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Andalucía ante el espejo – (Inercia institucional y política de trinchera)

La situación política y administrativa de Andalucía revela una preocupante disonancia entre la magnitud de los problemas estructurales y la capacidad de respuesta de sus instituciones. Lejos de anticiparse o liderar soluciones, la Junta parece instalada en una lógica reactiva, mientras el Gobierno central adopta decisiones de alto impacto territorial sin un marco claro de cooperación efectiva.

En un mismo contexto temporal convergen dos cuestiones especialmente sensibles: *la gestión de los menores extranjeros no acompañados y *el déficit histórico en infraestructuras hidráulicas. Ambas evidencian no solo tensiones competenciales, sino también una insuficiente articulación institucional que termina trasladando el coste al ciudadano.

En materia migratoria, el reciente real decreto aprobado por el Consejo de Ministros fija un reparto de menores que sitúa a Andalucía en una posición destacada en términos cuantitativos. Más allá del debate político, la cuestión jurídica de fondo radica en determinar si el criterio de “capacidad ordinaria” se ha aplicado con parámetros objetivos, transparentes y verificables, o si, por el contrario, responde a una lógica de distribución que no pondera adecuadamente la presión ya existente sobre los servicios sociales autonómicos.

La reacción de la Junta, sin embargo, ha sido débil desde una perspectiva institucional. No se ha articulado, al menos públicamente, una estrategia jurídica consistente -ya sea mediante conflicto de competencias, requerimiento previo o impugnación- que permita cuestionar la decisión estatal en sede jurisdiccional. Esta ausencia de iniciativa refuerza la percepción de una Administración autonómica más preocupada por el relato político que por la defensa efectiva de sus competencias.

En paralelo, la dinámica parlamentaria autonómica refleja una preocupante banalización de los procedimientos. La fallida investidura no puede analizarse únicamente como un episodio político coyuntural, sino como un síntoma de una cultura institucional donde el cálculo estratégico prevalece sobre la responsabilidad de garantizar la gobernabilidad. La falta de acuerdos mínimos entre fuerzas ideológicamente próximas proyecta una imagen de fragmentación que debilita la posición de Andalucía en el conjunto del Estado.

El caso de las infraestructuras hidráulicas en la provincia de Córdoba añade una dimensión material especialmente grave. La negativa de la Confederación Hidrográfica del Guadiana al proyecto de conexión entre La Colada y Sierra Boyera no solo cuestiona la planificación autonómica, sino que pone de relieve la persistencia de problemas estructurales en la gestión del agua, particularmente en lo relativo a la depuración y calidad de los recursos.

Aquí la cuestión trasciende el enfrentamiento político: estamos ante un posible incumplimiento de obligaciones básicas en materia de saneamiento y salubridad pública. La contaminación por cianobacterias en el embalse de La Colada no es un episodio aislado, sino la manifestación de una planificación deficiente y de una ejecución insuficiente de competencias claramente atribuidas a la Comunidad Autónoma.

El cruce de reproches entre administraciones -Estado y Junta- no hace sino agravar la percepción de descoordinación. Mientras una administración rechaza proyectos por considerarlos innecesarios, la otra no logra acreditar la eficacia de sus propias actuaciones ni garantizar soluciones estables. El resultado es una ciudadanía expuesta a restricciones, incertidumbre y deterioro de servicios esenciales.

En este contexto, el problema no es únicamente de signo político, sino de calidad institucional. Andalucía necesita reforzar su capacidad de defensa jurídica, mejorar la planificación técnica de sus políticas públicas y recuperar una cultura de cooperación interadministrativa que hoy parece erosionada.

La apelación a un Gobierno fuertesolo tendrá sentido si se traduce en algo más que estabilidad parlamentaria: “Debe implicar capacidad real de decisión, rigor en la gestión y voluntad de asumir responsabilidades. Sin estos elementos, cualquier discurso sobre firmeza política corre el riesgo de convertirse en un mero recurso retórico.

Porque, en última instancia, lo que está en juego no es el equilibrio entre partidos, sino la eficacia del sistema institucional para dar respuesta a problemas que afectan directamente a la vida cotidiana de los ciudadanos.

Los andaluces pagan la factura.

El panorama es de una impotencia absoluta. El tacticismo y la política de escaparate dejan desprotegidos a los ciudadanos. Mientras en Madrid juegan al ajedrez con el mapa autonómico y en Sevilla se miden los complejos en las votaciones, la factura de las batallas de ego la pagan siempre los mismos.

Andalucía no puede permitirse el lujo de seguir perdiendo el tiempo en disputas estériles y rebajas de despachos de última hora. Necesitamos, de manera inmediata, un Gobierno fuerte, valiente y con plenas facultades para plantar cara en los tribunales, gestionar los recursos y defender los intereses de esta comunidad frente a las imposiciones externas.

Menos márketing de moderación y más gestión real.

Córdoba, a 2 de julio de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba – Inspector de Trabajo y S. S.

La claridad – (El necesario pacto proporcional entre PP y Vox en Andalucía)

Un Grupo de los lectores del blog, me preguntan, qué haría en las actuales circunstancias derivadas del resultado de las elecciones andaluzas.

Aunque dados los precedentes, la respuesta se presenta difusa, creo que la cosa está muy clara, así;

El mapa político andaluz ha dejado un mensaje nítido tras las urnas del 17 de mayo. Los ciudadanos han retirado la mayoría absoluta al Partido Popular, pero han revalidado una indiscutible mayoría de centroderecha y derecha en el Parlamento de las Cinco Llagas. Con los resultados sobre la mesa -el PP con 53 escaños y Vox consolidado como fuerza decisiva con 15-, el mandato de estabilidad pasa obligatoriamente por el entendimiento.

Sin embargo, los andaluces no demandan un cheque en blanco ni componendas de despacho a puerta cerrada, sino que exigen un pacto claro, transparente y estrictamente proporcional al peso que cada formación ha obtenido en las urnas.

1. La transparencia como base del respeto al electorado.

El principal error de los gobiernos de coalición o de los pactos de legislatura suele ser la ambigüedad, de forma, que para que la sociedad andaluza asimile y confíe en la gobernabilidad de los próximos cuatro años, el acuerdo entre la formación de P. P. de Juanma Moreno y la de VOX de Manuel Gavira debe basarse en la máxima luz y transparencia, así:

<-Evitar las líneas difusas: Un acuerdo programático debe ser legible, público y medible. Los andaluces tienen derecho a saber con precisión qué cesiones se hacen, en qué materias y bajo qué plazos.

<-Certidumbre económica y social: Las prioridades de la comunidad (como la gestión del agua, la sanidad pública y las políticas de empleo) no pueden quedar paralizadas por un tira y afloja constante. Un documento nítido disipa cualquier incertidumbre de gestión y transmite madurez institucional.

2. El principio de proporcionalidad justa.

La justicia democrática dicta que la composición y la influencia en el nuevo ciclo político deben ser el reflejo fiel del porcentaje de voto y escaños. Ni más, ni menos.

<-El peso del Partido Popular (53 escaños): El PP sigue siendo la fuerza mayoritaria y el eje sobre el que debe pivotar la acción de gobierno. Su peso específico legítima el liderazgo de las políticas generales y la presidencia de la Junta.

<-El peso de Vox (15 escaños): Vox ha demostrado tener un suelo electoral sólido que lo convierte en la llave del Palacio de San Telmo. Su representación no puede ser ignorada ni diluida en un mero apoyo de investidura sin contrapartidas proporcionales en la fiscalización o el rumbo de las consejerías.

Un reparto proporcional equitativo evita los dos grandes peligros de estas negociaciones: “Que una fuerza minoritaria intente imponer la totalidad de su agenda maximalista, o que la fuerza mayoritaria pretenda absorber los votos de su socio tratándolo como un actor secundario sin voz ni voto”.

<<Un acuerdo andaluz para los andaluces>>

Andalucía no puede permitirse el lujo de una parálisis política ni de un bloqueo institucional que empañe el arranque de la legislatura. La madurez democrática de la comunidad se medirá en la capacidad de ambos partidos para sentarse a negociar con realismo aritmético y altura de miras.

Un pacto proporcional, tasado y, sobre todo, explicado con total franqueza y pedagogía a los andaluces, no solo garantizará la estabilidad que la región necesita para seguir avanzando, sino que dignificará el valor real de cada voto depositado en las urnas.

N. B. Siguiendo con lo que se ha dicho, Juanma Moreno advierte a Vox de que pretende gobernar en solitario, y VOX dice que impondrá sus políticas, así que por ahora empezamos mal.

Córdoba, a 22 de mayo de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Diputación Córdoba – Junta Andalucía – C. H. Guadiana (Se la han “colado”)

El Gobierno ha colado a Andalucía y a Córdoba la GRAN COLADA a través de La Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), denegando la autorización para la conexión entre los embalses de Sierra Boyera y La Colada, que es infraestructura básica para garantizar el abastecimiento de agua a 27 municipios del norte de la provincia de Córdoba y donde viven más de 80.000 personas.

La Junta de Andalucía tiene el poder que una mayoría absoluta de andaluces le han otorgado y la Diputación de Córdoba tiene una mayoría suficiente, pero la Confederación Hidrográfica del Guadiana al parecer tiene un poder por lo visto indiscutible. Lo que dicho de otra forma es, que los más de 80.000 cordobeses del Norte de la Provincia de Córdoba, y, de paso todos nosotros los cordobeses, estamos sin agua, porque la C. H. G. que, por cierto, no la ha elegido ningún andaluz ni cordobés se chinga en la Junta de Andalucía, en las Diputación, en Andalucía y en Córdoba.

*Eso es lo que hay*.

En Cataluña o en el País Vasco esto sería posible, (sin comentarios), de forma, que sobra cualquier palabra más o menos gruesa, pues todos conocen la respuesta.

La Junta de Andalucía anuncia que recurrirá el Informe de la Confederación del Guadiana que rechaza la conexión de La Colada, ya que, según el Sr. Molina: “El proyecto no tiene ninguna objeción real más que la voluntad política de pararlo”.

Si lo que dice el Delegado de la Junta de Andalucía en Córdoba, Adolfo Molina es cierto, que seguramente lo será, recurrir el Informe de la C.H. G. se me antoja un brindis al sol, ya que, si la CHG está realizando una maniobra política, lo que está haciendo presuntamente es prevaricar públicamente y a la vista de todos, así que para la Junta de Andalucía, la Diputación, los Ayuntamientos del Norte de la Provincia y el Partido Popular, sin la menor duda, está abierta la vía de una querella o de varias, aunque, quizás, estos posibles actores estén esperando otra “Dana”, tal como ocurrió con la Confederación Hidrográfica del Jucar.  

Las mayorías absolutas y el poder territorial ganados en una elecciones, no pueden seguir siendo “una política de abrazos y de humillación consentida para todos los andaluces y cordobeses”, porque  de ser así, lo mejor es someterse cautivos al poder de la C. H. G. que no representa a nadie y nadie la ha elegido salvo un poder autocrático, que cree, al parecer con razón, que puede hacer lo que quiera y que nunca le pasa nada, pues saben que están por encima de la Ley.

La politización de la C. H. G. se la ha “COLADO” al poder legítimo de la Junta de Andalucía, así que, después que no venga el P. P. a pedir más votos para seguir gobernando la nada y con convicción plena de esclavos sometidos voluntariamente, así que, desde Córdoba Abierta -ACOA- exigimos que la Junta de Andalucía, la Diputación P. de Córdoba, los Ayuntamientos y el P. P. nos defiendan de verdad, pues tienen todos medios y un  camino claro para hacerlo.

N.B.  La Confederación Hidrográfica del Guadiana actuando en nombre de un poder autocrático se la ha Colado a la Junta de Andalucía y, desgraciadamente, a todos nosotros los andaluces.

Vivir de rodillas no es vivir, sino morir esclavo voluntario.

Córdoba, a 25 de abril de 2025

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

Andalucía en movimiento II (El movimiento se demuestra andando).

El presidente andaluz, Sr. Moreno Bonilla, invita a la movilización porque «se está diseñando pasar de un modelo aprobado en referéndum y consensuado en la Constitución de 1978 a un modelo confederal y asimétrico en el que los españoles no seremos iguales».

Creo que la propuesta del Presidente de la Junta de Andalucía es necesaria y urgente para los andaluces, pero no basta con predicar, sino que hay que dar trigo, de forma, que hay que moverse rápido de punta a punta de Andalucía y eso solo lo puede hacer una sociedad civil mayoritaria movilizada masivamente, razón por la que es necesario un movimiento social amplio, ya que, la desigualdad discriminatoria planteada en beneficio exclusivo de Cataluña nos ahoga y exprime a todos nosotros, siendo cierto, además, que un partido político no lo puede realizar en solitario, aunque esté gobernando por mayoría absoluta  en Andalucía, de manera que hay que invitar a todos los andaluces a moverse unidos en defensa de nuestra igualdad y libertad.

Andalucía y los andaluces  deben iniciar ya una rebelión masiva y pacífica frente a un poder público que derrocha abuso tras abuso y somete a los andaluces a escarnio público desde una desigualdad y una discriminación manejada por unos pocos – pocos.

Sr. Presidente, Moreno Bonilla, vamos tarde y ya nos están arroyando, así, que ahora ir solo y esperar como Don Tancredo es cooperar en el expolio de manera, que debe ser ya y ahora.

N.B. El movimiento se demuestra andando y el Pueblo Andaluz se debe levantar con urgencia, pues esperar es rendirse ante la injustica silentes y cautivos.

La libertad y la igualdad las ganaremos si nos movemos todos juntos en la misma dirección y dejamos atrás diferencias dañinas para nuestros intereses comunes.

Córdoba, a 22 de agosto de 2024

Fdo. Enrique García Montoya

Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.