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Reforma Laboral – Comentario crítico al compás (Don Tancredo – CEOE – no pudo ser peor)

Veníamos de una reforma laboral perversa (a sus resultados de precariedad y desempleo estructural me remito), realizada por un Presidente tancredista, que solo se distinguió por machacar a impuestos a sus propios votantes y, a la vez, aprobar una “amnistía fiscal” que favoreció a todos los defraudadores profesionales de la Nación, sin conseguir recaudar más que una miseria en términos totales. (El T. C. la declaró nula).

Lo curioso del asunto es que esa “Reforma” sigue teniendo -buena prensa- en general, tanto que ahora se considera buenísimo que,  la misma se mantenga en sus términos básicos, cuando si algo ha dañado de forma casi irremediable el mercado de trabajo de España (su productividad, su competitividad, su creación de empleo estable y de calidad {temporalidad, parcialidad, trabajo por horas y pobreza salarial}, conllevando un abandono del tremendo problema de nuestro País que es el paro -coyuntural y estructural-, etc.) ha sido y es esa reforma inane y desalentadora; que, ahora, permanece y se acrecienta aun más con la que llaman ahora los voceros -Reforma light-, que se ha publicado hoy (30/12/21) en el BOE, según el Real Decreto-ley 32/2021, de 28 de diciembre, de medidas urgentes para la reforma laboral, la garantía de la estabilidad en el empleo y la transformación del mercado de trabajo.

En otras palabras, más de lo mismo, otra vuelta de tuerca, a los empresarios pequeños, a las condiciones de flexibilidad necesarias de nuestras normas laborales (ultraactividad, temporalidad desubicada, como en el sector agrícola, en la construcción y en otros sectores más, etc. etc.), a la productividad de las empresas, a la creación de empleo de calidad y a la lucha contra el paro y otros despropósitos, con la anterior Reforma (tan injustamente agasajada) y con esta nueva tan consensuada [de manera, que ahora salen beneficiados, además, de un Gobierno  ideologizado, las grandes empresas, los empresarios instalados en la cumbre de la CEOE, los sindicatos sin trabajadores de a pie y un sector público cada vez más privilegiado en detrimento del privado, al que se le acaba de clavar un rejón de muerte,] y, cuando, sus efectos nocivos se verán pronto en el aumento del paro.

Ni la reforma de la Ministra tancredista (asesora de la CEOE) era buena para los trabajadores españoles, pues sus efectos nocivos los hemos padecido todos, sin que haya disminuido el desempleo estructural en España en términos reales y sin que las condiciones laborales de los trabajadores (precariedad, temporalidad extrema, salarios por los suelos, etc., etc.) hayan mejorado en nada esencial, ni esta Reforma consensuada bajo la trola y la amenaza, suponen una solución adecuada y eficaz para nuestro mercado laboral, ya que, esta última no arregla nada esencial e impedirá la agilidad necesaria para crear empleo estable y seguro, lo que implica, que seguiremos con tasas de desempleo tremendas y sin solución.

La conclusión en palabras del Sr. de la CEOE es, que todo podría haber sido mucho peor o que lo que se ha firmado es un mal menor.

Seguimos teniendo un sistema legal, que conlleva ser la Nación con el paro más alto de Europa, un desempleo joven y de género disparatado, una economía con los peores datos en términos de crecimiento, de déficit público, de deuda y uno de los menos favorables en lo que respecta a la inflación, de manera, que el que no se consuela es porque no quiere: “Otra oportunidad al vacío de la nada”.

El aspecto positivo que se vende, como humo de pajas, de evitar males mayores, es una ofensa a los españoles, pues en los tiempos en que estamos, no es momento de apoyar experimentos y cambios, que no avancen en la flexibilidad, ni de reordenación malvada de la temporalidad, ni de la reinstauración de la ultraactividad, pues eso son pasos hacia atrás, que producen incertidumbre, desconfianza (interna y externa) e inseguridad jurídica.  

Como estamos en estas, que les pregunten, por ejemplo, a los agricultores y a las pequeñas empresas, que supongo deben estar contento/as, ya que, a cambio de unos límites a la temporalidad inciertos han conseguido un collar estrecho y ahogadizo, apretado a la vez por las Sñrªs. Báñez y Díaz, aunque, se estima por muchos, que podía ser peor con el trasfondo de Europa, *se puede no estar de acuerdo con esa falsa verdad*.

(Nota: De la construcción y la conversión de sus contratos de obra o servicios en indefinidos en un plazo, según parece, de seis meses, mejor es no hablar, además, *todo el R. D. L. encuentra su apoyo en un régimen reforzado a base de sanciones*).

En conclusión, así no.

España necesita una reforma de raíz, que lleve a una solución definitiva, que no es esta reforma consensuada en falso.

N.B. La Reforma Laboral aprobada y publicada hoy por R. D. L. (como no podía ser de otra forma),  no es la que España estaba necesitando, de manera, que, ahora mismo, domina la confusión, la inseguridad jurídica y la incertidumbre, ya que, la nueva Reforma consensuada con imposiciones, nos pone de nuevo a la deriva.

En España hace falta, que la economía gane en competitividad, cosa que solo se consigue con aumentos de la productividad, para así, controlar la inflación y crear empleo estable y duradero, pero, ahora mismo, estamos contra rumbo de Europa y de la U. E. aprobando una normativa laboral rígida, que impide recuperar la economía.

La Exposición de Motivos del R. D. L. de la Reforma Laboral produce sonrojo y anticipa su contenido torcido e injusto contrario a la razón.

Córdoba, a 30 de diciembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Pensiones – inflación (lo que no puede ser, es imposible)

El Ministro de S. S.y demás competencias, Sr. Escrivá, ha conseguido cuadrar un círculo imaginario, revalorizando las pensiones al ligarlas al IPC, vendiendo tamaño engaño como si hubiera descubierto la piedra filosofal para todos los jubilados de cara a las urnas, aunque, la inflación creciente, entre otras cosas negativas para las pensiones, ya le ha dicho que su apuesta es imposible y que, además, tiene a toda Europa en contra, pues la S. S. en España ya era insostenible y, ahora, con su medida estrella preñada de trolerismo, ha conseguido meternos en un bucle perverso de ruina.

Partiendo de la realidad, que nadie pone en duda, de que el Estado Español no tiene medios económicos para sostener nuestra Seguridad Social, intentar alargar la agonía del sistema actual, aún quemándose en ello, solo sería posible si se reducen las pensiones, se aumenta el impuesto de las cotizaciones sociales y se cubren las necesidades del sistema con aportaciones crecientes del Tesoro Público, que, dicho sea de paso, habrá que detraer de otros sitios o de otras necesidades sociales, a la vez, que se sube la presión fiscal un poco más cada día, hasta el estallido final.

Por mucho que se quiera enredar y sostener un engaño masivo por el Gobierno y el Ministro Escrivá, la realidad es la que es, es decir, muy dura, ya que, nuestro sistema de S. S. no es sostenible ya, por no hablar del futuro, porque entre otras cosas negativas para el sistema la población española, que ya es vieja, cada día lo será más al aumentar nuestra esperanza de vida.

Como se ha dicho, el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, acaba de ligar el crecimiento de las pensiones a la inflación, lo que posiblemente solo en este ejercicio supondrá un gasto extra, difícilmente evaluable, pero sin la menor duda muy elevado, porque nadie sabe al día de hoy hasta donde llegará la inflación con todas las perspectivas negativas que se ven, como pueden ser los precios de la energía, etc. etc., que, entre otras cosas,  harán, que el Sr. Escrivá no pueda cumplir su apuesta de indexar la subida de las pensiones al IPC.

La inflación creciente hará imposible mantener las pensiones a su nivel de exigencia social, porque, se mire como se mire, será imposible indexar las pensiones futuras al IPC y porque Europa ha dicho claramente, que nuestro sistema de S. S. es insostenible y, además, excesivamente generoso con las pensiones.

La inflación es el impuesto de los más débiles económicamente en cualquier sociedad, siendo los pensionistas unos más de esos débiles.

Nuestro sistema de S. S. financieramente está en la -UCI-, de manera, que, si no se toman medidas serias y con rapidez, el agujero será tan enorme, que no se podrá salir de él, lo que implica, necesariamente, que hay que empezar a procurar a los españoles “información veraz” (art. 20 C. E.) sobre las pensiones y su realidad, a la vez, que se toman medidas urgentes de todo tipo hasta conseguir estabilizar las necesidades ineludibles del sistema, que, sin duda, pasan en primer lugar por hacerlo posible.

Lo dicho, significa, que todo el dinero del que dispone el Estado, hay que empezar a distribuirlo equitativamente, estableciendo un orden de prioridades, que debe ser explicado exhaustivamente a los españoles, pues el Plan debe ser aceptado socialmente, dando paso a un pacto de estado, aunque nadie debe llamarse a engaño, ya que, la aplicación del Plan conllevará asumir sacrificios y renuncias para todos, al ser una realidad, que siendo más pobres todos deberemos apretarnos el cinturón, empezando, por supuesto, por una reducción extrema del gasto público innecesario e improductivo social y económicamente.

Finalmente, dejar claro, que iniciar una recuperación sólida y eficaz es algo irrenunciable, lo que significa, que todas las normas coercitivas y limitativas de derechos y libertades deban ser erradicadas, pues sin una política abierta que mejore la productividad, dirigida a aumentar la confianza interior y exterior y a crear un mercado de trabajo ágil y seguro, solo existirá, como ocurre ahora, incertidumbre y parálisis social y económica.

N.B. La inflación, junto con el resto de nuestras carenciaseconómicas y sociales (paro, deuda, déficit público, desigualdad, recuperación retraída, inseguridad jurídica, baja productividad, gasto público desnortado, etc.), nos han colocado en una situación muy delicada para sostener el sistema de S. S., de la que solo podemos salir con el esfuerzo y sacrificio de todos, pero una cosa debe quedar clara, que los poderes públicos (todos) deben dar ejemplo de esfuerzo y sacrificio, estando siempre al principio de la fila, empujando e informando a los españoles de forma inmediata, completa y permanente con la verdad.

A la S. S. en España le hace falta, que nuestra economía gane en competitividad, cosa que solo se consigue con aumentos de la productividad, para así, controlar la inflación y crear empleo estable y duradero, pero sin flexibilidad en el mercado de trabajo, con excesivo rigor normativo y sin seguridad jurídica será imposible alcanzar ese objetivo, porque lo que no puede ser, no puede ser.

Así mismo, estamos lejos de Europa y de la U. E. en el asunto de las pensiones y de la salud financiera del resto de los sistemas de S. S., pero, además, tenemos una tasa de paro estructural perversa, que arrastramos casi desde siempre, sin que se adopten medidas eficaces de mejora de nuestro mercado laboral, permaneciendo anclados en una normativa laboral sumergida en la falta de flexibilidad, donde antes de crear un puesto de trabajo hay que determinar cuanto costará el despido o la extinción del contrato, cosa que está por encima de la productividad del trabajador a contratar, que queda relegada a la última fila y, así, no puede desarrollarse un mercado de trabajo competitivo, que permita crear empleo, reducir el paro y financiar adecuadamente un modelo de S. S. viable y con futuro.

Córdoba, a 20 de diciembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Productividad – empleo (flexibilidad – recualificación permanente – innovación)

A modo de introducción un comentario: El paro en España (en Andalucía es aterrador), aunque se intenta disfrazar, es un asunto sin resolver, pero que lo más extraño es que a los poderes públicos parece que no les afecta.

Cuando se publican datos sobre el desempleo, simplemente, se eliminan colectivos parados del conteo, a la vez, que se crea empleo público innecesario por improductivo para minorar las cifras de parados, de manera, que los datos publicitados oficialmente no reflejan la realidad, sino que son una fantasía montada para aparentar una situación paralela alejada del problema. Así, se han hechos públicos datos sobre el desempleo, que minoran el número de personas en esa situación, pero indudablemente es una realidad distorsionada, ya que, si a las cifras publicitadas oficialmente le sumamos el empleo público innecesario y los parados reales no contabilizados, cualquier cifra publicada se debería incrementar, al menos, en un millón de personas.

En España sin incrementar la productividad en todos los sentidos será imposible crear empleo estable y de calidad, ya que, sin una producción eficiente y rentable cualquier unidad productiva está abocada a la desaparición o a una situación de parálisis económica.

Según la Real Academia Española (RAE) -la productividad-: Es un concepto que describe la capacidad o el nivel de producción por unidad de superficies de tierras cultivadas, de trabajo o de equipos industriales.

Para la economía de la unidad productiva se entiende, que es el vínculo que existe entre lo que se ha producido y los medios que se han empleado para conseguirlo (mano de obra, materiales, energía, etc.), de forma, que la productividad está unida a la eficiencia y al tiempo, ya que, cuanto menor sea el tiempo invertido en conseguir el producto deseado, mayor será la cualidad y la calidad productiva del sistema.

Algunos de los aspectos necesarios que no deben olvidarse, si se quiere construir una empresa rentable son: <<-la calidad-, -la producción-, -la eficiencia-, -la innovación-, -la tecnología- y -los nuevos métodos de trabajo-, a los que hoy día hay que unir sin remedio la cualificación permanente de los trabajadores>>.

La crisis pandémica está demostrando, que está cambiando la forma de trabajar, dirigiéndose la actividad de la unidad productiva hacia una realidad diferente, regida por normas de actuación indispensables, así:

* Flexibilidad.

* Certidumbre, confianza y seguridad jurídica. 

* Acuerdos crecientes entre empresa y trabajador y donde los empleos independientes se imponen tanto para la unidad productiva como para el productor.

* Las normativas rígidas impuestas unilateralmente están abocadas a su inaplicación, pues la norma real es la productividad y la competitividad.

* El teletrabajo se impone progresivamente, pero se está demostrando que es necesaria una interrelación dentro de la empresa, de forma, que las situaciones de presencia y de trabajo a distancia de mesclen buscando la excelencia.

Sin embargo, es algo evidente, que no todos los trabajos son adecuados para el teletrabajo o el trabajo más flexible, pues hay que contar con las preferencias de los trabajadores y la interdependencia de tareas. En entornos de trabajo muy híbridos habrá que cuestionarse muchas cosas para alcanzar la coordinación de tareas, la gestión de equipos y sin que nadie de la empresa se quede atrás, ofreciendo a todos igualdad de oportunidades.  

* La cualificación permanente de los trabajadores se presenta, como algo ineludible e imprescindible para la creación de empleo estable y a jornada completa, ya que, solo saldrán adelante los puestos de trabajo realmente productivos, lo que exige formación permanente tanto para la empresa como para el trabajador.   

* La adopción de la tecnología digital y la automatización se muestran como algo imprescindible para aumentar la agilidad general de la unidad productiva.

*  Hay que luchar contra los embates del proteccionismo y de los sistemas impositivos impeditivos, pues esos procesos aumentarán los costes globales y reducirán la competitividad.

*** En definitiva, impulsar la productividad es el objetivo, de forma, que el aumento de esta variable en estos años será una necesidad para cualquier empresa, lo que conlleva a la necesidad de permitir mayor flexibilidad, sin olvidar, que hay sectores que han salido fortalecidos, pero otros, como pueden ser la hostelería, el turismo y también la energía, se han paralizado en parte e incluso han desaparecido, lo que implica, que hay que combatir todos los extremos que impidan la innovación y la productividad en el futuro, ya que, por ejemplo, las grandes concentraciones de sectores emergentes pueden dañarlas; a la vez, que determinadas implicaciones sociales y políticas, como pueden ser *la disminución del nivel educacional, *la imposición de políticas fiscales equivocadas y excesivas, y, *los escándalos como los del Congreso y el Tribunal Supremo enfrentados, pueden presionar la productividad laboral dañándola.

N.B. Es un hecho patente, que la productividad y el empleo conllevan -flexibilidad-, -recualificación permanente- e -innovación-, a la vez, que exigen +información veraz, +respeto a la ley, +confianza y +que desaparezcan la incertidumbre y la inseguridad jurídica.

La verdad y la información permanente son las bases de una productividad continua, que lleve a España a la senda de la recuperación social y económica, que permita avanzar hacia soluciones eficaces, ya que, nada sólido puede nacer del engaño que siempre impedirá prosperar.

En resumen, si continuamos sumidos en la incertidumbre y en la inseguridad jurídica, derivadas de la falta de igualdad, de libertad informada en la verdad y del escaso o nulo respeto a la ley por los poderes públicos, la productividad será imposible de lograr y con ella desaparecerá la única solución que tenemos para mitigar el desempleo, porque, además, si no es así, perderemos los cimientos de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho consagrado en la Constitución.

¿Algún español de a pie sabe lo que está pasando en España?

Pues, -eso-.

Córdoba, a 20 de octubre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Faltan trabajadores – escasez de mano de obra – salario de reserva (oportunidades – confianza – libertad de contratación)

¿Faltan trabajadores?Si.

Me comentan unos lectores empresarios, que no encuentran trabajadores cualificados con las condiciones económicas y laborales que ofrecen, y, nuestra comprobación nos abre paso hacía una situación inédita para nuestro mercado de trabajo, así vemos:

Que es un hecho, que por primera vez después de muchos años al revés,  los trabajadores, si no todos, muchos pueden elegir si trabajar o no, o en que quieren trabajar,  según ven,  tienen posibilidades reales de obtener mejores condiciones de trabajo en todos los sentidos, empezando por un aumento de sus retribuciones; dicho de otra forma, están aumentado las ofertas de trabajo, pero siempre -unidas a compromisos de empleo individuales según cualificación profesional- y -la posible rentabilidad para la empresa que los contrata-”.

Lo dicho se explica ¿por qué? faltan trabajadores en determinados sectores y puestos de trabajo.

Por una vez, parece que la oferta de trabajo supera con claridad a la demanda de trabajadores, porque, los trabajadores han visto, que pueden superar en su contratación el “salario de reserva” y encontrar un empleo mejor en todas sus condiciones, así, que no están dispuestos a ocupar cualquier empleo que se les ofrezca si no completa sus aspiraciones.

Esta es una realidad impuesta por la nueva economía, los nuevos mercados laborales, el auge de los trabajos independientes y la libertad de contratación que se está imponiendo, pese a las tendencias regresivas de colectivizar los mercados de trabajo -y- acabar con la libertad de contratar como se quiera y con quien se quiera.

Hay ya una población importante de personas activas que no está dispuestas a trabajar en las condiciones actuales de precariedad, de manera, que la masa de trabajadores dispuesta entrar en cualquier empresa y en cualesquiera condiciones, se ha reducido a un mínimo negativo y escasea la mano de obra, porque los trabajadores ven que pueden exigir mejores condiciones de trabajo.  

Aquí es, donde esta fallando estrepitosamente el Gobierno, porque solo mira en una dirección, habiendo abandonado unilateralmente toda posibilidad contraria, que no sea la suya. Los trabajadores, cualificados, rentables y competitivos que son muchos, no están dispuestos a desaparecer como individuos en una orgía colectiva de condiciones, que no son las suyas ni las que quieren, y, que, además, saben, que les perjudican a ellos en beneficio de algunas empresas y de otros trabajadores no productivos para la economía.

En otras palabras, los trabajadores han visto la oportunidad de mejorar sus condiciones generales de trabajo, y, no están dispuestos a abandonar el camino que saben que le conviene, lo diga el Gobierno coercitivo o las empresas abusivas, ya que, para ellos los dos son la misma cosa:-un enemigo a batir-.

Los rechazos y las renuncias a ciertos puestos de trabajo antes infrecuentes van en aumento, no siendo esas manifestaciones sino una muestra de la confianza en que el mercado de trabajo está renaciendo por una dirección insospechada para casi todos (Gobierno, sindicatos, empresas, patronales y demás instituciones implicadas).

Curiosamente, fuera del sistema tradicional siempre intervenido por el Gobierno de turno ha nacido una nueva realidad, que tiene sus propias reglas y normas de conducta, y, donde la iniciativa individual es la que se impone, lo que no implica que haya que cargarse todo lo demás, sino dejarlo que se desarrolle con libertad, evitando las legislaciones rígidas y faltas de flexibilidad. Las dos direcciones opuestas pueden coexistir en armonía, pero lo que no puede ser es que la colectivización impuesta acabe con la otra oportunidad de mejora de las condiciones de trabajo; es decir, con la iniciativa, la libertad y la productividad competitiva en cualquier mercado, que crea empleos de calidad y permanentes, haciendo que nazcan contratos indefinidos a jornada completa.

Solo una advertencia, lo expuesto no significa que el tremendo problema del paro esté remitiendo, sino que ha aparecido, casi por sorpresa, una nueva realidad que está señalando otro camino para reestructurar nuestro mercado de trabajo, que tiene plantadas sus raíces en conceptos orientados siempre hacia la uniformidad, la negociación colectiva y a una productividad en almoneda, que ni come ni deja comer, y, donde la permanencia en el puesto de trabajo no es un premio a la productividad, sino un embozo que impide, bajo una capa falsa de protección, al trabajador mejorar sus condiciones y a la empresa protegerse frente a un despido imposible por su cuantía, que viene esclerotizando las relaciones laborales en una espiral autodestructiva.

La realidad del mercado de trabajo en España era y es perversa, de forma, que no queda otra que adaptarse a las nuevas realidades del mercado de trabajo, así que, veamos algunas notas de nuestro mercado encajonado y contraído, que los nuevos mercados de trabajo tendrán que corregir o eliminar, así:

* El contrato laboral temporal y precario ha campado a sus respetos sin control normativo ni económico, de manera, que abundan los contratos de trabajo por horas, tanto en sector privado como en el sector público. (Si alguien duda de lo que digo, por ejemplo, que pregunten a los médicos sobre sus contrataciones en Hospitales Públicos en fines de semana, guardias, festivos y vacaciones).

La incertidumbre y la inseguridad jurídica dominan el mercado de trabajo con todas sus consecuencias perversas, con una legislación intrincada generadora de pleitos continuos, y, con Juzgados de lo Social sobrecargados y en colapso permanente.

*  El trabajo indefinido a jornada completa es un espejismo en las actuales condiciones.

* La precariedad es la moneda corriente, y, muchas condiciones de trabajo se sostienen en desequilibrio permanente, siendo menores los salarios y menores cotizaciones a la S. S. en proporción al PIB, con lo que todos perdemos y el sistema de la S. S. languidece, esperando inanes solo más impuestos para sufragar necesidades propias e impropias en un bucle interminable.

Las empresas desconfían por miedo a los costes de las extinciones de los contratos y por temor a la híper-regulación, y, en vez de crear empleo, dividen el que hay entre varios trabajadores, simulando una bonanza inexistente.

En resumen, no queda otra, que adaptarse a una realidad competitiva, lo que implica que la normativa del Gobierno debe ser flexible, sin rigideces y adaptada a los nuevos mercados, mejorando todo lo que sea posible, pero sin ser un obstáculo a la competitividad, a la productividad y a la flexibilidad de los nuevos mercados y a sus tendencias productivas, posibilitando la creación de puestos de trabajo permanentes dentro de las empresas.

N.B. Se está viendo ya que faltan trabajadores cualificados, y, el llamado salario de reserva ya no es un blindaje útil ante la precariedad, porque hay nuevas oportunidades, esta resurgiendo la confianza y la libertad de contratación. En definitiva, esta naciendo un nuevo mundo laboral regido por la productividad, la competitividad y la libertad de contratación, donde las nuevas figuras de trabajo más libre están ocupado un lugar preponderante, lugar donde, además, se sitúan los trabajadores más productivos.

Parece que la oferta de trabajo puede superar a la demanda de trabajadores, porque, los trabajadores han comprendido, que pueden superar en su contratación el salario de reserva y encontrar un empleo mejor en todas sus condiciones, así, que no están dispuestos a ocupar cualquier empleo que se les ofrezca si no completa sus aspiraciones-

Lo anterior, no significa que disminuya el desempleo, sino que ha aparecido otro camino nuevo paralelo al anterior, aunque no opuesto sino complementario, donde será posible crear empleo estable y de calidad.  

Córdoba, a 22 de septiembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Mitad y mitad IV (autónomos y empresas)

Decía en otro artículo, que seguimos con un profundo agujero en materia de empleo en nuestro mercado laboral, de manera, que la mitad y mitad de las que venimos hablando, se evidencian en una serie de puntos críticos de nuestra economía. La recuperación no se produce por ahora, ya que, la realidad es que hay muchos autónomos y muchas empresas haciendo equilibrios y viviendo en situación de máxima dificultad, por no hablar, de las grandes empresas con sus compensaciones en materia de personal, como las de banca, así:

1º.- Al terminar, el verano ha dejado unas mitades negativas con una caída de las afiliaciones de 118.000 bajas en la S. S., de las que parece, que un 7% a un 9% de ellas fueron de empleados por cuenta propia. Lo que significa, que estábamos viviendo una hornada de falsos autónomos, en sectores que están unidos desde siempre al trabajo por cuenta ajena y no al empleo por cuenta propia. Es decir, que la caída de las afiliaciones en los sectores del comercio, del transporte y/o de la construcción en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos estimadas cerca de 7.400 trabajadores por cuenta propia, pone sobre la mesa y prueba, que se había creado un enjuague oscuro con un aumento falso de autónomos.

2º.- Por otro lado,  en España se han iniciado aproximadamente unos 3.900 procedimientos de concurso y unas 18.800 disoluciones de sociedades hasta agosto.

Es evidente, que muchas de esas empresas eran unidades productivas zombis, de probada insolvencia, que, además, no podrán hacer frente a las indemnizaciones que le corresponden de sus trabajadores, recayendo el pago sobre el Fondo de Garantía Salarial, hasta que tenga recursos, y, generando también una litigiosidad tremenda, que colapsará aún más los Juzgados de lo Social.

Del total de concursos presentados en agosto, las mini-empresas (el autónomo y uno dos trabajadores) se estima están por encima del 76%, las pequeñas del 23% y casi del 2% las medianas, lo que se quiera ver o no, supone, que las llamadas empresas zombis, adormecidas en ertes y en préstamos irredentos, han empezado a dar la cara y a aparecer tal como son, con sus efectos negativos sobre el empleo.

Aunque no solo son las empresas pequeñas, ya que, ejemplos como, *el B. Sabadell que prescinde de 4.600 empleados o más, o *los casos de eres del B. de Santander, BBVA, UnicajaBank o Caixabank, ponen de manifiesto, que la recuperación publicitada del empleo en España, con los datos dopados de los Ministerios de Trabajo y de Inclusión, S. S y Migraciones, es otro cuento difícil de creer.

*** Las dos mitades señaladas destapan la durísima realidad de nuestro mercado de trabajo, y, muestran, que el paro sigue en las mismas cifras de siempre, es decir, que la recuperación social y económica publicitada es simplemente mentira, lo que lleva a exigir, lo que venimos pidiendo una y otra vez: Una información veraz, completa e inmediata, como forma, de iniciar cualquier reforma de nuestro mercado de trabajo.

¿Alguien se cree los datos dopados sobre el descenso del paro de los Ministerios de Trabajo y de Inclusión, S. S. y M. dirigidos por la Srª. Díaz y el Sr. Escrivá?

Reitero, que en España hay que diseñar un verdadero mercado laboral, que cree empleo, lo que pone de manifiesto la necesidad urgente de medidas de reforma viables y aplicables, que, además, sean aceptadas por los poderes públicos, por todas las instituciones y organizaciones y por las empresas y trabajadores, lo que implica una legislación abierta, flexible eficaz y consensuada; dicho de otra manera, es imprescindible estructurar un espacio de trabajo abierto a todos dominado por la justicia y la equidad.

N.B. Esta mitad y mitad de autónomos y empresas descrita, demuestra, que será imposible solucionar el problema del paro y del empleo en España sin aumentar la productividad, la competitividad y la eficiencia de la empresa, y, sin que los trabajadores rentables vean compensado su esfuerzo con mejoras de sus condiciones de trabajo a nivel individual, ya que, una recuperación sólida requiere una reforma urgente, que agilice y libere nuestro mercado de trabajo, siempre teniendo en cuenta su verdadera naturaleza y realidad. 

La situación o nivel de desempleo en España es una situación insostenible por más tiempo, de forma, que, sin una reforma del mercado de trabajo compartida y consensuada, la temporalidad y demás lacras del empleo en España serán permanentes. La posible unilateralidad impuesta normativamente en la reforma laboral ya no convence a nadie, de forma, que nace viciada de raíz, porque los españoles no creen en ella y en su posible aplicación, a la vez, que sus efectos se perciben como nocivos para la creación de empleo.

Los nuevos mercados y sus figuras contractuales de trabajo independiente exigen flexibilidad y productividad, estando marcados por la competencia, la rentabilidad y la libertad de contratación. Todo lo demás, que implique imposición normativa colectivizada como remedio, está condenado al fracaso y a la destrucción de empleo.  

Córdoba, a 5 de septiembre de 2021

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.