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España no funciona – Verdad o mentira (Servicios Públicos – Gasto Público)

Un grupo amplio de lectores me pregunta ¿si es verdad o mentira que España no funciona?

Antes de comenzar con una explicación de mi opinión, estableceré una cuestiones elementales para que pueda explicar lo que me preguntan, así:

-Existe una sensación generalizada entre los españoles de que España no funciona.

-La confianza de los españoles en las instituciones públicas ha disminuido en los últimos años por múltiples causas, así, casos de corrupción, politización de la justicia y una percepción de falta de ejemplaridad en los líderes políticos.

– La politización de la mayoría de las instituciones, la percepción de corrupción y las tensiones entre poderes generan dudas sobre la plena efectividad del Estado de derecho, porque España cada día parece más una autocracia.

– Parece que se ha aceptado por una población adormecida, que todos encerrados y aplaudiendo es una cosa maravillosa, lo que es la prueba de que parece que las supuestas víctimas no son personas sometidas, sino cómplices cautivos voluntarios de los que niegan nuestras libertades más elementales. Es decir, ocurre, que parece que a todos los ciudadanos mayoritariamente les da igual y donde una sociedad civil mayoritaria parece disfrutar, por ejemplo, “de los apagones”, aplaudiendo desde los balcones.

Dicho lo anterior, examinaré algunos supuestos claves para explicar a mis lectores, lo que me preguntan si ánimo cerrado ni excluyente, así:

1º.- Estado de la libertad en España.

La realidad al día de hoy es, que parece, que en España la sociedad civil y sus ciudadanos están perdiendo la libertad, pero curiosamente a la mayoría les gusta y lo celebran de fiesta en fiesta, de forma,  que una carcoma perversa está devorando, sin pausa ni control, las libertades y derechos fundamentales de los españoles, y, aquí reside el verdadero problema, porque ya la mayoría no son víctimas, sino cómplices pasivos de un poder autocrático minoritario, que poco a poco se está apoderando de todo y de todos, mientras esa mayoría pervive en un bosque de botellones festivos.

2.- Respeto a la Ley.

Aquí, seguramente, reside unos de los mayores problemas de España en la actualidad, ya que, si observamos la realidad diaria vemos en todos los poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial) y en todos sus niveles el respeto a ley ha entrado en un bucle, que le lleva sin pausa a la desaparición.

3.- Separación de Poderes.

La separación de poderes en España está congelada y en situación de stand by (en espera), lo que implica que ya no funciona tal como establece nuestra C. E. dejando nuestras libertades en el aire.

4.- Justicia.

Es un hecho, que la justicia no funciona si adoptamos cualquier estándar serio de control de la nuestra, de forma, que en el último Cuadro de Indicadores de Justicia que elabora la Comisión Europea, España es uno de los países donde más se prolonga la resolución en primera instancia de pleitos civiles, sociales, mercantiles y administrativos, con una duración media de más de un año, únicamente superada por Francia, Italia, Malta, Grecia, Chipre y Portugal.

5.- Economía.

Puede ser verdad, que España es la economía grande de la UE que más crece, pero lo hace en cantidad, no en calidad, con apoyo casi total al sector servicios.

6.- Paro y Empleo.

Mirar a nuestra tasa de paro, a la calidad del empleo y a la productividad, deteniéndonos un poco en los jóvenes, las mujeres y los mayores.

7.- Dinero Público.

El Poder Ejecutivo maneja más dinero que nunca, pero los servicios públicos están en retroceso.

8.- Gasto Público.

Nadie sabe realmente a donde va un gasto público descontrolado,  donde cada vez hay menos inversiones y mayor gasto improductivo.

Conclusión. Creo, en base a todo lo expuesto, que España funciona, pero se ha iniciado un proceso que nos lleva a la ruina, aunque parece que la sociedad civil, los españoles, hemos adoptado la postura de que la democracia se defiende sola, de forma, que mientras tanto solo hay que aguantar y vivir la vida.

A los que me preguntan les digo, que miren a su alrededor y examinen todos los servicios públicos que se pagan con nuestros impuestos, de manera, que vean si esos servicios funcionan mejor o peor, aunque en mi opinión en España algo está fuera de su sitio y que funciona, pero cuesta abajo y sin frenos.

N.B.  Se dice que España no funciona, pero la verdad y/o la mentira están en el funcionamiento de los servicios públicos, de manera que a los que me preguntan les digo que lo que ven es lo que hay.

Basta por ahora observar la realidad diaria por comprender, así:

a).- Se produce un apagón total y durante demasiado tiempo, de manera, que todos aislados y con velas, y, como consecuencia, los ciudadanos lo celebran con cantos bailes y botellones.

b).- Existe un poder ejecutivo autocrático, sometido a un líder político que nadie sabe por dónde va y ni a dónde quiere ir, y, a la mayoría de la gente parece que le da igual.

c).- Tenemos un poder judicial dividido y diluido en la nada e incapaz de adoptar decisiones tan elementales como las presidencias de las salas del T. S., y, dónde las ideologías incapaces de llegar a acuerdos hacen inoperante el CGPJ, y, es al parecer aceptado sin que nadie se subleve.

Parece que vamos de apagón en apagón en una fiesta continua de vino y rosas, donde los ciudadanos victimas parecen esclavos  cómplices de una minoría autocrática y abusona en todos los niveles del poder.

Es un hecho que nuestra democracia está en serio peligro.

Córdoba, a 8 de mayo de 2025

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Respeto a la Ley – España (Democracia bajo mínimos)

La realidad al día de hoy es, que parece que en España todos los poderes públicos han perdido el respeto a la ley en cualquiera de sus niveles, de forma, que una carcoma perversa está devorando, sin pausa ni control, la aplicación del valor justicia que la C. E. consagra en su art. 1.1., y, aquí reside el verdadero problema de la falta del respeto a la Ley, que se está apoderando de todos los poderes públicos (legislativo, ejecutivo y judicial) y a todos sus niveles.

Basta por ahora observar la realidad diaria por comprender, que lo que digo es cierto, así:

a).- Un poder legislativo que está al servicio de un Gobierno Central, que ha decidido pasar del Congreso y del Senado, aprobándolo todo por decretos leyes, o, como ahora, aprobado un gasto militar sorpresivo y superlativo al margen de cualquier control incluso de su propio Gobierno.

b).- Un poder ejecutivo autocrático sometido a un líder político que nadie sabe por dónde va y ni a dónde quiere ir, de manera, que vamos de sorpresa en sorpresa, de Cataluña a Waterloo, de Europa a China, de la OTAN a sin la OTAN y con EE. UU. fuera de juego.

c).- Un poder judicial dividido y diluido en la nada e incapaz de adoptar decisiones tan elementales como las presidencias de las salas del T. S., y, dónde las ideologías incapaces de llegar a acuerdos hacen inoperante el CGPJ.

(Nota. Se puede discutir los que digo, pero lo único cierto es que la falta del respeto a la ley se ha instalado en todos los niveles de los poderes públicos (Estado, CC. AA., Provincias y Ayuntamientos). No se busca ya el interés general y/o el bien común, sino ocupar espacios de poder apartando como sea al adversario político y apoderándose del empleo público sin dejar el mínimo espacio para la igualdad ante la ley.).

La C. E. de 1978 parece que es de otro mundo, ya que, nadie hace lo que ella dice, aunque fue aprobada por una mayoría abrumadora de españoles:

1º.- La C. E. dice en su artículo 10.1 (Dignidad, derechos y respeto a la ley), que la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social”.

Así lo ha consagrado, por ejemplo,  nuestro T. C. en Sentencia de Pleno: “Procedimiento: Recurso de inconstitucionalidad    Decisión: Pleno. Sentencia Nº de procedimiento: 1024-2004. Sentencia: 17/2013   [ECLI:ES:TC:2013:17]. Fecha: 31/01/2013. Fecha publicación BOE: 26/02/2013.

2º.- Digamos, que lo que dice la Constitución es la teoría, pues en la práctica diaria en España el respeto a la Ley, especialmente, por los Poderes Públicos ha pasado a la gloría de su casi extinción, así:

** Principios constitucionales:

La Constitución Española de 1978 establece que España es un Estado social y democrático de derecho, donde los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico (artículo 9.1). Este artículo también garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas, la irretroactividad de disposiciones sancionadoras, la seguridad jurídica y la prohibición de arbitrariedad por parte de los poderes públicos.

Los poderes públicos (legislativo, ejecutivo y judicial) están obligados a respetar los derechos fundamentales y las libertades públicas, que vinculan a todas las instituciones (artículo 53). Además, la separación de poderes, consagrada en la Constitución, busca evitar abusos y garantizar un equilibrio institucional.

**Situación actual del respeto a la ley.

*Separación de poderes: Existen realidades perversas sobre la influencia del poder ejecutivo en el judicial, particularmente en la designación de miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), siendo la figura distorsionada de la Fiscalía General de Estado un ejemplo de lo que nunca deber ser una democracia regida por la ley de todos.

*Corrupción y ejemplaridad: Informes recientes, como el de GRECO (Grupo de Estados contra la Corrupción), señalan que España no ha implementado completamente recomendaciones para prevenir la corrupción en altos cargos, jueces, fiscales y cuerpos de seguridad. Esto afecta la confianza ciudadana en los poderes públicos.

*Neutralidad de los poderes públicos: La exhibición de símbolos políticos no oficiales en espacios públicos (como banderas republicanas o lazos amarillos) ha generado debates judiciales. Los tribunales, en vano, han reforzado el principio de neutralidad, exigiendo que los espacios públicos se mantengan libres de símbolos partidistas, según la Ley 39/1981.

*Cumplimiento de la ley en contextos políticos sensibles: Episodios como el referéndum ilegal de Cataluña en 2017 han puesto de manifiesto tensiones entre poderes públicos autonómicos y el Estado central.

*Legislación y participación ciudadana: Hay críticas sobre la falta de debate y participación en la elaboración de leyes, lo que puede debilitar su legitimidad.

**Percepción social.

La confianza de los españoles en las instituciones públicas ha disminuido en los últimos años por múltiples causas, así, casos de corrupción, politización de la justicia y una percepción de falta de ejemplaridad en los líderes políticos.

**Casos relevantes.

*Bloqueo del CGPJ: La parálisis en la renovación del Consejo General del Poder Judicial y en su funcionamiento ha sido objeto de críticas nacionales e internacionales, con el Tribunal Constitucional interviniendo para frenar ciertas reformas. 

*Amnistía y procesos judiciales: La ley de amnistía para encausados del procés catalán ha generado controversias sobre su compatibilidad con el principio de igualdad ante la ley y el respeto al ordenamiento jurídico.

*Ciberseguridad y derechos fundamentales: El retraso en la aplicación de la ley de ciberseguridad muestra un intento de equilibrar seguridad y derechos, pero también evidencia desafíos en la implementación de normas.

*En un día el Gobierno ha decidido: (I). No someter al control parlamentario un tremendo gasto de defensa; y, (II) Apoyar el que el Fiscal General del Estado nombre una nueva fiscalía especial para que le investigue a él.

3º.- Conclusión.

*El respeto a la ley por parte de los poderes públicos en España está respaldado por un marco constitucional sólido y un sistema democrático funcional, pero una cosa es la teoría y otra la práctica diaria que se ve y se siente.

*La politización de la mayoría de las instituciones, la percepción de corrupción y las tensiones entre poderes generan dudas sobre la plena efectividad del Estado de derecho, porque España cada día parece más una autocracia. Aunque constitucionalmente España sigue siendo un país con un nivel elevado de garantías legales, la confianza ciudadana y la ejemplaridad de los poderes públicos son áreas que requieren atención para fortalecer el respeto a la ley.

N.B.  Lo que hay es lo que se ve y lo que se siente, concretamente, que el respeto a la Ley en España está bajo mínimos, de manera, que nuestro estado de derecho y nuestra democracia están en serio peligro.

Córdoba, a 24 de abril de 2025

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.