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Contratación indefinida repartida – Trabajo por horas (empleo troceado – desconfianza – información veraz)

La recuperación laboral oficial no se corresponde con la realidad del mercado laboral en España, simplemente, porque es una noticia alejada de una información veraz y porque las empresas con su actuación demuestran lo contrario, de forma, que estamos viviendo en un mundo paralelo, por un lado, la historia oficial dopada y llena de medias verdades, de otro lado, el día a día que soportan empresas y trabajadores.

La realidad que viven los trabajadores y las empresas se puede comprender con algunas notas esclarecedoras, así:

* Aproximadamente, casi la mitad de los nuevos puestos de trabajo empleos indefinidos son por horas incompletas.

* La incertidumbre y la inseguridad jurídica que domina el mercado de trabajo, hacen que los empresarios desconfíen de la recuperación oficial, de manera, que detienen y ponen trabas al proceso necesario de la contratación fija a jornada completa.  

El desempleo no se está recuperando al ritmo necesario, por lo que encontrar un trabajo en España es complicado, pero convertirse en trabajador indefinido a jornada completa, se ha convertido en una labor que raya en la fantasía.

*  Ahora mismo, en nuestro mercado de trabajo, el productor que pretende y quiere trabajar a jornada completa, solo suele encontrar trabajo a tiempo parcial por horas.

* Una cifra superior a 500.000 empleos en España, que se han creado hasta finales de agosto, se calcula que son a tiempo parcial.

* La realidad de nuestro mercado laboral es, que está aumentando su precariedad y se están destruyendo muchas condiciones de trabajo que lo podrían mejorar, creciendo los contratos con menos horas de trabajo, lo que supone menores salarios y menores cotizaciones a la S. S., aunque el contrato sea indefinido.

* Las empresas desconfían, de forma, que no quieren obligaciones de futuro, lo que significa, que no harán contratos indefinidos donde los trabajadores tengan una jornada completa.

* Así mismo, los empresarios apuestan por rebajar retribuciones, cotizaciones y costes de los posibles despidos, es decir, se inclinan a dividir el empleo que tienen entre más trabajadores, buscando un refugio ante la incertidumbre y el miedo, aunque ello suponga eliminar la rentabilidad y la mejora de la productividad, que, sin duda, son los pilares de la reducción de costes, y, de la creación de empleo de carácter indefinido a jornada completa.

*** El Gobierno está falseando la situación real del desempleo, pues los indefinidos con menos horas no computan en el recuento de paro dopado, a la vez, que lleva a cabo una ampliación de los empleados en las administraciones, con lo que, además, está computando como creación de empleo, lo que realmente es gasto innecesario e improductivo.

La recuperación social y económica publicitada es otro artificio de propaganda, de manera, que ahora más que nunca es imprescindible -una información veraz, completa e inmediata-.

España necesita crear sin fraudes empleo real de calidad y rentable, lo que conlleva a modernizar nuestro mercado laboral mediante una legislación abierta, flexible, eficaz y consensuada, porque sin un espacio de trabajo abierto y trasparente para todos, dominado por la justicia, la igualdad y la equidad, seguiremos instalados en el reparto del empleo, pero sin crear ningún puesto de trabajo permanente de carácter indefinido y a jornada plena.

Así mismo, la creación de empleo solo puede salir adelante, aplicando una política eficaz de formación permanente y recualificación profesional de los trabajadores, para que puedan adaptarse a los nuevos mercados, mejorando su productividad, y, posibilitando la creación de puestos de trabajo permanentes dentro de las empresas.

N.B. En España la contratación indefinida está dominada por el trabajo por horas y a tiempo parcial, de manera, que se trocea el mercado laboral sacrificando la productividad, a la vez, que desaparece la libertad de contratación con lo que la recuperación social y económica se ralentizará, produciéndose un efecto perverso de endogamia, que impide avanzar hacia soluciones verdaderas para la creación de empleo.

Es algo innegable, que, sin una información veraz y una formación continuada de los trabajadores que devuelvan la confianza al tejido productivo, reduciendo la incertidumbre y eliminando toda inseguridad jurídica, la creación de empleo estable será imposible.

En resumen, el paro en España decrece forzado artificialmente por el Gobierno, pero, es lo cierto, que otros mercados competitivos, flexibles, con figuras contractuales nuevas nacidas del trabajo independiente nos pasarán por encima a base de competitividad, rentabilidad y libertad.En otras palabras, no podremos crear empleo permanente o indefinido a jornada completa, si continuamos sumidos en la incertidumbre y en la inseguridad jurídica derivadas de la falta de libertad, y, de una legislación rígida y falta de flexibilidad.

Córdoba, a 14 de septiembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Mitad y mitad II (salario mínimo)

Una de mis lectoras me dice, que, ¿por qué?, no digo nada sobre el salario mínimo, ya que, entiende que es un asunto de interés general y afecta muchas personas, empresas y colectivos.

Entiendo su interés y la importancia del tema sobre el que pide una opinión, así que, vamos a ello, realizando primero unas aclaraciones preliminares:

* Estoy de acuerdo, en principio, con una subida del salario mínimo, igual que estoy de acuerdo en subir las pensiones de viudedad hasta unos límites razonables de equidad.

* Los recursos del Estado son los que son y, por tanto, sabemos que son limitados, de manera, que es esencial aplicar esos recursos con prudencia, equidad y justicia.

No puede ser, por ejemplo, que el sector privado esté sufriendo en solitario la crisis, obligando a todos sus componentes a ajustarse el cinturón, sufriendo, además, únicamente la destrucción de empleo y la disminución de salarios, con algunas excepciones debidas a la actividad desarrollada, mientras que, el sector público aumenta desproporcionalmente su número de empleados y, además, suba sus retribuciones un 0,9%. 

* Es un hecho cierto, que los gastos del Estado han crecido de forma desmedida y, desgraciadamente, en una parte muy importante en gasto improductivo e innecesario, aunque debo aclarar,  que el gasto social elemental lo considero gasto necesario y productivo, de forma, que aquí se ubican el salario mínimo y las pensiones de viudedad, como ejemplo de lo que defiendo, aunque siempre dentro de la realidad económica de España.

* La recuperación política, social, económica y sanitaria solo será posible, si se diseñan y aplican políticas razonables y equitativas en la aplicación de todos los recursos disponible, no de los que no hay, de forma, que, además, las medidas de reforma deben ser rápidas, eficaces y posibles, permitiendo que aumente la creación de riqueza y la productividad para superar esa barrera negativa, si o si, de que la mitad de la población de España  mantenga y sostenga a la otra mitad, pues esa situación social y económica es insostenible y perversa.

La caída de las afiliaciones en agosto demuestra, que la recuperación aun no se ha iniciado realmente, aunque el paro decrezca algo, porque lo duro vendrá al finalizar la temporada de verano.

Seguimos con unas cifras de paro tremendas, que nos sitúan en una doble cabeza de la U. E.-.

* No se debe olvidar la existencia del Ingreso Mínimo Vital, que es una necesidad social evidente e insoslayable, impuesta por ley.

* Tampoco se debe olvidar la inflación, que está enseñando sus patas rasposas con un encarecimiento del nivel de vida, que, la subida tremenda de la luz, el aumento de impuestos, el gasto público desnortado, etc.  están poniendo a la vista de todos.

El IPC ha subido en agosto hasta el 3,3%.

El problema se acentúa cuando suben los salarios y los precios aumentan para los consumidores, pero la recuperación de estanca o se para en seco, produciéndose un efecto perverso de estanflación, con riego claro de que se convierta en algo permanente.

* Las diferencias entre CC. AA. y territorios son otra barrera, que hará, que, con una subida del salario mínimo, hecha fuera y el margen de la situación económica real, los desequilibrios se aceleren y aumenten.

* Lo que hay está claro y los recursos se saben cuáles son, de forma, que la demora y los errores en el arreglo rápido de la situación económica y social entra de lleno en el abismo de lo perverso, aunque, siempre hay que actuar dentro de la Constitución y del respeto a la Ley, porque aquí no valen los atajos con sacrificios de derechos y libertades.

La Constitución Española dice en su artículo 14, que los españoles son iguales ante la ley, de manera, que cualquier subida del salario mínimo debe evitar que se acreciente la desigualdad entre los españoles.

*** Hechas las anteriores aclaraciones, entiendo, que lo primero que hay que hacer, es proporcionar a los españoles su derecho efectivo a una información veraz, completa e inmediata (art. 20 CE), de manera, que una vez conocida la realidad por todos los ciudadanos (hombres, mujeres, mayores y menores, etc.), conociendo la verdad económica del País, se puedan adoptar medidas racionales y justas, que necesariamente, deben ser consensuadas por todos o la gran mayoría y aceptadas por la sociedad civil.

El salario mínimo, con todas las prevenciones señaladas, es una cuestión esencial de política social, que afecta a muchas personas, empresas, colectivos e instituciones, como pude ser la Seguridad Social, de forma, que cualquier revisión o restructuración de su contenido, no se puede hacer a la ligera y de manera unilateral, imponiendo medidas fuera de control económico y alejadas de la realidad posible.

Creo haber podido responder a la pregunta de mi lectora, aunque debo señalar, que lo dicho es solo mi opinión sobre este tema, de forma, que existen muchas otras maneras de entender el asunto del SM, pero, sin duda, lo expuesto es compartido por muchos expertos.

N.B. La mitad y mitad expuesta en este artículo y en el anterior, afecta de forma determinante al salario mínimo, y, será imposible su reestructuración real sin aumentar la productividad y el empleo, empezando una recuperación sólida y siempre teniendo en cuenta los recursos disponibles.

La mitad y mitad existente, es una situación inaguantable durante mucho tiempo, de forma, que, sin una tarea compartida y consensuada, la subida del salario mínimo será un paso más hacia el abismo de la nada. La unilateralidad ya no es un valor, que consuele a nadie.

Los españoles, a pesar de la falta casi completa de información veraz,  saben lo que se juegan con el salario mínimo, de forma, que conocen lo que se puede hacer de verdad y lo que son brindis al sol, pues ya han superado el miedo propio y/o ajeno. Solo quieren realidades y que no les engañe nadie, sea quien sea.

Saben, sin duda, que tienen que desaparecer,  *los desequilibrios, como el que se está agigantando entre el sector público privilegiado y el sector privado sometido a un desguace constante, así como, *las diferencias profundas entre CC. AA. y territorios; lo mismo que saben, que más allá de los recursos reales existentes solo está la quiebra del Estado.

Córdoba, a 3 de septiembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Recuperación – seguridad jurídica (confianza – igualdad – legalidad = libertad)

Dejando a un lado otras cuestiones políticas, económicas y sociales, como pueden ser:-la recepción y distribución justa de los Fondos de Recuperación, Transformación y Resiliencia U. E.-, -los desequilibrios entre CC. AA.-, -la división de poderes del Estado-, -la independencia efectiva del poder judicial-, y, otros asuntos de enorme interés para los españoles; sin duda, la recuperación económica y social exige un ordenamiento jurídico estable y trasparente, que proteja a las empresas, inversores y ciudadanos contra cualquier despropósito legal o desafuero del poder político.

La ruptura de la seguridad jurídica origina incertidumbre y promueve inestabilidad. Sin embargo, no hay que confundirse, ya que, existen una serie de principios que nunca se deben superar buscando seguridad, porque cualquier sociedad que renuncie a una libertad esencial para ganar un poco de seguridad, no merece ni libertad ni seguridad -B. Franklin-.

En España la seguridad jurídica debe partir de la C. E., que en su artículo 9.3 garantiza la misma, significando la unión de certeza y legalidad, jerarquía normativa, irretroactividad de lo no favorable e interdicción de la arbitrariedad, sumando equilibradamente todos estos principios.

La superioridad de la seguridad jurídica es la base de nuestro Estado de Derecho, alcanzando a todos los poderes del Estado, incluido el poder legislativo, lo que implica, si o si, que, -el legislador debe perseguir la claridad, debe procurar que todos los ciudadanos sepan sin error, que ley es aplicable, y, debe eliminar cualquier posible embrollo y/o ambigüedad en las leyes.

Dicho lo anterior, es evidente, que ninguna recuperación será posible sin que exista seguridad jurídica, que confiera confianza a los españoles y a todas aquellas personas físicas o jurídicas que quieran intervenir o instalarse en España.

Desgraciadamente en España, actualmente, reinan la desconfianza y la incertidumbre provocadas por la falta de seguridad jurídica, hecho que se está extendiendo como una mancha siniestra por el interior del País, y, por la esfera exterior, sin barreras de contención de tipo alguno. (Lo que está ocurriendo ahora en Europa con España y su justicia, es un ejemplo claro de lo que no debe ser)

Las políticas del Gobierno de España son el paradigma de la incertidumbre jurídica y de la inestabilidad normativa, de manera, que, si se quiere una recuperación social y económica sostenida, lo primero debe ser restaurar la seguridad jurídica, erradicando la arbitrariedad y la inestabilidad de la ley, sin olvidar, que hay que eliminar cualquier acto de los poderes públicos, que suponga una falta del respeto a la ley,

Si los poderes públicos no cumplen la Ley, empezando por el Gobierno de la Nación, de forma, que –se ataca al poder judicial-, –se legisla a golpe de R. D. L.-, –se hacen normas de hoy para mañana- (véase el asunto de las mascarillas), –se adoptan resoluciones contra ley y contra el poder judicial- (como los R. D. sobre los indultos a los independentistas catalanes, basados en una utilidad pública unilateral casi incomprensible); es evidente, que la desconfianza nacida de la incertidumbre derivada de una inseguridad jurídica manifiesta, se expandirá como una plaga maligna por el interior y por el exterior de España, llevándonos a una situación límite, que impedirá una recuperación acertada.

Es un hecho cierto, que en España los inversores -propios o ajenos- asisten: *a un estruendo político con elevación exponencial, *a unas noticias de cambios normativos inexplicadas, *a variaciones impositivas inconcretas pero ciertas, *a desequilibrios fiscales por territorios, *etc., y, sin duda, lo último que quiere un inversor o una empresa son sorpresas e inseguridades normativas, ya que, su planificación no es política sino económica; lo último para todos ellos, por ejemplo, es una sorpresa fiscal o una reforma laboral a la contra.

Sin seguridad jurídica no será posible una recuperación sostenida y viable en España.

N.B.  La seguridad jurídica genera confianza, que es la base de cualquier recuperación en libertad y armonía dentro de la Ley, que debe ser respetada por todos, especialmente, por los poderes públicos.

Todos los españoles queremos mayor libertad e independencia, pero para todos igual como dice la C. E. en su art. 14, porque, lo que es inadmisible, es que un andaluz tenga menos derechos y libertades que un catalán, por el simple hecho del uso de la fuerza contra la ley, de manera, que, si ese argumento perverso funciona a favor de los que infringen la norma de todos, el desajuste acabará en desastre.

La arbitrariedad en el ejercicio del poder es lo contrario al estado de derecho en una democracia plena, ya que, en ella solo cabe exigir el cumplimiento de la Ley.

Cuando el poder gobernante viola el principio de legalidad, la seguridad jurídica desaparece, y, se producen efectos malévolos en nuestras libertades fundamentales, de forma, que el orden político y la paz social consagrados en la C. E. de deshacen.

Córdoba, a 25 de junio de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

II. Desigualdad y asimetría (recuperación convertida en disparidad)

La recuperación económica en España está siendo la de la desigualdad y la de la “asimetría, de forma, que solo unos pocos aparecen ubicados en la recuperación, mientras una mayoría de sectores y personas se están quedando atrás e, incluso, olvidados en las cifras opacas de la inactividad.

Dicho de otra forma, se está produciendo una recuperación dispar, que no está llegando a todos los españoles por igual, ya que, aquellas personas que estaban y están en posición de hegemonía en la crisis perciben que su situación económica mejora, pero los que están en la mitad y para abajo o en los sectores o territorios castigados directamente por la pandemia y la crisis, ven que su situación no mejora o empeora y muchas veces sin solución.

Se puede hablar de dos recuperaciones, una es positiva y en algunos sectores, mientras, que, en otra, dominan los efectos negativos. Esto conlleva, por ejemplo, que las corporaciones fuertes se recuperarán más rápido y fuerte que las empresas debilitadas y de menor tamaño, que los trabajadores muy cualificados y ubicados en sectores prevalentes superarán al resto de productores y que todo lo público aumentará sus gastos y sus empleos arrollando lo privado. Dicho de otra forma, se puede ver que se están recuperando, sin duda, algunos sectores del tejido productivo, como las empresas tecnológicas, en cambio ocurre lo contrario con la economía real, y, es un hecho cierto, además, que la disparidad que separa las dos “recuperaciones” aumenta, consolidándose una desigualdad real.

Ante la realidad de la desigualdad creciente, no queda más remedio, que buscar soluciones nuevas y quitar de en medio cualquier limitación o restricción potenciando el sector privado mediante medidas que igualen la diferencia. Los planes nacionales con aumentos constantes de gasto público están fracasando, razón por la que hay que incentivar al sector privado, para evitar una recuperación desigual y asimétrica, en la medida de lo posible, y, tratar de amortiguar o corregir la disparidad.

El paro en España es una manifestación clara de esta dura realidad de desigualdad existente. El desempleo es una masacre continua en algunos sectores, empresas y territorios, así,   más y más empresas de los sectores castigados como los servicios, especialmente, hostelería y auxiliares, se han ido y van a la quiebra, ocurriendo lo mismo, en otros sectores de la economía,  que están cayendo en la ruina y en la insolvencia, tales como, aerolíneas, energía, centros comerciales, oficinas, hostelería, etc., lo que supone una enorme desigualdad, que afecta  a nuestro tejido productivo y a la sociedad en general.

La disparidad se vislumbra en el asunto del desempleo, que puede servir de paradigma, se quiera ver o no, de una desigualdad creciente en sectores y territorios, con efectos claros en la distribución de los ingresos y en reparto de la riqueza.

Frente a la realidad, de que los ingresos laborales se han mantenido o mejorado en algunos sectores (los menos), en razón del sector o empresa en las que se prestan servicios, o si se trata de público o privado, existe otra realidad, donde una mayoría de los españoles están esperando una recuperación que no llega con la consiguiente desigualdad. No hay más que ver, la cifras de los ERTEs y su distribución territorial y sectorial, los números del desempleo y su distribución en todos los sentidos, el aumento exponencial de las personas inactivas en España y su crecimiento desigual en los distintos territorios y sectores.

En resumen, la desigualdad y la asimetría están aumentando en España día a día, y, la recuperación irregular va en aumento de manera injusta, dándose el caso, que cada vez, unos menos ganan más, aumentando, en cambio, la lista de perdedores, distribuyéndose la recuperación de la riqueza de forma irregular.

N.B.  La desigualdad en la recuperación en España es real y se proyecta claramente sobre el desempleo, con todos los efectos negativos que ello conlleva para la sociedad española, y, lo peor esque nadie adopta medidas estructurales profundas, aplicando, además, el Gobierno de la Nación una política regresiva cortoplacista de aumento del gasto público, imposible de mantener durante mucho tiempo dada la situación económica de las cuentas públicas.

Si seguimos como estamos, empantanados en una política de gasto improductivo, la situación de España está condenada al desastre social, de forma que, sin duda, el plazo de recuperación de nuestro tejido productivo seguirá sufriendo un pico de retroceso asimétrico, por lo que, sin duda, se alargará en el tiempo dominado por la desigualdad.

Córdoba, a 13 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Desigualdad – recuperación y desempleo (los menos, tienen más y los más menos)

La C. E. dice en su artículo 14, que los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

El mandato constitucional es claro y meridiano, es decir, no es posible romper la igualdad de los españoles, cualquiera, que sean las circunstancias o condiciones personales o sociales. Aquí no hay interpretaciones sino certezas: Todos iguales, sí o sí.

Ocurre, sin embargo, que la recuperación económica en España está siendo la de la desigualdad, de forma, que solo unos pocos aparecen bendecidos por la recuperación, mientras el resto de sectores y personas se están quedando atrás e, incluso, olvidados.

Dicho de otra forma, se está produciendo una recuperación a medias que no está llegando a todos los españoles por igual, ya que, aquellas personas que estaban y están en posición de hegemonía en la crisis perciben que su situación económica mejora, pero los que están en la mitad o en los sectores o territorios castigados directamente por la pandemia y la crisis, ven que su situación empeora y muchas veces sin solución.

Se puede hablar de dos recuperaciones, una es positiva en algunos sectores, como, por ejemplo, la bolsa, los activos de riesgo y los bienes raíces; mientras, que, en otra, como muchos trabajos en el sector de servicios corren el riesgo de desaparecer para siempre. Los primeros ya pueden decir que se están recuperando e incluso que se han recuperado completamente, sin embargo, el empleo no puede decir lo mismo en su dimensión total, ya que no para de aumentar. Dicho de otra forma, se puede ver que se están recuperando, sin duda, algunos sectores del tejido productivo, como los mercados financieros, en cambio ocurre lo contrario con la economía real, y, es un hecho cierto, además, que el abismo que separa las dos “recuperaciones” aumenta, consolidándose una desigualdad real.

En España se está viviendo esa desigualdad real, ya que, por ejemplo, las empresas tecnológicas, las cadenas de distribución de alimentos, las farmacéuticas y algunas otras conocidas se sitúan en la recuperación buena de nuestra economía, mientras sectores tradicionales de nuestro tejido productivo, cómo por ejemplo, la energía, construcción y todo el amplio sector de servicios aparecen colocados en la parte bajista de la recuperación y de la crisis, de manera, que la irregularidad en la recuperación resulta manifiesta.

Por otro lado, el paro en España es una manifestación clara de esta dura realidad de desigualdad existente, así, es verdad, que mucho empleo se ha mantenido y recuperado, según ha ido impactado la crisis y según se ha ido abriendo la economía, pero en sectores como restaurantes, hoteles, viajes, etc. continúa en declive, cuando más y más empresas de hostelería y servicios auxiliares se han ido a la quiebra, ocurriendo lo mismo, en otros sectores de la economía,  cayendo en la ruina y en la insolvencia, tales como, aerolíneas, energía, centros comerciales, oficinas, hostelería, etc., lo que está creando una enorme desigualdad, que afecta  a nuestro tejido productivo y a la sociedad en general. Se está produciendo en el asunto del desempleo, se quiera ver o no, una desigualdad creciente, que se manifiesta tanto en la distribución de los ingresos como de la riqueza.

Es un hecho cierto, que los salarios se han mantenido o mejorado en algunos sectores (los menos), en razón del sector o empresa en las que se prestan servicios, pero la mayoría de los españoles están esperando una recuperación que no llega con la consiguiente desigualdad. No hay más que ver, la cifras de los ERTEs y su distribución territorial y sectorial, los números del desempleo y su distribución en todos los sentidos, el aumento exponencial de las personas inactivas en España y su crecimiento desigual en los distintos territorios y sectores.

En resumen, la desigualdad está aumentando en España día a día y la recuperación irregular va en aumento de manera injusta, dándose el caso, que cada vez, unos menos tienen más y unos más tienen menos, distribuyéndose la recuperación de la riqueza de forma asimétrica e irregular.

N.B.  La desigualdad en la recuperación es real y afecta de forma directa en el desempleo, con todos los efectos negativo que ello conlleva para la sociedad española, y, lo peor es, que nadie adopta medidas estructurales profundas, que cuando menos, atenúen esas irregularidades.

El mandato constitucional se debe cumplir, ya que, no es admisible romper la igualdad de los españoles, cualquiera, que sean las circunstancias o condiciones personales o sociales; aquí no puede haber posiciones dudosas, ni interpretaciones sospechosas, sino certezas: “Todos iguales, sí o sí”.

Si no existe trabajo en común de todos y para todos, la situación de España está condenada al desastre social, de forma que, sin duda, el plazo de recuperación de nuestro mercado laboral sufrirá un pico de retroceso, por lo que, sin duda, se alargará, sine die, dominado por la desigualdad.

Córdoba, a 8 de septiembre de 2020

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.