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Una cuestión de libertad (economía – recuperación – prohibir)

Se habla en todos sitios sobre las mascarillas obligatorias al aire libre, de manera, que los expertos gubernamentales como el Sr. Simón nos informan, como siempre, llevándonos a la incertidumbre más absoluta, diciendo –sí pero no, aunque acaso si para después-.

Es un hecho constatado, que nada satisface más a los políticos liberticidas que prohibir, de forma, que les da igual, siempre encuentran una posibilidad de secuestrar la libertad.

Parece, que “el prohibir” tiene algo que ver con el respeto de las naciones a los derechos y libertades fundamentales, ya que,  en Europa la mascarilla en países como Alemania, Noruega, Finlandia o Suecia nunca ha sido obligatoria en el exterior (Bélgica también ha eliminado el uso obligatorio), en cambio, Portugal, Italia, Grecia y España son de las únicas naciones europeas que exigen mascarilla al aire libre, que debe ser por -nuestra seguridad- y, porque una parte decisiva de nuestro PIB depende del sector servicios, de manera, que hay que aprovecharse para prohibir.

En España se publicó en el BOE la Ley 2/2021, de 29 de marzo, de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, ya en vigor, que dispone en su artículo 6. el uso obligatorio de mascarillas, así dice:

 << Las personas de seis años en adelante quedan obligadas al uso de mascarillas en los siguientes supuestos:

a). En la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público.>>

El desafuero legal se implementó por una enmienda del PSOE en el Senado, que fue aceptada por todos los senadores, pues, es lo cierto, que ninguno puso objeción a la exorbitante prohibición. El Senado está compuesto por 265 miembros, de los que 208 son electos y 57 designados por los Parlamentos autonómicos, pues bien, ninguno se opuso ni manifestó nada en contra, razón por la que debemos admitir, que todos estaban de acuerdo con el desafuero contenido en la Ley, así que, todos con mascarillas, y, sin que nadie haya explicado nada, tal y como viene siendo la forma autoritaria de gobernarnos a los españoles silentes y cautivos.

Lo único cierto, es que la Ley está en vigor y obliga a todos a su cumplimiento, aunque resulte un disparate prohibitivo.

Hay un dicho popular, que, a la Ley impagable precitada le -viene que ni pintado-, que dice: lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.

La frase es una manifestación del llamado principio de contradicción, que se podría formular, más o menos, así: es claro, que la misma cosa no dispondrá a la vez para hacer cosas contrarias en lo mismo y en relación al mismo objetivo. ​

Por otro lado, una ley que no es aceptada por el pueblo es de imposible cumplimiento, de forma, que se pide una información veraz en el asunto de las mascarillas, porque reina la incertidumbre más opaca, quizás, porque lo que se quiere,  es que no se cumpla su propia ley, pero con la estaca preparada para golpear en la protesta. A esto se le llama -seguridad jurídica-.

Es evidente, que ha quedado olvidado el eslogan pacifista de <<prohibido prohibir>>, que en estos tiempos de inseguridad jurídica y de falta de respeto a la ley por los poderes públicos, se formula a la inversa: <<prohibido no prohibir>>, aunque ahora, todo queda, además, en un silencio humillante para el pueblo soberano.

El secreto de las mascarillas obligatorias o -no- es una cuestión de libertad, que afecta a la economía, a la recuperación resiliente y a nuestros derechos y libertades constitucionales.

N. B.   El asunto de las mascarillas por ley siempre o -no-, con olvido del principio de contradicción expuesto y del prohibido prohibir, demuestra, que el dicho popular de que, lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, es una realidad incuestionable, del que los poderes públicos podrían tomar nota, mientras tanto, la recuperación económica y social -en espera- para salir de la ruina, porque la obligación legal de los españoles mayores de seis años de llevar mascarillas no es importante, al ser solo -una cuestión de libertad-.

Lo más alarmante de todo es la incertidumbre, la inseguridad jurídica, la falta de respeto a la ley por los poderes públicos y la pérdida de libertades, que se han enquistado en España.

Córdoba, a 17 de junio de 2021

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Apretarse el cinturón – gasto público y más (subidas de impuestos – cambio de criterio y desinformación veraz)

La Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha dicho ante la prensa, “que nunca más diremos que hay que ajustarse el cinturón“, prometiendo más gasto en prestaciones por desempleo y una reforma laboral, que va a -provocar una auténtica revolución en el mercado de trabajo español-.

“Apretarse el cinturón” es una expresión, usada en tiempos de crisis, pero devaluada, a veces, por los que la usan en la banalidad, que significa, hacer el esfuerzo de reducir gastos superfluos con el fin de ahorrar por necesidades económicas.

La verdad es que cualquiera estará de acuerdo con la Sñrª. Yolanda Díaz, por supuesto el que escribe también, ya que, la clase media y baja en España está en la ruina, de forma, que pedirle más sacrificios y ajustes suena a despropósito, aunque todos sabemos que el cinturón se aprieta por muchos agujeros.

Digo esto, porque ya es público, que el Gobierno de España ha enviado a Europa su Plan de Reformas (oficialmente llamado Plan de Reconstrucción, Resiliencia y Transformación, del que la Airef dice: -que España es la única potencia de la UE que no concreta medida alguna-) prometiendo a la U. E. una subida impositiva global de casi 79.000 millones, que casi todos los expertos llaman “sablazo fiscal”, “impuestazo” o términos parecidos, y, que todos admiten, que recaerá sobre las clases medias y bajas sin remedio, de manera, que se quiera ver cómo se vea o se llame como se llame, es una forma de “apretarse el cinturón”, sumando muchos agujeros del mismo hasta la estrangulación fiscal de los españoles; salvo que, cobrar por usar las autovías, subir el Iva y el Irpf, aprobar las tasas Google y Tobin, subir los impuestos de sucesiones y patrimonio, etc., etc. solo sean en realidad un regalo a los ciudadanos.

Está muy claro, que hay muchas maneras de ver las cosas, pero, que se mire como se mire, es lo cierto, que el cinturón a los españoles cada día que pasa les aprieta más, ya que, “la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”, como dijo Antonio Machado, que significa, -que la verdad no depende de quien la diga-.

La Ministra de Hacienda, Dñª. María Jesús Montero dijo el pasado año: Se lo voy a decir con mucha claridad: Este Gobierno no va a subir los impuestos a la clase media ni a la clase trabajadora.

El Plan de Reformas enviado a Bruselas (que el Gobierno ha presentado varias veces sin cuantificar), conlleva una subida histórica de los impuestos a las clases medias y trabajadoras para contrarrestar el desastre de sus cuentas, prometiendo mayor recaudación.

El Gobierno Central del Presidente Sánchez podría haber optado por otra solución para cuadrar las cuentas del Estado, que sería eliminar y reducir un gasto público disparatado, que tenemos y soportamos. Se trataría, como han hecho otros países, de eliminar el gasto innecesario e improductivo y administrarse con arreglo a las normas de ortodoxia más elementales; dicho de otra forma, se trataría simplemente de administrarse bien, como se dice tradicionalmente, como un buen padre de familia.

Sin embargo, se ha optado por todo lo contrario, más gasto público sin control alguno, y, alza fiscal indiscriminada para paliar unas cuentas públicas insostenibles.

El Gobierno ha aprobado unos PGE para 2021 con una cifra de gasto desmesurada (excesiva), alcanzando 456.073 millones; de forma, que si el gasto público se redujera solo un 15% tendríamos 68.410,9 millones de euros más, lo que supone una cantidad parecida, a lo que el Gobierno de España ha prometido a Bruselas recaudar de más por impuestos.

Ahora, además, hay un cambio de criterio del Gobierno de España, que justifica su incremento impositivo, afirmando que Europa nos impone una subida de impuestos.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero se desdice y afirma con desparpajo:

<< Que los países europeos no querían endeudarse para dar a España 140.000 millones, si aquí no se subían los ingresos fiscales.

No podemos ir a Europa a exigir que pongan 140.000 millones de euros para España sin acometer las reformas que nos piden para ir aproximándonos a la UE en términos de presión fiscal y recaudación.

La ministra justifica su cambio de postura fiscal afirmando, que España <está muy por debajo de la media en la recaudación fiscal en Europa>, suponiendo una brecha de 7,2 del PIB, lo que implica unos 80.000 millones de euros >>.

Es decir, se promete a Europa aumentar la recaudación a base de impuestos; aunque hay que señalar un -pero- a tener muy en cuenta, ya que, el Gobierno pretende alcanzar la cifra de ingresos de 275.2 millones de euros en este año 2021, pero, por las cifras de recaudación de la Agencia Tributaria, parece complicado llegar a esos ingresos que quiere Hacienda.

El trallazo fiscal a los españoles va a ser tremendo, y, el argumento del Gobierno acerca de que sus subidas de impuestos sólo afectan a una minoría, no se lo cree nadie, ya que, serán las clases medias y bajas las que soportarán el impuestazo.

En román paladino, –apretando el cinturón hasta sus últimos agujeros-. La Sñrª. Montero lo ha dicho de forma clara y concisa, sin adornos ni complicaciones.

Cuando se quiere iniciar la senda de la recuperación, subir impuestos indiscriminadamente es casi suicida, de forma, que se imponen por el Gobierno de España aumentos impositivos desacertados en el momento más contraindicado, máxime, cuando todos los países del entorno van en otra dirección, basándose en una falacia europea, ya que, lo que la U. E. pide, es reducir el déficit y la deuda, cuadrando unas cuentas por ahora inverosímiles.

La promesa a Europa debería ir en la dirección contraria a la marcada por la Ministra de Hacienda y el Gobierno de España, cuadrando las cuentas por medio de la reducción del gasto público, eliminando los gastos innecesarios e improductivos, y, realizando una administración rigurosa, que es la única opción aceptable en estos momentos de ruina, sin olvidar las reformas estructurales profundas, que permitan regenerar nuestro tejido productivo y llevar nuestro mercado laboral a la senda de su reconversión creando empleo.

Si no se hace así, con seguridad el apretón del cinturón nos ahogará a todos, ya que, la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

Para terminar, lo peor de todos estos cambios de criterio y de la exprimidora fiscal enarbolada por el Gobierno, son las homilías, las peroratas, las soflamas o como quieran Uds. llamarlas de las ministras y ministros, que nos atizan sin mesura ni piedad sobre más aumentos de impuestos, de reajustes en los tipos de IVA, de eliminación de exenciones, deducciones y bonificaciones fiscales, que, sin duda, acabará con un castañazo fiscal injustificable e inasumible por los españoles, cuando la situación de ruina nos tiene a todos sumidos en la desesperanza, agravado todo, si es posible empeorar, con una falta absoluta de inseguridad jurídica que destruye la poca confianza que les queda a los ciudadanos de la calle.

N.B.  Apretarse el cinturón unos cuantos agujeros hasta el límite, con más gasto público y más subidas de impuestos en estos momentos de crisis, es un disparate propio de un Gobierno, que vive en un mundo paralelo alejado de la realidad.

A destacar:

* La Ministra de Hacienda, Sñrª. Montero, da marcha atrás y abre la puerta a retrasar las alzas fiscales, si el PIB no recupera su nivel precrisis

* La Vicepresidenta 3ª. y Ministra de Trabajo, Sñrª.  Díaz, promete que -nunca más oiremos decir a un gobierno que toca ajustarse el cinturón-.

Como siempre, queda todo muy claro: “No, pero si, que sí que no, que será sí”.

Esto es, lo que se llama derecho a una información veraz, que consagra el art. 20 de la C. E.

Córdoba, a 12 de mayo de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Piélago – S. S. – cuentas – gastos impropios – transferencias – prestamos – déficit – deuda (Tesoro Público y PGE de España)

En el año 1974 comencé a trabajar, como funcionario del I. N. P., en la Seguridad Social en un cuerpo de inspección y, desde entonces, no he dejado de dedicarme a ella, de manera, que, llevo unos años implicado en el asunto de la S. S.

Al día de hoy observo, que la S. S. y sus finanzas se han convertido en un piélago farragoso e incomprensible para el común de los españoles, lo que viene a significar, que un todo complejo y necesario en la sociedad, por su exuberancia (cuantitativa y cualitativa), se ha convertido en un Ente gigantezco dificilísimo de manejar y en algo dificultoso de enumerar, de contrar y de entender.

Así mismo, he constatado, que, durante todos estos años, ningún Gobierno ha querido tomar medidas estructurales profundas para reformar el sistema español de S. S., y, convertirlo en un realidad viable y sostenida en el tiempo, como correspondería a un proyecto común de interés general imprescindible para España.

Es cierto, que se han hecho cosas positivas, pero ninguna ha ido a la raíz del problema de nuestra S. S., que, dicho con la mayor claridad posible, reside en adecuar el sistema a la realidad económica y social del País, construyendo un modelo flexible y capaz de proyectarse en positivo en el tiempo, de forma, que cualquiera que sean las circunstancias temporales y/o económicas, se adapte automáticamente a cada realidad social.

Hace unos años, asistiendo a un Congreso, junto con un equipo de personas variado y competente, dirigí una ponencia sobre la S. S. en España y su futuro: Proponiendo un sistema viable y sostenido en el tiempo de la misma.

Entre otras cosas, proponíamos un mínimo vital para las pensiones y un cálculo flexible de las mismas, de mayor a menor, con índices correctores en función de la situación económica del País, que funcionarían de forma automática, todo articulado a través de una reforma profunda de la Ley de S. S. En aquel momento, por algunos participantes en el congreso, se nos acusó de querer acabar con el sistema de la S. S., de manera, que una propuesta constructiva dirigida a la supervivencia del sistema, a su consolidación y actualización automática, fue a parar a la papelera de la demagogia y así hasta hoy.

La verdad sobre la S. S. en España ahora es, que el sistema vigente es insostenible sin una reforma profunda del modelo, empezando por las pensiones y acabando por la financiación, ya que, la realidad se impone.

El Ministro de S. S., Sr. Escrivá, lleva más de un año dando largas al asunto, sin atreverse a reformar la S. S. y sus fianzas ruinosas para alcanzar un modelo sostenible, pero Europa, que conoce el asunto, ya nos ha puesto en su punto de mira, de manera, que sin reformas estructurales profundas del sistema de pensiones y otras cosas fallidas los fondos de recuperación peligran, máxime, cuando el Tribunal Constitucional de Alemania ha abierto la caja de los vetos en la U. E..

Solo queda, reafirmar algo evidente, que los recursos del Estado vengan de donde vengan y se llamen como se quiera, van dirigidos a sufragar todos los gastos del Mismo, y, por tanto, hablar de gastos impropios, de transferencias y/o de préstamos a la S. S. cómo viene haciendo el Sr. Escrivá, es seguir instalados en una ficción contable, que lleva a un engaño masivo a los españoles e impide una oferta viable del sistema en España.

Es indiscutible, que lo que se pone como gasto impropio, préstamo o transferencia a cualquier Departamento del Estado, debe salir de otro sitio del mismo puchero, de donde se quita, lo que implica, que el dinero, se mire como se mire, siempre es el mismo; por ejemplo, hablar de ingresos de impuestos y de ingresos de cotizaciones sociales, está muy bien, pero realmente todo son impuestos del Estado y su importe total va al mismo baúl, que es el Tesoro Público de España, lo mismo que ocurre con los gastos, de forma, que el dinero para cubrirlos procede del Estado.

En resumen, no hay más dinero que el que hay, y, se puede distribuir como se quiera, pero siempre será el mismo.

La huida del actual Gobierno de España no se sabe a dónde, es evidente, lo mismo, que no se sabe hasta dónde llegará, pero parece que para Él una reforma verdadera del sistema de S. S. hacia la viabilidad, no es algo prioritario, para eso están las esperanzas complicadas-bloqueadas en los Fondos de la U. E., la deuda y el déficit, y hasta donde se llegue, llegó.

Dicho de otra forma, en España no existe un sistema de S. S., que flota en el aire como un “Ente maravilloso”, lo que hay, es un Estado, que impone y cobra impuestos múltiples, y, que incluye entre ellos, unollamado -cotizaciones sociales-, y, que gasta, todo lo que  coge de los impuestos (y bastante más, que paga con deuda y déficit públicos) en aquellas necesidades, que el Ejecutivo de la nación considera preferentes y/o convenientes, de manera, que uno de esos gastos son las -pensiones-.

Realizar unas cuentas separadas de ingresos y gastos del Ente Seguridad Social no es más que un artificio contable, algo así, como si hubiera un -sistema- separado en los PGE para Defensa o Interior, y, unas cuentas diferenciadas para esos Departamentos del Gobierno con sus ingresos y gastos propios.

Oficialmente, aunque no sea real, con las cuentas de la S. S. se hace siempre así, lo que como se ha dicho, es un movimiento contable, que se puede hacer, pero que no puede esconder la realidad, que es muy clara, todos sus ingresos y gastos forman parte del todo del Estado.

Personalmente, que se haga esa ficción contable no me parece ni bueno ni malo, lo que es inadmisible es sembrar confusión entre los españoles sobre las cuentas de la seguridad social, hablando una y otra vez, de gastos impropios, de transferencias del Tesoro, de préstamos del Estado, de deuda de la S. S., y, así, de un interminable piélago de todo aquello, que, por su exuberancia, es dificultoso de enumerar, contar y explicar.

En definitiva, para ser claro, las pensiones y otros gastos de la S. S. en España son un todo con el resto de los gastos del Estado, igual que ocurre con los ingresos, de manera, que igual que los 3.4 millones de empleados públicos cobran del Tesoro Público de España, los pensionistas, los parados los beneficiarios del IMV, etc. cobran del Estado Español.

*** Para finalizar, unos datos sobre la situación financiera de la S. S.:

** El Estado transfirió a la S. S. en 2020 cerca de 36.000 millones de euros, aunque, se dice oficialmente, que eso no es déficit de la Seguridad Social, ya que, solo es déficit, lo que no se cubre ni siquiera con la ayuda de las transferencias.

** El M.  de S. S. solo reconoce un déficit de unos 15.000 millones de euros, cuando el déficit real del sistema, como mínimo, se pude estimar en 47.100 millones de euros (diferencia entre unos gastos aproximados de 168.000 millones y unos ingresos estimados de 120.900 millones, sin contar transferencias).

** A todo lo anterior, hay que sumar una deuda cercana a los 90.000 millones de euros.

Aquí, solo recordar lo dicho, los números citados sobre la S. S. son los números del Estado, ya que, el sistema no es un “Ente maravilloso”, como se ha señalado, sino un departamento más del Gobierno de España, como puede ser el M. de Defensa y sus gastos.

N. B.  La Seguridad Social en España es un piélago insondable y engañoso, lleno de cuentos contables, como son los gastos impropios, las transferencias, los préstamos, etc. perdido en el Tesoro Público y en los PGE del Estado Español.

Si medidas profundas de reforma del sistema de la S. S. no existe solución posible, salvo esperar el desastre que sin duda llegara, después Europa y sus ajustes.

Entiendo, que estamos en un sueño imaginario, tan bueno a primera vista, que nos lo podemos creer; es decirla S. S. es un Ente maravilloso, que flota en el vacío de los gastos impropios, de los préstamos y de las transferencias del Estado benefactor inacabable, aunque, la realidad es mucho más perversa, a pesar de las predicciones contables y ficticias del Ministro de S. S. y otras cosas, Sr. Escrivá, cuando, sin duda, cada vez, el final desequilibrado y descalabrado está más cerca.

Si a España no llegan ya y pronto los Fondos de Recuperación de la U. E.no solo va a ser un mal sueño, sino un despertar a la realidad que nos absorberá, ya que, no se podrá aguantar el gasto público descontrolado, y, los ajustes llegarán por la U. E., ya que, la Unión sabe, que la ruina de España, supone la debacle de Europa.

Como siempre, falta información veraz a los ciudadanos inmediata y completa sobre la S. S. y su situación financiera, ya que, toda la información del M. de S. S. y las declaraciones del Sr. Escrivá van dirigidas a justificarse, sin que, además, se adopte ninguna medida de reforma real, que garantice la supervivencia del sistema.

Mientras tanto, los políticos sin exclusión cada uno a lo suyo, de forma, que ahora tocan elecciones, mientras los españoles arruinados y amedrentados sin vacunar, vacunados con retraso o a la espera.

Córdoba, a 7 de abril de 2021

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Incertidumbre – inseguridad jurídica – pérdida de confianza (información veraz y participación social en las decisiones)

La incertidumbre supone inseguridad, inquietud, desasosiego, duda, indecisión, vacilación, recelo, sospecha, siendo, por tanto, lo contrario de tranquilidad, de confianza o de certeza, lo que crea, y, se manifiesta en inquietud. La incertidumbre proviene de la falta o escasez de conocimientos, es pues, la duda permanente por la falta de información veraz y la insuficiencia de las razones o pruebas en las que se puede fundar una actuación razonable, implicando falta de conocimiento seguro y claro. Dicho de otra forma, la incertidumbre se refiere a anomalías epistémicas, que implican información imperfecta o desconocida.

Es un hecho indudable, que la incertidumbre siempre va a estar presente en la vida de las personas, sin embargo, el exceso de incertidumbre conlleva, que, casi siempre, el ciudadano paraliza su actividad en espera de que la situación sea más clara y confiable.

En España es una realidad indiscutible, que reina la incertidumbre a todos los niveles (político, social, económico y sanitario), de manera, que se quiera admitir o no, aparece la inseguridad, la inquietud, la duda, la indecisión, el recelo y la sospecha entre todos los ciudadanos (con reflejo interior y exterior) con todas sus consecuencias nocivas, así:

* Político.

Lo que está ocurriendo en nuestro País a este nivel, es algo escatológico (significando excrementos y suciedades y en el lenguaje del pueblo grosería e indecencia), cosa que nadie pone en duda, donde todos contra todos, se olvidan de la pandemia, de la ruina, del paro, del gasto descontrolado, etc., llegando a un punto, que los españoles solo sienten “una gran incertidumbre”, que lógicamente les paraliza en todos los sentidos.

Los ejemplos son tantos que eximen de cualquier relación de ellos, aunque las consecuencias presentes para todos sin nicivas y perversas:

* Social.

La sociedad española está dividida y enfrentada, de manera, que existen brechas diferenciales abismales, así: Sector público y Sector Privado; diferencias entre CC. AA. políticas, económicas y sanitarias; distorsiones en el paro, donde existen grandísimas desigualdades por territorios, sectores económicos y productivo, colectivos de jóvenes, mujeres y mayores de 50 años; desigualdades en el gasto público entre zonas y personas; desconfianza creciente a nivel internacional hacia España; y, así, una larguísima lista de diferencias inasumibles, cuando debería reinar la igualdad y las semejanzas en la sociedad española.

Volvemos a lo mismo, los españoles solo sienten “una gran incertidumbre”, que lógicamente les provoca inseguridad y les impide tomar decisiones fundadas, llevando a desigualdades y consecuencias nocivas y perversas a nivel social.

* Económico.

El B. de España ya difiere los efectos de una posible recuperación a 2022, además, las ayudas a las empresas son una miseria y el dinero del rescate de la U. E. está en almoneda (pendiente de los votos y los vetos), y, si a lo dicho, le sumamos el desmadre político a nivel estatal, regional y local, es una realidad que la economía se está destrozando, aumentado, también, las diferencias por CC. AA y por sectores económicos, creándose una desigualdad insoportable (las empresas de turismo y el sector servicios hechos picadlo, mientras, otros sectores como el digital, el tecnológico o el energético crecen y aumentan sus beneficios).

Las consecuencias económicas de la pandemia nos están llevando a un campo desconocido, lleno de incertidumbre e inseguridad, obligando a las empresas a redimensionar sus estructuras, quitando y transformando medios personales y materiales, en su intento de adaptarse al contexto operativo y a la realidad económica.

Los fondos europeos de recuperación para España, cuando lleguen, si llega, ayudarán, pero sin un cambio estructural profundo y rápido de nuestra economía no habrá soluciones adecuadas, de manera, que urge una unidad de actuación de todos para transformar nuestro tejido productivo, sin olvidar, que no pueden seguir subsistiendo los desequilibrios existentes en territorios y en sectores productivos.

De nuevo estamos en lo mismo, los españoles no pueden asimilar tanta “incertidumbre” e inseguridad jurídica, que, además, se refleja en la desconfianza que los inversores internacionales sienten en España.

* Sanitario.

En España en el tema de la vacunación, por la desidia de la U. E. y de nuestro Gobierno, vamos retasados varios meses, lo que nos costará miles de contagios y muchas muertes más, además, de sus nefastos efectos negativos en la economía en general.

Países como Chile, Israel, Reino Unido, EE. UU., tienen un nivel de vacunación elevadísimo, mientras España y otros países de la Unión, no es que llevamos retraso, es que estamos abandonados por unos gobernantes inanes e irresponsables.

A este nivel los españoles perciben una “incertidumbre” y “una inseguridad” persistente, que se plasma en desconfianza interior y exterior paralizándose todo.

*** Si a todo lo expuesto, le añadimos la falta de información veraz a los españoles y la falta de participación social en las decisiones, con clara vulneración de nuestros derechos y libertades constitucionales, la situación solo es “incertidumbre, inseguridad jurídica y una desconfianza creciente, que lo paralizan todo, llevándonos a la ruina política, social, económica y sanitaria.

Sin olvidar, que en Europa – U. E. las ayudas de todo tipo se difieren, llevando a cabo los poderes ejecutivos de la Unión una política inane, ineficaz, lenta e irresponsable en muchos asuntos, como, los temas de los fondos de recuperación y en las vacunas, con retrasos inasumibles e inexplicables, solo respondidos con un estruendoso silencio intolerable.

N.B. Es una realidad, que la incertidumbre, la inseguridad jurídica y la pérdida de confianza generan incertidumbre y lo paralizan todo, además, si a ello se une la falta de una información veraz inmediata y completa a los ciudadanos y la falta de participación social en la toma de decisiones, el resultado solo puede ser uno: La ruina política, social, económica y sanitaria.

Los ciudadanos no pueden ser rehenes cautivos de sus propios gobernantes, y, que, además, los lleven a una ignorancia opaca y vidriosa, sin que, a mayor inri, los poderes públicos de la U. E. y de España, tampoco, explique nada ni respondan de verdad por tantos errores inexcusables, solo un silencio estruendoso y estremecedor. 

Córdoba, a 26 de marzo de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Poder Judicial = Poder Político (opacidad como norma)

En estos días los partidos políticos dominantes (o no) han anunciado, que ya tienen listo el acuerdo para renovar el C. G. P. J. y seguir igual que antes.

No se trata ahora de analizar si el sistema previsto y aplicable para la elección del Órgano de Gobierno del Poder Judicial es bueno, malo o regular, sino poner de manifiesto “la forma de hacerlo”, donde domina la opacidad y la falta de transparencia y de información veraz a los españoles.

Lo importante por lo que se ve, es si U. P. está en el acuerdo o, simplemente, como dice el Secretario G. del P.P. no están los de Podemos; cosa que por supuesto, el Sr. Ábalos ha salido rápido a desmentir con una intervención oscura, de que están, pero no figuran (o algo parecido en su claridad, que todos entendemos). El resultado finalmente será el mismo: “la politización del poder judicial”.

Como decía, no se trata ahora de examinar la politización del poder judicial en España, pues la cosa está clara para todos los españoles, sino de examinar el proceso de elección a la vista de los derechos ciudadanos de transparencia y de información veraz, derechos citados de los españoles, que sin más han desaparecido en un proceso oscuro y opaco.

Los criterios de la elección por supuesto son desconocidos por los ciudadanos, los méritos de los candidatos permanecen en el anonimato y, además, no se conocerán nunca jamás, pues todo estará protegido por el secreto de estado y la ley de protección de datos aplicada a -fortiori-. Se habla de progresistas, de conservadores e incluso de independientes, rizando el rizo de la falta de transparencia, pues todos creíamos, que el Órgano Supremo del Poder Judicial era un poder independiente de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho consagrado en la C. E.

Sin embargo, que nadie se extrañe, pues lo que está pasando en España solo convence a los creyentes interesados, ocupando el resto de los españoles un lugar al sol donde esa mayoría se cuece a fuego lento. Por poner solo un ejemplo de los vientos que corren por nuestro País: <<Juan José Omella (cardenal y arzobispo de Barcelona) ha mensajeado en twitter, por las violencias derivadas de la prisión de Pau Rivadulla (Pablo Hasél), afirmando que -la injusticia social provoca violencia->>.

Es evidente, que las circunstancias políticas dominantes en la España plurinacional no son las más apropiadas para hablar del respeto a la ley, de los derechos de igualdad y libertad y de todos los demás derechos de los españoles consagrados en la Constitución, como puede ser el derecho a una información veraz (art. 20 C. E.), razón por la que, lo que está pasando con la supuesta renovación del C. G. P. J., no es, sino una manifestación más de la eliminación de nuestro estado de derecho y de la desaparición de la división de poderes, base esencial de cualquier democracia que se precie. (Por si faltara poco, el T. C. silente y dormido para los ciudadanos de a pie).

N.B. Las declaraciones de representantes de los partidos políticos dominantes (PSOE y PP), sobre la renovación y elección de los miembros de Poder Judicial, producen vergüenza ajena, y, que, siendo prudente, se pueden calificar de manifestaciones impropias y llenas de los trazos negros de la opacidad más perversa.  

Sus efectos, además, solo pueden ser negativos para España y para la confianza exterior que proyectamos en la U. E. y en el resto de Europa; de forma, si Hungría y Polonia, en relación con la independencia del poder judicial, han sido expedientados, habrá que ver, que dirán de nosotros, máxime, cuando eurodiputados independentistas y otros muchos más, que se les unirán, proclaman a los cuatro vientos, que el poder judicial en España no es independiente ni existe división de poderes.

Córdoba, a 23 de febrero de 2021

Fo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.