acepta el error de votar “al menos malo” o perdonar la corrupción, porque  se dice que “los otros son peores”, y, esta es la conducta que los corruptos esperan y desean.

<-Conducta a seguir: Establecer una línea roja ética.

Si un partido no limpia sus filas de manera radical, pierde el voto.

El ciudadano debe demostrar que la honestidad es un valor no negociable, por encima de las ideologías.

*Si los políticos ven que la corrupción resta más votos de los que el dinero robado puede comprar, el sistema empezará a cambiar por pura supervivencia*.

<<La transparencia como remedio>>

El “no hacer nada” suele venir de la ignorancia y de la falta de información real, aunque  es un hecho patente que hoy en día existen herramientas ciudadanas para controlar y estar informado.

<-Conducta a seguir: Utilizar los Portales de Transparencia, apoyar a plataformas de periodistas de investigación y asociaciones civiles que denuncian la corrupción.

La conducta ciudadana debe ser la del auditor, de forma, que debemos  preguntar en qué se gasta el dinero en nuestro ayuntamiento, exigir facturas públicas, examinar las contrataciones y seguir los procesos judiciales.

<<Coherencia ética social>>

No se puede exigir un político ejemplar si en nuestra vida diaria validamos corrupciones (pagar sin IVA, saltarse normas por “amiguismo”, etc.).

La integridad de una nación es la suma de las integridades individuales.

<<Educación cívica>>

El político corrupto quiere que pensemos que “todos son iguales” para que nos rindamos silentes y cautivos, de forma, que su cinismo es su mayor aliado porque anula la participación ciudadana.

Hay que empezar a formarnos y a  formar a los más jóvenes en valores cívicos, desterrado lo inaceptable, como el dicho perverso de que el dinero público no es de nadie, porque la única verdad es, que es el fruto del esfuerzo de todos los ciudadanos trabajadores para pagar la sanidad, la educación y el resto de los servicios públicos esenciales.

N.B. No es verdad que sean muy listos y que los demás (la gran mayoría) seamos tontos.

La conducta justa de los ciudadanos honrados es la de la resistencia ética, porque no se trata de ser un héroe, sino de no ser un espectador complaciente, porque para que los malos políticos corruptos triunfen, solo hace falta que los hombres buenos no hagan nada.

Hay que practicar una ética de tolerancia cero en la conducta ciudadana del día a día para tener la autoridad moral de exigirla a nuestros políticos en la administración de lo público.

Córdoba, a 18 de diciembre de 2025.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Presiente de Córdoba Abierta -ACOA-.