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El bolsillo cordobés – (el supermercado quema y la política silba)

Hay una extraña disonancia cognitiva cuando se camina por Córdoba en este mayo de 2026, ya que, si afinas el oído en la cola de una pescadería de Ciudad Jardín o en cualquier mercado de barrio, el monotema es incontestable: La asfixia económica diaria. El precio de la vida se ha vuelto intratable.

Sin embargo, si abres los periódicos o sintonizas las tertulias políticas, la inflación parece un fantasma de segunda fila, eclipsado sistemáticamente por las listas de espera sanitarias.

¿Por qué el dolor del bolsillo no monopoliza el debate público? ¿Qué se nos escapa entre la verdad de la calle y el despiste de las instituciones?

1.- La radiografía del coste de la vida – (Datos vs. Percepción).

Los datos oficiales del IPC en España muestran una ligera moderación, situándose justo por encima del 3,2% interanual (un tímido descenso frente al 3,4% previo), pero la macroestadística oficial es un consuelo de tontos para el cordobés medio por dos matices alarmantes:

*La inflación subyacente (clavada por encima del 2,8%): Al excluir energía y alimentos frescos, demuestra que el encarecimiento se ha quedado “pegado” al tejido estructural, de forma, que ya no es una crisis temporal, sino una es una costra permanente.

*La cesta de la compra: Aunque la luz dé un respiro estacional, los alimentos básicos en los supermercados de Córdoba (aceite, fruta, carne, etc.) acumulan subidas que superan el 10% en el último año.

No es una percepción aislada. El último barómetro del CENTRA (el CIS andaluz) lo deja claro: <- 6 de cada 10 andaluces afirman que el coste de la vida ha subido “mucho”, y la pérdida de poder adquisitivo ya es el principal problema personal para la mayoría de los cordobeses, sobrepasando la salud a nivel de calle->.

2.- La paradoja – (la Sanidad titula a nivel oficial  y la inflación parece silente).

Si llenar el carro es diario y obligatorio, y ponerse enfermo es una eventualidad, de forma que la pregunta es obligada:

¿por qué la sanidad pública devora los titulares mientras la inflación se sufre en un respetuoso silencio?

***Tres factores lo explican:

*El “efecto competencia y jurisdicción” (¿A quién le tiro la piedra?): El ciudadano es pragmático. Sabe que el precio del aceite de oliva no se decide en el Palacio de San Telmo. La inflación responde a tensiones internacionales -como el enquistado conflicto en Irán- o a Fráncfort, de manera, que castigarla en urnas locales se siente como gritarle a una nube.

La Sanidad, en cambio, tiene un dueño claro: La Junta de Andalucía. Si el Hospital Reina Sofía se colapsa, el cordobés o el andaluz saben perfectamente a qué ventanilla ir a reclamar.

*Lo “gestionable” frente a lo “existencial”: Ante la subida de precios, el ciudadano retiene un pequeño margen de maniobra: cambia de marcas, busca ofertas o recorta en ocio. Es una batalla diaria, pero gestionable. Sin embargo, nadie puede gestionar por su cuenta una operación de corazón si el sistema público falla. El miedo al desamparo sanitario moviliza mucho más que el encarecimiento del kilo de pescado.

*El ruido” contra el sufrimiento atomizado: La crisis sanitaria cuenta con altavoces potentes (sindicatos, Mareas Blancas) capaces de colapsar el centro de Córdoba. La inflación es un sufrimiento atomizado. No hay una “Marea Blanca de Consumidores” manifestándose los domingos en las Tendillas. Es un malestar silencioso que se mastica en la intimidad del hogar.

La inflación nos quita el dinero; la sanidad nos quita el sueño.

3.- El truco de trilero entre el discurso y el recibo).

En este escenario, la estrategia del Partido Popular se ha centrado en vender a bombo y platillo su “bajada de impuestos” como el bálsamo definitivo contra la inflación, bajo el mantra liberal de que “el dinero está mejor en el bolsillo del ciudadano”.

Sin embargo, en Córdoba capital y su provincia, esta premisa choca frontalmente con la cruda realidad de los recibos ordinarios, destapando una evidente falta de coherencia. Los estrategas juegan con una tramposa “arquitectura del despiste”: “Separar conceptualmente lo que se firma en Sevilla de lo que se paga en los ayuntamientos”.

Lo que el PP promociona (Macropolítica en el BOJA)Lo que el cordobés paga (Micropolítica en el banco)
• Bajada del tramo autonómico del IRPF.• El “basurazo” de Sadeco.
• Bonificación de Sucesiones y Donaciones.• La subida de las tarifas de Emacsa.
• Supresión del canon autonómico del agua.• El incremento de tasas de agua y basura en la Diputación (Emproacsa y Epremasa) para sostener estructuras deficitarias.
• El encarecimiento encubierto de la vivienda a través de tasas locales.

El riesgo de esta estrategia es evidente: El bolsillo del ciudadano carece de formación académica en derecho financiero. Al cordobés le da exactamente igual si el dinero se lo detrae la Junta mediante un impuesto o el Ayuntamiento mediante una tasa pública; el resultado neto es que le queda menos presupuesto para ir al supermercado. Prometer un alivio fiscal histórico mientras el recibo de la basura y el agua experimenta una subida técnica severa, es un tiro en la línea de flotación de la credibilidad popular.

4.- El peligro de la desafección – ( Los cordobeses no son tontos).

Los partidos suelen confiar ciegamente en la fragmentación de la culpa (achacar el agua a la sequía o la basura a la ley estatal de residuos) y en la fidelidad del voto ideológico. Esperan que el pequeño desahogo en la declaración anual de la renta tape el goteo constante y mensual de las tasas locales.

Pero subestimar el tejido social de Córdoba -históricamente observador y analítico- es un error de cálculo peligroso. La disonancia entre el relato macroeconómico y la realidad del cajero automático no suele traducirse en amnesia, sino en un silencioso resentimiento que puede manifestarse de dos formas:

<-El voto de castigo: Un trasvase de electorado hacia opciones más radicales a la derecha (como VOX) o el rearme de las fuerzas de izquierda, que ya utilizan estas subidas locales como bandera electoral.

<-La abstención por hartazgo: El peligroso crecimiento del “todos son iguales”, alimentado por la constatación de que las promesas fiscales se diluyen cuando las empresas públicas municipales necesitan recaudación.

<<Conclusión>>

Lo que hoy vivimos en Córdoba no es una alucinación estadística, es una crisis de coherencia. El modelo andaluz de bajos impuestos que vende la Junta tropieza en los ayuntamientos y en la Diputación con la necesidad puramente matemática de cuadrar las cuentas locales superlativas a costa del ciudadano.

A las puertas del verano, con un clima cordobés que disparará el consumo eléctrico para refrigeración y con la persistente volatilidad de los mercados energéticos, la presión sobre las familias va a arder. La verdad se defiende en la caja del supermercado y la mentira se disfraza en los discursos de campaña. Y el flanco más débil del gobierno local sigue estando, precisamente, en la insalvable distancia que separa el discurso del recibo.

N. B. Imagen. Asfixia económica diaria.

Córdoba, a 28 de mayo de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya. (Abogado ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S.S.)

Cesta vacía vs. urna llena – (La paradoja)

1.- El espejismo de la moderación.

Resulta exasperante, por no decir provocador, observar la brecha entre la estadística oficial y el ticket del supermercado, ya que, mientras los titulares nacionales celebran un IPC del 3,2% como una victoria de la moderación, el cordobés medio se enfrenta a una inflación subyacente del 2,8%, que se ha vuelto estructural. (Datos oficiales que se apartan de la realidad más dura y elevada).

No es una cifra, es un residuo, pues el aceite, la carne y las frutas -el núcleo de nuestra dieta- no entienden de supuestos <-respiros energéticos-> cuando arrastran subidas superiores al 10%.

En Córdoba, la inflación no es solo un dato macroeconómico, sino que es un invitado indeseable, que se sienta a la mesa cada día.

2.- La sanidad solapa y oculta el hambre real.

La pregunta es obligada: Si llenar la nevera es un disgusto diario,

¿por qué la Sanidad monopoliza el debate electoral del 17 de mayo?

**La respuesta reside en una calculada y distorsionada distribución de la culpa:

<-La competencia como escudo: El votante tiende a exonerar a la Junta de Andalucía de la subida de los precios (atribuyéndola a Madrid, Fráncfort o al conflicto en Irán), mientras que percibe el Hospital Reina Sofía como una responsabilidad directa y exclusiva de Sevilla.

<-Miedo existencial vs. Gestión diaria: La inflación se <gestiona> penosamente cambiando de marca o recortando ocio, pero un fallo en el sistema sanitario, en cambio, se percibe como una amenaza vital sin alternativa privada para la mayoría.

El miedo a la desprotección siempre moviliza más que la pérdida de poder adquisitivo.

<-La visibilidad del conflicto: Mientras que el encarecimiento de la vida es un sufrimiento silencioso y atomizado en cada hogar, las listas de espera tienen portavoces, mareas blancas y titulares, de forma, que lo que no se manifiesta políticamente -no existe-.

3.- Arquitectura del <despiste> y el riesgo del PP en Córdoba.

Se señala un punto crítico: La estrategia de bajada de impuestos del Partido Popular y su colisión con la realidad local.

***Aquí entramos en el terreno de la verdad y la mentira administrativa.

***Existe un <-trilerismo dialéctico-> muy marcado:

1.- La macropolítica (El Gancho): Se promociona la bajada del IRPF o la eliminación de Sucesiones en el BOJA para construir una marca de <alivio fiscal>.

2.- La microfalla (El Recibo): Simultáneamente, el ciudadano cordobés recibe el “basurazo” de Sadeco y de Epremasa, la subida de tarifas en Emacsa y el incremento de tasas en la Diputación (Emproacsa y Epremasa) para sostener estructuras que, a menudo, son para siempre ineficientes, siendo un sumidero de dinero público.

3.- La realidad: Se promete que <el dinero está mejor en el bolsillo del ciudadano, mientras se le retira ese mismo dinero mediante tasas municipales y provinciales, de manera, que no se trata solo de una contradicción técnica, sino que es un error de cálculo político. El bolsillo no entiende de competencias administrativas, solo de saldo disponible.

4.- El votante cordobés – (Desmemoria o Resignación). Los partidos suelen confiar en que la ideología pesará más que el recibo de la basura. Sin embargo, en un escenario de fatiga económica extrema, subestimar la memoria del elector es un error muy grave.

La disonancia entre lo que se dice en San Telmo (Sevilla) y lo que se ejecuta en el Ayuntamiento de Córdoba o en la Diputación alimenta dos fenómenos peligrosos para el statu quo:

*La fuga hacia los extremos: Votantes que buscan en la estridencia la solución a la incoherencia.

*La desafección: El convencimiento de que la política es un ejercicio de semántica donde “impuesto” y “tasa” son solo dos nombres distintos para el mismo empobrecimiento.

<<Conclusión>> La inflación en Córdoba ha pasado de ser una mala noticia a un ruido de fondo crónico, pero que sea silenciosa no significa que no sea una desgracia, que afectará en las urnas. La verdadera batalla del 17 de mayo no se librará solo en los hospitales, sino en esa disonancia cognitiva de quien escucha hablar de <-bajadas de impuestos->, mientras hace malabarismos para pagar el agua y la luz.

La verdad se mide en capacidad de ahorro y la mentira en folletos electorales.

N. B. Imagen. La verdad y la mentira.

Córdoba, a 9 de mayo de 2026.

Fdo. Enrique García Mpntoya,

Abogado. ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

IV. Inflación – Córdoba rural – (Vivir en el pueblo es más caro – Escudo Fiscal contra la inflación)

Vivir en la Subbética o en Los Pedroches tiene una calidad de vida envidiable, pero en este 2026 nos enfrentamos a una paradoja, porque producir lo que comemos es cada vez más difícil para quienes cuidan la tierra. La inflación no afecta igual a un vecino de la capital que a uno de Alcaracejos o Iznájar.

Es una realidad triste y perversa que el mundo rural cordobés sufre una presión extra y cómo nuevas medidas fiscales pueden ser el “respiro” que muchas familias necesitan.

1.- Un reto – (Cuando las cuentas no salen).

El sector primario en Córdoba está atrapado en lo que llamamos el <-efecto tijera->. Imaginen unas tijeras abriéndose: La hoja de arriba son los costes (piensos, fertilizantes, gasoil agrícola) que no paran de subir; y, la hoja de abajo es el precio al que el ganadero vende su producto, que sube mucho más despacio o se estanca.

A esto se suma el impuesto a la distancia, ya que, en nuestros pueblos, el coche no es un capricho, sino que es la única forma de ir al médico o al banco, de manera, que cada subida del combustible castiga más al habitante rural que al urbano.

2.- El “Escudo fiscal”- (Oxígeno para los pueblos).

Ante esta situación, la fiscalidad se ha convertido en la herramienta más rápida para equilibrar la balanza. Este año, la Junta de Andalucía ha reforzado deducciones clave para quienes residen en municipios con riesgo de despoblación (actualmente 37 en nuestra provincia).

**Natalidad – Bonus y duplicidad.

Para frenar el invierno demográfico, la deducción por nacimiento o adopción en zonas rurales sube de los 200 € habituales a los 400 €.

<-La novedad: En 2026 se ha eliminado el límite de renta en estos municipios. Es una ayuda universal porque el coste de criar a un hijo en el pueblo es un reto para todos.

**Vivienda – (Facilitar el arraigo).

La inflación ha disparado el precio de los materiales, frenando la reforma de cortijos y casas antiguas, de manera, que para compensarlo:

<-ITP reducido al 3,5%: Para jóvenes menores de 35 años que compren su vivienda habitual en el pueblo. Es un ahorro de miles de euros frente al tipo general.

<-Alquiler rural: Se amplían los límites de deducción hasta los 600 € (900 € en caso de discapacidad).

**Deducciones contra los gastos cotidianos.

Hay ayudas directas en el IRPF para gastos que la inflación ha vuelto críticos:

<-Gastos Veterinarios: Un apoyo vital en el entorno rural, donde los animales son parte esencial del hogar.-

<-Celiaquía y deporte: Se reconoce el sobrecoste de acceder a productos especiales y se fomenta el uso de instalaciones deportivas locales.

3.- Más que un ahorro – (Una economía fuerte).

Estas medidas tienen una “letra pequeña” muy positiva, pues  para aplicarlas es necesario pedir factura, lo que incentiva que los profesionales de nuestros pueblos (veterinarios, albañiles, monitores) operen dentro del sistema, fortaleciendo el tejido económico de Córdoba.

** Municipios beneficiados (37). Localidades como Añora, Belmez, Fuente-Tójar o Zuheros ya pueden aplicar estas ventajas. No es solo una cuestión de ahorro, es una apuesta por que vivir en el pueblo siga siendo una opción viable y atractiva para los jóvenes.

N.B. Imagen. Córdoba rural. Inflación.

La situación de la Córdoba rural es el reflejo de un problema global que requiere inversión, pero sobre todo, una reestructuración de la vida rural.

Córdoba, 23 de marzo de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado. ICA-Córdoba – Inspector de Trabajo y S. S.

Presidente. Córdoba Abierta -ACOA-.

III. Inflación Córdoba – (Engranaje – crisis y llaves)

Para entender la realidad de Córdoba y Provincia es fundamental dejar de ver nuestros problemas como compartimentos estancos, ya que, la inflación, el desempleo y la despoblación no son fenómenos aislados, sino que son piezas de un mismo engranaje donde cada una empuja a la otra, creando un círculo vicioso que condiciona nuestro avance social y económico.

1.- Inflación – (Impuesto invisible).

La inflación golpea con más fuerza en regiones con rentas medias y bajas, concretamente, en Córdoba, nuestro tejido empresarial depende enormemente del sector servicios y el pequeño comercio, razón por la que estamos muy afectados por este evento.  

**Cuando los costes de energía y materias primas suben, el efecto de la inflación es doble:

*Por un lado, existe pérdida de poder adquisitivo por los que las familias recortan su gasto no esencial, lo que conlleva un freno a la economía local.

*Por otro lado, asfixia del comercio de cercanía, de forma, que muchos negocios no pueden repercutir las subidas al cliente por miedo a perderlo, viéndose obligados a reduje sus márgenes con el peligro de verse obligados al cierre.

(Nota. Freno en la economía e inflación disparada. Esto es la antesala de una estanflación, es decir, un momento en el que existe un decrecimiento económico y los precios se incrementan con velocidad.)

2.- La relación inflación-desempleo – (Un equilibrio precario).

Tradicionalmente, la economía analiza la relación entre estos factores, pero en Córdoba el escenario es particular, ya que, al subir los costes y bajar el consumo, las empresas -muchas de ellas familiares o PYMES- dejan de contratar o reducen plantilla para sobrevivir y, por otro lado, nuestra dependencia de la estacionalidad (turismo y agricultura) vuelve al empleo más inestable frente a las oscilaciones de precios.

(Nota. La curva de Phillips representa una relación inversa entre inflación y desempleo en el corto plazo: “Menos paro suele ir acompañado de más inflación y, al revés, más paro de menos inflación”.)

3.- El desempleo como motor de la despoblación.

Quizás, sea este el vínculo más doloroso, porque la falta de oportunidades de calidad genera una conocida “fuga de talento”, así,:

<-Se produce una migración juvenil, ya que, nuestros jóvenes cualificados se marchan a Madrid, Barcelona o Málaga buscando estabilidad prosperidad económica y social.

<-Aparece en el envejecimiento, ya que, al irse la población joven y activa, la natalidad cae, dejando una provincia cada vez más envejecida y con menos -masa crítica- para sostener servicios básicos, haciendo que poco a poco desaparezcan y, con ello, que aumente el abandono poblacional en busca de seguridad y asistencia.

<<Economía de dos velocidades – (Sector público vs. Sector privado)>>

Existe una dicotomía que genera distorsiones profundas en Córdoba, porque el peso del sector público, aunque actúa como muro de contención contra la pobreza, genera efectos secundarios si el sector privado no crece a la par, así:

1.- El “efecto expulsión”: Si la estabilidad y los salarios de la administración son muy superiores a lo que puede ofrecer una PYME, el talento opta por la oposición en lugar de emprender o innovar en la empresa privada.

2.- Dualidad salarial: Se crean precios adaptados a quienes tienen estabilidad (en vivienda u ocio), mientras el trabajador del sector privado, con salarios más bajos, sufre una inflación que lo empobrece de forma proporcional.

3.- El riesgo del <monocultivo> público: Una economía que solo redistribuye dinero pero no crea riqueza nueva es resistente en las crisis, pero incapaz de crecer en tiempos de bonanza.

<<Hoja de ruta – (la salida del pozo)>>

Córdoba no necesita parches, sino un cambio de modelo, una reestructuración profunda, que fortalezca el sector privado para que deje de ser el “hermano pobre”.

**Se señalan las siguientes líneas estratégicas:

*La Base Logística (BLET) como –imán-: No debe ser un enclave aislado, porque lo que necesitamos es que las empresas cordobesas sean las proveedoras de su tecnología, IA y robótica.

* Tecnología aplicada al campo: No basta con exportar materia prima, sino que debemos liderar la creación de patentes y maquinaria agrícola junto a la Universidad de Córdoba (UCO) y empresas innovadoras.

*Alivio burocrático y fiscal: Implementar una “cuota cero” o reducciones fiscales para nuevas empresas tecnológicas e industriales durante sus primeros 5 años.

*Digitalización rural: Combatir la despoblación garantizando conectividad total y centros de trabajo compartido en los pueblos, permitiendo que el talento pueda teletrabajar desde cualquier rincón de la provincia.

<<Conclusión>> El avance real vendrá cuando el sector privado sea el motor que financie unos servicios públicos de calidad y no al revés, pero el reto no es reducir lo público, sino fortalecer lo privado para que el funcionario deje de ser la única aspiración de éxito en nuestra tierra.

N. B. Imagen – Problemas y soluciones.

Córdoba, 18 de marzo de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

Abogado. ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S. S.

II. La inflación en Córdoba (El -impuesto invisible- que vacía nuestros bolsillos)

Muchos me habéis preguntado cómo nos afecta realmente la subida de precios en el día a día, así que os digo, que más allá de las frías cifras oficiales, la inflación actúa como un impuesto silencioso, de forma, que drena nuestro poder adquisitivo sin necesidad de que se aprueben nuevas leyes en el BOE.

1.- El Estado – (El gran beneficiado de la subida de precios).

La inflación no solo encarece la cesta de la compra, sino que, también, altera nuestro sistema fiscal de forma automática, así:

<-La “Rémora Fiscal” (IRPF): Si un sueldo sube un poco para compensar la inflación, pero los tramos del impuesto no se ajustan (deflactación), se salta a un tramo superior, de forma, que al final, se paga un porcentaje mayor de impuestos aunque nuestra capacidad de compra sea la misma o menor.

<-IVA en cadena: Al subir el precio de un producto, el IVA (que es un porcentaje fijo) recauda más euros por la misma unidad y el Estado ingresa más a costa de nuestro consumo básico.

<-El alivio de la Deuda Pública: Como gran deudor, al Estado le conviene la inflación, ya que, sus ingresos fiscales suben, pero el valor real de su deuda antigua disminuye.

2.- La paradoja de Córdoba – (Récords de visitas y bolsillos ajustados).

Nuestra provincia vive una realidad económica particular marcada por el campo y el turismo, de manera, que a pesar de ser una potencia olivarera y turística, los cordobeses sufrimos una presión asfixiante, así:

*El Sector Primario está bajo mínimos: El encarecimiento del gasoil y los fertilizantes asfixia a nuestros agricultores en el Valle de los Pedroches y la campiña, frenando, además,  cualquier intento de modernización y aplicación de tecnología innovadora.

*Vivienda al límite: En barrios como Zoco, Poniente o Vistalegre, la vivienda usada ha subido más de un 10,5%, y, además, los alquileres están en máximos históricos, dificultando el acceso a la vivienda a los más jóvenes.

*El coste del turismo tiene u doble efecto, ya que, aunque los Patios y nuestra gastronomía baten récords de ingresos, a la vez, acelera la inflación en el Casco Histórico, encareciendo la vida para los residentes locales.

3.- La brecha – (IPC oficial vs. Realidad cordobesa).

Aunque el dato oficial de marzo de 2026 se sitúa en torno al 2,2%, la “inflación de supervivencia” (lo que de verdad duele) es muy distinta:

CategoríaDato Oficial (IPC)Realidad Estimada en Córdoba
General2,2% – 2,3%5% – 6% (Básicos)
Vivienda / AlquilerIncluido en general7,9% – 10,5% (Hasta 20% en zonas)
Alimentación3,4%15% – 20% en productos clave
HosteleríaIncluido5,9%

<<Conclusión – (Una presión que no cesa)>>

Técnicamente, el IPC puede parecer moderado, pero en la microeconomía cordobesa -la del aceite, la luz y el alquiler- el coste de mantener el nivel de vida es sensiblemente superior a lo que dicen las estadísticas oficiales.

Mientras no se deflacten las tarifas de los impuestos para ajustarlas a la realidad, el ciudadano seguirá pagando la factura de una crisis que se siente, sobre todo, en el bolsillo de quienes no tienen vivienda en propiedad o dependen de nuestro castigado sector primario.

N.B. Inflación en Córdoba – Visión crítica – Imagen explicativa.

(Nota. La inflación real, que grava lo más necesario, es oficialmente un misterio, aunque los cordobeses la sienten en sus bolsillos creciendo día a  día).

Córdoba, 15 de marzo de 2026.

Fdo. Enrique García Montoya.

 Abogado. ICA-Córdoba. Inspector de Trabajo y S.S.

Presidente – Córdoba Abierta – ACOA.

P. D. (Nota complementaria. España depende claramente del exterior para cubrir sus necesidades energéticas y, por ello, es uno de los países europeos más expuestos a la escasez de energía.

El impacto no sería únicamente energético, porque se trasladaría con rapidez a la inflación (alimentos, transporte), al empleo, a las hipotecas, y. en general, al conjunto del tejido empresarial porque cuando la energía se encarece de forma brusca, casi ningún sector queda al margen.

Muchas empresas industriales -desde la química hasta la metalurgia- son intensivas en energía, por lo que el aumento del precio del petróleo y del gas dispara sus costes de producción. Algo similar ocurre en la agricultura, porque la fabricación y el transporte de fertilizantes dependen en gran medida de estos recursos energéticos, lo que eleva los costes para agricultores y ganaderos.

El encarecimiento señalado terminará trasladándose al precio de los alimentos y, en última instancia, a la cesta de la compra de los hogares. Córdoba, donde el gasto en alimentación representa una parte relevante del presupuesto familiar -especialmente para los hogares con menores ingresos-, el impacto social será considerable.)