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El bolsillo cordobés – (el supermercado quema y la política silba)

Hay una extraña disonancia cognitiva cuando se camina por Córdoba en este mayo de 2026, ya que, si afinas el oído en la cola de una pescadería de Ciudad Jardín o en cualquier mercado de barrio, el monotema es incontestable: La asfixia económica diaria. El precio de la vida se ha vuelto intratable.

Sin embargo, si abres los periódicos o sintonizas las tertulias políticas, la inflación parece un fantasma de segunda fila, eclipsado sistemáticamente por las listas de espera sanitarias.

¿Por qué el dolor del bolsillo no monopoliza el debate público? ¿Qué se nos escapa entre la verdad de la calle y el despiste de las instituciones?

1.- La radiografía del coste de la vida – (Datos vs. Percepción).

Los datos oficiales del IPC en España muestran una ligera moderación, situándose justo por encima del 3,2% interanual (un tímido descenso frente al 3,4% previo), pero la macroestadística oficial es un consuelo de tontos para el cordobés medio por dos matices alarmantes:

*La inflación subyacente (clavada por encima del 2,8%): Al excluir energía y alimentos frescos, demuestra que el encarecimiento se ha quedado “pegado” al tejido estructural, de forma, que ya no es una crisis temporal, sino una es una costra permanente.

*La cesta de la compra: Aunque la luz dé un respiro estacional, los alimentos básicos en los supermercados de Córdoba (aceite, fruta, carne, etc.) acumulan subidas que superan el 10% en el último año.

No es una percepción aislada. El último barómetro del CENTRA (el CIS andaluz) lo deja claro: <- 6 de cada 10 andaluces afirman que el coste de la vida ha subido “mucho”, y la pérdida de poder adquisitivo ya es el principal problema personal para la mayoría de los cordobeses, sobrepasando la salud a nivel de calle->.

2.- La paradoja – (la Sanidad titula a nivel oficial  y la inflación parece silente).

Si llenar el carro es diario y obligatorio, y ponerse enfermo es una eventualidad, de forma que la pregunta es obligada:

¿por qué la sanidad pública devora los titulares mientras la inflación se sufre en un respetuoso silencio?

***Tres factores lo explican:

*El “efecto competencia y jurisdicción” (¿A quién le tiro la piedra?): El ciudadano es pragmático. Sabe que el precio del aceite de oliva no se decide en el Palacio de San Telmo. La inflación responde a tensiones internacionales -como el enquistado conflicto en Irán- o a Fráncfort, de manera, que castigarla en urnas locales se siente como gritarle a una nube.

La Sanidad, en cambio, tiene un dueño claro: La Junta de Andalucía. Si el Hospital Reina Sofía se colapsa, el cordobés o el andaluz saben perfectamente a qué ventanilla ir a reclamar.

*Lo “gestionable” frente a lo “existencial”: Ante la subida de precios, el ciudadano retiene un pequeño margen de maniobra: cambia de marcas, busca ofertas o recorta en ocio. Es una batalla diaria, pero gestionable. Sin embargo, nadie puede gestionar por su cuenta una operación de corazón si el sistema público falla. El miedo al desamparo sanitario moviliza mucho más que el encarecimiento del kilo de pescado.

*El ruido” contra el sufrimiento atomizado: La crisis sanitaria cuenta con altavoces potentes (sindicatos, Mareas Blancas) capaces de colapsar el centro de Córdoba. La inflación es un sufrimiento atomizado. No hay una “Marea Blanca de Consumidores” manifestándose los domingos en las Tendillas. Es un malestar silencioso que se mastica en la intimidad del hogar.

La inflación nos quita el dinero; la sanidad nos quita el sueño.

3.- El truco de trilero entre el discurso y el recibo).

En este escenario, la estrategia del Partido Popular se ha centrado en vender a bombo y platillo su “bajada de impuestos” como el bálsamo definitivo contra la inflación, bajo el mantra liberal de que “el dinero está mejor en el bolsillo del ciudadano”.

Sin embargo, en Córdoba capital y su provincia, esta premisa choca frontalmente con la cruda realidad de los recibos ordinarios, destapando una evidente falta de coherencia. Los estrategas juegan con una tramposa “arquitectura del despiste”: “Separar conceptualmente lo que se firma en Sevilla de lo que se paga en los ayuntamientos”.

Lo que el PP promociona (Macropolítica en el BOJA)Lo que el cordobés paga (Micropolítica en el banco)
• Bajada del tramo autonómico del IRPF.• El “basurazo” de Sadeco.
• Bonificación de Sucesiones y Donaciones.• La subida de las tarifas de Emacsa.
• Supresión del canon autonómico del agua.• El incremento de tasas de agua y basura en la Diputación (Emproacsa y Epremasa) para sostener estructuras deficitarias.
• El encarecimiento encubierto de la vivienda a través de tasas locales.

El riesgo de esta estrategia es evidente: El bolsillo del ciudadano carece de formación académica en derecho financiero. Al cordobés le da exactamente igual si el dinero se lo detrae la Junta mediante un impuesto o el Ayuntamiento mediante una tasa pública; el resultado neto es que le queda menos presupuesto para ir al supermercado. Prometer un alivio fiscal histórico mientras el recibo de la basura y el agua experimenta una subida técnica severa, es un tiro en la línea de flotación de la credibilidad popular.

4.- El peligro de la desafección – ( Los cordobeses no son tontos).

Los partidos suelen confiar ciegamente en la fragmentación de la culpa (achacar el agua a la sequía o la basura a la ley estatal de residuos) y en la fidelidad del voto ideológico. Esperan que el pequeño desahogo en la declaración anual de la renta tape el goteo constante y mensual de las tasas locales.

Pero subestimar el tejido social de Córdoba -históricamente observador y analítico- es un error de cálculo peligroso. La disonancia entre el relato macroeconómico y la realidad del cajero automático no suele traducirse en amnesia, sino en un silencioso resentimiento que puede manifestarse de dos formas:

<-El voto de castigo: Un trasvase de electorado hacia opciones más radicales a la derecha (como VOX) o el rearme de las fuerzas de izquierda, que ya utilizan estas subidas locales como bandera electoral.

<-La abstención por hartazgo: El peligroso crecimiento del “todos son iguales”, alimentado por la constatación de que las promesas fiscales se diluyen cuando las empresas públicas municipales necesitan recaudación.

<<Conclusión>>

Lo que hoy vivimos en Córdoba no es una alucinación estadística, es una crisis de coherencia. El modelo andaluz de bajos impuestos que vende la Junta tropieza en los ayuntamientos y en la Diputación con la necesidad puramente matemática de cuadrar las cuentas locales superlativas a costa del ciudadano.

A las puertas del verano, con un clima cordobés que disparará el consumo eléctrico para refrigeración y con la persistente volatilidad de los mercados energéticos, la presión sobre las familias va a arder. La verdad se defiende en la caja del supermercado y la mentira se disfraza en los discursos de campaña. Y el flanco más débil del gobierno local sigue estando, precisamente, en la insalvable distancia que separa el discurso del recibo.

N. B. Imagen. Asfixia económica diaria.

Córdoba, a 28 de mayo de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya. (Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S.S.)

IV. Inflación – Córdoba rural – (Vivir en el pueblo es más caro – Escudo Fiscal contra la inflación)

Vivir en la Subbética o en Los Pedroches tiene una calidad de vida envidiable, pero en este 2026 nos enfrentamos a una paradoja, porque producir lo que comemos es cada vez más difícil para quienes cuidan la tierra. La inflación no afecta igual a un vecino de la capital que a uno de Alcaracejos o Iznájar.

Es una realidad triste y perversa que el mundo rural cordobés sufre una presión extra y cómo nuevas medidas fiscales pueden ser el “respiro” que muchas familias necesitan.

1.- Un reto – (Cuando las cuentas no salen).

El sector primario en Córdoba está atrapado en lo que llamamos el <-efecto tijera->. Imaginen unas tijeras abriéndose: La hoja de arriba son los costes (piensos, fertilizantes, gasoil agrícola) que no paran de subir; y, la hoja de abajo es el precio al que el ganadero vende su producto, que sube mucho más despacio o se estanca.

A esto se suma el impuesto a la distancia, ya que, en nuestros pueblos, el coche no es un capricho, sino que es la única forma de ir al médico o al banco, de manera, que cada subida del combustible castiga más al habitante rural que al urbano.

2.- El “Escudo fiscal”- (Oxígeno para los pueblos).

Ante esta situación, la fiscalidad se ha convertido en la herramienta más rápida para equilibrar la balanza. Este año, la Junta de Andalucía ha reforzado deducciones clave para quienes residen en municipios con riesgo de despoblación (actualmente 37 en nuestra provincia).

**Natalidad – Bonus y duplicidad.

Para frenar el invierno demográfico, la deducción por nacimiento o adopción en zonas rurales sube de los 200 € habituales a los 400 €.

<-La novedad: En 2026 se ha eliminado el límite de renta en estos municipios. Es una ayuda universal porque el coste de criar a un hijo en el pueblo es un reto para todos.

**Vivienda – (Facilitar el arraigo).

La inflación ha disparado el precio de los materiales, frenando la reforma de cortijos y casas antiguas, de manera, que para compensarlo:

<-ITP reducido al 3,5%: Para jóvenes menores de 35 años que compren su vivienda habitual en el pueblo. Es un ahorro de miles de euros frente al tipo general.

<-Alquiler rural: Se amplían los límites de deducción hasta los 600 € (900 € en caso de discapacidad).

**Deducciones contra los gastos cotidianos.

Hay ayudas directas en el IRPF para gastos que la inflación ha vuelto críticos:

<-Gastos Veterinarios: Un apoyo vital en el entorno rural, donde los animales son parte esencial del hogar.-

<-Celiaquía y deporte: Se reconoce el sobrecoste de acceder a productos especiales y se fomenta el uso de instalaciones deportivas locales.

3.- Más que un ahorro – (Una economía fuerte).

Estas medidas tienen una “letra pequeña” muy positiva, pues  para aplicarlas es necesario pedir factura, lo que incentiva que los profesionales de nuestros pueblos (veterinarios, albañiles, monitores) operen dentro del sistema, fortaleciendo el tejido económico de Córdoba.

** Municipios beneficiados (37). Localidades como Añora, Belmez, Fuente-Tójar o Zuheros ya pueden aplicar estas ventajas. No es solo una cuestión de ahorro, es una apuesta por que vivir en el pueblo siga siendo una opción viable y atractiva para los jóvenes.

N.B. Imagen. Córdoba rural. Inflación.

La situación de la Córdoba rural es el reflejo de un problema global que requiere inversión, pero sobre todo, una reestructuración de la vida rural.

Córdoba, 23 de marzo de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado. ICA-Córdoba – Inspector de Trabajo y S. S.

Presidente. Córdoba Abierta -ACOA-.

Córdoba bajo el sol (Un plan urgente contra el calor extremo)

En Córdoba, donde el termómetro supera los 40°C en verano y las noches cálidas se multiplican, el calor extremo amenaza especialmente a mayores, niños, personas con discapacidad y enfermos crónicos.

Proteger a la población exige medidas individuales y colectivas, accesibles y efectivas, con un mensaje claro: no podemos esperar más.

Aquí presentamos un plan integral para enfriar la ciudad, salvar vidas y exigir acción a los poderes públicos.

1.- En el hogar: Soluciones al alcance:

  • Aislamiento térmico: Instalar toldos (200-800 €/ventana), ventanas de doble acristalamiento (300-1.000 €) o pintura reflectante (10-20 €/m²) para bloquear el calor. Los patios cordobeses, con ventilación natural, son un modelo a replicar.
  • Climatización accesible: Aire acondicionado (500-2.000 € + 50-150 €/mes en luz) o ventiladores (20-100 €) para quienes puedan costearlos. Para familias vulnerables, urge distribuir ventiladores gratuitos.
  • Hábitos esenciales: Cerrar persianas, ventilar al amanecer, consumir gazpacho y beber 2 litros de agua diarios. Coste: mínimo, impacto: máximo.
  • Protección solar: Usar protector solar (10-20 €), sombreros y evitar el sol de 12:00 a 16:00.

2.- En la ciudad: Un escudo colectivo:

  • Refugios climáticos: Córdoba ya cuenta con centros como Casa Ciudadana o Huerta de la Reina, pero necesita 30-60 refugios (3-8 por distrito) para cubrir a 65.000-100.000 personas vulnerables. Deben ser accesibles, con aire acondicionado y agua gratis. Coste inicial: 230.000-950.000 €; anual: 240.000-1.120.000 €.
  • Plan Ola de Calor: Ampliar el programa municipal (1 junio-30 septiembre) con seguimiento a mayores, ayuda a sin hogar y distribución de ventiladores. Cruz Roja ya apoya a 59 familias con facturas de luz. Coste: Subvencionado por el Ayuntamiento y ONG.
  • Sombra y agua: Plantar árboles (100-500 €/árbol) y construir pérgolas (1.000-10.000 €) en parques como La Asomadilla. Piscinas públicas (3-10 €/entrada) deben ser gratuitas para vulnerables. Coste inicial: 50.000-350.000 €.
  • Transporte adaptado: Microbuses gratuitos para llevar a mayores y personas con discapacidad a refugios. Coste: 50.000-220.000 €/año.

3.- Proteger a los más vulnerables:

*Mayores: Refugios en CPAPM con horarios ampliados, visitas domiciliarias de Cruz Roja y ventiladores gratuitos.

*Niños: Piscinas y parques sombreados asequibles, talleres escolares sobre hidratación.

*Personas con discapacidad: Refugios con rampas, señalización en braille y transporte adaptado.

*Enfermos crónicos: Seguimiento médico, botiquines en refugios y kits de hidratación (5-10 €/persona).

4.- Coste total:

-Inicial: 1,56-2,66 millones de euros para infraestructura y equipos.

-Anual: 2,66-8,54 millones de euros, principalmente por facturas de luz (2-6 millones).

-Por persona vulnerable: 27-131 €/verano para 65.000-100.000 personas.

5.- Un grito a los poderes públicos:

La pobreza energética afecta al 63% de las familias atendidas por Cruz Roja, y el calor extremo matará a miles si no actuamos.

Exigimos:

-Planificación urgente: Más refugios, abiertos todo el verano, sin cierres en agosto.

-Subvenciones focalizadas: Facturas de luz y ventiladores para los más necesitados.

-Ciudades verdes: Árboles y fuentes para enfriar Córdoba a largo plazo.

-Inclusión real: Accesibilidad y apoyo a mayores, niños, discapacitados y enfermos crónicos.

6.- Conclusión:

Córdoba puede vencer el calor con refugios accesibles, ayudas contra la pobreza energética y sombra urbana. La inversión es alta, pero salvar vidas no tiene precio.

Actuemos ya: el calor no espera, y los más vulnerables tampoco.

Córdoba está, al menos, seis meses bajo el sol y con un calor extremo, de manera, que ya es hora de que tenga “un plan urgente contra el calor”, que evite que la Ciudad sea irrespirable y tóxica debido a las temperaturas peligrosas.

Se trata de proteger vidas y crear un escudo protector y eficaz para todos, especialmente, para los más necesitados, ya que, lo que están en juego son los derechos fundamentales de los cordobeses y de todas las personas que nos visitan.

Córdoba, a 17 de agosto de 2025.

Asociación Córdoba Abierta -ACOA-

Enrique García Montoya – Presidente.