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Inspectores de Trabajo y S. S. – Huelga (el mismo cajón)

Me preguntan, quizás, con un poco de malicia, ¿qué opino sobre la posible huelga de los Inspectores de Trabajo y S. S.?

La cosa es clara, sin la menor duda, “la situación de los Inspectores de T. y S. S. es inasumible para todos (cuando digo todos, incluyo, también, a los trabajadores públicos y privados, así como, al resto de ciudadanos españoles), tanto por sus condiciones de trabajo como por las retribuciones que reciben por sus funciones”.

Solo hay que mirar a las retribuciones que perciben los Inspectores de Hacienda y sus condiciones de trabajo personales y materiales para comprobar, que el despropósito no es solo que sea una injusticia, sino que es un patrón de conducta generalizado contra ellos.

Es imposible tratarlos peor, no solo ahora, sino desde hace mucho tiempo, aunque es comprensible, solo tienen por funciones contribuir a la justicia social y al control de la Seguridad Social, entre otras muchas tareas.

La Constitución consagra en su art. 14 que todos somos iguales en derechos y obligaciones.

Decía hace unos días, que los LAJs. llegan a un acuerdo con el M. de Justicia y acaban su huelga, cosa que bueno para todos, pero hay un pero, que es el “resto de funcionarios de la justicia” (los demás funcionarios y empleados públicos, también).

Sigo diciendo lo mismo, aunque, en este caso la injusticia en su trato es un bucle perverso de maltrato continuado, ya que, no solo se le exige que trabajen, sino que encima se le toma por ilusos incapaces de hacer nada en su autodefensa, porque alguien está seguro que no pueden hacer huelga efectiva y porque se confía en su entrega de servicio al bien común social.

Tal como vengo diciendo: “todos en el mismo cajón”.

Las propuestas que deben presentar los Inspectores de Trabajo y S. S. son muy simples:

**Igualar todas sus retribuciones a los Inspectores de Hacienda; e,

**Igualar sus condiciones de trabajo personales y materiales a esos Inspectores del Estado.

Es un hecho patente, que son funcionarios iguales que hacen funciones iguales, aunque difieran en su contenido, de forma, que cualquier trato diferente es, si o si, una injusticia manifiesta, y, si, además, se le une el trato que reciben, la injusticia se convierte en maldad discriminatoria.

Es lo que hay, de manera, que la huelga de autodefensa es una necesidad, si se quiere que la Inspección de Trabajo y S. S. sea una realidad eficaz y reparadora de las injusticias sociales en el proceloso mundo del trabajo y la S. S.

N.B. Es de cajón.  

Estoy seguro, que los Inspectores de T. y S. S., que por cierto son casi un 75% mujeres, no están por la huelga, pero creo, que no tendrán otra opción.

Espero equivocarme, aunque el instinto me dice que llevo toda la razón.

Córdoba, a 2 de abril de 2023

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Empleo y paro (problema real y asuntos superpuestos)

En estos días de incertidumbre e inseguridad jurídica donde peligra la libertad, se tiende a ignorar, como se ve, uno de los verdaderos problemas de España que es el desempleo, en favor de otros asuntos menos prioritarios, como las pensiones y la reforma laboral, consiguiendo que, el problema del paro quede difuminado y camuflado (confundido) para los españoles, ya que, las pensiones, se quiera admitir o no, están controladas y la reforma laboral planteada, sirviendo su preminencia tunanteada en las noticias para ocultar el problema esencial y básico de la Nación, que  es el numero tan tremendo de personas inactivas y en paro, de las que parece, que nadie se acuerda.

El numero de personas sin empleo real en España es aterrador, no solo por sus cifras -5.000.000-, -sin contar inactivos- y las -cifras engañosas del empleo público que disfrazan el problema-, sino también, por la distribución desigual del mismo por sectores, por regiones, por razón de edad -menores y mayores de 50 años- y de género, donde las mujeres están injustamente olvidadas y, además, tratadas desigualmente en puestos menores sin razón ni justicia.

Abundando en lo dicho, ahora el problema primigenio está en la reforma laboral de la Ministra Sñrª Díaz (sindicatos incluidos) y del líder patronal Sr. Garamendi, así como, en las pensiones, con un Ministro de S. S. Sr. Escrivá que hasta la fecha nadie sabe donde está ni que propone realmente, quedando el problema del paro difuminado en segunda línea, cuando las tasas de desempleo en España son una vergüenza para cualquier persona razonable, y. que, además, en la U. E., no solo nos marca a nosotros con la insignia del desastre, sino que, arrastra las tasas de desempleo de la Unión Europea lastrándolas sin remedio.

Sinceramente, lo expuesto sobre el desempleo se me antoja un disparate de proporciones galácticas, aunque parece, que a los poderes públicos en España les da igual, y, que el paro es un asunto de segunda línea en importancia, que puede esperar, cuando realmente es la base esencial de todos los asuntos, que enturbian el mercado laboral en la Nación.

Sin poner una solución eficaz, rápida, consensuada y estructural al problema del paro, todas las demás propuestas dedicadas al mercado laboral, a la consolidación del régimen de pensiones y a otros asuntos que se publicitan sin rigor ni rubor como fundamentales para la reforma laboral en España, carecen de sentido, si como se está haciendo ahora, se olvida esos millones de personas inactivas forzosas, que existen y se ven por todos los territorios de la Nación, sin olvidar el camuflaje del sector público en materia de empleo, así como, todo el submundo oscuro del empleo precario y sumergido.

Se quiera ver o no, el número de personas en paro real en España supera cualquier otra desgracia, que tenga la Nación.

Si se acude a cualquier medio de comunicación (TV, prensa escrita en papel o digital, discursos políticos, charlas, etc.) los asuntos todos aparecen priorizados, menos el desempleo, así, sin ánimo excluyente:

+Pensiones; +Reforma laboral; +discusiones políticas; +Fondos Europeos; +elecciones; +Poder Judicial y su reparto político; +subidas de precios – inflación; +PIB; +partidos políticos; +sindicatos; etc. etc., casi inacabable.

El asunto crucial para todos los españoles que es el desempleo y su tremenda tasa, casi innombrable, está desaparecido de la discusión pública, especialmente, de todos los poderes públicos con algunas exiguas excepciones.

Lo curioso por su crudeza es, que, además, se plantean propuestas, como la del Ministro de S. S. Escrivá de subida de las cotizaciones, que supondrá aumento del paro, cuando, se quiera aceptar o no, solo aumentando el empleo, es decir, reduciendo el paro, será posible aumentar la productividad, recuperarnos y poder cubrir el gasto social necesario.

España necesita urgentemente reducir su tasa de paro igualándola a la de la U.E., lo que implica la adopción de medidas eficaces para aumentar la riqueza productiva, mejorar la cualificación profesional de los trabajadores de forma continua y permanente, dictar normas que acrecienten la flexibilidad y mejoren todas las condiciones de trabajo, no solo los salarios, y, en definitiva, crear un marco de empleo que propicie un mercado de trabajo justo y equitativo, dominado por la mejora de la rentabilidad y la creación de riqueza.

Finalmente, poner de manifiesto, que, si el problema del desempleo es acuciante en España, en algunas de sus CC. AA. como Andalucía, el asunto pasa de problema a desastre total, cuando, además, a mayor inri, dentro de su territorio existen desigualdades en el paro abismales, como pueden ser el Campo de Gibraltar con una tasa de desempleo inasumible y algunas zonas de Almería donde el problema se diluye.

N.B. Ignorar el problema tremendo del paro es un error enorme, pero si, además, se pospone su solución y se pretende camuflar desde el poder con distracciones, que solo aumentan el problema, la recuperación económica y social de España entrará en un bucle interminable de imposibles.

El desempleo y su posible solución precisa de la participación de todos, de manera, que, para empezar, se podría iniciar el camino de las posibles soluciones, reconociendo la magnitud del problema, acordando una serie de medidas urgentes de carácter estructural, que todos conocen, que aumentan la productividad, la formación y el reciclaje permanente de los trabajadores y la creación de riqueza, pues, solo así, podremos iniciar la recuperación, creando empleo de calidad y duradero.

La postura de quietud extrema tancredista no conduce a la solución de ningún problema, y, en España ya vamos sobrados históricamente de actitudes inanes, que solo llevan al desastre.

Córdoba, a 20 de noviembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.