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La Paradoja del Agua en Córdoba – (Coste de la ineficiencia interna vs. castigo fiscal del ciudadano).

Análisis crítico sobre la gestión de la Empresa Municipal de Aguas de Córdoba (Emacsa) y el blindaje de su estructura interna a costa de la presión tarifaria.

<<Una realidad incómoda tras el escaparate de las cifras>>

El Ayuntamiento de Córdoba y la Empresa Municipal de Aguas (Emacsa) suelen presumir de cifras: *La capital cuenta con alrededor de 650 fuentes de agua potable en sus calles (616 bebederos públicos y 30 ornamentales), pero detrás de esta gran infraestructura de cercanía y de un servicio de excelente calidad, se esconde una realidad incómoda que afecta directamente al bolsillo del ciudadano, concretamente, que el recibo del agua encadena cuatro años de subidas consecutivas en un escenario donde ahorrar cuesta más caro y se camufla sistemáticamente el impacto real de las facturas.

1.- El sistema actual, sus grietas y el desvío de la atención técnica.

La Empresa Pública Municipal Emacsa gestiona el ciclo integral del agua apoyándose principalmente en los embalses de Guadalmellato y San Rafael de Navallana, con la ETAP de Villa Azul y la EDAR de La Golondrina como motores técnicos. Para modernizar la red, la empresa cuenta con un ambicioso Plan Director (2023-2033) valorado en más de 540 millones de euros.

<-A pesar de esta aparente solvencia proyectada, el sistema arrastra deficiencias críticas que evidencian la falta de optimización de los recursos:

*Redes obsoletas: Tramos antiguos de fibrocemento provocan fugas microscópicas y roturas en zonas históricas y periféricas.

*El olvido de las periferias: Numerosas parcelaciones y núcleos de autoconstrucción carecen de conexión legal a la red, cronificando problemas sanitarios esenciales.

<-Exigencias europeas y clima: La EDAR de La Golondrina urge inversión para adaptarse a las normativas de la UE en eliminación de nutrientes, mientras el estrés hídrico obliga a desarrollar un circuito terciario de aguas regeneradas que aún está a medio gas.

2.- La escalada de tarifas (2024 – 2027) y la paradoja del ahorro.

<-Tras incrementos muy intensos en años previos (del 10% y el 5%), el calendario fiscal se ha estabilizado con subidas continuas:

*Año 2026: Se ha aprobado un incremento general del 2,1% (unos 0,32 € más al mes para un usuario medio).

*Año 2027: Ya hay proyectado un nuevo incremento del 1,9% (unos 0,30 € mensuales más).

<-La paradoja del ahorro: La justificación oficial de Emacsa es que, gracias a la concienciación ciudadana, el consumo anual bajó de 21 millones de m3 en 2021 a 19,4 millones de m3, de forma, que al facturarse menos volumen de agua, los costes fijos de mantenimiento por metro cúbico se elevan. Es decir, el ciudadano ahorra, pero el sistema le penaliza subiendo el precio unitario.

<-Para mitigar las críticas frente a lo que la oposición tacha de “atraco”, se destina un millón de euros al Bono Social, penalizando a su vez con recargos de entre el 25% y el 50% los bloques de consumo más altos.

3.- El núcleo de la crisis – (Coste interno de Emacsa intocable vs. el rescate tarifario.)

El verdadero nudo gordiano de la gestión actual reside en una transición financiera sumamente alarmante, concretamente, el paso de Emacsa de ser una empresa tradicionalmente saneada y con superávit a convertirse en una sociedad que coquetea con las pérdidas y el déficit.

Ante este desequilibrio, la dirección política de la empresa ha optado por la vía más cómoda para la estructura burocrática, pero más lesiva para el contribuyente:

Un rescate encubierto a base de continuas subidas de tarifas.

<-En lugar de acometer un plan riguroso de saneamiento interno que analice, racionalice y reduzca el coste de la propia estructura y del mantenimiento de infraestructuras, la entidad mantiene intactos sus gastos de funcionamiento interno,  descargando de manera sistemática toda la responsabilidad y el coste del desajuste sobre los cordobeses, utilizando como pretexto que estos consumen menos agua.

<-Este modelo resulta económicamente insostenible y éticamente cuestionable,  ya que,  se penaliza la eficiencia ambiental de los ciudadanos para evitar abordar la ineficiencia organizativa y los costes estructurales de la propia empresa municipal.

<-Indicador de Gestión: “Efecto sobre el Ciudadano Situación en la Estructura de Emacsa”.

-Consumo de Agua – (Tendencia a la baja).

-Ahorro ecológico y menor consumo real (de 21 a 19,4 millones m3).

-Se utiliza como excusa para encarecer el metro cúbico debido a los “costes fijos”.

<-Estructura y Coste Interno Soporta tarifas un 2,1% (2026) y un 1,9% (2027) más caras.

*Intocable. No se acometen reformas estructurales ni optimización de gasto interno.

<-Resultado Financiero. Se financia el déficit mediante el encarecimiento del recibo básico.

*Paso del superávit histórico a pérdidas operativas compensadas con presión fiscal*.

4.- El «empaquetamiento político» o cómo ocultar la subida de tarifas.

<- La falta de transparencia real no radica en la ausencia de informes financieros, sino en el diseño del mensaje para minimizar el desgaste político utilizando cinco tácticas muy claras:

1.- La técnica de la «micro-cifra»: Presentar el sablazo millonario diluido en frases como “solo costará un café o 32 céntimos más al mes”, haciendo que la queja parezca una exageración.

2.- El «maquillaje plurianual»: “Aprobar las subidas de varios años de golpe, de forma, que el Gobierno local concentra las protestas en un solo pleno y los años siguientes las tarifas suben de forma automática y silenciosa.

3.- Lenguaje tecnocrático: Usar conceptos como “actualización por equilibrio concesional” para hacer ver la subida como algo inevitable y ajeno a la voluntad del alcalde.

4.- Culpabilización positiva: El argumento de como habéis ahorrado, hay que subir los precios traslada la responsabilidad del encarecimiento al propio consumidor.

5.- El «escudo social»: Abrir los titulares anunciando la ampliación de bonificaciones a colectivos vulnerables, relegando el aumento general al final del comunicado para neutralizar la crítica.

5.- Una crítica fundada – (Los pilares de la opacidad y la anomalía legal).

<-Para armar una fiscalización rigurosa de esta gestión, no basta el descontento social, sino que hay que apelar a sólidos argumentos institucionales y legales:

*Vulneración de la transparencia: La Ley 19/2013 exige que los actos con impacto económico sean claros. Camuflar los recargos de hasta el 50% de los bloques altos tras un simplista “usuario medio” impide al ciudadano ejercer su derecho fundamental a saber.

*La anomalía de la “plurianualidad”: El ordenamiento presupuestario se rige por el principio de anualidad. Fijar subidas para 2027 desde ya desvirtúa la naturaleza de las tasas (que deben cubrir costes reales año a año, imposibles de predecir hoy con exactitud) y solo busca hurtar el debate plenario y vecinal de cada ejercicio, tal y como advirtió la propia Intervención Municipal.

*Quiebra de la equidad (Castigo al ahorro): Responder al éxito de una campaña de concienciación ambiental con una penalización económica rompe la lógica del servicio público y genera desconfianza institucional.

*Incoherencia fiscal: El equipo de gobierno vende un relato masivo de “bajada de impuestos” (como el IBI), mientras de forma soterrada incrementa las tasas de las empresas públicas esenciales (Emacsa y Sadeco).

No hay menos presión fiscal, sino que hay un desplazamiento de la carga hacia los recibos domésticos más básicos, perjudicando de igual manera a las rentas medias y bajas.

<<Conclusión>>

Nadie cuestiona que la infraestructura del agua en Córdoba necesite inversión de cara al futuro.

*Lo que es profundamente criticable es el método:

Recurrir a la ingeniería de la comunicación y a subidas automáticas para eludir el control anual, maquillar el impacto real, proteger un coste de estructura interna intocable y, para colmo, penalizar el esfuerzo ecológico de los cordobeses.

Una práctica que prioriza el control del daño político y el corporativismo interno por encima de la buena fe y el rigor que se le debe a la ciudadanía.

N. B. Imagen. Córdoba – Agua – Emacsa – Ciudadanos paganos y desinformados.

(Nota. Emacsa y como pasar de una empresa con superávit a una sociedad con pérdidas y déficit, rescatada a base se subidas de tarifas sin tocar para nada el coste interno de infraestructuras y, además, descargando las culpas en los cordobeses por consumir menos agua.).

Córdoba, 14 de julio de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba.

Inspector de Trabajo y S. S.

Córdoba – Ciudad escaparate o ciudad motriz – (Hacia una transformación real)

Córdoba es una ciudad de una belleza incuestionable, pero tras la fachada de sus patios floridos y su patrimonio milenario se esconde una paradoja económica dolorosa, ya que, padece lo que se llama “efecto escenografía”. Especialmente durante el “Mayo Cordobés”, la ciudad funciona como un decorado perfecto que genera ingresos inmediatos en el sector servicios, pero que oculta deficiencias estructurales crónicas.

La excesiva dependencia del turismo estacional crea una economía de “picos y valles”, estresando la infraestructura urbana durante 30 días para mantenerla en niveles de eficiencia y mediocres el resto del año. Es un hecho verdadero, que para que Córdoba sobreviva y prospere, no basta con que sea “visitable”, sino que debe ser operativa, de forma, que se necesita que deje de ser solo un escaparate y convertirse en un motor productivo.

<<La cirugía necesaria – (Ejes de reestructuración).

No podemos seguir poniendo parches, así que se propone una transformación integral basada en tres pilares fundamentales:

1.- Resiliencia climática y gestión hídrica: La infraestructura del agua no puede limitarse al suministro, sino que debe aspirar a la máxima circularidad. La implementación de sistemas de drenaje sostenible y la modernización de la red de alcantarillado son cruciales para evitar pérdidas.

*Objetivo: Convertir a Córdoba en el referente europeo de gestión de agua en zonas de altas temperaturas.

2.- Una infraestructura estratégica y multimodal (conectada a carreteras, ferrocarril, puertos o aeropuertos).

La ubicación de Córdoba es privilegiada, pero está infrautilizada, de forma, que no se trata solo de que los trenes de carga “pasen”, sino de que “paren”, se integren con un puerto seco (una terminal logística intermodal ubicada en el interior) y transformen mercancías.

Debemos fomentar una industria agroalimentaria de transformación tecnológica, no solo exportar materia prima.

3.- Red eléctrica inteligente y transformación digital: La eficiencia energética es nuestro talón de Aquiles, así que se propone crear comunidades energéticas locales aprovechando los tejados urbanos y polígonos industriales, además de aplicar IA a la gestión de tráfico y residuos para reducir los costes operativos municipales.

<<Un choque cultural – (Fiesta o Factoría)>>

Aquí reside el nudo gordiano, de forma, que el reto no es solo técnico, sino eminentemente pedagógico y presupuestario, ya que, existe una resistencia de quienes ven la “fiesta” como la única identidad posible, argumentando que “es cultura”, pero el coste social de no hacer nada es la transformación de la ciudad por el exceso de turismo masivo: Una ciudad preciosa, pero vacía de jóvenes, con empleos precarios de camarero y sin futuro industrial.

Se debe cambiar radicalmente las prioridades de la inversión pública: Menos mantenimiento estético y más gasto en I+D+i Urbano y rehabilitación energética; menos turismo de masas y más industria Logística y biotecnología para crear empleos estables y de alta cualificación. La tecnología no es enemiga de la tradición, sino que es su salvación, de manera, que si la reestructuración logística genera 5.000 empleos industriales, la defensa del “mayo festivo” perderá peso frente al relato de la Córdoba productiva.

<<Eliminar la dependencia del BOE – (Administración-Gestora a  Administración-Plataforma)>>

Córdoba sufre de un grave “estatismo de confort”, lo que significa que es una provincia dominada por el empleo público, lo que crea una economía de mantenimiento, no de crecimiento. El sector público es tan dominante que succiona el oxígeno económico e inhibe la iniciativa privada.

¿Para qué arriesgar capital en innovación si es más seguro y rentable opositar o licitar para el Ayuntamiento?

***Para romper este ciclo de control administrativo, la actuación política debe cambiar de rol y convertirse en catalizador:

<-Apertura de datos real: Publicar en tiempo real flujos de gasto y datos urbanos para que startups locales detecten ineficiencias y propongan soluciones tecnológicas.

<-Modelo de la “triple hélice”: Forzar la colaboración entre Universidad (UCO), Empresa Privada y Administración para retener el talento que actualmente emigra.

<-Desburocratización radical: Crear una autopista rápida para proyectos tecnológicos o de infraestructuras básicas.

<<Conclusión – (Inacción)>>

Si no reaccionamos, el escenario a 20 años es la irrelevancia, concretamente, envejecimiento, fuga de rentas turísticas hacia plataformas externas y pérdida de la oportunidad logística frente a otras provincias. El éxito de Córdoba en la próxima década no se debe medir en pernoctaciones, sino en el incremento del PIB industrial y la reducción del desempleo estructural a través de infraestructuras inteligentes. O la sociedad civil cordobesa empieza a exigir infraestructura productiva, o seguiremos celebrando el mayo cordobés mientras los cimientos de la ciudad se vuelven cada vez más obsoletos. Es un escenario de “todo o nada”.

N.B. Imagen. Córdoba – El reto de la transformación real.

Córdoba, 20 de abril de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S.S.