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La Colada -(el embalse que volvió a llenarse y siguió enfermo)

Cada día recibo correos de los lectores del blog, pidiendo información sobre el embalse de La Colada, pues según dicen no entienden la situación en que se encuentra enfermo y desahuciado, así que intentaré explicar de forma clara y  sencilla el problema que tenemos irresuelto y abandonado por las administraciones responsables, aunque lo verdaderamente intrigante es que no pasa nada y el embalse sigue enfermo y contaminado.

<<Un problema que no cabe en una sequía>>

La Colada ha demostrado una verdad, que las políticas hidráulicas suelen olvidar:

“Llenar un embalse no equivale a recuperar un territorio”.

El agua ha vuelto al vaso, pero la confianza no. Durante 2026 la presa cordobesa permaneció sometida a restricciones de baño por la presencia de cianobacterias potencialmente tóxicas y llegó a ser la única zona de baño andaluza que continuaba cerrada por este motivo.

Lo dicho rompe el relato cómodo de la recuperación, porque agua hay, pero la crisis se ha instalado de forma permanente, de manera, que *hay volumen, pero no seguridad ecológica, *hay Administraciones, pero no un mando público capaz de responder por el conjunto.

<<La trampa del agua abundante>>

Durante demasiado tiempo, la conversación se ha reducido a una pregunta inadecuada: ¿hay agua suficiente?

La pregunta correcta es otra:

¿podemos confiar en esa agua y en el sistema que debe protegerla?

La Colada obliga a distinguir entre tres cosas que no son equivalentes: *el agua almacenada, *el agua ambientalmente sana y *el agua que puede convertirse en agua de consumo con garantías razonables.

La primera puede recuperarse con lluvias; las otras dos requieren depuración, vigilancia, disciplina y tiempo.

Cuando un embalse necesita más reactivos, más carbón activo, más controles y más barreras de tratamiento, el coste de la mala gestión aguas arriba aparece en la factura de la potabilización. El problema se desplaza, pero no desaparece.

<<El enemigo no es una sola causa>>

Es fácil elegir un culpable único, de forma, que se culpa a la ganadería, a los purines, a los municipios o a la Administración competente, pero la contaminación de una cuenca no se prueba con intuiciones ni con consignas.

La pregunta seria es cuánto nitrógeno y fósforo aporta cada fuente, y, para responderla hay que medir vertidos urbanos, depuradoras, colectores, escorrentías, instalaciones ganaderas y sedimentos del propio embalse. Las informaciones publicadas sobre la EDAR de Pozoblanco -con una concentración media de fósforo de 4,6 mg/l y un rendimiento de depuración del 32,16 % en 2025- sugieren que el saneamiento urbano forma parte del problema, aunque no permiten cerrar por sí solas toda la explicación causal.

La política ambiental adulta empieza cuando abandona la comodidad del culpable único y acepta la incomodidad del balance de masas.

<<La Administración como sistema roto>>

La Colada no padece solamente una crisis ambiental, sino que padece una crisis de arquitectura pública.

*La Confederación (CHG) vigila el dominio público y los vertidos; *la Junta interviene en sanidad, depuración y calidad; *la Diputación y Emproacsa participan en el abastecimiento; y, *los ayuntamientos gestionan piezas esenciales del saneamiento. Cada institución puede exhibir una competencia, pero ninguna parece asumir el resultado completo.

Eso es gobernanza por compartimentos, de forma,  que cada expediente tiene dueño, pero el problema no.

La solución no es crear una nueva agencia con un logotipo y ningún presupuesto, sino que lo que hay que hacer es *designar una dirección técnica única, *aprobar un calendario vinculante, *publicar indicadores y *hacer que cada retraso tenga nombre, fecha y consecuencia.

<<La revolución pendiente – (dejar de gestionar el final de la tubería)>>

La respuesta convencional consiste en reforzar la potabilización y, sin duda, es necesario, pero insuficiente, ya que, una ETAP mejor preparada puede proteger al consumidor, pero no puede regenerar una cuenca contaminada.

La revolución consiste en invertir la lógica: *primero se corta la entrada, *después se restaura el vaso y *al final se perfecciona la barrera de abastecimiento.

***Eso significa:

*depuradoras capaces de eliminar nutrientes, no solo de cumplir formalmente una depuración básica; *colectores inspeccionados y aliviaderos controlados; *purines almacenados y aplicados con trazabilidad; *muestreos en cada tributario relevante; *datos abiertos y comprensibles; y, *pilotos científicos antes de comprar soluciones milagrosas.

La prioridad no debe ser la tecnología más vistosa, sino la medida que reduzca de forma demostrable la carga contaminante que llega al embalse.

<<Derecho vs. diagnóstico>>

La indignación ciudadana solo se convierte en acción eficaz cuando se traduce en obligaciones exigibles.

La Ley 27/2006 permite reclamar información ambiental, participar en decisiones con incidencia ambiental e instar la revisión de actos y omisiones contrarios a la normativa. El artículo 29 de la LJCA puede ser útil frente a obligaciones concretas incumplidas, pero no sirve para pedir a un tribunal que diseñe una política pública genérica de regeneración.

Por eso, el expediente debe construirse como una cadena de precisión:

“*qué obligación existía, *quién la tenía, qué plazo venció, *qué prueba acredita el incumplimiento y *qué daño se produjo”.

La vía penal, si procede, debe ser el último eslabón de una investigación sólida, no el primer titular. La responsabilidad patrimonial exige daños concretos, individualizados y causalmente conectados con el funcionamiento del servicio público.

Es un hecho patente, que la pluralidad de Administraciones no crea por sí sola una responsabilidad solidaria.

<<Un pacto con cláusula de incumplimiento>>

La propuesta es sencilla de decir y difícil de esquivar: “Un contrato de recuperación de La Colada con horizonte que no supere cinco años”.

***No un protocolo ornamental, sino un pacto con cinco cláusulas públicas:

1.- datos abiertos cada semana;

2.- mapa de entradas contaminantes y responsables;

3.- plazos obligatorios para depuración y saneamiento;

4.- evaluación independiente de cada actuación;

5.- consecuencias administrativas ante el incumplimiento.

El indicador de éxito no será el número de ruedas de prensa, ni el dinero anunciado, ni el volumen embalsado, sino que será *la reducción verificable de nutrientes, *la desaparición sostenida de episodios de cianobacterias, la recuperación de la calidad ecológica y *la existencia de un abastecimiento redundante y seguro.

<<Conclusión>>

La Colada no está condenada, pero tampoco está recuperada porque vuelva a tener agua, la verdad es que está ante una elección política y administrativa: “Continuar administrando síntomas o empezar a gobernar causas”.

La sequía fue el detonante, pero la contaminación acumulada, la fragmentación competencial y la opacidad explican la persistencia. El futuro del embalse dependerá de si las instituciones aceptan que la seguridad hídrica no consiste en encontrar agua, sino en protegerla antes de que sea demasiado tarde.

N.B. Imagen. La Colada –  (el embalse que volvió a llenarse y siguió enfermo).

(Nota. Solo la Diputación de Córdoba, con el mayor presupuesto de su historia, gasta más en apertura de fosas, política radical de I. U. y en subvencionar empresas públicas ruinosas a fondo perdido, que en recuperar el embalse de La Colada.)

Córdoba, 24 de septiembre de 2026.


Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado. ICA-Córdoba. – Inspector de Trabajo y Seguridad Social.

Exdiputado provincial de Córdoba. Exdiputado del Parlamento de Andalucía.

La Ciudad Perdida de Almanzor (Madinat al-Zahira)

<<El Misterio Enterrado>>

Continuando nuestras aventuras arqueológicas por Córdoba junto a los nietos preguntones (Gonzalo y Ángela), hoy exploraremos uno de los mayores misterios que encierra Córdoba:

“La ciudad perdida de Almanzor, Madinat al-Zahira -la “Ciudad Resplandeciente”-, que según la leyenda fue tragada por la tierra y cuyo tesoro permanece escondido en bóvedas subterráneas colapsadas bajo el río Guadalquivir y los campos de cultivo que la rodean”.

El destino ha sido cruel y desigual: *Mientras que Madinat al-Zahra, la ciudad del Califa, permanece visible y se restaura gradualmente, constituyendo uno de los principales atractivos arqueológicos de Córdoba, *Madinat al-Zahira -la ciudad del hombre fuerte que gobernaba en realidad- se mantiene como uno de los mayores misterios sin resolver de la arqueología española. Esta opacidad histórica está íntimamente ligada a la mala fama que rodea a su constructor: “El dictador amirí Almanzor, cuya memoria fue borrada intencionadamente de la tierra”.

<<La Historia: Almanzor, “El Victorioso”>>

Es un hecho histórico bien documentado que Almanzor (Al-Mansur), cuyo nombre significa “el Victorioso”, no era el Califa, sino el Hayib <primer ministro o chamberlán> del califa Hisham II. Sin embargo, en la práctica política y militar, Almanzor era el dictador militar absoluto de al-Ándalus a finales del siglo X.

El califa Hisham II se convirtió en poco más que una sombra encerrada en los muros de Madinat al-Zahra, gobernando únicamente de nombre, mientras un ejército de servidores y cortesanos, bajo la supervisión estricta del hayib, se dedicaban a mantener su inoperancia total. No obstante, Almanzor mantuvo escrupulosamente el respeto absoluto hacia la legitimidad omeya del califa, y su obra de gobierno respetó siempre este principio fundamental.

Sin embargo, para consolidar su poder y alejarse del control de la administración omeya, Almanzor decidió construir su propia ciudad capital. Así, si los califas disponían de Madinat al-Zahra (“La Ciudad Brillante”), él se construiría Madinat al-Zahira (“La Ciudad Resplandeciente”), su propio centro de poder administrativo y militar.

<<La Ciudad>>

<-Fundación y Ubicación Estratégica.

Según las fuentes históricas andalusíes, la construcción de Madinat al-Zahira comenzó alrededor del año 978 d.C. y se ejecutó, como todo lo que Almanzor emprendía, con una rapidez extraordinaria.

Como estratega brillante, Almanzor situó su ciudad al este de Córdoba, a orillas del río Guadalquivir -en contraste directo con Madinat al-Zahra, que se ubicaba al oeste-. Esta ubicación oriental le permitía controlar el acceso a la ciudad desde los caminos que conducían a Sevilla y Toledo, proporcionándole ventajas defensivas y comerciales cruciales.

<-Una Verdadera Ciudad del Poder.

A diferencia de Madinat al-Zahra, que era fundamentalmente un complejo palatino de recreo y representación, Almanzor no construyó una ciudad-palacio, sino que trasladó allí todo el poder ejecutivo del estado: *los archivos estatales, *la tesorería califal, *la ceca (fábrica de moneda), *los cuarteles de su ejército mercenario compuesto por guerreros bereberes y esclavos, *su residencia personal, y las residencias de los altos funcionarios.

Las crónicas históricas la describen como una ciudad de jardines inmensos, palacios lujosos y un sistema de seguridad impenetrable, que durante aproximadamente treinta años fue el verdadero centro del poder político y militar de Occidente, superando en influencia real a la propia capital califal.

<<La Demolición – La Condena Histórica>>

<-El Colapso del Orden.

El misterio de su desaparición no se debe al paso inexorable del tiempo, sino a la furia y las venganzas humanas. Tras la muerte de Almanzor en el año 1002 y la de su hijo Sanchuelo en 1009, estalló la Fitna -la guerra civil- en Córdoba, desgarrando el tejido político y social.

<-La Destrucción Sistemática.

El pueblo cordobés y los opositores a la dinastía de Almanzor odiaban profundamente lo que esa ciudad representaba: “La usurpación del poder califal y la humillación del legítimo califa omeya”. En el año 1009, cuando el régimen de Almanzor colapsó, la multitud y las tropas rebeldes asaltaron Madinat al-Zahira en un acto de destrucción sin precedentes.

No se limitaron al saqueo, sino que la desmantelaron piedra a piedra. Fue un acto de condena histórica de la memoria: “Los materiales fueron robados sistemáticamente, los muros derribados, y el sitio fue arrasado hasta los cimientos para que no quedara el menor rastro de la <soberbia de Almanzor>. La ciudad fue eliminada del mapa no por la naturaleza, sino por la voluntad de sus contemporáneos”.

<<El misterio. ¿Dónde está madinat al-zahira?>>

<-La Búsqueda Arqueológica.

A pesar de los numerosos intentos con tecnología moderna <georradar, fotografía aérea, satélite y prospecciones arqueológicas>, la ubicación exacta de Madinat al-Zahira sigue siendo desconocida. Este misterio sostenido durante más de mil años atrae cada vez más a arqueólogos e historiadores que ven en su descubrimiento uno de los hallazgos más importantes de la arqueología medieval.

<-Teorías sobre la Ubicación.

Los arqueólogos e historiadores señalan varias zonas potenciales en la margen derecha del Guadalquivir, al este del casco histórico de Córdoba:

1.- El Meandro del Río Guadalquivir.

Algunos investigadores creen que una crecida catastrófica del Guadalquivir en época medieval, o posibles cambios en el curso del río, pudieron sepultar o erosionar significativamente los restos que quedaban tras el saqueo de la ciudad. Las aguas del río podrían haber arrastrado y dispersado los materiales arqueológicos.

2. Polígono Industrial de las Quemadas y Rabanales.

Se han encontrado restos dispersos en estas zonas -fragmentos de cerámica, materiales constructivos- pero nada concluyente que indique la ubicación de una ciudad palatina completa. Los hallazgos sugieren actividad medieval, pero no la capital que buscamos.

3. Parque Cruz Conde y Alrededores.

Esta zona ha sido también objeto de especulación arqueológica, aunque las prospecciones no han confirmado teorías sólidas.

4. La Teoría de la Dispersión. La Más Probable.

Quizás esta sea la interpretación más acertada y, paradójicamente, la más desalentadora para la arqueología tradicional. La destrucción fue tan sistemática, tan completa y tan vengativa que las piedras, mármoles y materiales de construcción de Madinat al-Zahira fueron probablemente dispersados y reutilizados en toda la región. Los componentes de la ciudad resplandeciente pudieron ser reaprovechados en casas antiguas de Córdoba, iglesias fernandinas posteriores, muros de fincas rurales, y otras construcciones medievales y modernas.

De ser así, la “Ciudad Resplandeciente” no fue simplemente enterrada, sino devorada de raíz, sus materiales absorbidos por la geografía urbana y rural de Córdoba, haciendo prácticamente imposible hallarla como una unidad arqueológica coherente.

<<La Opacidad de la Historia: Un Contraste Revelador>>

Madinat al-Zahira representa la opacidad más impenetrable de la historia cordobesa:

AspectoMadinat al-Zahra (Oeste)Madinat al-Zahira (Este)
ConstrucciónPalacio del Califa legítimoCiudad del dictador militar
SimbolismoLegitimidad califal, luz y culturaPoder militar absoluto y eficiencia
DestinoEn ruinas, pero visible y restaurableDemolida y desaparecida
Estatus ActualAtracción arqueológica importanteMisterio arqueológico sin resolver
Memoria HistóricaPreservada y honradaBorrada intencionadamente

Almanzor, a quien la historia ha tratado frecuentemente resaltando su faceta negativa, fue olvidado deliberadamente, desapareciendo no solo su ciudad, sino prácticamente el rastro de sus indudables proezas y méritos históricos.

<<Los “Tesoros” de la Ciudad Desaparecida>>

Aunque hoy no existen salas visitables llenas de oro y plata, las crónicas históricas contemporáneas describen una riqueza inmensa que rivalizaba, e incluso superaba en funcionalidad, con la del propio Califa.

<-Arquitectura y Riqueza Material.

El Palacio de Almanzor se describe en las fuentes como una estructura monumental construida en tiempo récord, capaz de rivalizar con los palacios más famosos del mundo medieval. El dictador trasladó allí toda la administración del estado: la Ceca (casa de la moneda) y los archivos oficiales, haciendo de Madinat al-Zahira el verdadero corazón administrativo de al-Ándalus.

Las crónicas árabes hablan de un lujo desmedido: puertas de oro y ébano, jardines extensos que se comparaban con los del Paraíso, y mármoles traídos desde toda la cuenca del Mediterráneo. El Tesoro del Estado fue concentrado allí, acumulado gracias a las numerosas y victoriosas campañas militares (aceifas) que Almanzor dirigió contra los reinos cristianos del norte de la Península.

<-Tesoro Intelectual y Militar.

La Armería y los Cuarteles albergaban las tropas de élite de Almanzor y arsenales masivos que mantenían su poder militar incuestionable. La ciudad era un bastión prácticamente inexpugnable.

Aunque Almanzor es conocido por su faceta guerrera, incluyendo su decisión de purgar ciertos libros “heréticos” de la biblioteca de su predecesor Al-Hakam II, su corte en Madinat al-Zahira también fue un foco de actividad cultural que atrajo a poetas, cronistas y eruditos que buscaban su favor y protección.

N. B. Su descubrimiento verdadero sería el hallazgo arqueológico más importante del siglo en España, comparable solo a encontrar una segunda Alhambra enterrada bajo el suelo cordobés. Las nuevas tecnologías de prospección arqueológica, el análisis de sedimentos y las crónicas históricas aún guardadas en archivos olvidados quizás, algún día, devuelvan a la luz la Ciudad Resplandeciente de Almanzor, permitiendo que la historia complete su narrativa sobre este hombre extraordinario y controvertido que, durante treinta años, fue el verdadero dueño del Occidente medieval.

Hasta entonces, Madinat al-Zahira permanece como el mayor misterio enterrado de Córdoba, esperando pacientemente a que arqueólogos del futuro desentrañen sus secretos y devuelvan a su constructor, aunque sea tardíamente, su legítimo lugar en la historia.

Córdoba, 14 de diciembre de 2025

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado (ICA-Córdoba). Inspector de Trabajo y Seguridad Social.

Presidente, Córdoba Abierta (ACOA).