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Frontera Sur – Un espejo (Inmigración – Europa – Andalucía)

Cada vez que las noticias nos muestran imágenes de saltos a las vallas o llegadas masivas a nuestras costas, se produce una polarización entre dos partes, que se niegan a encontrar un acuerdo positivo para la sociedad común.  Se habla de la presión sobre las fronteras de la Unión Europea y de España como principal muro de contención, pero para analizar este problema fenomenal con seriedad, hay que pasar de lo fácil  y mirar la situación desde una perspectiva crítica, realista y pegada a los hechos.

La inmigración no es una anomalía temporal, ya que, es un fenómeno estructural, y, desgraciadamente,   la respuesta europea, hasta ahora, ha estado demasiado centrada en delegar la gestión del <-problema-> a los países fronterizos, generando tensiones y vacíos legales que necesitan de una revisión profunda apartada de ideologías y soluciones radicales.

<<Las sombras del sistema – (Retos y problemas reales)>>

Los retos que plantea la inmigración irregular son preocupantes par todos, especialmente, cuando se carece de un marco normativo europeo coordinado:

<-La crisis humanitaria y el negocio de las mafias: La ausencia de vías legales y seguras para la migración fomenta un ecosistema criminal donde las mafias del tráfico de personas se lucran a costa de la desesperación, poniendo en riesgo incontables vidas y vulnerando los derechos fundamentales.

<-La presión sobre los sistemas de acogida: Los países de entrada, como España, asumen un coste logístico y económico desproporcionado, entre otras cosas, porque  la saturación de los centros de acogida y los servicios sociales locales genera fricciones, especialmente cuando no existe una corresponsabilidad real por parte del resto de los Estados miembros de la UE.

<-El desafío de la integración y la seguridad jurídica: Una llegada desordenada dificulta la trazabilidad y la integración de los migrantes en la sociedad de acogida. La falta de regularización empuja a muchas personas a la economía sumergida, creando bolsas de marginalidad que debilitan la cohesión social y el Estado de Derecho.

<<La otra cara de la moneda – (Oportunidad y ventaja)>>

Sería un error analítico grave observar la inmigración únicamente desde el prisma del conflicto, porque  Europa se enfrenta a una realidad ineludible que convierte la llegada de nuevos ciudadanos en una necesidad:

**El invierno demográfico: El envejecimiento de la población europea es una bomba de relojería para el Estado del Bienestar, de forma, **que la inyección de población joven es indispensable para sostener el sistema de pensiones y revitalizar la pirámide poblacional**.

**Motor económico y fuerza laboral: Muchos sectores productivos clave (agricultura, construcción, hostelería, cuidados) dependen de manera crítica de la mano de obra migrante, razón por la que regularizar y encauzar este talento no solo es una cuestión de derechos, sino de eficiencia económica.

**Innovación y dinamismo social: A lo largo de la historia, las sociedades más permeables y capaces de integrar diversas culturas han demostrado ser más resilientes, creativas y competitivas a nivel global.

<<Andalucía – (La puerta de Europa y el contraste)>>

Si España es la frontera sur de la UE, Andalucía es el umbral de nuestra casa común. La comunidad andaluza vive este fenómeno con una intensidad única, siendo al mismo tiempo tierra de paso, de acogida y de una dependencia estructural de la emigración.

Por un lado, las costas andaluzas -desde el Estrecho de Gibraltar hasta el Mar de Alborán- son el escenario donde se materializa el drama migratorio. Los municipios costeros andaluces asumen a menudo el impacto inmediato de las llegadas, tensionando sus recursos locales ante la mirada, demasiadas veces distraída y negacionista de Bruselas.

Pero por otro lado, Andalucía es el mejor ejemplo de la necesidad de esta convivencia, pues basta mirar el modelo agrícola de los invernaderos de Almería o la campaña de los frutos rojos en Huelva. La economía andaluza se sustenta, en gran medida, sobre los hombros de miles de trabajadores emigrantes. El reto aquí es monumental: “Transformar un modelo que en ocasiones coquetea con la precariedad laboral en un sistema que garantice condiciones dignas, derechos plenos y una integración real en los municipios que los acogen”. Andalucía no puede ser solo el “muro” de Europa, sino que debe ser el laboratorio donde se diseñe una convivencia sostenible.

<<Una reflexión final – (Un nuevo paradigma)>>

El asalto a las fronteras no se soluciona levantando vallas más altas, sino construyendo ordenamientos jurídicos más eficaces. Europa debe abandonar la miopía de las soluciones a corto plazo. Necesitamos una política migratoria común que no deje solos a los países del sur, que persiga implacablemente a las redes de tráfico de personas y que, simultáneamente, abra corredores migratorios legales, ordenados y vinculados a las necesidades del mercado laboral.

Solo desde el realismo normativo, la equidad y el respeto a la dignidad humana podremos transformar lo que hoy se percibe como una crisis en la mayor oportunidad para el futuro de Europa.

N.B. Invasores o emigrantes  – (Ceuta  – UE – España – Andalucía) – La realidad y la mentira.

(Nota. Simbolismo de la imagen:

*El Espejo en la costa andaluza: Representa esa frontera sur y cómo Europa se mira a sí misma.

*El reflejo (La narrativa polarizada y el drama): Muestra el asalto a las vallas y las llegadas por mar, que es la imagen que suele acaparar el debate público y evidencia la crisis humanitaria.

*Frente al espejo (La realidad estructural): Muestra a personas trabajando en la recolección de frutos rojos (en un guiño a los campos de Huelva y el modelo agrícola andaluz), actuando como la base y el motor que sostiene los cimientos de la Europa moderna y de nuestro Estado del Bienestar frente al invierno demográfico.)

Córdoba, 21 de septiembre de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado. ICA-Córdoba. – Inspector de Trabajo y Seguridad Social.

Exdiputado provincial de Córdoba. Exdiputado del Parlamento de Andalucía.

Dos caras de la misma moneda (amnistía fiscal – fin de la malversación)

Es lo mismo, pero al revés, de forma, que la ley se utiliza en favor de los que viven al margen de ella.

La C. E. en su art. 14 dice:  “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Con la amnistía fiscal pasada y declarada inconstitucional pasa lo mismo que ahora con la rebaja a la nada de la malversación:

Solo unos pocos – muchos son los agraciados, el resto, los 47 millones de españoles que quedan:  “A pan y agua”.

Dicho de otra forma, el periodo de ayuno de los españoles en general está en un bucle sin fin, llevando mucho tiempo sin disfrutar de cosa alguna.

Es como la Ley del {solo si es si}, que curiosamente beneficia a unos pocos desquiciados de lo peor.

Visto lo visto, aunque queda poca esperanza, el día que algún político defienda los intereses de la gran mayoría de los españoles y el Estado Social y Democrático de Derecho, optando los ciudadanos perjudicados (es decir, casi todos) por seguirlo, la democracia se dará un respiro en España.

En un artículo anterior preguntaba, ¿cómo está la justicia?, diciendo que la respuesta era fácil en esa ocasión: “Como la política”.

Ahora la pregunta se contesta sola, ¿cómo está la Ley?, como la política y la justicia: <<Bajo mínimos>>.

*A la amnistía fiscal (fallida e inconstitucional) del Presidente Sr. Rajoy se acogieron todos los defraudadores habidos y por haber.

*A la rebaja de la malversación se apuntaran todos y más de los expropiadores del dinero público.

Queda claro que es lo mismo, unos pocos (aunque muchos se digan honrados) son y serán los agraciados por la ley, el resto de esos 47 millones de españoles, “pan y agua”.

Dicho de otro modo, los ciudadanos sienten que la ley se construye por ideologías políticas y en beneficio de unos pocos, aunque se puede dudar, pero cuando se meten los dedos en la llaga la verdad es la que es.

Está muy claro para el Pueblo: “La ley “como la Justicia” y “como la política”; y, eso para nuestra democracia es algo muy malo, de forma, que en las elecciones próximas se puede y hay que poner pies en pared para que todo no siga igual.

El espectáculo al asistimos los ciudadanos viendo como usurpan el poder del Pueblo soberano y mangoneando sin mesura la ley a su antojo, no se puede aceptar en ninguna democracia que se respete en sus libertades fundamentales, de manera, que ahora a votar en libertad y sin complejos ni miedos de clase alguna, ya que, el silencio callado y oprobioso conlleva asentimiento contra los ataques a nuestro Estado Social y Democrático de Derecho Constitucional.

La norma debe ser para todos por igual, sea cual sea su formación política o su ideología, de manera, que el espectáculo obsceno al venimos asistiendo, que continúa sin tregua ni descanso, debe terminar, si queremos vivir en una democracia con derechos y libertades fundamentales.

N.B. Son dos caras de la misma moneda, por ley de la amnistía fiscal al fin de la malversación.

No podemos confiar en la política, ni en la justicia ni en la ley, de manera, que, sin ninguna duda, algo malo está pasando.

La seguridad jurídica ¿existe en España? – Pues, ESO.

Córdoba, a 16 de noviembre de 2022

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.